sábado, 31 de octubre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
Cinco momentos de "Les Troyens" - 5) ¿Seguro que esto es la misma ópera?
Según he leído en el Kobbé cuando se decidió interpretar la segunda parte de la ópera de forma separada, Berlioz compuso un preludio. Para instruir al público de los acontecimientos pasados, Berlioz hizo que estos fueran expuestos por un narrador; la “Marcha Troyana” sucedía a la narración, con el coro que acompaña la introducción del caballo en los muros de Troya. Según él era esencial, puesto que esta marcha troyana juega en la segunda parte de la ópera un papel muy importante, de otra forma el sentido de la misma no se entendería por el público no avisado.
Con el tercer acto comienza la Segunda Parte de Les Troyens y si el espectador no se ha preocupado de saber algo de la ópera puede quedar totalmente desconcertado. De la destrucción de la ciudad de Troya con que acababa el segundo acto hemos pasado al esplendor de un nuevo reino, el de Cartago.
Este tercer acto se inicia en los jardines del palacio de Dido, en Cartago. Al igual que el primer acto con respecto a Troya, lo primero que escuchamos en el segundo es un coro de júbilo, en él se ensalza un día que, después de un terrible tempestad -la que llevará a los troyanos a Cartago-, ha amanecido espléndido en todos los sentidos. También se ensalza la figura de Dido. Pero no hay que engañarse. La diferencia entre las dos partes no están sólo en el cambio de emplazamiento, el ambiente musical de esta segunda parte es diferente porque el drama también lo es, hemos pasado de un drama heroico, la tragedia de un pueblo, a otro, que sin dejar de ser heroico, tiene componentes más subjetivos, la tragedia de dos seres enamorados. Esta diferencia en la acción dramática es fundamental porque permite a Berlioz, en lo musical, desarrollar un mayor lirismo.
Vemos un vídeo del coro de apertura grabado en el Festival de Salzburgo de 2000, con dirección escénica de H. Wernicke y musical de S. Cambreling:
Tras el coro se produce la entrada triunfal de Dido que tiene es su primer momento de lucimiento, un magnífico recitativo nos explica cómo han llegado a la ribera africana y cómo allí han construido un nuevo reino que se encuentra en su máximo esplendor. Le sigue la magnífica aria con coro “Chers Tyriens” que redunda en la misma idea, pero Dido, como buena gobernanta que parece ser, aprovecha para poner las pilas a sus súbditos: Hemos sido grandes en la paz, ahora nos toca ser grandes en la guerra, tenéis que defenderme de Iarbas, pues defendiéndome a mí os defendéis a vosotros mismos. Y es que Iarbas pretende la mano de la reina, si no lo consigue invadirá su territorio. No es extraño que Dido se lleve al pueblo al huerto, es que a mismo, cada vez que la escucho, me entran ganas de arramblar con todo aquel que se interponga en mi camino.
Ahora un vídeo de la producción del Châtelet de Paris 2003, la primera vez que se representaba la ópera íntegra en Francia, Susan Graham interpretaba a Dido (la escucharemos en el recitativo y aria "Nous avons... Chers Tyriens"), John Eliot Gardiner era el director musical y Yannis Kokkos el escénico.
Seguidamente tienen lugar unos “momentos musicales”, es parte del ceremonial de toda celebración palaciega: un desfile en el que se produce la entrada de aquellos que más han hecho por la prosperidad de Cartago: artesanos, marineros y labradores. Su colocación en este momento es muy oportuna porque contribuye a producir la sensación de que Cartago es un reino idílico, pleno de armonía. El Coro final sirve para cerrar este momento de introducción en el reino cartaginés. Finalmente la multitud se aleja y quedan solas en escena Dido y Ana, su hermana. Es el momento de las confidencias.
Dido, en privado, aparece turbada, a pesar de ello dice que ha encontrado la calma y la serenidad –no se lo cree ni ella-. En este punto me gustaría recordar que en el siglo XIX, cuando se estrenó la ópera, las mujeres carecían de toda relevancia política.
Este dúo entre la reina y su hermana es clave. Ana va, casi diabólicamente, indagando en el interior de Dido para saber si ha pensado alguna vez en volver a desposarse, la respuesta de Dido, que es viuda, es contundente, ha creado un blindaje hacia toda pasión, su corazón está cerrado para los hombres. La hermana, que no ha quedado satisfecha, continua atacando y sembrando dudas en el corazón de Dido, según aquélla Cartago necesita un rey. Y entonces mete la gamba al decir más o menos: “que los dioses y mi pueblo me maldigan si alguna vez me quito el anillo de mi esposo”. Al final del dúo comprobamos que tanta dureza en Dido no es más que fachada, en su interior las dudas la atormentan y Ana tiene clarísimo que toda resistencia que ponga su hermana al amor será en vano.
Aparece Iopas con la noticia de que arrastrados por la tormenta ha llegado a las costas un grupo de hombres errantes, Dido se identifica con ellos inmediatamente, también ella pasó por una situación así: “Quien ha conocido el sufrimiento no puede ver sufrir en vano”. En este momento hace aparición la marcha troyana en los metales.
Aparecen Eneas, su hijo Ascanio y el resto de troyanos que suplican asilo a Dido. Ascanio en un momento la pone al corriente de quiénes son y de dónde vienen. Dido da cuenta de su admiración por Eneas y decide acogerlos.
Entra Narbal alarmado, tiene noticias frescas, Iarbas se dispone a atacar y ellos están en minoría.
Se presenta Eneas , está dispuesto a aliarse en defensa de Cartago, Dido acepta y confiesa a su hermana que este hombre le hace tilín. También acepta cuidar de Ascanio mientras Eneas está en la guerra, cuidará de él “como una madre”. Le sigue un gran coro de tirios y troyanos que termina abandonando la escena dejando sólos a Dido y a Ascanio, finalizando el tercer acto.
Y para terminar un vídeo de la misma producción del Châtelet con los acontecimientos que transcurren desde la entrada de los troyanos hasta la presentación de Eneas.
Y el final del acto:
Con el tercer acto comienza la Segunda Parte de Les Troyens y si el espectador no se ha preocupado de saber algo de la ópera puede quedar totalmente desconcertado. De la destrucción de la ciudad de Troya con que acababa el segundo acto hemos pasado al esplendor de un nuevo reino, el de Cartago.
Este tercer acto se inicia en los jardines del palacio de Dido, en Cartago. Al igual que el primer acto con respecto a Troya, lo primero que escuchamos en el segundo es un coro de júbilo, en él se ensalza un día que, después de un terrible tempestad -la que llevará a los troyanos a Cartago-, ha amanecido espléndido en todos los sentidos. También se ensalza la figura de Dido. Pero no hay que engañarse. La diferencia entre las dos partes no están sólo en el cambio de emplazamiento, el ambiente musical de esta segunda parte es diferente porque el drama también lo es, hemos pasado de un drama heroico, la tragedia de un pueblo, a otro, que sin dejar de ser heroico, tiene componentes más subjetivos, la tragedia de dos seres enamorados. Esta diferencia en la acción dramática es fundamental porque permite a Berlioz, en lo musical, desarrollar un mayor lirismo.
Vemos un vídeo del coro de apertura grabado en el Festival de Salzburgo de 2000, con dirección escénica de H. Wernicke y musical de S. Cambreling:
Tras el coro se produce la entrada triunfal de Dido que tiene es su primer momento de lucimiento, un magnífico recitativo nos explica cómo han llegado a la ribera africana y cómo allí han construido un nuevo reino que se encuentra en su máximo esplendor. Le sigue la magnífica aria con coro “Chers Tyriens” que redunda en la misma idea, pero Dido, como buena gobernanta que parece ser, aprovecha para poner las pilas a sus súbditos: Hemos sido grandes en la paz, ahora nos toca ser grandes en la guerra, tenéis que defenderme de Iarbas, pues defendiéndome a mí os defendéis a vosotros mismos. Y es que Iarbas pretende la mano de la reina, si no lo consigue invadirá su territorio. No es extraño que Dido se lleve al pueblo al huerto, es que a mismo, cada vez que la escucho, me entran ganas de arramblar con todo aquel que se interponga en mi camino.
Ahora un vídeo de la producción del Châtelet de Paris 2003, la primera vez que se representaba la ópera íntegra en Francia, Susan Graham interpretaba a Dido (la escucharemos en el recitativo y aria "Nous avons... Chers Tyriens"), John Eliot Gardiner era el director musical y Yannis Kokkos el escénico.
Seguidamente tienen lugar unos “momentos musicales”, es parte del ceremonial de toda celebración palaciega: un desfile en el que se produce la entrada de aquellos que más han hecho por la prosperidad de Cartago: artesanos, marineros y labradores. Su colocación en este momento es muy oportuna porque contribuye a producir la sensación de que Cartago es un reino idílico, pleno de armonía. El Coro final sirve para cerrar este momento de introducción en el reino cartaginés. Finalmente la multitud se aleja y quedan solas en escena Dido y Ana, su hermana. Es el momento de las confidencias.
Dido, en privado, aparece turbada, a pesar de ello dice que ha encontrado la calma y la serenidad –no se lo cree ni ella-. En este punto me gustaría recordar que en el siglo XIX, cuando se estrenó la ópera, las mujeres carecían de toda relevancia política.
Este dúo entre la reina y su hermana es clave. Ana va, casi diabólicamente, indagando en el interior de Dido para saber si ha pensado alguna vez en volver a desposarse, la respuesta de Dido, que es viuda, es contundente, ha creado un blindaje hacia toda pasión, su corazón está cerrado para los hombres. La hermana, que no ha quedado satisfecha, continua atacando y sembrando dudas en el corazón de Dido, según aquélla Cartago necesita un rey. Y entonces mete la gamba al decir más o menos: “que los dioses y mi pueblo me maldigan si alguna vez me quito el anillo de mi esposo”. Al final del dúo comprobamos que tanta dureza en Dido no es más que fachada, en su interior las dudas la atormentan y Ana tiene clarísimo que toda resistencia que ponga su hermana al amor será en vano.
