domingo 26 de febrero de 2012

Antonini - Adagio de Albinoni y otras cosas - BAROQUE MASTERPIECES


Todo el mundo sabe a estas alturas que el famoso Adagio de Albinoni (Adagio en Sol Menor) no es de Tomaso Albinoni (1671-1751). Lo compuso un musicólogo italiano llamado Remo Giazotto. Según explicó Giazotto el Adagio fue una reelaboración a partir de material del propio Albinoni, pero ni siquiera eso está claro, fue publicado por Ricordi a finales de los años cincuenta del siglo XX.  Si no fuera por el célebre adagio, Albinoni -que compuso ni más ni menos que 45 óperas- sería un compositor casi desconocido para el gran público. Pero Albinoni, que no tenía aversión a los adagios, compuso más de uno , así que hoy vamos a escuchar dos de ellos interpretados por Il Giardino Armonico de Giovanni Antonini, no tienen la inmediatez del falso Adagio de Albinoni, y no entran tan fácilmente, pero son muy hermosos, sobre todo el segundo (eso pensaba cuando iniciaba el post, ahora parece que estoy a punto de cambiar de opinión), si sólo vais a escuchar uno que sea éste (es más corto),  no están tan manidos ni han sufrido mil y un horribles arreglos distintos como le ha ocurrido al espurio, como el que realizaron The Doors, al final no salió al mercado, afortunadamente, tiene un aire como de película setentera de destape:



Como mi intención no es manchar la reputación de los Doors escucharemos The Soft parade, cuando apareció el grupo yo había sido concebido pero no había nacido todavía y cuando decidí acercarme a los Doors, bastantes años después, rodeados de su aureola de grupo de culto, su estilo, en plena efervescencia post-punk, me sonaba anticuado, debe ser una lógica reacción generacional que creo la edad ha curado un poco, el caso es que, de lo que conozco de los Doors, The Soft parade siempre me encantó:




Tras esta digresión volvamos a Albinoni y sus adagios que, junto con Il Giardino Armonico, pretendía ser el motivo central de esta entrada:



Albinoni - Adagio para violín y cuerdas, Antonini emplea junto al violín solista, dos violines, viola, violochelo y clave.



Albinoni - Adagio para 2 violines y continuo,  Antonini emplea 2 violines, violonchelo y archilaúd.




Tan famoso como el falso Adagio de Albinoni es el Canon de Pachelbel en re mayor, pero en este caso sí que fue compuesto por Johann Pachelbel. Hay quien se arrepintió de que en su ceremonia de bodas no sonara esta música, al menos eso me confesaba poco tiempo después como con lástima, con remordimiento o quizás para darse el pego. Menuda ceremonia, duró más de una hora (y no exagero lo más mínimo), casi más que el matrimonio (y aquí sí exagero un poco), ahora supongo que a este señor ya no le sabrá tan mal que esta música no sonara ese día. Antonini quita el polvo a la composición y nos parece estar escuchando algo nuevo:


Y también muy famoso es un fragmento instrumental del oratorio Salomón de Haendel, La llegada de la Reina de Saba (The Arrival of Queen of Sheba), unos familiares me solicitaron una copia de esta pieza  para que sonara en una boda a la llegada de los novios, o quizás fuera a la salida, ya no recuerdo, fue ya a última hora y un poco a la desesperada pero conseguí enviarla a tiempo, esta pareja a corrido mejor suerte que la del Canon de Pachelbel (esto va para que tomen nota los supersticiosos), la que yo no he tenido buscando en Youtube, puesto que en el Cd de Il Giardino Armonico, Baroque Masterpieces., que contiene los 2 adagios de Albinoni escuchados más arriba, sí que aparece la célebre llegada. Lo curioso es que años después conversando con ella me enteré que en realidad se casaron oficialmente, con papeles quiero decir, más de un año después de la supuesta ceremonia civil, nos engañaron como a bobos.


Hay algunas piezas que terminamos por asociarlas a determinadas personas o acontecimientos (las  dos citadas bodas y el canon de Pachelbel o la llegada de la reina de Saba de Haendel), no ocurre lo mismo con la tercera pieza famosa que no escucharemos hoy, el segundo movimiento, Aria, de la Suite Orquestal núm. 3 de Bach, sólo lo identifico con Bach (no sé si afortunadamente). El Aria de las Variaciones Goldberg (que poco tiene que ver con la de la Suite) me gusta más que la de la Suite y más también los tres movimientos siguen a ésta (Gavotte, Bouree, Cigue), los encuentro mucho más frescos y menos sobados. Siempre que hablo de Bach y digo alguna de mis tonterías tengo la sensación de estar cometiendo un sacrilegio, en realidad el Aria es una obra maestra (a ver si lo arreglo un poco), algo deteriorada por un uso muchas veces indebido, como casi todas las piezas que suenan en la entrada de hoy.


