miércoles, 29 de febrero de 2012

La lluvia antes de caer

Rosamond ha fallecido, quizás se ha suicidado, pero antes ha grabado unas cintas para Imogen, una niña ciega cuyo paradero desconoce, su sobrina Gill debe encontrarla para que las escuche, en ellas Rosamond, describiendo veinte fotografías cronológicamente, recorre la dura historia de tres generaciones de mujeres desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. La novela "La lluvia antes de caer" de Jonathan Coe fue  publicada en Inglaterra en el año 2007 y traducida al castellano, por Anagrama en el 2009.


Debería contarte por qué estábamos pasando nuestras vacaciones en la Auvernia. A lo mejor la explicación te parecerá bastante frívola; espero que no. La cosa empezó así. Una noche en el piso de Putney, después de que Thea se hubiera quedado dormida (habíamos comprado un pequeño catre para que pudiera dormir en nuestro dormitorio). Rebecca y yo estábamos en el cuarto de al lado, oyendo la radio. Teníamos puesto el Tercer Programa, y estaban radiando un concierto que incluía entre otras obras una selección de los famosos arreglos de Canteloube de los Cantos de la Auvernia. Recuerdo, Imogen (y espero que no te choque) que durante la emisión nos pusimos muy cariñosas... De hecho, creo que nunca hicimos el amor con tanta ternura y tanta... pasión como esa noche. Fue... Bueno, seguro que los detalles no te interesan nada. A partir de ahí, para las dos, estas canciones quedaron asociadas para siempre con aquella situación, y no sólo eso: de alguna manera se conviriteron en... ¿cuál sería la palabra?, ¿símbolos?, ¿o más bien tótems?, sí, en tótems, creo, de nuestro amor. Había una canción en especial, una de las más famosas ("Bailero", se titula, una canción de amor muy bonita, my lenta y muy triste), que empieza con la madera de la orquesta esbozando unas frases muy lastimeras, mientras los violines tocan unos preciosos acordes largos y esplendorosos, y entonces la voz de la soprano entra de una forma totalmente inesperada, muy dramática, entonando esa melodía extraordinariamente melancólica.... Pero, bueno, da igual, no se puede describir la música con palabras; quizás lo mejor sería poner sencillamente esa canción en el tocadiscos cuando haya terminado de describirte esta foto, para que tú puedas escucharla también. Ya lo haré, si me acuerdo. 
Los elepés eran un invento bastante reciente en aquellos tiempos. Ni siquiera recuerdo si nuestro gramófono podría reproducirlos. La mayoría de la música se vendía aún en discos de setenta y ocho revoluciones, y estoy segura de que Rebecca compró un disco de "Bailero" en ese formato unos días después. Debimos de sacar de quicio a todos los vecinos poniéndolo día y noche. Y desde entonces se convirtió en uno de nuestros pasatiempos favoritos imaginarnos cómo sería un viaje a la Auvernia, sin más razón que empaparnos del espíritu del paisaje que había dado origen a aquella música gloriosa. Al principio nos pareció un plan inverosímil y poco viable. Todavía estábamos aconstumbrándonos a la responsabilidad de cuidar de Thea, y la idea de llevárnosla a un país extranjero con nosotras nos echaba un poco para atrás y nos parecía un poco caprichosa. 
(...)
En la primavera de mil novecientos cincuenta y cinco, Rebecca vio que había ahorrado suficiente dinero para comprarse un coche pequeño, y de repente la fantasía de nuestro viaje a Francia se hizo realidad. En ese momento Thea ya se había adaptado bastante bien a la escuela primaria del pueblo; parecía que las relaciones entre nosotras, como familia de tres personas, eran muy sólidas y estábamos bastante seguras de poder embarcarnos en nuestra aventura veraniega. Salimos a finales de julio, con idea de pasar fuera tres semanas.
(...)
Esas tres semanas en Francia fueron sin duda las más felices de mi vida, y todo lo que tuvieron de bueno está condensado en esta foto y en la canción "Bailero", que siempre me recuerda la imagen de ese lago y ese prado, donde nos pasamos la tarde echadas en medio de aquella hierba tan alta y aquellas flores silvestres, mientras Thea jugaba a la orilla del agua. No se puede decir nada, supongo, de una felicidad perfecta, sin manchas ni defectos, nada que no sea la certeza de que tendrá que acabarse. A medida que se iba consumiendo la tarde, el aire no se volvió más frío, sino más denso y más húmedo. Habíamos estado bebiendo vino, y yo tenía la cabeza pesada y un poco de sueño. Debí de quedarme dormida un rato, porque cuando desperté vi a Rebecca seguía echada junto a mí, pero tenía los ojos muy abiertos, y algo se movía rápidamente al fondo de ellos, como siguiendo una rápida cadena de pensamientos íntimos. Cuando le pregunté si todo iba bien, se volvió y me sonrió, y su mirada se hizo más dulce, y me susurró unas palabras tranquilizadoras. Me besó y se puso de pie y se acercó despacio hasta la playa, donde Thea estaba cogiendo guijarros y separándolos en distintos montones según algún extraño criterio suyo.
Me uní a ellas, pero Rebecca no se volvió cuando oyó pasos en el guijarral. Hizo visera con la mano, miró hacia las montañas y dijo: "Mira qué nubes. Va a haber tormenta si vienen hacia aquí". Thea escuchó el comentario (siempre se daba cuenta enseguida de los cambios de humor, y a mí nunca dejaba de sorprenderme lo sensible que era, lo pendiente que estaba de los sentimientos de los adultos), y eso la llevó a preguntar: "¿Por eso estás triste?" "¿Triste?", dijo Rebecca volviéndose, ¿Yo? No. No me importa que llueva en verano. Hasta me gusta. Es mi lluvia favorita." "¿Tu lluvia favorita?", dijo Thea. Recuerdo que frunció el ceño sopesando aquellas palabras, y luego exclamó. "Pues la mía es la lluvia antes de caer". Rebecca se sonrió al oir aquello, pero yo dije (en plan pedante, supongo): "Pero cielo, antes de caer, en realidad no es lluvia?". Y Thea me dijo: "Y entonces qué es?" Y yo le expliqué: "Pues es sólo humedad. Humedad en las nubes." Thea bajó la vista y se concentró una vez más en escoger los guijarros de la playa; cogió dos y se puso a golpearlos uno contra otro. Parecía que el ruido y la sensación le gustaban. Yo seguí: "¿Entiendes entonces que no existe la lluvia antes de caer? Tiene que caer para que sea lluvia". Era una tontería explicarle aquello a una niña pequeña; casi me arrepentía de haber empezado. Pero por lo visto Thea no tenía ningún problema en captar la idea; más bien al revés, porque al poco rato se quedó mirándome y meneo la cabeza con gesto de pena, como sin discutir aquellas cosas con una idiota estuviera poniendo a prueba su paciencia. "Ya sé que no existe", dijo. "Por eso es mi favorita. Porque no hace falta que algo sea de verdad para hacerte feliz, ¿no?" Luego echó a correr hacia el agua sonriendo abiertamente, encantada de haberse salido con la suya gracias a su propia lógica."