Aparece Iopas con la noticia de que arrastrados por la tormenta ha llegado a las costas un grupo de hombres errantes, Dido se identifica con ellos inmediatamente, también ella pasó por una situación así: “Quien ha conocido el sufrimiento no puede ver sufrir en vano”. En este momento hace aparición la marcha troyana en los metales.
Aparecen Eneas, su hijo Ascanio y el resto de troyanos que suplican asilo a Dido. Ascanio en un momento la pone al corriente de quiénes son y de dónde vienen. Dido da cuenta de su admiración por Eneas y decide acogerlos.
Entra Narbal alarmado, tiene noticias frescas, Iarbas se dispone a atacar y ellos están en minoría.
Se presenta Eneas , está dispuesto a aliarse en defensa de Cartago, Dido acepta y confiesa a su hermana que este hombre le hace tilín. También acepta cuidar de Ascanio mientras Eneas está en la guerra, cuidará de él “como una madre”. Le sigue un gran coro de tirios y troyanos que termina abandonando la escena dejando sólos a Dido y a Ascanio, finalizando el tercer acto.
Y para terminar un vídeo de la misma producción del Châtelet con los acontecimientos que transcurren desde la entrada de los troyanos hasta la presentación de Eneas.
Y el final del acto:
jueves, 29 de octubre de 2009
Cinco momentos de "Les Troyens" - 4) Casandra: "Os lo dije".
No se están haciendo muchos comentarios en estas entradas sobre Les Troyens y me preocupa un poco por si son un rollazo. Hay algo que me hace continuar y es que la cantidad de visitas no parece que se haya visto resentida estos días, está dentro de lo que considero media de visitas del blog y tira un poco por arriba, así que seguiré con el tostón hasta el final.
Lo mejor del segundo acto de Les Troyens no está en ningún número musical es especial sino en la cohesión interna de cada una de las dos escenas que lo componen. Cada una de ellas forma un bloque tan compacto que es imposible fragmentarlo para hacer una audición.
Si ayer decíamos que el primer acto, y como consecuencia la ópera, carecía de Obertura o de Preludio el segundo acto sí tiene una suerte de de Preludio o cierta introducción orquestal de carácter narrativo puesto que hay un desarrollo escénico.
En la PRIMERA ESCENA la acción transcurre en el palacio de Eneas, allí encontramos al héroe dormido, aparece Ascanio, su hijo, que se le acerca pero rehúsa despertarlo y termina marchándose. Aparece el fantasma de Héctor y un ruido como el de un trueno despierta a Eneas.
Eneas contempla el fantasma y se dirige a él inquiriéndole para que revele las preocupaciones que lo han llevado a su presencia. El fantasma le anuncia que Troya ha caído y le recomienda que huya con su hijo y el resto de supervivientes llevando consigo las estatuas de los dioses de la ciudad. Debe partir con las naves hacia Italia, allí fundará un Imperio nuevo. Héctor desaparece.
Llega Panteo, le confirma lo anunciado por el espíritu: los griegos han salido de dentro del caballo y han aniquilado a los centinelas, lo que ha propiciado una invasión desde el exterior; Príamo, el rey, ha muerto; la ciudad está en llamas. Aparecen Ascanio, Corebo y un grupo de soldados, no hay escapatoria, las torres de la ciudad se hunden, no cesan de llegar refuerzos griegos. A pesar de todo Eneas y los suyos intentarán resistir.
Escuchamos toda la escena del fantasma de Héctor en la versión de Colin Davis con Ben Heppner (Eneas) y Orlin Anastassov (Espíritu de Héctor):
SEGUNDA ESCENA. Ahora estamos en el interior del palacio de Príamo ante el altar de Vesta-Cibeles, las mujeres troyanas imploran a la diosa que acuda en su socorro, el estado general es de abatimiento.
Aparece Casandra, que sigue con sus pronósticos. No morirán todos, Eneas y un grupo de ciudadanos han liberado a los que se quedaron aprisionados en la ciudadela, el tesoro de Príamo está en su poder. Pronto verán elevarse una nueva Troya en Italia. Corebo ha muerto.
Ahora todas sus conciudadanas reconocen que Casandra tenía razón, que no estaba loca. Con el prestigio recuperado, Casandra las incita a no someterse a los griegos y las convence: “Puras y libres bajaremos al río infernal”, seguirán a Casandra. Sin embargo, hay un grupo de mujeres que no están dispuestas al sacrificio, son expulsadas. Las elegidas entonan un coro de júbilo hasta que entran los griegos buscando el tesoro, entonces Casandra se suicida y el resto la imita repitiendo la palabra mágica de la esperanza: “Italie”. Fin del segundo acto.
Escuchamos esta segunda escena por Marilyn Horne y la O. y Crs. De la RAI, dirigidos en 1969 por Georges Prëtre:
Lo mejor del segundo acto de Les Troyens no está en ningún número musical es especial sino en la cohesión interna de cada una de las dos escenas que lo componen. Cada una de ellas forma un bloque tan compacto que es imposible fragmentarlo para hacer una audición.
Si ayer decíamos que el primer acto, y como consecuencia la ópera, carecía de Obertura o de Preludio el segundo acto sí tiene una suerte de de Preludio o cierta introducción orquestal de carácter narrativo puesto que hay un desarrollo escénico.
En la PRIMERA ESCENA la acción transcurre en el palacio de Eneas, allí encontramos al héroe dormido, aparece Ascanio, su hijo, que se le acerca pero rehúsa despertarlo y termina marchándose. Aparece el fantasma de Héctor y un ruido como el de un trueno despierta a Eneas.
Eneas contempla el fantasma y se dirige a él inquiriéndole para que revele las preocupaciones que lo han llevado a su presencia. El fantasma le anuncia que Troya ha caído y le recomienda que huya con su hijo y el resto de supervivientes llevando consigo las estatuas de los dioses de la ciudad. Debe partir con las naves hacia Italia, allí fundará un Imperio nuevo. Héctor desaparece.
Llega Panteo, le confirma lo anunciado por el espíritu: los griegos han salido de dentro del caballo y han aniquilado a los centinelas, lo que ha propiciado una invasión desde el exterior; Príamo, el rey, ha muerto; la ciudad está en llamas. Aparecen Ascanio, Corebo y un grupo de soldados, no hay escapatoria, las torres de la ciudad se hunden, no cesan de llegar refuerzos griegos. A pesar de todo Eneas y los suyos intentarán resistir.
Escuchamos toda la escena del fantasma de Héctor en la versión de Colin Davis con Ben Heppner (Eneas) y Orlin Anastassov (Espíritu de Héctor):
SEGUNDA ESCENA. Ahora estamos en el interior del palacio de Príamo ante el altar de Vesta-Cibeles, las mujeres troyanas imploran a la diosa que acuda en su socorro, el estado general es de abatimiento.
Aparece Casandra, que sigue con sus pronósticos. No morirán todos, Eneas y un grupo de ciudadanos han liberado a los que se quedaron aprisionados en la ciudadela, el tesoro de Príamo está en su poder. Pronto verán elevarse una nueva Troya en Italia. Corebo ha muerto.
Ahora todas sus conciudadanas reconocen que Casandra tenía razón, que no estaba loca. Con el prestigio recuperado, Casandra las incita a no someterse a los griegos y las convence: “Puras y libres bajaremos al río infernal”, seguirán a Casandra. Sin embargo, hay un grupo de mujeres que no están dispuestas al sacrificio, son expulsadas. Las elegidas entonan un coro de júbilo hasta que entran los griegos buscando el tesoro, entonces Casandra se suicida y el resto la imita repitiendo la palabra mágica de la esperanza: “Italie”. Fin del segundo acto.
Escuchamos esta segunda escena por Marilyn Horne y la O. y Crs. De la RAI, dirigidos en 1969 por Georges Prëtre:
miércoles, 28 de octubre de 2009
Cinco momentos de "Les Troyens" - 3) Este caballito tiene mala pinta - Acto I
El primer acto comienza en una llanura cercana a Troya, vemos el campamento que los griegos han abandonado, a la derecha se ve la ciudadela de la ciudad de Troya y a la izquierda un túmulo funerario que es la tumba de Aquiles, al fondo el monte Ida y al frente un altar de campamento y un trono. Ya sabemos que lo de Padrissa no tendrá mucho que ver con todo esto, pero ahí queda.
El pueblo troyano sale impetuosamente a la llanura, tras diez años de asedio por fin pueden disfrutar de la naturaleza. Así comienza la ópera, sin preludio ni obertura, con un alegre coro muy oportuno porque nos pone inmediatamente en situación, Aquiles ha muerto, los griegos construyeron un caballo como ofrenda a Palas Atenea, el caballo es tan grande que en sus entrañas cabría un batallón, el propósito de los troyanos es introducirlo en la ciudad:
Tras el alegre coro el contraste que se produce con la escena siguiente es brutal, en la música hay tensión y tragedia. Aparece Casandra, está extrañada por la rápida e inesperada partida de los griegos, Apolo le concedió el don de la profecía y algo le huele mal, ha tenido nefastas visiones, pero nadie quiere escucharla. Ni siquiera Corebo, su prometido, que piensa que ella ha perdido la razón. Ambos se aman, pero vaticina Casandra que “… no habrá desposorio para mí, no habrá amor ni cánticos de alegría, no habrá dulces sueños de ternura. Nadie quiere comprenderla.