Y eso es todo por hoy, me despido con un vídeo en el que Il Giardino Armonico y Antonini dirigen una obertura de Porpora. No aparece en el CD Baroque Masterpieces, no la busquéis ahí. Los intérpretes cuentan con una espectadora de excepción, la "castrada" Cecilia Bartoli, y es que verlos tocar en directo,  derrochando energía, pasión y entrega, se convierte en todo un espectáculo que ni la mezzo romana se quiere perder:



jueves 23 de febrero de 2012

Divagando sobre Norma


No recuerdo exactamente las palabras pero en un vídeo dedicado a Montserrat Caballé que repartieron hace bastantes años, entre quince y veinte, acompañando un suplemento semanal de no sé qué periódico (quizás fuera una revista semanal) y que contenía lo emitido en un programa de televisión española, todavía más viejo, de finales de los setenta supongo, presentado por Fernando Rey, ese gran actor que desapareció hace ya dieciocho años (¡hay que ver cómo pasa el tiempo! Mis hijas si alguna vez les hablo de él lo van a considerar un dinosaurio), la soprano afirmaba más o menos que Norma era una falsa y que durante toda la ópera se mueve a través de la mentira, me chocaron estas palabras y esta concepción del personaje que tiene, o tenía entonces, Caballé; sin embargo, sus palabras se me quedaron marcadas y seguramente fue porque no alcanzaba a comprenderlas. Decía Caballé también en aquella entrevista, y ahora creo recordar exactamente los términos que empleó, que cuando Norma canta "Casta Diva" lo hace pensando "no en el dios amado, sino en el ser amado", por más que leo y releo el texto del aria no encuentro justificación a esta concepción de la soprano, sí es cierto que, como vamos a ver más adelante, en la cabaletta aparece la primera referencia que hace Norma respecto a Pollione y parece evidente que la sacerdotisa no está dispuesta a declarar la guerra a los romanos, y por ende al procónsul, esto ya se puede observar poco antes de iniciar el rito ante Irminsul, en el recitativo previo a "Casta Diva": " Voces sediciosas, voces de guerra, ¿quién osa alzarlas ante el altar de dios? ¿Acaso hay quienes presumen dictar sus respuestas a Norma, la vidente, y acelerar el arcano destino de Roma? Esto no depende de ponder humano... algún día perecerá más no por vuestra mano. Perecerá por sus vicios, consumida por ellos perecerá. Aguardad esa hora, la hora fatal en que sea cumplido el gran decreto. A la paz os conmino y siego el muérdago sagrado." No, Norma no está dispuesta a iniciar una guerra. Posteriormente, en la cabaletta "Ah! bello a mi ritorna" la sacerdotisa expresa su deseo de que vuelva Pollione, su "primer y fiel amor" y ella está dispuesta a defenderlo, pero en su ofrenda a Irminsul, en lo que es propiamente el aria, no me aperece que Norma esté mintiendo.


Seguramente no comprendo a Caballé porque no concibo el celibato como una virtud, no entiendo que una persona que se dedica a ofrecer sacrificios a la deidad y  cuida de su templo tenga que ser célibe, el hecho de que ella en el pasado se enamorara y rompiera el voto de castidad no se me antoja un indicio de falsedad, más bien me parece lo más normal del mundo y si Norma debe mentir ante su pueblo se debe más a una consecuencia de la injusticia que está viviendo que a un rasgo de su personalidad, Norma no es falsa, es un ser condenado a mentir (mientes o te mato, diría Marías). Es una víctima, condenada a la ocultación de su maternidad para sobrevivir, el castigo por traicionar a la patria (ha tenido relaciones con un romano) y por infringir los votos sagrados (es madre) es la pira, lo podemos comprobar cuando casi al final de la ópera Norma está a un paso de delatar y condenar a la hoguera sagrada a Adalgisa empleando esos mismos cargos.