(Jonathan Coe. La lluvia antes de caer. Anagrama. 2009.)

martes, 28 de febrero de 2012

La vuelta a la tortilla

Aprendamos la lección y pongamos a mal tiempo buena cara, ahora que el invierno ya se está despidiendo lo tenemos fácil, se acerca el momento de los paseos en bicicleta, las meriendas en el campo, la playa, la lectura al aire libre, los cachirulos y, como no, el sol. Nos merecemos todo eso y más.

Partir de un sentimiento como la tristeza y darle la vuelta no es tarea fácil, tampoco imposible, es una cuestión de voluntad, lo muy elaborado, que a veces puede estar muy bien, no siempre es lo mejor y lo exagerado puede llegar a tener gracia. 

 EL ENCANTO DE LO SENCILLO

"Tristeza" de Haroldo Lobo y Niltinho por Vinicious de Moraes y Toquinho:


Tristeza
Por favor vai embora
Minha alma que chora
Está vendo o meu fim
Fez do meu coração a sua moradia
Já é demais o meu penar
Quero voltar aquela vida de alegria
Quero de novo cantar
Lá, rá, lá, rá
Lá, rá, lá, rá, lá, rá, rá
Lá, rá, lá, rá, lá, rá, rá
Quero de novo cantar
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ZAPATERO A TUS ZAPATOS

La verdadera tristeza surge cuando uno escucha lo que ha hecho Daniel Barenboim al Piano con este precioso tema acompañado por magníficos instrumentistas: Emmanuel Pahud, Flauta; Alex Klein, Oboe; Larry Combs, Clarinete; Robert Kassinger, bajo; Cyro Baptista, percusión; Nikolaj Znaider, violin: blando, demasiado edulcorado, de ascensor de hotel, eso sí, la factura es impecable. Si es que ya lo dice el refrán... ¡Con lo bien que le sale Tristán e Isolda o incluso el tango!


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PARA ESO MÁS VALE SER KITSCH

EL toque exótico y kitsch  lo trae Mina en una actuación de 1968 en la RAI, el tiempo casi lo cura todo, cuesta un poco llegar al final pero la sonrisa seguro que tarde o temprano asoma. 


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 ¿PERO QUIÉN HA DICHO QUE NO SE PUEDE SER ELABORADO?

Baden Powell consigue ser elaborado (aderezándolo con un ligero toque de humor) sin que perder su esencia, porque al fin y al cabo esta música no es más que música de carnaval.




domingo, 26 de febrero de 2012

Antonini - Adagio de Albinoni y otras cosas - BAROQUE MASTERPIECES


Todo el mundo sabe a estas alturas que el famoso Adagio de Albinoni (Adagio en Sol Menor) no es de Tomaso Albinoni (1671-1751). Lo compuso un musicólogo italiano llamado Remo Giazotto. Según explicó Giazotto el Adagio fue una reelaboración a partir de material del propio Albinoni, pero ni siquiera eso está claro, fue publicado por Ricordi a finales de los años cincuenta del siglo XX.  Si no fuera por el célebre adagio, Albinoni -que compuso ni más ni menos que 45 óperas- sería un compositor casi desconocido para el gran público. Pero Albinoni, que no tenía aversión a los adagios, compuso más de uno , así que hoy vamos a escuchar dos de ellos interpretados por Il Giardino Armonico de Giovanni Antonini, no tienen la inmediatez del falso Adagio de Albinoni, y no entran tan fácilmente, pero son muy hermosos, sobre todo el segundo (eso pensaba cuando iniciaba el post, ahora parece que estoy a punto de cambiar de opinión), si sólo vais a escuchar uno que sea éste (es más corto),  no están tan manidos ni han sufrido mil y un horribles arreglos distintos como le ha ocurrido al espurio, como el que realizaron The Doors, al final no salió al mercado, afortunadamente, tiene un aire como de película setentera de destape:



Como mi intención no es manchar la reputación de los Doors escucharemos The Soft parade, cuando apareció el grupo yo había sido concebido pero no había nacido todavía y cuando decidí acercarme a los Doors, bastantes años después, rodeados de su aureola de grupo de culto, su estilo, en plena efervescencia post-punk, me sonaba anticuado, debe ser una lógica reacción generacional que creo la edad ha curado un poco, el caso es que, de lo que conozco de los Doors, The Soft parade siempre me encantó:




Tras esta digresión volvamos a Albinoni y sus adagios que, junto con Il Giardino Armonico, pretendía ser el motivo central de esta entrada:



Albinoni - Adagio para violín y cuerdas, Antonini emplea junto al violín solista, dos violines, viola, violochelo y clave.



Albinoni - Adagio para 2 violines y continuo,  Antonini emplea 2 violines, violonchelo y archilaúd.




Tan famoso como el falso Adagio de Albinoni es el Canon de Pachelbel en re mayor, pero en este caso sí que fue compuesto por Johann Pachelbel. Hay quien se arrepintió de que en su ceremonia de bodas no sonara esta música, al menos eso me confesaba poco tiempo después como con lástima, con remordimiento o quizás para darse el pego. Menuda ceremonia, duró más de una hora (y no exagero lo más mínimo), casi más que el matrimonio (y aquí sí exagero un poco), ahora supongo que a este señor ya no le sabrá tan mal que esta música no sonara ese día. Antonini quita el polvo a la composición y nos parece estar escuchando algo nuevo:


Y también muy famoso es un fragmento instrumental del oratorio Salomón de Haendel, La llegada de la Reina de Saba (The Arrival of Queen of Sheba), unos familiares me solicitaron una copia de esta pieza  para que sonara en una boda a la llegada de los novios, o quizás fuera a la salida, ya no recuerdo, fue ya a última hora y un poco a la desesperada pero conseguí enviarla a tiempo, esta pareja ha corrido mejor suerte que la del Canon de Pachelbel (esto va para que tomen nota los supersticiosos), la que yo no he tenido buscando en Youtube, puesto que en el Cd de Il Giardino Armonico, Baroque Masterpieces., que contiene los 2 adagios de Albinoni escuchados más arriba, sí que aparece la célebre llegada. Vovliendo a la pareja de la boda, lo curioso es que años después conversando con la novia, entonces ya esposa, me enteré que en realidad se casaron oficialmente (con papeles quiero decir) más de un año después de la supuesta ceremonia civil, nos engañaron como a bobos.