Escuchamos a Marilyn Horne como Casandra en Roma 1969:
Aparece Corebo extrañado porque Casandra no comparte la alegría del pueblo troyano. Pero la chica lo primero que le suelta es que “es el tiempo de morir y no de ser feliz”, eso desmoraliza a cualquiera, y la reacción de Corebo con la que se incia un tierno –por la parte masculina- dúo de amor es totalmente lógica: “Vuelve en ti, doncella adorada. Acalla tus temores cesando las profecías… deja que entre en tu corazón un rayo de esperanza”. Casandra, sin embargo, no entra en razón, lo ve todo muuuuy negro: “Va a caer Troya. Como presas ante su furia girara el pueblo y roja correrá su sangre por nuestras calles. Las doncellas semidesnudas en brazos de sus captores perforarán los cielos con sus gritos… Y en tu costado… una lanza griega”. Magnífico el contraste entre la dulzura de Corebo y la desesperación de Casandra en este dúo. Finalmente la muchacha pide al amante que se aleje pero él no puede hacerlo si quiere conservar su dignidad, además insiste en que Casandra se equivoca. A pesar de tanta incomprensión la pareja se apoya mutuamente y el dúo termina con estas palabras de Casandra: “La muerte celosa nos prepara el tálamo nupcial para mañana”. Ambos parten y aparece el coro. Escuchamos el dúo entre Corebo y Casandra en las voces de Martial Singher y Eleanor Steber en una grabación efectuada en el Carnegie Hall en 1959, dirige Thomas Beecham:
El coro eleva una alabanza a los dioses protectores de la ciudad en agradecimiento por su liberación. Tienen lugar una serie de juegos y celebraciones, ante los reyes de la ciudad de Troya, Hécuba y Príamo, padres de Casandra. Aprece Andrómaca, la viuda de Héctor, y su hijo que hacen una ofrenda al altar y se presentan ante el rey en una escena de inmenso dolor comentada por el coro. Casandra se acerca a Andrómaca y con la sutileza que le caracteriza le dice aquello de “ahórrate el llanto, viuda de Héctor. Próximas desgracias te harán verter amargas lágrimas.”
Irrumpe en escena Eneas, cuenta que Laocoonte ha sido devorado por dos serpientes después de lanzar una jabalina sobre el caballo. Los troyanos creen que la muerte de Lacoonte es consecuencia de la ofensa que suponía su acción para la diosa Palas puesto que el caballo había sido construido en su honor. Prodigioso el Octeto con doble coro que sigue a la inclemente narración de Eneas, menuda entrada que escribió Berlioz para el héroe troyano, muy breve pero con unas exigencias de fiato dignas de ser tenidas en cuenta a la hora de valorar la interpretación del cantante de turno, vamos a escuchar seguidamente tanto la narración como el octeto por Heppner con Colin Davis:
Sólo hay un modo de calmar a Palas, introducir el caballo dentro de las murallas y conducirlo al Paladión. Casandra se escandaliza quedándose sola en escena. Su impotencia es absoluta, los troyanos van directos a su destrucción. Mientras tanto se escucha el cortejo que transporta el caballo hacia las puertas de la ciudad. Una vez más el contraste entre la alegría troyana y la desesperación de Casandra. Hasta que de las entrañas del caballo se comienzan a escuchar ruidos extraños. “El destino ha capturado a su presa. La hermana de Hector va a morir sobre las ruinas de Troya”. Fin del Acto I.
El pueblo troyano sale impetuosamente a la llanura, tras diez años de asedio por fin pueden disfrutar de la naturaleza. Así comienza la ópera, sin preludio ni obertura, con un alegre coro muy oportuno porque nos pone inmediatamente en situación, Aquiles ha muerto, los griegos construyeron un caballo como ofrenda a Palas Atenea, el caballo es tan grande que en sus entrañas cabría un batallón, el propósito de los troyanos es introducirlo en la ciudad:
Tras el alegre coro el contraste que se produce con la escena siguiente es brutal, en la música hay tensión y tragedia. Aparece Casandra, está extrañada por la rápida e inesperada partida de los griegos, Apolo le concedió el don de la profecía y algo le huele mal, ha tenido nefastas visiones, pero nadie quiere escucharla. Ni siquiera Corebo, su prometido, que piensa que ella ha perdido la razón. Ambos se aman, pero vaticina Casandra que “… no habrá desposorio para mí, no habrá amor ni cánticos de alegría, no habrá dulces sueños de ternura. Nadie quiere comprenderla.
Escuchamos a Marilyn Horne como Casandra en Roma 1969:
Aparece Corebo extrañado porque Casandra no comparte la alegría del pueblo troyano. Pero la chica lo primero que le suelta es que “es el tiempo de morir y no de ser feliz”, eso desmoraliza a cualquiera, y la reacción de Corebo con la que se incia un tierno –por la parte masculina- dúo de amor es totalmente lógica: “Vuelve en ti, doncella adorada. Acalla tus temores cesando las profecías… deja que entre en tu corazón un rayo de esperanza”. Casandra, sin embargo, no entra en razón, lo ve todo muuuuy negro: “Va a caer Troya. Como presas ante su furia girara el pueblo y roja correrá su sangre por nuestras calles. Las doncellas semidesnudas en brazos de sus captores perforarán los cielos con sus gritos… Y en tu costado… una lanza griega”. Magnífico el contraste entre la dulzura de Corebo y la desesperación de Casandra en este dúo. Finalmente la muchacha pide al amante que se aleje pero él no puede hacerlo si quiere conservar su dignidad, además insiste en que Casandra se equivoca. A pesar de tanta incomprensión la pareja se apoya mutuamente y el dúo termina con estas palabras de Casandra: “La muerte celosa nos prepara el tálamo nupcial para mañana”. Ambos parten y aparece el coro. Escuchamos el dúo entre Corebo y Casandra en las voces de Martial Singher y Eleanor Steber en una grabación efectuada en el Carnegie Hall en 1959, dirige Thomas Beecham:
El coro eleva una alabanza a los dioses protectores de la ciudad en agradecimiento por su liberación. Tienen lugar una serie de juegos y celebraciones, ante los reyes de la ciudad de Troya, Hécuba y Príamo, padres de Casandra. Aprece Andrómaca, la viuda de Héctor, y su hijo que hacen una ofrenda al altar y se presentan ante el rey en una escena de inmenso dolor comentada por el coro. Casandra se acerca a Andrómaca y con la sutileza que le caracteriza le dice aquello de “ahórrate el llanto, viuda de Héctor. Próximas desgracias te harán verter amargas lágrimas.”
Irrumpe en escena Eneas, cuenta que Laocoonte ha sido devorado por dos serpientes después de lanzar una jabalina sobre el caballo. Los troyanos creen que la muerte de Lacoonte es consecuencia de la ofensa que suponía su acción para la diosa Palas puesto que el caballo había sido construido en su honor. Prodigioso el Octeto con doble coro que sigue a la inclemente narración de Eneas, menuda entrada que escribió Berlioz para el héroe troyano, muy breve pero con unas exigencias de fiato dignas de ser tenidas en cuenta a la hora de valorar la interpretación del cantante de turno, vamos a escuchar seguidamente tanto la narración como el octeto por Heppner con Colin Davis:
Sólo hay un modo de calmar a Palas, introducir el caballo dentro de las murallas y conducirlo al Paladión. Casandra se escandaliza quedándose sola en escena. Su impotencia es absoluta, los troyanos van directos a su destrucción. Mientras tanto se escucha el cortejo que transporta el caballo hacia las puertas de la ciudad. Una vez más el contraste entre la alegría troyana y la desesperación de Casandra. Hasta que de las entrañas del caballo se comienzan a escuchar ruidos extraños. “El destino ha capturado a su presa. La hermana de Hector va a morir sobre las ruinas de Troya”. Fin del Acto I.
martes, 27 de octubre de 2009
Cinco momentos de "Les Troyens" - 2) Muerte de Dido
Primero os voy a pedir disculpas porque la entrada de hoy la he hecho a todo tren y seguro que habrá algún que otro error, ya veis que voy improvisando porque si había previsto cinco momentos/cinco entradas hoy ya he metido tres momentos, que con el de ayer hacen cuatro y sólo dos entradas.
El quinto y último acto de Les Troyens comienza en el campamento troyano junto al mar. Lilas, un marinero troyano añora su patria y su hogar, y así nos lo canta desde un mástil, en una melancólica canción que está escrita para un tenor ligero o lírico-ligero.
Los troyanos tienen miedo de la cólera de los dioses y comienzan los preparativos para la partida, esperan que el Eneas venza el sentimiento que lo aferra a la reina de Cartago a través del cumplimiento de un deber y el deseo de gloria. Pero también hay disidentes y Berlioz les otorga un cachito de ópera para su lucimiento, en Cartago han encontrado mujeres y ya se sabe: tiran más dos tetas… Todos abandonan la escena mientras llega Eneas que, mediante un arioso, se debate entre el dolor que le causa la separación de Dido y el cumplimiento del destino troyano, debe abandonar Cartago. Al arioso le sigue un principio de aria que se torna de nuevo en arioso en la que Eneas imagina el dolor que causará en Dido cuando la abandone.
Los espíritus de Príamo, Corebo, Héctor y Casandra, como han visto que Eneas no lo tiene nada claro, se le aparecen y le recuerdan que debe “vivir y partir”, nada de suicidios, “partir y conquistar”, “conquistar y fundar”. Eneas lo ve tan crudo que decide obedecer y dejar tirada a Dido. Despierta a los troyanos, antes de amanecer tienen que zarpar, cumplirá su destino. traicionará a Dido. Cuántos hombres -y alguna que otra mujer- habrán deseado alguna vez tener una excusa parecida a la de Eneas para poner pies en polvorosa.