Se me plantea también la duda de si entre los druidas existía la tradición del celibato en las sacerdotisas, incluso si existían las sacerdotisas al cuidado de los templos al modo en que se hacía en Roma, pero no me he preocupado de estudiar la fidelidad del libreto a las normas druídicas, sería interesante pero no algo que en la ópera, una ficción,  deba preocuparnos especialmente.


Mucho más claro me parece Plácido Domingo en relación a Pollione, éste no es uno de sus personajes paradigmáticos, lo grabó en estudio para la RCA con Caballé y Scotto a principios de los setenta y lo interpretó en el Met a principios de los ochenta en no más de siete funciones, su Pollione no es nada estilístico pero con su belleza tímbrica y su pasión convence como pocos, si nos dicen entonces que cantando así iba a durar treinta años más no nos lo hubiéramos creído (todavía, y ahora es una realidad, cuesta creerlo), el tenor español afirmaba en una entrevista realizada por Helena Matheopoulos que "es un personaje que, como tal, me cuesta comprender", no es extraño si pensamos en la ambigua relación respecto a sus hijos o en que se pasa toda la ópera enamorado de Adalgisa -cuando antes lo ha estado de Norma y ha tenido con ella dos hijos- y al llegar al final se arrepiente y se dispone a morir por Norma en un, como decimos por aquí, "tres i no res". A mí también me cuesta comprender a Pollione, él sí que se mueve en la mentira, su muerte es una mentira, ya lo dje aquí. Pero nada aclara Domingo respecto a Norma porque en la entrevista con Matheopoulos, que se recoge en el libro "Placido Domingo. My Operatic Roles" (traducido aquí como "Plácido Domingo. Mis personajes, mi vida"), se centra en su personaje.

Creo que voy a seguir divagando más tiempo sobre Norma, porque Norma, incapaz de hacer daño, es también un animal herido y se comportará como tal, pero por el momento lo dejamos aquí.

miércoles 22 de febrero de 2012

Brahms - "NOSTALGIA" - Bonito lied, penosa letra (rozando la maac-chorrada)


Este es uno de los lieder que me han decepcionado, y la decepción tiene su causa en el significado de lo escrito por Klaus Joseph Groth (1807-1899) en su poema "Heimweh" (Nostalgia), un texto escapista que mira hacia atrás anhelando la infancia. Es muy romántico, eso sí, es lo que toca. Confieso que no va conmigo el "no saber nada, no ahelar nada, sólo soñar dulcemente. No ver el cambio de los tiempos", hay que ser un poco más comprometido con el tiempo que nos ha tocado vivir o con las circunstancias en las que la vida nos ha situado, saber, anhelar, y también soñar, como dice el poema de Groth, pero sin evadirse. Con estos mimbres Johannes Brahms compone un lied al que musicalmente no le podemos poner reparos, es interpretado magníficamente por la voz de Elly Ameling y el piano de Dalton Baldwin , a veces uno agradece no entender el alemán, no hay mal que por bien no venga, claro que si me dan a elegir preferiría entenderlo.


Os dejo el texto en alemán y la traducción que se ofrece en www.kareol.es:

O wüßt ich doch den weg zurück,
Den lieben Weg zum Kinderland!
O warum sucht'ich nach dem Glück
Und ließ der Mutter Hand?

O wie mich sehnet auszuruh'n,
Von keinen Streben aufgeweckt,
Die müden Augen zuzutun,
Von Liebe sanft bedeckt!

Und nichts zu forschen, nichts zu späh'n,
Und nur zu träumen leicht und lind;
Der Zeiten Wandel nicht zu seh'n
Zum zweiten Mal ein Kind!

O zeigt mir doch den Weg zurück,
Den lieben Weg zum Kinderland!
Vergebens such ich nach dem Glück,
Ringsum ist öder Strand!

*****

¡Oh, si yo supiera el camino de regreso!
¡El añorado camino hacia la infancia!
¡Oh! ¿Por qué buscando la dicha,
abandoné las manos de mi madre?


¡Oh, cómo anhelo descansar
y no ser despertado por ningún afán!
Cerrar los ojos cansados,
¡envueltos dulcemente en amor!


No saber nada, no anhelar nada,
sólo soñar dulcemente.
No ver el cambio de los tiempos.
¡Ser un niño por segunda vez!


¡Oh, muéstrame el camino de regreso!
¡El añorado camino hacia la infancia!
En vano busco la dicha,
pero a mi alrededor, ¡veo la nada!