Hay algunas piezas que terminamos por asociarlas a determinadas personas o acontecimientos (las  dos citadas bodas y el canon de Pachelbel o la llegada de la reina de Saba de Haendel), no ocurre lo mismo con la tercera pieza famosa que no escucharemos hoy, el segundo movimiento, Aria, de la Suite Orquestal núm. 3 de Bach, sólo lo identifico con Bach (no sé si afortunadamente). El Aria de las Variaciones Goldberg (que poco tiene que ver con la de la Suite) me gusta más que la de la Suite y más también los tres movimientos siguen a ésta (Gavotte, Bouree, Cigue), los encuentro mucho más frescos y menos sobados. Siempre que hablo de Bach y digo alguna de mis tonterías tengo la sensación de estar cometiendo un sacrilegio, en realidad el Aria es una obra maestra (a ver si lo arreglo un poco), algo deteriorada por un uso muchas veces indebido, como casi todas las piezas que suenan en la entrada de hoy.


Y eso es todo por hoy, me despido con un vídeo en el que Il Giardino Armonico y Antonini dirigen una obertura de Porpora. No aparece en el CD Baroque Masterpieces, no la busquéis ahí. Los intérpretes cuentan con una espectadora de excepción, la "castrada" Cecilia Bartoli, y es que verlos tocar en directo,  derrochando energía, pasión y entrega, se convierte en todo un espectáculo que ni la mezzo romana se quiere perder:



jueves, 23 de febrero de 2012

Divagando sobre Norma


No recuerdo exactamente las palabras pero en un vídeo dedicado a Montserrat Caballé que repartieron hace bastantes años, entre quince y veinte, acompañando un suplemento semanal de no sé qué periódico (quizás fuera una revista semanal) y que contenía lo emitido en un programa de televisión española, todavía más viejo, de finales de los setenta supongo, presentado por Fernando Rey, ese gran actor que desapareció hace ya dieciocho años (¡hay que ver cómo pasa el tiempo! Mis hijas si alguna vez les hablo de él lo van a considerar un dinosaurio), la soprano afirmaba más o menos que Norma era una falsa y que durante toda la ópera se mueve a través de la mentira, me chocaron estas palabras y esta concepción del personaje que tiene, o tenía entonces, Caballé; sin embargo, sus palabras se me quedaron marcadas y seguramente fue porque no alcanzaba a comprenderlas. Decía Caballé también en aquella entrevista, y ahora creo recordar exactamente los términos que empleó, que cuando Norma canta "Casta Diva" lo hace pensando "no en el dios amado, sino en el ser amado", por más que leo y releo el texto del aria no encuentro justificación a esta concepción de la soprano, sí es cierto que, como vamos a ver más adelante, en la cabaletta aparece la primera referencia que hace Norma respecto a Pollione y parece evidente que la sacerdotisa no está dispuesta a declarar la guerra a los romanos, y por ende al procónsul, esto ya se puede observar poco antes de iniciar el rito ante Irminsul, en el recitativo previo a "Casta Diva": " Voces sediciosas, voces de guerra, ¿quién osa alzarlas ante el altar de dios? ¿Acaso hay quienes presumen dictar sus respuestas a Norma, la vidente, y acelerar el arcano destino de Roma? Esto no depende de ponder humano... algún día perecerá más no por vuestra mano. Perecerá por sus vicios, consumida por ellos perecerá. Aguardad esa hora, la hora fatal en que sea cumplido el gran decreto. A la paz os conmino y siego el muérdago sagrado." No, Norma no está dispuesta a iniciar una guerra. Posteriormente, en la cabaletta "Ah! bello a mi ritorna" la sacerdotisa expresa su deseo de que vuelva Pollione, su "primer y fiel amor" y ella está dispuesta a defenderlo, pero en su ofrenda a Irminsul, en lo que es propiamente el aria, no me aperece que Norma esté mintiendo.


Seguramente no comprendo a Caballé porque no concibo el celibato como una virtud, no entiendo que una persona que se dedica a ofrecer sacrificios a la deidad y  cuida de su templo tenga que ser célibe, el hecho de que ella en el pasado se enamorara y rompiera el voto de castidad no se me antoja un indicio de falsedad, más bien me parece lo más normal del mundo y si Norma debe mentir ante su pueblo se debe más a una consecuencia de la injusticia que está viviendo que a un rasgo de su personalidad, Norma no es falsa, es un ser condenado a mentir (mientes o te mato, diría Marías). Es una víctima, condenada a la ocultación de su maternidad para sobrevivir, el castigo por traicionar a la patria (ha tenido relaciones con un romano) y por infringir los votos sagrados (es madre) es la pira, lo podemos comprobar cuando casi al final de la ópera Norma está a un paso de delatar y condenar a la hoguera sagrada a Adalgisa empleando esos mismos cargos.

Se me plantea también la duda de si entre los druidas existía la tradición del celibato en las sacerdotisas, incluso si existían las sacerdotisas al cuidado de los templos al modo en que se hacía en Roma, pero no me he preocupado de estudiar la fidelidad del libreto a las normas druídicas, sería interesante pero no algo que en la ópera, una ficción,  deba preocuparnos especialmente.