Escuchamos a Nicolai Gedda interpretando el recitativo y aria de Eneas "Inutiles Regrets!... ah! Quand viendra l'instant", la escena con los cuatro espectros "De la sombre demeure" y el arioso convocando a las tropas troyanas, "Debout, troyens", en una grabación realizada en Roma en 1969 con dirección de Georges Prêtre:
Aparece Dido, que se ha enterado de los planes de Eneas y está cabreadísima. Se siente deshonrada y es que ni siquiera le ha dejado un hijo que le recordara al padre, si fuera así seguramente no se sentiría tan abandonada. “Je pars et je t’aime”, dice Eneas, que viene a ser algo así como ahí te pudras y soy más chulo que un ocho. Suena la marcha troyana mientras desaparece Eneas, que se lleva consigo la maldición de Dido, que queda sola en escena hasta que aparece Ana.
Escuchamos en las mismas representaciones romanas a Shirley Verrett en el dúo con Eneas (Nicolai Gedda) "Errante sur te pas" y el principio de la escena siguiente de Dido y Ana, una tal Giovanna Fioroni:
Aquí comienza lo mejor del acto. Ana, la hermana de Dido, se siente un poco culpable por haberla incitado a iniciar una relación con el troyano, pero tampoco tanto, la consuela diciendo, aunque te quedes más tirada que una colilla tienes que estar tranquila: “él te ama”. Dido está en una situación ideal para iniciar una escena de la Locura a lo Lucia di Lammermoor, pero no, suplica a Narbal que vaya de decirle a Eneas que le conceda algunos días más (¿quizás para buscar ese hijo del que hablaba antes?). A la pobre parece que no le hacen mucho caso, entonces llega Iopas con la exclusiva: los troyanos se van. El primer impulso de Dido es que salga la flota cartaginesa en su busca para destruirlos, pronto se arrepiente. Es el momento de recordar lo que tenía que haber hecho: cargarse a esa raza vagabunda. Demasiado tarde. Entonces invoca a los dioses del infierno para que le ayuden a odiar al esposo fugitivo y se le ocurre una brillante idea: hacer un sacrificio en honor de aquéllos , así que ordena levantar una pira en la que quemar todo recuerdo y regalo de los troyanos. Narbal sugiere a Ana que se quede con su hermana porque la reina está en tal estado que es como para dejarla sola, pero la reina ordena que la dejen sola y entona de forma impresionante aquello de “Voy a morir en mi dolor inmenso sumida. Y morir sin ser vengada. Pero he de morir”. Un poco retorcida, lo hace para que Eneas sufra , será su venganza. Por unos segundos suplica a la diosa Venus que la escuche y haga que Eneas regrese, pero el cambio de parecer dura poco y Dido, volviendo a la idea del suicidio, comienza su célebre aria de despedida de Cartago: “Adieu fiere cité”, una obra maestra en la que se retoman las melodías del dúo de amor del cuarto acto., con la aparición del coro la música adquiere un aire de marcha fúnebre, un auténtico Réquiem infernal.
Durante los últimos meses hemos escuchado varias versiones de "Adieu, fiere cité" hoy he elegido la exuberancia vocal desplegada por Jessye Norman -hay momentos en los que parece que está cantando un spiritual- en el Met el año 1984 bajo la dirección de James Levine, en aquellas representaciones la extraordinaria cantante interpretaba los dos papeles protagonistas femeninos: Cassandra y Dido. Yo me rindo ante el timbre de Norman, muy regio y apropiado para Dido, tanto la de Berlioz como la de Purcell. Sin ánimo de reavivar la polémica de días pasados sobre los aplausos es muy discutible el corte de la representación en medio de la escena de Dido, pero es que el público del Met también es para darle de comer aparte:
Al coro se unen Ana y Narbal que comeinzan a proferir mil y una maldiciones a los troyanos. Dido asciende por unas escalinatas y se clava un puñal haciendo demostración de sus dotes advinatorias, a lo Aramís Fuster. “Un día, sobre la tierra africana, nacerá de mis cenizas un glorioso vengador. Oigo ya resonar su nombre victorioso. Aníbal. De orgullo se llena mi alma. No más recuerdos amargos. Y así llega el momento de descender a los infiernos”. Dido yace muerta . Un coro cartagineses de venganza hacia los troyanos y sus descendientes previo a los compases de la marcha troyana concluye la ópera.
El quinto y último acto de Les Troyens comienza en el campamento troyano junto al mar. Lilas, un marinero troyano añora su patria y su hogar, y así nos lo canta desde un mástil, en una melancólica canción que está escrita para un tenor ligero o lírico-ligero.
Los troyanos tienen miedo de la cólera de los dioses y comienzan los preparativos para la partida, esperan que el Eneas venza el sentimiento que lo aferra a la reina de Cartago a través del cumplimiento de un deber y el deseo de gloria. Pero también hay disidentes y Berlioz les otorga un cachito de ópera para su lucimiento, en Cartago han encontrado mujeres y ya se sabe: tiran más dos tetas… Todos abandonan la escena mientras llega Eneas que, mediante un arioso, se debate entre el dolor que le causa la separación de Dido y el cumplimiento del destino troyano, debe abandonar Cartago. Al arioso le sigue un principio de aria que se torna de nuevo en arioso en la que Eneas imagina el dolor que causará en Dido cuando la abandone.
Los espíritus de Príamo, Corebo, Héctor y Casandra, como han visto que Eneas no lo tiene nada claro, se le aparecen y le recuerdan que debe “vivir y partir”, nada de suicidios, “partir y conquistar”, “conquistar y fundar”. Eneas lo ve tan crudo que decide obedecer y dejar tirada a Dido. Despierta a los troyanos, antes de amanecer tienen que zarpar, cumplirá su destino. traicionará a Dido. Cuántos hombres -y alguna que otra mujer- habrán deseado alguna vez tener una excusa parecida a la de Eneas para poner pies en polvorosa.
Escuchamos a Nicolai Gedda interpretando el recitativo y aria de Eneas "Inutiles Regrets!... ah! Quand viendra l'instant", la escena con los cuatro espectros "De la sombre demeure" y el arioso convocando a las tropas troyanas, "Debout, troyens", en una grabación realizada en Roma en 1969 con dirección de Georges Prêtre:
Aparece Dido, que se ha enterado de los planes de Eneas y está cabreadísima. Se siente deshonrada y es que ni siquiera le ha dejado un hijo que le recordara al padre, si fuera así seguramente no se sentiría tan abandonada. “Je pars et je t’aime”, dice Eneas, que viene a ser algo así como ahí te pudras y soy más chulo que un ocho. Suena la marcha troyana mientras desaparece Eneas, que se lleva consigo la maldición de Dido, que queda sola en escena hasta que aparece Ana.
Escuchamos en las mismas representaciones romanas a Shirley Verrett en el dúo con Eneas (Nicolai Gedda) "Errante sur te pas" y el principio de la escena siguiente de Dido y Ana, una tal Giovanna Fioroni:
Aquí comienza lo mejor del acto. Ana, la hermana de Dido, se siente un poco culpable por haberla incitado a iniciar una relación con el troyano, pero tampoco tanto, la consuela diciendo, aunque te quedes más tirada que una colilla tienes que estar tranquila: “él te ama”. Dido está en una situación ideal para iniciar una escena de la Locura a lo Lucia di Lammermoor, pero no, suplica a Narbal que vaya de decirle a Eneas que le conceda algunos días más (¿quizás para buscar ese hijo del que hablaba antes?). A la pobre parece que no le hacen mucho caso, entonces llega Iopas con la exclusiva: los troyanos se van. El primer impulso de Dido es que salga la flota cartaginesa en su busca para destruirlos, pronto se arrepiente. Es el momento de recordar lo que tenía que haber hecho: cargarse a esa raza vagabunda. Demasiado tarde. Entonces invoca a los dioses del infierno para que le ayuden a odiar al esposo fugitivo y se le ocurre una brillante idea: hacer un sacrificio en honor de aquéllos , así que ordena levantar una pira en la que quemar todo recuerdo y regalo de los troyanos. Narbal sugiere a Ana que se quede con su hermana porque la reina está en tal estado que es como para dejarla sola, pero la reina ordena que la dejen sola y entona de forma impresionante aquello de “Voy a morir en mi dolor inmenso sumida. Y morir sin ser vengada. Pero he de morir”. Un poco retorcida, lo hace para que Eneas sufra , será su venganza. Por unos segundos suplica a la diosa Venus que la escuche y haga que Eneas regrese, pero el cambio de parecer dura poco y Dido, volviendo a la idea del suicidio, comienza su célebre aria de despedida de Cartago: “Adieu fiere cité”, una obra maestra en la que se retoman las melodías del dúo de amor del cuarto acto., con la aparición del coro la música adquiere un aire de marcha fúnebre, un auténtico Réquiem infernal.
Durante los últimos meses hemos escuchado varias versiones de "Adieu, fiere cité" hoy he elegido la exuberancia vocal desplegada por Jessye Norman -hay momentos en los que parece que está cantando un spiritual- en el Met el año 1984 bajo la dirección de James Levine, en aquellas representaciones la extraordinaria cantante interpretaba los dos papeles protagonistas femeninos: Cassandra y Dido. Yo me rindo ante el timbre de Norman, muy regio y apropiado para Dido, tanto la de Berlioz como la de Purcell. Sin ánimo de reavivar la polémica de días pasados sobre los aplausos es muy discutible el corte de la representación en medio de la escena de Dido, pero es que el público del Met también es para darle de comer aparte:
Al coro se unen Ana y Narbal que comeinzan a proferir mil y una maldiciones a los troyanos. Dido asciende por unas escalinatas y se clava un puñal haciendo demostración de sus dotes advinatorias, a lo Aramís Fuster. “Un día, sobre la tierra africana, nacerá de mis cenizas un glorioso vengador. Oigo ya resonar su nombre victorioso. Aníbal. De orgullo se llena mi alma. No más recuerdos amargos. Y así llega el momento de descender a los infiernos”. Dido yace muerta . Un coro cartagineses de venganza hacia los troyanos y sus descendientes previo a los compases de la marcha troyana concluye la ópera.
lunes, 26 de octubre de 2009
Cinco momentos de "Les Troyens" - 1) Lunes - Noche embriagadora
Como esta semana vamos a estar deseando y esperando la representación de Les Troyens en Les Arts he pensado en elegir cinco momentos de la ópera para publicar las cinco entradas previas al estreno el próximo sábado 31 de octubre.