Y como el texto, o la traducción, que nunca se sabe en estos casos porque uno no conoce el alemán, no me gusta, he decidido que yo voy a seguir a partir de ahora el lied en el texto alemán pero aplicando la traducción del texto que a mí me gusta, o ni siquiera eso,  el que yo pude haber imaginado antes de acudir a su traducción (imaginado más o menos el significado, no la composición en sí), un texto curioso porque parece que la nostalgia debe hacer referencia al pasado y no al futuro:

NOSTALGIA

Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.

Las ramas de los sauces mojados y amarillos
nos rozarán las frentes. En la arena perlada,
verbenas llenas de agua, de cálices sencillos,
ornarán la indolente paz de nuestra pisada.

Mi brazo rodeará tu mimosa cintura,
tú dejarás caer en mi hombro tu cabeza,
¡y el ideal vendrá entre la tarde pura,
a envolver nuestro amor en su eterna belleza!

Juan Ramón Jiménez.

Sólo hay un problema, y es que el poema de JRJ, ahora que conozco el verdadero significado del lied de Brahms tampoco me vale, no me lo creo, además es que no sé por qué se me antoja que la música que lo tendría que acompañar debería ser de Richard Strauss y no de Brahms, así que me siento más viudo que nostálgico.

martes 21 de febrero de 2012

Sidney Bechet, porque NO SÓLO DE ÓPERA VIVE EL HOMBRE


Yo de Jazz tengo conocimientos muy rudimentarios así que cuando descubro algo de su música que me deja impactado me pasa como al que descubre la existencia del gazpacho e ignora que esta especie de sopa se viene tomando, en sus múltiples variantes, desde los orígenes de Al-Ándalus. Gracias a la banda sonora de la película "Midnight in Paris" de Woody Allen he conocido a este músico y me ha encantado, por eso he decidido traerlo al blog. Su música, en estos tiempos que corren de corrupción, escándalos financieros y persecuciones  policiales indiscriminadas y a destajo, nos reconcilia con el mundo.


Sidney Bechet interpretaba sus composiciones al saxo soprano o al clarinete, había nacido en Nueva Orleans el 14 de mayo de 1897 y allí, cuna del jazz, había destacado con seis años de edad como un niño prodigio del clarinete y había formado parte de varias "bass bands" (bandas callejeras) hasta que en 1917 se trasladó a Chicago.
En  1919 realizó un viaje a Londres y, tras escucharlo, el célebre director suizo, Ernest Ansermet le dedicó lo que hoy se considera la primera crítica periodística sobre música de jazz, la podéis encontrar AQUÍ. Precisamente fue en Londres donde Bechet se interesaría por el saxofón soprano, a partir de entonces lo alternaría con el clarinete o incluso con el acordeón.
Después se trasaladó a Nueva York, allí realizó su primer registro fonográfico (30 de julio de 1923) con la Clarence Williams Blue Five, grabó con Louis Armstrong durante los años 1924 y 1925 y con la orquesta de la Reve Négre acompaño a Joséphine Baker en París (1925), no avandonaría Europa hasta 1931; de vuelta a Estados Unidos, tras pasar por varios grupos (Nobble Sissle, The New Orleans Feetwarmers) no lo quedó otro remedio para sobrevivir que montar una sastrería en Harlem, mientras tano siguió participando con diferentes orquestas hasta que en 1939 realizó una serie de grabaciones para el sello Blue Note participando en 1941 en un experimento consistente en grabar seis instrumentos distintos -clarinete, saxos soprano y tenor, contrabajo y batería) para juntarlos pista sobre pista  (Sidney Bechet's one man band).
En 1949 volvió a París, allí participó en el Festival de Jazz ofrecido en la Salle Pleyel y al año siguiente se estableció en esta ciudad definitivamente, alcanzando allí la celebridad y falleciendo también allí a los 62 años, el 14 de mayo de 1959. En París compuso uno de sus mayores éxitos, "Petite fleur":


Escuchamos su magnífica versión de "Summertime":