Mucho más claro me parece Plácido Domingo en relación a Pollione, éste no es uno de sus personajes paradigmáticos, lo grabó en estudio para la RCA con Caballé y Scotto a principios de los setenta y lo interpretó en el Met a principios de los ochenta en no más de siete funciones, su Pollione no es nada estilístico pero con su belleza tímbrica y su pasión convence como pocos, si nos dicen entonces que cantando así iba a durar treinta años más no nos lo hubiéramos creído (todavía, y ahora es una realidad, cuesta creerlo), el tenor español afirmaba en una entrevista realizada por Helena Matheopoulos que "es un personaje que, como tal, me cuesta comprender", no es extraño si pensamos en la ambigua relación respecto a sus hijos o en que se pasa toda la ópera enamorado de Adalgisa -cuando antes lo ha estado de Norma y ha tenido con ella dos hijos- y al llegar al final se arrepiente y se dispone a morir por Norma en un, como decimos por aquí, "tres i no res". A mí también me cuesta comprender a Pollione, él sí que se mueve en la mentira, su muerte es una mentira, ya lo dje aquí. Pero nada aclara Domingo respecto a Norma porque en la entrevista con Matheopoulos, que se recoge en el libro "Placido Domingo. My Operatic Roles" (traducido aquí como "Plácido Domingo. Mis personajes, mi vida"), se centra en su personaje.

Creo que voy a seguir divagando más tiempo sobre Norma, porque Norma, incapaz de hacer daño, es también un animal herido y se comportará como tal, pero por el momento lo dejamos aquí.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Brahms - "NOSTALGIA" - Bonito lied, penosa letra (rozando la maac-chorrada)


Este es uno de los lieder que me han decepcionado, y la decepción tiene su causa en el significado de lo escrito por Klaus Joseph Groth (1807-1899) en su poema "Heimweh" (Nostalgia), un texto escapista que mira hacia atrás anhelando la infancia. Es muy romántico, eso sí, es lo que toca. Confieso que no va conmigo el "no saber nada, no ahelar nada, sólo soñar dulcemente. No ver el cambio de los tiempos", hay que ser un poco más comprometido con el tiempo que nos ha tocado vivir o con las circunstancias en las que la vida nos ha situado, saber, anhelar, y también soñar, como dice el poema de Groth, pero sin evadirse. Con estos mimbres Johannes Brahms compone un lied al que musicalmente no le podemos poner reparos, es interpretado magníficamente por la voz de Elly Ameling y el piano de Dalton Baldwin , a veces uno agradece no entender el alemán, no hay mal que por bien no venga, claro que si me dan a elegir preferiría entenderlo.


Os dejo el texto en alemán y la traducción que se ofrece en www.kareol.es:

O wüßt ich doch den weg zurück,
Den lieben Weg zum Kinderland!
O warum sucht'ich nach dem Glück
Und ließ der Mutter Hand?

O wie mich sehnet auszuruh'n,
Von keinen Streben aufgeweckt,
Die müden Augen zuzutun,
Von Liebe sanft bedeckt!

Und nichts zu forschen, nichts zu späh'n,
Und nur zu träumen leicht und lind;
Der Zeiten Wandel nicht zu seh'n
Zum zweiten Mal ein Kind!

O zeigt mir doch den Weg zurück,
Den lieben Weg zum Kinderland!
Vergebens such ich nach dem Glück,
Ringsum ist öder Strand!

*****

¡Oh, si yo supiera el camino de regreso!
¡El añorado camino hacia la infancia!
¡Oh! ¿Por qué buscando la dicha,
abandoné las manos de mi madre?


¡Oh, cómo anhelo descansar
y no ser despertado por ningún afán!
Cerrar los ojos cansados,
¡envueltos dulcemente en amor!


No saber nada, no anhelar nada,
sólo soñar dulcemente.
No ver el cambio de los tiempos.
¡Ser un niño por segunda vez!


¡Oh, muéstrame el camino de regreso!
¡El añorado camino hacia la infancia!
En vano busco la dicha,
pero a mi alrededor, ¡veo la nada!

Y como el texto, o la traducción, que nunca se sabe en estos casos porque uno no conoce el alemán, no me gusta, he decidido que yo voy a seguir a partir de ahora el lied en el texto alemán pero aplicando la traducción del texto que a mí me gusta, o ni siquiera eso,  el que yo pude haber imaginado antes de acudir a su traducción (imaginado más o menos el significado, no la composición en sí), un texto curioso porque parece que la nostalgia debe hacer referencia al pasado y no al futuro:

NOSTALGIA

Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!

Juan Ramón Jiménez.

Sólo hay un problema, y es que el poema de JRJ, ahora que conozco el verdadero significado del lied de Brahms tampoco me vale, no me lo creo, además es que no sé por qué se me antoja que la música que lo tendría que acompañar debería ser de Richard Strauss y no de Brahms, así que me siento más viudo que nostálgico.

martes, 21 de febrero de 2012

Sidney Bechet, porque NO SÓLO DE ÓPERA VIVE EL HOMBRE


Yo de Jazz tengo conocimientos muy rudimentarios así que cuando descubro algo de su música que me deja impactado me pasa como al que descubre la existencia del gazpacho e ignora que esta especie de sopa se viene tomando, en sus múltiples variantes, desde los orígenes de Al-Ándalus. Gracias a la banda sonora de la película "Midnight in Paris" de Woody Allen he conocido a este músico y me ha encantado, por eso he decidido traerlo al blog. Su música, en estos tiempos que corren de corrupción, escándalos financieros y persecuciones  policiales indiscriminadas y a destajo, nos reconcilia con el mundo.


Sidney Bechet interpretaba sus composiciones al saxo soprano o al clarinete, había nacido en Nueva Orleans el 14 de mayo de 1897 y allí, cuna del jazz, había destacado con seis años de edad como un niño prodigio del clarinete y había formado parte de varias "bass bands" (bandas callejeras) hasta que en 1917 se trasladó a Chicago.
En  1919 realizó un viaje a Londres y, tras escucharlo, el célebre director suizo, Ernest Ansermet le dedicó lo que hoy se considera la primera crítica periodística sobre música de jazz, la podéis encontrar AQUÍ. Precisamente fue en Londres donde Bechet se interesaría por el saxofón soprano, a partir de entonces lo alternaría con el clarinete o incluso con el acordeón.
Después se trasaladó a Nueva York, allí realizó su primer registro fonográfico (30 de julio de 1923) con la Clarence Williams Blue Five, grabó con Louis Armstrong durante los años 1924 y 1925 y con la orquesta de la Reve Négre acompaño a Joséphine Baker en París (1925), no avandonaría Europa hasta 1931; de vuelta a Estados Unidos, tras pasar por varios grupos (Nobble Sissle, The New Orleans Feetwarmers) no lo quedó otro remedio para sobrevivir que montar una sastrería en Harlem, mientras tano siguió participando con diferentes orquestas hasta que en 1939 realizó una serie de grabaciones para el sello Blue Note participando en 1941 en un experimento consistente en grabar seis instrumentos distintos -clarinete, saxos soprano y tenor, contrabajo y batería) para juntarlos pista sobre pista  (Sidney Bechet's one man band).
En 1949 volvió a París, allí participó en el Festival de Jazz ofrecido en la Salle Pleyel y al año siguiente se estableció en esta ciudad definitivamente, alcanzando allí la celebridad y falleciendo también allí a los 62 años, el 14 de mayo de 1959. En París compuso uno de sus mayores éxitos, "Petite fleur":