Los datos de la producción de Les Arts son los siguientes:
Les Troyens ( Los troyanos) - Hector Berlioz
Dirección musical - Valery Gerguiev
Dirección de escena - La Fura dels Baus. Carlus Padrissa
Stephen Gould / Lance Ryan (Énée)
Gabriele Viviani (Chorèbe)
Giorgio Giuseppini (Panthée)
Stephen Milling (Narbal)
Elisabete Matos (Cassandre)
Daniela Barcellona / Veronica Simeoni (Didon)
Zlata Bulicheva (Anna)
Dmitri Voropaev (Hylas)
Askar Abdrazakov (Priam)
Producción: Palau de les Arts Reina Sofía, Teatre Marinski, Teatr Wielki
Llama la atención que en el reparto no haya ningún cantante francés -aunque a Berlioz le han hecho siempre más caso los ingleses que los propios franceses-, imaginad una ópera o zarzuela española sin ningún español o hispano, es algo impensable, ¿no?
Nos vamos directos al final del cuarto acto, Dido, la reina de Cartago se ha enamorado locamente del extranjero Eneas -cuya misión es fundar una nueva Troya en Italia- desentendiéndose de los asuntos de estado, se ha dejado quitar el anillo que le recordaba a su fallecido esposo. Eneas ha conseguido tener una alta consideración en Cartago tras haber vencido a Iarbas y a su vez ha caído rendido ante los encantos de Dido. Tras la celebraciones por la victoria cartaginesa cae la noche, no es una noche cualquiera, es una noche clara, dulce y serena, propicia al amor -Eros haciendo de las suyas-. Entonces tiene lugar el septeto "Tout n'est que paix". Lo escuchamos en una grabación del año 2000, la segunda comercial de Colin Davis, pero esta vez en directo, con Ben Heppner (Eneas), Michelle DeYoung (Dido), Sara Mingardo (Anna), Stephen Milling (Narbal), Kenneth Tarver (Iopas), Tigran Martirossian (Panthée), Isabelle Cals (Ascagne) y la London Symphony Orchestra & Chorus:
Nos vamos directos al final del cuarto acto, Dido, la reina de Cartago se ha enamorado locamente del extranjero Eneas -cuya misión es fundar una nueva Troya en Italia- desentendiéndose de los asuntos de estado, se ha dejado quitar el anillo que le recordaba a su fallecido esposo. Eneas ha conseguido tener una alta consideración en Cartago tras haber vencido a Iarbas y a su vez ha caído rendido ante los encantos de Dido. Tras la celebraciones por la victoria cartaginesa cae la noche, no es una noche cualquiera, es una noche clara, dulce y serena, propicia al amor -Eros haciendo de las suyas-. Entonces tiene lugar el septeto "Tout n'est que paix". Lo escuchamos en una grabación del año 2000, la segunda comercial de Colin Davis, pero esta vez en directo, con Ben Heppner (Eneas), Michelle DeYoung (Dido), Sara Mingardo (Anna), Stephen Milling (Narbal), Kenneth Tarver (Iopas), Tigran Martirossian (Panthée), Isabelle Cals (Ascagne) y la London Symphony Orchestra & Chorus:
A lo largo del septeto los personajes se han ido retirando dejando solos a Dido y Eneas. Sin solución de continuidad con el septeto anterior la pareja entona un bellísimo dúo de amor que tiene el inconfudible sello de Berlioz, se trata de "Nuit d'ivresse" y lo escuchamos en la misma versión anterior con Michelle DeYoung como Dido y Ben Heppner como Eneas:
Conforme Dido y Eneas se acercan al final del dúo se van alejando de la escena hasta que cantando se pierden de vista a los ojos del espectador, entonces aparece Mercurio y pronucia por tres veces la palabra "Italie!" -la misión de Eneas- y desaparece.
Cuando escucho este dúo siempre me viene a la memoria otro de Berlioz que también finaliza acto, se trata del dúo que cantan Héro, la hija del gobernador, y Ursule, su doncella, en Béatrice et Bénédict: "Nuit paisible et sereine", si bien este dúo tiene un carácter más pastoral que el de Les Troyens. Las intérpretes son Christiane Eda-Pierre (Héro) y Helen Watts (Ursule), dirige también Colin Davis:
La pregunta es: ¿seré capaz de acabar esta serie? Me dejo todas a medias.
Cuando escucho este dúo siempre me viene a la memoria otro de Berlioz que también finaliza acto, se trata del dúo que cantan Héro, la hija del gobernador, y Ursule, su doncella, en Béatrice et Bénédict: "Nuit paisible et sereine", si bien este dúo tiene un carácter más pastoral que el de Les Troyens. Las intérpretes son Christiane Eda-Pierre (Héro) y Helen Watts (Ursule), dirige también Colin Davis:
La pregunta es: ¿seré capaz de acabar esta serie? Me dejo todas a medias.
domingo, 25 de octubre de 2009
Tercera de Mahler, Stutzmann, Traub - Valencia 2009
El Palau de la Música de Valencia este año se ha inventado un abono corto que a mí me pareció atractivo cuando lo adquirí; por ejemplo, asistir a la Tercera de Mahler en la zona de tribuna por poco más de doce euros es un chollo, y es mucho mejor que ir comprando localidades sueltas en las temporadas de otoño, invierno y primavera, claro que algún concierto se queda descolgado y entonces no hay más remedio que recurrir a la compra de entradas por separado. Pero esta temporada no aparece a priori como muy apetitosa y no creo que vayamos a comprar, desgraciadamente, muchas entradas sueltas.
Además este nuevo abono es una oportunidad para dar a conocer el Palau de la Música y la Orquesta de Valencia a nuevos pubicos, pero también tienen sus inconvenientes, no lo es que casi todo el mundo vaya despistado intentando buscar su localidad y confundiendo tribuna, con anfiteatro y fondo, pero sí que al terminar el primer movimiento de la Tercera de Mahler todo el mundo se ponga a aplaudir como poseso. El final de ese movimiento se presta al aplauso fácil, pero tal interrupción rompe con la estructura de la obra. No hubiera pasado nada si esto sólo hubiera ocurrido una vez, pero es que no, se ha estado repitiendo durante todo el concierto hasta que Yaron Traub, con buen criterio, se ha dirigido con gestos al público, en la pausa entre el quinto y sexto movimiento, para que no aplaudiera rompiendo la magia del enlace entre el final de un movimiento y el principio de otro.
Comentaba Atticus en su blog que el otro día asistió Mayren Beneito, hoy no hemos podido gozar de la presidencia de su peinado, lo cual no es ni bueno ni malo, si no todo lo contrario. Barrilete sí que ha asistido. Por cierto, os recomiendo la estupenda crónica de Atticus, tan bien escrita como siempre, no como estos atentados que yo hago. La podéis encontrar pinchando AQUÍ.
La Orquesta de Valencia ha estado en la línea que nos tiene acostumbrados, la del medio, no nos ha dejado maravillados pero tampoco ha sido un desastre, fallos monumentales no ha habido, sí puntuales en distintos solistas de viento,. Yaron Traub, que dirigía sin partitura, se ha mostrado muy activo e involucrado pero en conjunto ha estado irregular, me ha emocionado en muy pocos momentos, y eso en semejante sinfonía es un delito, cuando más me ha gustado ha sido en la última parte del primer movimiento, en ese momento, tas un comienzo titubeante que me ha hecho pensar en lo peor, ha sabido concertar muy bien a todas las familias de instrumentos y ha propiciado esa reacción del público tan efusiva en el aplauso como inconveniente..
Lo mejor, sin duda alguna, ha sido la intervención de los conjuntos corales, la Escolanía de la Virgen y la Coral Catedralicia, y sobre todo de la solista, Nathalie Stutzmann, contralto de timbre profundo y de canto muy expresivo, lástima que en el quinto movimiento le ha costado sobrepasar el volumen orquestal y coral, al menos es lo que he apreciado desde mi posición, muy cercana a la cantante pero algo escorada a la derecha; no estaría siendo justo si no precisara que su cálido timbre siempre ha estado presente. La verdad es que me hubiera gustado más si Stutzmann hubiera venido a cantar los Kindertontenlieder, a no ser que en esta Tercera hubiéramos tenido a la Filarmónica de Berlin y Rattle al podio, o sin pedir tanto, con la Orquesta de la Generalitat Comunitat Valenciana hubiera sobrado. Para hacerse una idea de cómo ha cantado Stutzmann lo mejor será escucharla en una grabación efectuada en Barcelona en mayo del año pasado con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña y los Coros Madrigal y Vivaldi bajo la dirección de Eiji Oue:
No ha sido un mal estreno de Maac en esta temporada tan poco wagneriana pero que comenzará en Les Arts con un plato fuerte: Les Troyens. Se impone un paso obligado, para entrar en calor, por el blog de Joaquim, hoy y en los próximos días.
sábado, 24 de octubre de 2009
Y mañana -que ya es hoy- Stutzmann
Guauuuu... ¿No me digáis que no es impresionante? Yo tuve la suerte de escuchar a Stutzmann un Agnus Dei muy parecido en Castellón.
Después de meses de sequía y con mono de asistir a conciertos y representaciones, mañana -cuando aparezca la entrada ya será hoy- comienzo mi temporada de espectador 2009-2010. Asistiré a la Tercera Sinfonía de Mahler interpretada por la Orquesta de Valencia y Nathalie Stutzmann bajo la dirección de Yaron Traub. A priori, lo más interesante, aparte de la música de Mahler, que siempre lo es -y esperemos que la Orquesta de Valencia haya mejorado-, es la intervención de Stutzmann.