Y aquí lo podemos ver tocando en directo, a ver si encontráis una melodía que fue utilizada por un grupo español en una canción de mucho éxito y de la que yo desconozco la autoría:



lunes 20 de febrero de 2012

"NORMA" por Biondi en el Palau de la Música de Valencia


Si hay una ópera que desde hace muchos años tenía ganas de ver en directo esa es Norma, la obra maestra de Bellini, así que muy ilusionado me dirigía al Palau de la Música de Valencia aunque también con muchas precauciones, Norma es una ópera peligrosa porque requiere de cuatro buenas voces pero sobre todo de una protagonista que pueda a estar a la altura del papel, peligrosa también porque es inevitable que sobre ella graviten las sombras de las tres o cuatro sopranos que se han acercado con éxito al papel a partir de la segunda mitad del siglo XX: Callas, Sutherland, Caballe y, un poquito más abajo, Scotto.
Sabía que, con independencia del canto, esta no iba a ser una Norma corriente, se trataba de una revisión que propone la vuelta al manuscrito original de Bellini, con la incorporación del arpa y, sobre todo, el pianoforte en los recitativos acompañados. Extraño, muy extraño era escuchar el pianoforte sobresalir dentro de la masa orquestal, creo que tendría que acostumbrarme un poco más, la verdad es que me provocó sensaciones contradictorias, tan pronto pasaba desapercibido como que parecía que el instrumento iba por un lado y la orquesta por otro (lo parecía, digo), en todo caso fue una experiencia curiosa y muy interesante.
Fabio Biondi propuso una Norma en la que la orquesta, con instrumentos antiguos, tiene un destacado protagonismo, llena de claroscuros, de cambios de intensidad, de variación en las dinámicas, muy imaginativa. También esto es extraño, siempre se nos ha dicho que el belcanto debe centrarse en la vocalidad, que la orquesta se limita a ser mera acompañante del canto. La agrupación Europa Galante -muy juvenil- estuvo a la altura de su prestigio y ofreció lo que Biondi (este hombre debe acabar agotado en cada concierto, difícil no contagiarse de su vitalidad) le pedía: precisión y matización. La protagonista fue encarnada por la italiana Katia Pellegrino, una cantante que no destaca por la belleza de su voz (tampoco por la fealdad) pero que conforme iba avanzando la obra daba muestras de su versatilidad y homogeneidad, parecía que el papel estaba escrito para ella, se adaptaba a Norma como un guante, superó los pasajes de coloratura y el canto espianato sin aparente dificultad, todo estaba allí, nada sobraba, nada faltaba. Podía hacerse de otra forma, incluso mejor, pero la sensación que me dió es que Norma estaba allí, se podría exigir mayor fuerza dramática, mayor intención y abandono ¡Ay! La sombra de Callas... Magnífica soprano, Pellegrino. No entiendo cómo no está cantando en los teatros de primer nivel: Paris, Milán, Nueva York, Londres, Viena, Berlín. A Ferdinad von Bothmer se le atragantó Pollione, es una lástima, ni pudo con el papel vocalmente ni mostró un ápice de intención en lo que cantaba, mejoró un poquito -para mi sorpresa- en el segundo acto, lo suficiente para no cargarse la representación. Casi lo mismo podemos decir de Nikolai Didenko (Oroveso), fue de menos a más, anodino había sido su raconto de entrada y había manifestado problemas de proyección, en su intervención final con Norma estuvo a la altura. Me gustó mucho el timbre  de la mezzo Lucia Cirillo (Adalgisa), muy grato al oído, junto con la Norma de Pellegrino fue lo mejor de la noche. Tanto el tenor Gian Luca Zoccatelli  (Flavio) como Gemma Bertagnolli (Clotilde) estuveron a la altura de sus pequeños papeles. Mención especial para el esfuerzo realizado por la Coral Catedralicia de Valencia, a los que se les vio muy implicados intentando plegarse a las abundantes indicaciones que les hacía Biondi.
Así que mi primera Norma se salda con un balance positivo, espero que la próxima sea representada y si tiene que ser en versión concierto que lo sea en el Palau de la Música y no en el de Les Arts porque el recinto destinado por éste a las versiones en concierto debe ser el auditorio más cacofónico que hay en la Comunidad Valenciana (bueno, creo que hay uno peor: el de las verbenas de mi pueblo, aunque no lo tengo muy claro), o te pones en las primeras filas o no hay manera de que la orquesta se oiga bien. A qué esperan los dirigentes del Palau de les Arts para programar los conciertos en la Sala Principal ¿Vamos a tener que ir con pancartas para que nos hagan caso?