Escuchamos su magnífica versión de "Summertime":


Y aquí lo podemos ver tocando en directo, a ver si encontráis una melodía que fue utilizada por un grupo español en una canción de mucho éxito y de la que yo desconozco la autoría:



lunes, 20 de febrero de 2012

"NORMA" por Biondi en el Palau de la Música de Valencia


Si hay una ópera que desde hace muchos años tenía ganas de ver en directo esa es Norma, la obra maestra de Bellini, así que muy ilusionado me dirigía al Palau de la Música de Valencia aunque también con muchas precauciones, Norma es una ópera peligrosa porque requiere de cuatro buenas voces pero sobre todo de una protagonista que pueda a estar a la altura del papel, peligrosa también porque es inevitable que sobre ella graviten las sombras de las tres o cuatro sopranos que se han acercado con éxito al papel a partir de la segunda mitad del siglo XX: Callas, Sutherland, Caballe y, un poquito más abajo, Scotto.
Sabía que, con independencia del canto, esta no iba a ser una Norma corriente, se trataba de una revisión que propone la vuelta al manuscrito original de Bellini, con la incorporación del arpa y, sobre todo, el pianoforte en los recitativos acompañados. Extraño, muy extraño era escuchar el pianoforte sobresalir dentro de la masa orquestal, creo que tendría que acostumbrarme un poco más, la verdad es que me provocó sensaciones contradictorias, tan pronto pasaba desapercibido como que parecía que el instrumento iba por un lado y la orquesta por otro (lo parecía, digo), en todo caso fue una experiencia curiosa y muy interesante.
Fabio Biondi propuso una Norma en la que la orquesta, con instrumentos antiguos, tiene un destacado protagonismo, llena de claroscuros, de cambios de intensidad, de variación en las dinámicas, muy imaginativa. También esto es extraño, siempre se nos ha dicho que el belcanto debe centrarse en la vocalidad, que la orquesta se limita a ser mera acompañante del canto. La agrupación Europa Galante -muy juvenil- estuvo a la altura de su prestigio y ofreció lo que Biondi (este hombre debe acabar agotado en cada concierto, difícil no contagiarse de su vitalidad) le pedía: precisión y matización. La protagonista fue encarnada por la italiana Katia Pellegrino, una cantante que no destaca por la belleza de su voz (tampoco por la fealdad) pero que conforme iba avanzando la obra daba muestras de su versatilidad y homogeneidad, parecía que el papel estaba escrito para ella, se adaptaba a Norma como un guante, superó los pasajes de coloratura y el canto espianato sin aparente dificultad, todo estaba allí, nada sobraba, nada faltaba. Podía hacerse de otra forma, incluso mejor, pero la sensación que me dió es que Norma estaba allí, se podría exigir mayor fuerza dramática, mayor intención y abandono ¡Ay! La sombra de Callas... Magnífica soprano, Pellegrino. No entiendo cómo no está cantando en los teatros de primer nivel: Paris, Milán, Nueva York, Londres, Viena, Berlín. A Ferdinad von Bothmer se le atragantó Pollione, es una lástima, ni pudo con el papel vocalmente ni mostró un ápice de intención en lo que cantaba, mejoró un poquito -para mi sorpresa- en el segundo acto, lo suficiente para no cargarse la representación. Casi lo mismo podemos decir de Nikolai Didenko (Oroveso), fue de menos a más, anodino había sido su raconto de entrada y había manifestado problemas de proyección, en su intervención final con Norma estuvo a la altura. Me gustó mucho el timbre  de la mezzo Lucia Cirillo (Adalgisa), muy grato al oído, junto con la Norma de Pellegrino fue lo mejor de la noche. Tanto el tenor Gian Luca Zoccatelli  (Flavio) como Gemma Bertagnolli (Clotilde) estuveron a la altura de sus pequeños papeles. Mención especial para el esfuerzo realizado por la Coral Catedralicia de Valencia, a los que se les vio muy implicados intentando plegarse a las abundantes indicaciones que les hacía Biondi.
Así que mi primera Norma se salda con un balance positivo, espero que la próxima sea representada y si tiene que ser en versión concierto que lo sea en el Palau de la Música y no en el de Les Arts porque el recinto destinado por éste a las versiones en concierto debe ser el auditorio más cacofónico que hay en la Comunidad Valenciana (bueno, creo que hay uno peor: el de las verbenas de mi pueblo, aunque no lo tengo muy claro), o te pones en las primeras filas o no hay manera de que la orquesta se oiga bien. A qué esperan los dirigentes del Palau de les Arts para programar los conciertos en la Sala Principal ¿Vamos a tener que ir con pancartas para que nos hagan caso?

Os dejo un fragmento de la Norma cantada por Katia Pellegrino en Varsovia con Biondi hace dos años, Pollione es interpretado en este caso por Gregory Kunde:


sábado, 18 de febrero de 2012

33ª maac-chorrada - Nunca entendí a Pollione


No conozco "Norma, ossia l'infanticidio" de Alexandre Soumet, la tragedia en la que Felice Romani se basó para escribir el libreto de "Norma", parece increíble que el drama de Soumet, con ese subtítulo o título secundario, "L'infanticidio", pudiera dar lugar al argumento de la ópera, que pierde su sentido si Norma comete un infanticidio: si Norma asesina a sus hijos nos cargamos prácticamente todo el último acto (el segundo). Por otra parte, nunca entendí el brusco cambio que se produce en Pollione y que lo lleva en cuestión de unos minutos, incluso segundos, a renunciar a Adalgisa (la que hasta en ese momento era su amante), a preocuparse por sus hijos (de los que ha estado pasando olímpicamente durante el resto de la ópera) y a volver a quedar prendado de Norma (hasta el punto de querer inmolarse con ella). Imaginemos que Norma comete el infanticidio, tal y como ocurre en el drama de Sourmet, entonces el final -independientemente de que tendría que sufrir bastantes cambios- ya no sería extraño solamente por la brusca e inesperada mutación en el parecer en Pollione, sino por el hecho de que al haberse convertido Norma en filicida el fundamento de ese cambio, que ya tiene de por sí poco sentido en la versión que todos conocemos, sería absolutamente irracional. No, nunca entenderé a Pollione, todo es una farsa, él sabe que va a morir de todas formas, loco por Norma o por Adalgisa. Quizás por cosas como esta Ramón Gómez de la Serna decía que la ópera era la verdad de la mentira.