Ahora la escucharemos en "Vivi, tiranno" de Rodelinda:
Voces de contralto como la de Stutzmann, con su ambigüedad, amplitud y sonoridad en el registro grave no son muy frecuentes; que además consigan su homogeneidad entre registros sin que parezca que se han entrado en una caverna o que han mutado en niñas del Exorcista todavía hay menos. Al escuchar su voz lo primero que nos impacta es la pura belleza del sonido pero pronto nos damos cuenta que detrás de esa voz hay una técnica y un esfuerzo que la sustentan.
Nathalie Stutzmann recibió enseñanza de canto de su madre, Christiane Stutzmann, después estudió en la Escuela de Arte Lírico de la Ópera de Paris y posteriormente recibió lecciones de Hans Hotter y Christa Ludwig. Pero antes había completado sus estudios de piano, fagot, dirección de orquesta y música de cámara. Por eso en el año 2008 fundó su propia orquesta de cámara, Orfeo 55, dedicada a la música del siglo XVIII.
Desoyendo, seguramente con buen criterio y a juzgar por los resultados, las voces que la reclamaban para los papeles de Isabella en "L'Italiana in Algeri" o Cherubino en "Le nozze", se ha dedicado principalmente a la mélodie (Chausson, Poulenc, Debussy, Ravel, Fauré) y al lied (Brahms, Schubert, Mendelssohn, Shhostakovich, Mahler), su última grabación, aparecida hace un año, fue "Die schöne Müllerin" -antes aparecieron "Winterreise" ;y "Schwanengesang" con Inger Södergren al piano; pero no ha descuidado otros repertorios interpretando óperas de Haendel y Vivaldi, la Misa en Si menor, las pasiones y cantatas de Bach, el Stabat Mater de Pergolesi y de Vivaldi, el Orfeo de Gluck , "Les nuits d'été" de Berlioz, el oratorio "Jeanne d'Arc au boucher" de Honegger,los "Wesendonck Lieder", Erda ("El Anillo"), las sinfonías de Mahler o la "Rapsodia para contralto" de Brahms.
De Ernest Chausson escuchamos "La chanson perpétuelle".
Entre sus próximos compromisos figuran "Les nuits d'été" con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, L'Enfant et les Sortilèges" de Ravel con Rattle, Elias de Mendelssohn con Ozawa, los Kindertotenlieder de Mahler con Eschenbach, la Pasión según san Mateo con Schreier y una serie de conciertos dedicados a Vivaldi con Minkowski -con quien ha ofrecido este año una serie de conciertos dedicados a Haydn, que se grabaron por Naïve-. En el año 2011, con ocasión del centenario de la muerte de Mahler cantará la Tercera en Berlin, Londres y Amsterdam y también la Octava, ambas bajo la dirección de Rattle.
Y para finalizar un lied de Schubert, "Ständchen", para que se note que Hans Hotter fue su maestro:
miércoles, 21 de octubre de 2009
Vuelve Sandrine Piau
Hoy vuelve Sandrine Piau al blog, confieso que tengo debilidad por la forma de cantar de esta soprano, no tanto por su voz que, a pesar de ser muy agradable al oído, es muy limitada: delgada y pequeña, su proyección parece que es más que suficiente. Y vuelve con Mozart acopañada por Christophe Rousset y Les Talens Lyriques en el Festival de Saint-Denis desde la hermosa Basílica de este suburbio de París, en 2003.
- El aria de conciento "Ah se in ciel, benigne stelle" K 538, muy dificultosa en su ejecución por su vertiginoso tempo, exigencia en la coloratura, alta tesitura a la que se ve sometida la soprano y el control de fiato que requiere:
Ah se in ciel, benigne stelle,
la pietà non è smarrita,
o toglietemi la vita,
o lasciate me il mio ben
Voi che ardete ognor si belle
Del mio ben nel dolce aspetto
proteggete il puro affetto
che ispirate a questo sen
- No menos exigente es "Qual nocchier che in gran procella" aira de Amital en La Betulia Liberata K118, un oratorio -el único- compuesto por Mozart a los quince años que está basado en un libreto de Metastasio y que no llegó a estrenarse en vida del compositor. Atención a los trinos y estacatos tan bien ejecutados en el da capo.
Qual nocchier che in gran procela,
Non s'affanna e non favella,
É vicino a naufragar
É vicino all'ore estreme
Quell'infermo che non geme
E ha cagion di sospirar
- En "Fra l'oscure, ombre funeste" de la cantata-oratorio Davide Penitente K 469, una vez solventados dignamente los problemas en los graves todo va rodado:
Serba ancor nelle empeste
La sua pace un fido cor
Alme bele, ah sì, godete!
Né alcun fia che turbi audace,
Quela gioia e quella pace,
Di cui solo è Dio l'autor
- Parte de la música de la cantata anterior procede de la Misa en do menor K427. Hace tiempo que quiero poner en el blog el "Et incarnatus est" de esta misa porque fue la base musical de varias campañas de anuncios de la marca de papel higiénico y de cocina Colhogar y hoy me viene que ni pintado, me hubiera gustado encontrar aquel anuncio de papel en el que la melodía se encomendaba a una voz solista pero no ha sido posible.
Ella Fitzgerald en el Montreux Jazz Festival
En la ciudad suiza de Montreux, situada a las orillas del lago Leman, tiene lugar, desde 1967, un festival de música (The Montreux Jazz Festival). En principio estaba dedicado al jazz pero con el tiempo se ha extendido a otros tipos de música, aunque prestando siempre al jazz la principal atención, que para eso tiene la palabreja como título del festival. Ella Fitzgerald participó en cinco ediciones entre 1969 y 1981, la escuchamos en "This Girl's in Love with You" desde el Casino de Montreux en el año 1969:
lunes, 19 de octubre de 2009
Danielle De Niese - The Mozart Album
Como veis por los dos últimos post, ya ha empezado la campaña navideña. Mei en su blog, GTL Torn T, hablaba ayer de Coloraturas, el nuevo disco de Diana Damrau dedicado a los Reyes Magos y Papá Noel; Joaquim en In Fernem Land lo hacía del de Cecilia Bartoli, Sacrificium; en distintos blogs se ha hablado de Verismo, lo nuevo de René Fleming; Joyce Di Donato como no podía ser menos ha sacado su disco, con un título bastante pretencioso: Colbran, the Muse; , y Karina Gauvin lo ha dedicado a Arias de Porpora.
La guapísima Danielle De Niese también ha grabado ese disco cuyo principal objeto es circular estas Navidades, junto a bestsellers y perfumes, en las bolsas de los grandes almacenes, quizás sea ésta su mejor utilidad. Toda soprano lírica o lírico-ligera tiene que pasar la prueba de algodón un día u otro, todas terminan grabando un The Mozart Album, podrían esforzarse un poco y rascar en otros repertorios para no ofrecer más de lo mismo porque los aficionados estamos hartos de escuchar las mismas arias una y otra vez, pero sobre todo porque se ha cantando y grabado tan bien a Mozart en el siglo XX que el listón está demasiado alto.
La guapísima Danielle De Niese también ha grabado ese disco cuyo principal objeto es circular estas Navidades, junto a bestsellers y perfumes, en las bolsas de los grandes almacenes, quizás sea ésta su mejor utilidad. Toda soprano lírica o lírico-ligera tiene que pasar la prueba de algodón un día u otro, todas terminan grabando un The Mozart Album, podrían esforzarse un poco y rascar en otros repertorios para no ofrecer más de lo mismo porque los aficionados estamos hartos de escuchar las mismas arias una y otra vez, pero sobre todo porque se ha cantando y grabado tan bien a Mozart en el siglo XX que el listón está demasiado alto.
No me gusta el timbre de De Niese, me resulta un punto estridente, es algo muy subjetivo, lo sé, pero que no puedo evitar, la voz de De Niese me repele, dicho esto, poco podría esperar de un disco dedicado a Mozart. Lo siento porque visualmente la chica no tiene desperdicio, pero es que lo que no puede ser no puede ser... Es el suyo un disco totalmente prescindible, salvo la portada, en la que está muy guapa. Debía haber pedido prestado el título a Bartoli porque un auténtico sacrificio hay que hacer para escucharlo.
Sandrine Piau - Between Heaven & Earth
Se me había pasado el nuevo disco -creo que apareció hace un mes- de Sandrine Piau, una soprano que, cantando Haendel, siempre me ha convencido, sobre todo desde que la escuché en Castellón como Cleopatra en Giulio Cesare.
Está dedicado a arias de La Resurrezione, El Mesías, Solomon, Theodora, Alexander Balux, Samson, Joseph and his Brethren, Il Trionfo del Tempo e del Disinganno y L'Allegro, il Penseroso ed il Moderato. La acompañan la Accademia Bizantina y Stefano Montanari.
El CD cuenta con la colaboración del tenor Topi Lehtipuu en el delicado dúo "As steals the morn upon the night" de L'Allegro, il Penseroso ed il Moderato:
El CD cuenta con la colaboración del tenor Topi Lehtipuu en el delicado dúo "As steals the morn upon the night" de L'Allegro, il Penseroso ed il Moderato:
De La Ressurrezione incluye el "Disserratevi", un viejo conocido del blog, su versión me parece que no hubiera quedado mal parada, a destacar la limpia ejecución y originalidad en las ornamentaciones del da capo:
Os dejo el vídeo promocional de Naïve:
domingo, 18 de octubre de 2009
Roberta Gambarini canta "Estate"
La italiana Roberta Gambarini estará contenta, ha llegado el frío, por aquí todavía algo templado, afortunadamente. Vamos a escuchar a esta cantante turinesa que tiene fijada su residencia en Estados Unidos interpretando una canción italiana compuesta, o quizás publicada, en 1960 por Bruno Martino y Bruno Brighetti que João Gilberto hizo famosa para el mundo del jazz (tanto la versión de Martino como la de Gilberto la podéis encontrar en Youtube). Yo no estoy tan contento con estos cambios de temperatura, pero bueno...