Os dejo un fragmento de la Norma cantada por Katia Pellegrino en Varsovia con Biondi hace dos años, Pollione es interpretado en este caso por Gregory Kunde:


sábado 18 de febrero de 2012

33ª maac-chorrada - Nunca entendí a Pollione


No conozco "Norma, ossia l'infanticidio" de Alexandre Soumet, la tragedia en la que Felice Romani se basó para escribir el libreto de "Norma", parece increíble que el drama de Soumet, con ese subtítulo o título secundario, "L'infanticidio", pudiera dar lugar al argumento de la ópera, que pierde su sentido si Norma comete un infanticidio: si Norma asesina a sus hijos nos cargamos prácticamente todo el último acto (el segundo). Por otra parte, nunca entendí el brusco cambio que se produce en Pollione y que lo lleva en cuestión de unos minutos, incluso segundos, a renunciar a Adalgisa (la que hasta en ese momento era su amante), a preocuparse por sus hijos (de los que ha estado pasando olímpicamente durante el resto de la ópera) y a volver a quedar prendado de Norma (hasta el punto de querer inmolarse con ella). Imaginemos que Norma comete el infanticidio, tal y como ocurre en el drama de Sourmet, entonces el final -independientemente de que tendría que sufrir bastantes cambios- ya no sería extraño solamente por la brusca e inesperada mutación en el parecer en Pollione, sino por el hecho de que al haberse convertido Norma en filicida el fundamento de ese cambio, que ya tiene de por sí poco sentido en la versión que todos conocemos, sería absolutamente irracional. No, nunca entenderé a Pollione, todo es una farsa, él sabe que va a morir de todas formas, loco por Norma o por Adalgisa. Quizás por cosas como esta Ramón Gómez de la Serna decía que la ópera era la verdad de la mentira.

¡Y luego todos los palos se los lleva "Il Trovatore"!

  • Mañana, hoy ya 18 de febrero, "Norma" en versión concierto en el Palau de la Música de Valencia con  Katia Pellegrino (Norma), Ferdinand von Bothmer (Pollione), Nikolai Didenko (Oroveso), Lucia Cirillo (Adalgisa), la Coral Catedralicia de Valencia, la agrupación Europa Galante y Fabio Biondi como director musical.

Os dejo fragmentos de ese milagro que se produjo en Orange el año 1974:

jueves 16 de febrero de 2012

ARIAS FAVORITAS - "Va! laisse couler mes larmes"


Insertado dentro del dúo entre Charlotte y su joven hermana Sophie en el tercer acto de Werther de Massenet hay un fragmento que suele aparecer con bastante frecuencia en las colecciones de arias y que yo ahora mismo no me atrevería a calificarlo como tal, en todo caso  uno de los momentos cumbre de Werther, de enorme belleza dramática. La escena tiene lugar después de la justamente célebre Aria de las cartas, Charlotte, que se encuentra en el salón de su casa, ha sacado del escritorio las cartas que le envió Werther, las relee y, arrepintiéndose de las duras palabras que profirió al joven (como por ejemplo: "La ausencia... a veces, hace menos amargo el dolor") presagia el fatal desenlace final.

Sophie, que ha irrumpido en escena alegremente, es incapaz de consolar a su hermana, Charlotte le ruega que se marche para así poder desahogarse en soledad. Es toda una lección terapeútica para aquellos que no somos de lágrima fácil, algo que nos conviene recordar: "¡Vete! ¡Deja correr mis lágrimas!  ¡Son buenas, cariño! Las lágrimas que no desahogamos nos caen todas dentro del corazón, y sus pacientes gotas, martillean el alma triste y cansada. La resistencia al final se agota, el corazón se vacía y se debilita: es muy grande, nada lo llena... Es muy frágil; ¡todo puede romperlo! ¡Todo lo hiere!". A ver si tomamos nota y aprendermos a liberar tensiones. No podemos, o no debemos, luchar contra la naturaleza.

Me ha costado bastante escoger una versión, buscaba la de von Stade pero no la he encontrado, al final me he decantado por la de Sophie Koch que está grabada en plena actuación en directo en 2010 con Michel Plasson a la batuta :


CHARLOTTE
(ne se contraignant plus)
Va! laisse couler mes larmes

(affectueusement)

elles font du bien, ma chérie!

Les larmes qu'on ne pleure pas,
dans notre âme retombent toutes,
et de leurs patientes gouttes
Martèlent le coeur triste et las!
Sa résistance enfin s'épuise;
le coeur se creuse... et s'affaiblit:
il est trop grand,
rien ne l'emplit;
et trop fragile, tout le brise!
Tout le brise!