¡Y luego todos los palos se los lleva "Il Trovatore"!

  • Mañana, hoy ya 18 de febrero, "Norma" en versión concierto en el Palau de la Música de Valencia con  Katia Pellegrino (Norma), Ferdinand von Bothmer (Pollione), Nikolai Didenko (Oroveso), Lucia Cirillo (Adalgisa), la Coral Catedralicia de Valencia, la agrupación Europa Galante y Fabio Biondi como director musical.

Os dejo fragmentos de ese milagro que se produjo en Orange el año 1974:

jueves, 16 de febrero de 2012

ARIAS FAVORITAS - "Va! laisse couler mes larmes"


Insertado dentro del dúo entre Charlotte y su joven hermana Sophie en el tercer acto de Werther de Massenet hay un fragmento que suele aparecer con bastante frecuencia en las colecciones de arias y que yo ahora mismo no me atrevería a calificarlo como tal, en todo caso  uno de los momentos cumbre de Werther, de enorme belleza dramática. La escena tiene lugar después de la justamente célebre Aria de las cartas, Charlotte, que se encuentra en el salón de su casa, ha sacado del escritorio las cartas que le envió Werther, las relee y, arrepintiéndose de las duras palabras que profirió al joven (como por ejemplo: "La ausencia... a veces, hace menos amargo el dolor") presagia el fatal desenlace final.

Sophie, que ha irrumpido en escena alegremente, es incapaz de consolar a su hermana, Charlotte le ruega que se marche para así poder desahogarse en soledad. Es toda una lección terapeútica para aquellos que no somos de lágrima fácil, algo que nos conviene recordar: "¡Vete! ¡Deja correr mis lágrimas!  ¡Son buenas, cariño! Las lágrimas que no desahogamos nos caen todas dentro del corazón, y sus pacientes gotas, martillean el alma triste y cansada. La resistencia al final se agota, el corazón se vacía y se debilita: es muy grande, nada lo llena... Es muy frágil; ¡todo puede romperlo! ¡Todo lo hiere!". A ver si tomamos nota y aprendermos a liberar tensiones. No podemos, o no debemos, luchar contra la naturaleza.

Me ha costado bastante escoger una versión, buscaba la de von Stade pero no la he encontrado, al final me he decantado por la de Sophie Koch que está grabada en plena actuación en directo en 2010 con Michel Plasson a la batuta :


CHARLOTTE
(ne se contraignant plus)
Va! laisse couler mes larmes

(affectueusement)

elles font du bien, ma chérie!

Les larmes qu'on ne pleure pas,
dans notre âme retombent toutes,
et de leurs patientes gouttes
Martèlent le coeur triste et las!
Sa résistance enfin s'épuise;
le coeur se creuse... et s'affaiblit:
il est trop grand,
rien ne l'emplit;
et trop fragile, tout le brise!
Tout le brise!

miércoles, 15 de febrero de 2012

32ª maac-chorrada - Sábanas, Google y San Valentin

Se ve que a muchos blogueros nos gusta hablar demasiado de nosotros mismos, y uno a veces no sabe si en nuestra vida cotidiana o debajo de las sábanas también nos ocurre lo mismo: que sólo estamos pendientes de nosotros mismos, yo espero que, por lo menos, debajo de las sábanas no me ocurra porque en lo otro, en la cotidianeidad de una simple conversación, hay quien afirma que sí, que soy egocéntrico y lo peor de todo es que si lee esta entrada va a tener un motivo más para seguir pensándolo -qué ser no egocéntrico la escribiría-, así que espero y no espero que la lea. Esto último es una incoherencia, también me ha parecido incoherente la canción que sonaba cuando, con motivo de la celebración del día de San Valentín, pinchabas sobre el icono de Google: "Cold, cold heart" por Tony Bennett. Mientras la escuchó intentaré reflexionar y conseguir estar más pendiente de los demás en el futuro, pero nadie es perfecto y si en algún momento de nuestras vidas hemos podido disfrutar y, a pesar de nuestra egolatría, hacer disfrutar a los demás, aunque sólo sea un poquito, pues eso que nos llevamos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Más Korngold y más "Die Kathrin". Canción de la carta.


La melodía más famosa de Die Kathrin se encuentra en el aria de la carta (como Letter Song aparece en Youtube), "Ich soll ihn niemals", afortunadamente podemos contar con una grabación en la que el propio Korngold la toca al piano (Viena, verano de 1951), no vamos a hacer ningún descubrimiento si decimos que Korngold era capaz, dentro de un lenguaje de modernidad, de plasmar en su música amplias y bellas melodías, todos estaréis pensando en la Canción de Marietta, "Gluck das mir verbliev", de La Ciudad Muerta (Die Tote Stadt), pues bien, mucho en común tienen las canciones de la carta y de Marietta..


Ahora la escucharemos tal y como suena en la ópera, cantada por la soprano, que en este caso es Renée Fleming, canta magníficamente pero no puedo dejar de encontrarla un poco pasada en la afectación y con ligero toque Niña del Exorcista en el segundo 2:30 :


Y para terminar os dejo a Schwarzkopf cantando "Glück das mir verbliev":


No sin antes dejar testimonio de su versión a dúo, que es la que a mí más me emociona, en este caso recurro a la grabación de Die Tote Stadt en estudio protagonizada en 1975 por Carol Neblett y René Kollo bajo la dirección de Erich Leinsdorf, que fue con la versión con la que creo que todos nos acercamos a esta ópera por primera vez:



-ACTUALIZACIÓN: DOS VERSIONES MÁS-

La de Anne Sofie von Otter con cuarteto de cuerdas y piano:


La clásica de Lotte Lehmann y Richard Tauber el tenor en una representación en Viena el año 1922 hizo una modificación en 'Es hat noch eine Strophe: weiss ich sie noch?', que en el original era hablado, a Korngold le encantó y plasmó el cambio en una revisión de la partitura, en la grabación de 1924 Tauber incorpora esa modificación de su cosecha:



viernes, 10 de febrero de 2012

Korngold, un aria de "Die Kathrin" y Dermota.