ESTATE (Bruno Martino - Bruno Brighetti)
Estate,
sei calda come i baci che ho perduto,
sei piena di un amore che è passato,
che il cuore mio vorrebbe cancellar.
Odio l'estate,
il sole che ogni giorno ci scaldava,
che splendidi tramonti dipingeva,
adesso brucia solo con furor.
Tornerà un altro inverno,
cadranno mille pètali di rose,
la neve coprirà tutte le cose
e forse un pò di pace tornerà.
Odio l'estate,
che ha dato il suo profumo ad ogni fiore,
l'estate che ha creato il nostro amore
per farmi poi morire di dolor.
Tornerà un altro inverno.
Odio l'estate,
che ha dato il suo profumo ad ogni fiore,
l'estate che ha creato il nostro amore
per farmi poi morire di dolor.
Odio l'estate
sábado, 17 de octubre de 2009
Veronica Simeoni será Dido - La impresión es buena.
Quedan dos semanas para el estreno de Les Troyens en el Palau de les Arts, en el papel de Dido se alternarán Daniela Barcellona (31 de octubre, 3 y 8 de noviembre) y Veronica Simeoni 6 y 12 de noviembre).
Barcellona es una mezzo italiana de sobras conocida por los buenos aficionados y parece ser que debuta en el rol de la reina de Cartago, por el contrario la romana Veronica Simeoni, ¡¡¡que sólo tiene 20 años!!!, no lo es tanto y no sabemos muy bien qué nos vamos a encontrar. En Oviedo ya la conocen, el pasado mes de mayo cantó allí la Novena de Beethoven bajo la dirección de Maazel.
En Spoleto interpretó el papel de Azucena (Il Trovatore) en 2007:
Simeoni resultó ganadora del Concurso Pavarotti 2008, ese mismo año quedo en segunda posición en el Concurso Voces Verdianas de Busseto. La podemos escuchar en el primero cantando "O don fatale":
La primera impresión que tengo es que no es la reina de las sutilezas pero que posee un timbre idóneo para cantar Verdi, muy italiano y de una potencia que, en las grabaciones colgadas en Youtube, parece considerable. Una mezzo que suena muy verdiana, su dicción es clara, lo que no sé es cómo será la pronunciación francesa. Ojalá sea una de esas gratas sorpresas que, de vez en cuando, nos trae a Valencia doña Helga.
En Youtube también la encontramos cantando "Erbarme dich" de la Pasión según San Mateo de Bach:
Y en el siguiente enlace la podéis escuchar en "Liber sciptus proferetur" del Requiem de Verdi:
miércoles, 14 de octubre de 2009
Georgette Frozier-Marrot. "Adieu fière cité"
Escuchamos a Georgette Frozier-Marrot, desconocidísima mezzo francesa de los años veinte del pasado siglo, interpretando el aria de Dido (Les Troyens - Berlioz) "Adieu fière cité".
Frozier-Marrot prácticamente no salió de Francia y sus grabaciones son, desgraciadamente, muy escasas.
En este aria de Dido está absolutamente regia, ni la misma Callas pudo haberla cantado con más matización. Si todo lo cantaba así qué pena que no grabara más.
El audio está extraído de la colección de EMI Les introuvables du Chant Français, son ocho CDs, si no la conocéis, os la recomiendo.
¡OJO! Dientes (palas) separados, ya tengo una más para la lista.
domingo, 11 de octubre de 2009
Diana Krall - Love Letters
UNA CARTA DE AMOR
Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
(Julio Cortázar)
The sky may be starless
The night may be moonless
But deep in my heart
I know that you love me
You love me, because you told me so
Love letters straight from your heart
Keep us so near while we're apart
I'm not alone in the night
When I can have all the love you write
I memorize every line
I kiss the name that you sign
And darling, then I read again
Right from the start
Love letters straight from your heart
I memorize every line
I kiss the name that you sign
And darling, then I read again
Right from the start
Love letters straight from your heart
The night may be moonless
But deep in my heart
I know that you love me
You love me, because you told me so
Love letters straight from your heart
Keep us so near while we're apart
I'm not alone in the night
When I can have all the love you write
I memorize every line
I kiss the name that you sign
And darling, then I read again
Right from the start
Love letters straight from your heart
I memorize every line
I kiss the name that you sign
And darling, then I read again
Right from the start
Love letters straight from your heart
sábado, 10 de octubre de 2009
Cambiando de idioma (6) - Renata Tebaldi canta Wagner.

En la última entrada de esta serie traía a una alemana cantando en francés , hoy le ha tocado a una italiana y cantando en alemán. Se trata de Renata Tebaldi, al principio de su carrera en Italia era habitual cantar Wagner en italiano, a no ser que los intérpretes fueran alemanes, y cuando se mezclaban intérpretes de ambos países incluso se hacían combinaciones entre los dos idiomas, como comprobaremos más adelante. Estoy convencido que si Tebaldi hubiera dominado el alemán, hoy, además de verdiana y pucciniana, sería considerada como una gran intérprete wagneriana. En sus inicios interpretó los personajes de Eva (Los Maestros Cantores), Elsa (Lohengrin) y Elisabeth (Tannhäuser), éste último con Karl Böhm a la batuta, el director, que intuía que Tebaldi podría hacer una gran carrera como intérprete de Wagner , le sugirió que aprendiera alemán. La soprano no le hizo caso. Vamos con los fragmentos musicales:
Con veintiocho años, cantando Elisabeth en Tannhäuser en 1950 desde el Teatro San Carlo de Nápoles bajo la dirección de Karl Böhm, está acompañada por Carlo Tagliabue (Wolfram) y Hans Bierer (Tannhäuser), si os fijáis comprobaréis cómo a pesar de que Wolfram y Elisabeth cantan en italiano, Tannhäuser canta en alemán:
Las dos primeras escenas del segundo acto, con el aria de entrada de la soprano "Dich Teure Halle":
La primera escena del tercer acto. Con el famoso coro de peregrinos y el segundo momento célebre de la soprano. "Allmacht'ge Jungfrau, hor mein Flehen". La plegaria y muerte de Elisabeth. Si queréis acceder directamente a la plegaria, sin pasar por el coro, la tenéis más abajo.:
Para acceder durectamente a "Allmacht'ge Jungfrau, hor mein Flehen"

Como Elsa, cantando en Lohengrin también en el San Carlo de Nápoles pero cuatro años más tarde, en 1954, bajo la dirección de Gabriele Santini.
- El sueño de Elsa. "Einsam in truben tagen":
- "Euch luften, die mein Klagen". La canción del balcón en el segundo acto:
- El dúo del último acto. "Das susse Lied verhallt" con Gino Penno como Lohengrin:
viernes, 9 de octubre de 2009
Rita Streich. Canción tradicional japonesa.
Nostalgia de la primavera. Según leo en vikipedia Sakura es el nombre que se le da en Japón a la flor del cerezo, también se nombra sakura a tres especies de plantas del género Prunus. "El cerezo es uno de los símbolos más conocidos de la cultura japonesa. Florece durante la primavera.En Japón se realiza el festival de Hanami en su honor puesto que es su flor más significativa (pero no la oficial); durante éste los familiares y amigos se reúnen en los parques con cerezos bajo la sombra de los mismos y, a modo de "picnic", comparten alimentos mientras celebran la aparición de las flores.
Durante el año los árboles de cerezo permanecen únicamente forrados de verdes hojas, y está desnudas en el invierno, pero hacia el inicio de la primavera florecen, decorando los parques con su apariencia de nubes."
Y Sakura Sakura "es el nombre de una canción folclórica tradicional japonesa que describe la primavera, estación en la cual el cerezo florece, aludiendo el título al nombre de esta flor. Fue compuesta durante el período Edo dirigida a niños aprendiendo a tocar el Koto.
La canción ha sido popular desde el período Meiji, cuando su letra tomó la forma que se conserva hasta el presente.
La canción o sólo su música suele usarse internacionalmente como símbolo del Japón.
A lo largo de los años ha sufrido muchos arreglos, pero la versión tocada por Michio Miyagi suele ser considera como la mejor de todas." (Fuente: Vikipedia).
La escuchamos en el particularísimo timbre de Rita Streich, ligero y etéreo a la vez que penetrante:

Flores del cerezo, flores del cerezo:
Cubriendo la campaña.
Tan lejos como puedas ver.
¿Se trata de niebla o de nubes?
Perfume bajo el sol del alba.
Flores del cerezo, flores del cerezo:
Completamente florecidas.
Flores del cerezo, flores del cerezo:
A través del cielo de la primavera.
Tan lejos como puedas ver.
¿Se trata de niebla o de nubes?
Perfume en el aire.
¡Ven ahora, ven!
¡Miremoslas, por fin!
miércoles, 7 de octubre de 2009
Iolanta (I) - Un post de emergencia
Como quiero acabar ya con el tema de la Señora de la Laca he decidido publicar una entrada sobre Iolanta, no pensaba hacerlo hasta el sábado y le faltaban algunos retoques, sobre todo subir la música, pero la urgencia requiere una pronta actuación así que he pensado en dividirlo en dos partes. Comenzamos con la primera.

Tchaikovsky (1840-1893) compuso once óperas -para algunos fueron diez-, la última de ellas se tituló Iolanta. Podemos escuchar su introducción orquestal:
Iolanta, que dura aproximadamente una hora y media, tiene solo un acto, se estrenó junto al célebre ballet El cascanueces en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo el 18 de diciembre de 1992.