Die Kathrin es la última ópera que compuso Erich W. Korngold, la había terminado en 1937 y la debía haber estrenado en Viena en marzo 1938, pero los nazis habían invadido la ciudad. Precisamente el 14 de marzo de ese mismo año Hitler, desde el Palacio Imperial de Hofburg en la Plaza de los Héroes (Heldenplatz), daba su primer discurso a los vieneses, era pues imposible que en aquellas fechas un judio pudiera estrenar una ópera en la ciudad que unos veinte años antes había sido capital del Imperio austrohúngaro, así que el 7 de octubre de 1939 se estrenaba la ópera en la capital de un país neutral como Suecia bajo la dirección de Fritz Busch que se había visto forzado a abandonar Alemania por sus desavenencias con el partido nazi. 

El mismo año del estreno de Die Kathrin en Estocolmo, Warner Bros, contrató a Korngold  con objeto de que compusiera la banda sonora de su nueva película, Robin de los bosques, el compositor se  mudó a Hollywood, no era la primera vez que escribía música para una película, lo venía haciendo desde que en 1935 reorquestara música de Mendelssohn para  El Sueño de una Noche de Verano de Reinhardt y Dieterle. Ante la imposibilidad de regresar a Europa por culpa del Anschluss establecería su residencia en Hollywood donde era un compositor de prestigio, había ganado allí dos óscars, adquiriendo la nacionalidad estadounidense en 1945.


Die Kathrin pudo verse finalmente en Viena durante la postguerra pero no tuvo mucho éxito. Hoy es prácticamente una ópera desconocida para los aficionados, yo me encuentro entre los que la desconocen, ni siquiera sé su argumento; hay algunos fragmentos que sí son bastante conocidos como el Wanderlied, en él que a través de una evocadora melodía el personaje en cuestión se pregunta dónde y cuándo encontrará un hogar, lo escuchamos cantado por el tenor Anton Dermota bajo la dirección de propio compositor en 1949:



martes, 7 de febrero de 2012

L'Arpeggiata y Mercedes Sosa, un tardío descubrimiento.

Mentiría si dijera que no conocía a Mercedes Sosa, yo creo que las primeras veces que la escuché se remontan al programa de televisión "300 millones", aquel que hacía RTVE durante finales de los setenta y principios de los ochenta. Se emitía para los países de la OTI y, ante la ausencia de televisiones privadas, se veía en prácticamente la totalidad de los hogares españoles. En aquellos años yo estaba en plena adolescencia y tenía la impresión -la sigo teniendo- de que era un programa superficial, autocomplaciente, caduco y aburrido. Mucho más me gustó "La Edad de Oro", un programa que nació justo cuando "300 millones" veía su fin. 

A la pobre Mercedes, que falleció hace apenas dos años, le había colgado, gracias a "300 millones", el sambenito de ser un tostón, pasaban los años y yo no le prestaba la menor atención, escuchar su nombre por si solo ya me daba alergia.

¡Qué equivocado estaba! Pocos años antes de su fallecimiento ya comencé a apreciar su voz y la sinceridad de su canto, pero ha tenido que llegar el último disco de L'Arpeggiata para darme cuenta de lo gran artista que era. Dice el refrán que nunca es tarde si la dicha es buena, pero qué manera tan tonta que he tenido de perder el tiempo, de cuánto placer me he privado durante tantos años, qué injusto he sido. Por eso hoy quiero rendirle un pequeño homenaje escuchando algunas interpretaciones que han sido versioneadas (qué palabra más fea) por L'Arpegiatta, el grupo de Christina Pluhar, en "Los pájaros perdidos", disco en el que han colaborado intérpretes como el contratenor Philippe Jaroussky, la cantante Lucilla Gaelazzy, la mezzo Luciana Mancini, la soprano Raquel Andueza, Vicenzo Capezzuto o los instrumentistas Raul Orellana (charango), Lincoln Almada (arpa) y Quito Gato (guitarra). Versiones que me han hecho bucear en la autenticidad de  Mercedes Sosa, y es que no hay color.

El disco de L'Arpeggiata se abre con "Duérmete Negrito", una canción popular argentina:


"¡Ay! Este Azul", seguramente es muy famosa pero yo la he descubierto ahora mismo y la pasada tarde la he escuchado como unas cinco veces seguidas, me parece bellísima:


La justamente famosa "Alfonsina y el Mar":


"Zamba Para No Morir":


"Zamba del Chaguanco"


"Como un Pájaro Libre", una canción sobre la maternidad:

"Como la Cigarra":


Y terminaremos con una versión realizada por L'Arpeggiata y Jaroussky por si queréis comparar, se trata de "Duérmete Negrito":

lunes, 6 de febrero de 2012

Tres canciones sobre el amor de Carlos Guastavino y, para disimular, una sobre la injusticia


La primera canción, cuya letra fue escrita por el gallego Lorenzo Varela ante la petición del compositor argentino, en un ambiente pastoral nos traslada a la situación previa a una CITA, es evocadora y tiene su pequeño toque pícaro y morboso: "dile a tu madre que vas a lavarte la camisa".



Te espero en el mediodía,
amiga.
Por el camino del río,
a la sombra de la encina.
Llámame si estoy dormido,
amiga.
Que hace mucho que no cierro
los ojos por verte, niña.
Y es muy traidora esta sombra,
soleada, de la encina.
Y al otro lado del río
duerme el ganado entre brisas
de los trigales y olivos,
niña.
Y ya sueño tu pañuelo
sobre mi frente dormida.
Y las cigarras ensayan
sus coros en las encinas.
Te espero en el mediodía,
amiga.
Dile a tu madre que vas
a lavarte la camisa,
y que el río está impaciente
esperándote en la orilla.

La segunda es LA PALOMITA, con su carácter folclórico y su letra, escrita en el XVIII por el salmantino José Iglesias de la Casa, nos adentramos en una situación muy distinta, el objeto del deseo se ha convertido en inalcanzable y termina con una moraleja o consejo: que "nadie fie de aves aleves; que a aquel que halagan, mucho más hieren".



Una paloma blanca
como la nieve,
me ha picado en el alma;
mucho me duele.
Dulce paloma,
¿cómo pretendes
herir el alma
de quien te quiere?
Tu pico hermoso
brindó placeres,
pero en mi pecho
picó cual sierpe.
Pues dime, ingrata,
¿por qué pretendes
volverme males
dándote bienes?
¡Ay! nadie fíe
de aves aleves;
que a aquel que halagan,
mucho más hieren.

En la tercera, la melancólica LA ROSA Y EL SAUCE, con letra de Francisco Silva y Valdés, cambiamos de punto de vista, no somos testigos directos de lo que le está sucediento al protagonista, el cantante nos va transmitiendo, con absoluta implicación, los acontecimientos que conducen a una dolorosa situación en la que el amor es arrebatado. Es, justamente, una de las canciones con acompañamiento de piano más famosas del repertorio en español y a mí me parece ver en ella mucha influencia de la mélodie , de Fauré sobre todo: 


La rosa se iba abriendo
Abrazada al sauce,
El árbol apasionado,
La amaba tanto!
Pero una niña coqueta
Se la ha robado,
Y el sauce desconsolado
La está llorando.

Tres muy hermosas canciones de Carlos Guastavino que habéis escuchado en la versión que de ellas hicieron la mezzo Bernarda Fink y el pianista Roger Vignoles.

Sin embargo, Carlos Guastavino, es conocido fuera del ámbito de la música clásica por una política y muy triste canción compuesta en 1941 sobre un poema de su amigo Rafael Alberti ("La paloma") que han versioneado varios cantantes de música popular como Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Mª Dolores Pradera o Ana Belén: "Se equivocó la paloma". Guastavino compuso varias versiones de este poema: para voz y piano;  para coro femenino, conjunto de cuerdas y timbales (como parte del ballet "Suite Argentina"); para coro a cuatro voces mixtas; para coro femenino; para dos pianos. Escucharemos la versión para coro a cuatro voces, para mi gusto gana muchísimo en matices respecto a la compuesta para una única voz:

domingo, 5 de febrero de 2012

Ópera de Babel - Giulio Cesare

Por increíble que hoy pueda parecer en todo el siglo XIX no se representó ni una sola ópera de Haendel y hubo que esperar al segundo cuarto del siglo XX. Fue en Göttigen (Sajonia) de la mano de Oskar Hagen donde tuvo lugar el estreno de "Rodelinda" en 1920, la primera ópera de Haendel representada desde 1754, habían pasado ni más ni menos que 166 años, ni que decir tiene que se había perdido totalmente la tradición interpretativa barroca así que se utilizó el tamiz impuesto por las corrientes wagnerianas y veristas: la ópera se tradujo al alemán, se eliminaron personajes y arias -las que permanecieron se quedaron sin da capo-, se reescribieron recitativos, se añadieron partes instrumentales. Una barbaridad pero es lógico que se hiciera así, entonces corría la idea de que las óperas de Haendel eran irrepresentables e "incompatibles con la escena moderna" (Oskar Hagen).

Haendel era alemán pero todos sabemos que el grueso de su producción operística, más del 95% de ella, se estrenó en Londres. En Inglaterra se había conservado cierta tradición interpretativa, sus oratorios ingleses y su música instrumental no se habían dejado de interpretar, esto tampoco quiere decir que se hiciera con los criterios historicistas que imperaron a partir de la segunda mitad del siglo XX, nada de eso, el Haendel inglés fue hasta entonces muy romántico, por eso los ingleses también jugaron un importantísimo papel a la hora de redescubrir las óperas de Haendel. En los años veinte se resucita "Semele" y "Giulio Cesare" y tras el paréntesis impuesto por la II Guerra Mundial se efectua la grabación de "Sosarme" (en italiano, con instrumentación original y con la participación del célebre contratenor Alfred Deller); sin embargo, el impulso definitivo vino de la mano de la Handel Opera Society. Fundada en 1955 con el objetivo de "recuperar las partituras de Haendel tal y como él las concibió, y de adaptar el etilo del siglo XVIII a las convenciones del XX de forma que pueda llegar a la audiencia no instruida en aquél estilo", eso sí, las obras se traducirían al inglés. Con la Handel Opera Society colaborarían cantantes como Joan Sutherland (Alcina en 1957, Rodelinda en 1959), Janet Baker o Paul Esswood. Entre 1955 y 1985 la Haendel Opera Society había exhumado dieciocho óperas de Haendel. 

De Janet Baker cantando Haendel tenemos bastantes grabaciones, tanto en italiano como en inglés, como esta serie, Ópera de Babel, está dedicada a la ópera cantada en idioma no original recurriremos a algunos fragmentos de su interpretación de Giulio Cesare en inglés, de la que tenemos testimonio tanto en audio como en video, en este caso es una grabación de la English National Opera efectuada en los años ochenta del pasado siglo con Charles Mackerras, cantar en los ochenta Haendel inglés se puede considerar casi un delito por anacrónico puesto que a partir de los sesenta la tendencia imperante es a respetar los idiomas originales, todos sabemos que los ingleses, con su carácter isleño, son para darles de comer aparte. Aún así es un placer escuchar a esta madura Baker cantando Haendel o lo que sea:

31ª maac-chorrada. Y todo fue eso, un espejismo


FAURE - "APRÈS UN RËVE"
Janet Baker (mezzo) - Geoffrey Parsons (piano)


Dans un sommeil que charmait ton image
Je rêvais le bonheur, ardent mirage;
Tes yeux était plus doux, ta voix pure et sonore,
Tu rayonnais comme un ciel éclairé par l'aurore. 

Tu m'appelais et je quittais la terre
Pour m'enfuir avec toi vers la lumière;
Les cieux pour nous, entr'ouvraient leurs nues,
Splendeurs inconnues, lueurs divines entrevues...

Hélas! Hélas, triste réveil des songes!
Je t'appelle, ô nuit, rends-moi tes mensonges;
Reviens, reviens radieuse,
Reviens, ô nuit mystérieuse!