La idea de componer una ópera basada en el texto de Hertz venía rondando por la cabeza de Tchaikovsky desde 1883-1884, en una entrevista ofrecida a un periódico de San Petersburgo en 1992 declaraba:
La gestación de la ópera fue algo tortuosa, el libreto, como ya hemos visto, se lo encargó a su hermano Modest y, mientras, se puso a trabajar en el ballet El cascanueces. Tchaikovsky pensaba que la ópera no le ofrecería problemas y que, con lo que le atraía la historia, en unas semanas sería capaz de componerla. Sin embargo no fue así. Tuvo que pedir al Mariinsky que pospusiera el estreno de la ópera y el ballet para la temporada 1992-1993.
Mucho debieron cambiar las cosas en apenas unas semanas porque el 17 de agosto enviaba otra carta a Modest en la que le confesaba lo contento que estaba por como le estaba quedando la ópera. "En general estoy bastante satisfecho de mí mismo", decía. A mediados de septiembre ya estaba acabada a falta de la instrumentación, que la concluyó a finales de diciembre de ese mismo año. El estreno tendría lugar un año después.

Tchaikovsky (1840-1893) compuso once óperas -para algunos fueron diez-, la última de ellas se tituló Iolanta. Podemos escuchar su introducción orquestal:
Iolanta, que dura aproximadamente una hora y media, tiene solo un acto, se estrenó junto al célebre ballet El cascanueces en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo el 18 de diciembre de 1992.
El libreto, al igual que el de La Dama de Picas, fue escrito por su hermano Modest Tchaikovsky y está basado en La hija del rey René del danés Henrik Hertz, que a su vez se basa en un cuento de Hans Andersen.
La acción tiene lugar durante la Edad Media en la región francesa de Provenza. Iolanta, que es ciega de nacimiento, es hija de René, rey de Provenza. Por orden del rey la muchacha está recluida en un jardín y todos deben ocultar su ceguera para no hacerla desgraciada, de lo contrario un castigo les amenaza: la muerte.
La idea de componer una ópera basada en el texto de Hertz venía rondando por la cabeza de Tchaikovsky desde 1883-1884, en una entrevista ofrecida a un periódico de San Petersburgo en 1992 declaraba:
"Hace ocho años llegó a mis manos un número de El Mensajero de Rusia que incluía una obra en un acto del escritor danés Henik Hertz, en una traducción de F. Miller, titulada La Hia del Rey René. Este tema me cautivó por su poesía, su originalidad y la profusión de momentos líricos. En . mi interior me prometí que un día iba a poner música a esta historia. Pero tras atravesar diversos obstáculos que se interpusieron en mi camino sólo el año pasado fui capaz de llevar a cabo mi decisión".
A finales de 1990 o principios de 1991, tras el éxito obtenido por La Dama de Picas en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, Tchaikovsky recibió el encargo de componer una ópera en un acto y un ballet en dos actos para ser estrenados en la temporada 1991-1992.
La gestación de la ópera fue algo tortuosa, el libreto, como ya hemos visto, se lo encargó a su hermano Modest y, mientras, se puso a trabajar en el ballet El cascanueces. Tchaikovsky pensaba que la ópera no le ofrecería problemas y que, con lo que le atraía la historia, en unas semanas sería capaz de componerla. Sin embargo no fue así. Tuvo que pedir al Mariinsky que pospusiera el estreno de la ópera y el ballet para la temporada 1992-1993.
En el verano de 1991 ya tenía compuesto El cascanueces pero la ópera se le resistía, Tchaikovsky, que comenzó a componer a partir del dúo de Iolanta y el conde Vaudémont, sufrió una crisis creativa y no se sentía con fuerzas para componerla, el proceso de composición iba más lento de lo esperado, además comenzó a obsesionarse con la idea de que estaba imitándose a sí mismo. No era un problema con el libreto puesto que, según sus propias declaraciones, conforme más trabajaba en Iolanta más le apasionaba el trabajo de su hermano. En una carta enviada a éste en agosto escribía:
"Es curioso, cuando componía el ballet pensaba que no iba a ser nada del otro mundo y que cuando iniciara el trabajo en la ópera desplegaría toda mi paleta de colores, y ahora me parece lo contrario, que el ballet es bueno, mientras que la ópera no me está quedando muy bien. Aunque tú sabes por experiencia que durante el proceso creativo, los autores pueden confundirse a la hora de evaluar su creación y que las cosas que parecen ser malas, a veces son realmente buenas."
Mucho debieron cambiar las cosas en apenas unas semanas porque el 17 de agosto enviaba otra carta a Modest en la que le confesaba lo contento que estaba por como le estaba quedando la ópera. "En general estoy bastante satisfecho de mí mismo", decía. A mediados de septiembre ya estaba acabada a falta de la instrumentación, que la concluyó a finales de diciembre de ese mismo año. El estreno tendría lugar un año después.
Iolanta no fue un fracaso, al menos de público, pero pronto fue olvidada, las razones seguramente hay que buscarlas en su duración, demasiado corta para ofrecerla en una velada y demasiado larga para combinarla con otra ópera, una opción podría ser programarla con El cascanueces, como en su estreno, pero parece que la ópera y el ballet no casan bien. Y si no que se lo pregunten a algunos amigos de los que visitan Cantan Ellas
Mucho se ha hablado sobre el simbolismo de Iolanta, y el paralelismo de la historia de la protagonista con la vida de Tchaikovsky, pero no dejan de ser más que conjeturas. No hay en Iolanta tanta tensión dramática que encontramos en Eugene Onegin o en La Dama de Picas pero sí el melodismo y la riqueza instrumental marca de la casa. La obra tiene su origen en un cuento fantástico y ese ambiente irreal, de ensueño, está perfectamente plasmado en la partitura, lo que, según como se mire, puede ser considerado una virtud o un defecto. Yo prefiero considerarlo como una virtud.
El momento musical culminante de la ópera tiene lugar durante el encuentro entre los enamorados, cuando Vaudémont comprueba, al pedir una rosa roja para tenerla como recuerdo, que Iolanta no distingue los colores -le entrega una blanca-, es ciega. Este momento operístico tiene la particularidad de que fue el escogido por Tchaikovsky para iniciar la composición de la ópera, es una maravilla. Lo escuchamos por Netrebko y Villazón, en próximos días podremos escuchar otra vez a la soprano pero acompañada por Beczala:
lunes, 5 de octubre de 2009
Nueva PAYASADA del Palau de la Música de Valencia - Retiran "Roger de Flor"
Y no veas como "canta". La dirección del Palau de la Música de Valencia es una comparsa, NO SABEN NI QUÉ ES LO QUE PROGRAMAN. Cuando se enteran que lo que han programado "no es políticamente correcto" pretenden censurar el texto, y después, cuando comprueban que no van a poder hacerlo sin que se arme revuelo directamente censuran la totalidad y retiran "Roger de Flor", ópera de Ruperto Chapí que estaba programada para el concierto del día de la Comunidad Valenciana. La desfachatez no tiene límites. Mientras tanto los valencianos quedamos a los ojos de nuestros vecinos como unos gilipollas. Gracias Sra. Beneito por la gran imagen que proyecta de mi tierra. Supongo que la palabra "dimissió" tambien ha desaparecido de su diccionario, igual es que no es un término valenciano, será catalán. Será por eso.
La justificación es de risa. Según se lee en http://noticias.terra.es: "El Palau manifiesta en su comunicado que los únicos perjudicados con esta polémica 'son los valencianos y la música del maestro', y destaca que hay obras 'tan emblemáticas' como la ópera 'La Fuerza del Destino' de Giuseppe Verdi, que en Alemania se cambia la letra 'morti a tedeschi' (muerte a los alemanes) por 'morti a tutti' (muerte a todos), para 'evitar dichas polémicas'.
sábado, 3 de octubre de 2009
Censura en el PPalau de la Música valenciano
Pasen por el blog de Titus: El imperio de los sinsentidos (nunca mejor dicho).
viernes, 2 de octubre de 2009
Netrebko, Barenboim, Rimsky-Korsakov y Salzburgo

El pasado 17 de agosto se reunían la soprano Anna Netrebko y el pianista Daniel Barenboim para ofrecer un recital de lied integramente dedicado a dos compositores rusos: Rimsky-Korsavok (1844-1908) y Tchaikovski (1840-1943). Una buena noticia, que nos anticipaba Mei en GTL Torn T a principios del mes de septiembre, es que Deutsche Grammophon lo comercializará próximamente.
Netrebko siempre ha tenido algunos inconvenientes a la hora de ser reconocida como una de las grandes sopranos actuales, el mayor de todos fue su belleza física, muchos pensaron que la cantante era un producto del marketing, que detrás de ese precioso rostro y ese voluptuoso cuerpo no había nada más.
Después del embarazo sus detractores no hicieron más que buscar problemas vocales, pero Netrebko, es una gran voz y posee uno de los timbres más personales que podemos encontrar en el panorama lírico actual, unido a su musicalidad hacen de ella una gran artista. Y eso se pone de manifiesto, y creo que nadie va a poder ser capaz de negarlo, cuando se acerca al repertorio ruso más íntimista. Entonces aflora, además de las virtudes ya apuntadas, su extraordinaria capacidad de comunicar, incluso cuando, como en este caso, no podemos gozar de su presencia física -bueno, ya sé que con el embarazo ha engordado un poquito-. Si el que está en el piano es Daniel Barenboim qué queréis que os diga... Cuánto más azúcar más dulce. Este recital de Netrebko me tiene obnubilado, y eso que el repertorio, a priori, no parecía muy asequible. Lo cierto es que a mí el lied me gusta mucho pero no estaba acostumbrado al de compositores rusos -del que más había escuchado era Musorgski, aunque también había escuchado algo a Vishnevskaya- y escuchar este repertorio en la voz y con el arte de Netrebko ha sido todo un desubrimiento.
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