miércoles, 15 de abril de 2015

Nabucco (6) - Audición de la Primera Parte



Nabucco comienza con una una Sinfonía/Obertura y que se compuso una vez concluida la ópera, su duración aproximada es de unos 8 minutos. Excepto el primer tema expuesto, un andante, la Sinfonía combina algunos de los temas principales de la obra: El coro “Maledetto” (Escena IV de la Segunda Parte), el “Va pensiero” ligerísimamente modificado, el coro de sacerdotes (Segunda Parte), el Finale I y el dúo entre Nabucco y Abigaille en  la Tercera Parte;  siguiendo el  modelo rossiniano se divide en dos partes, una primera lenta y una segunda rápida, finalizando en una stretta (prestissimo).




PRIMERA PARTE:  JERUSALÉN

La acción se sitúa en el interior del templo de Salomon y comienza con un coro: “I arredi festivi” que funciona como una introducción (así está catalogado en la partitura).. El pueblo hebreo al verse asediado por las tropas de Nabucco está afligido, luchar ya no es suficiente, el único recurso que le queda es la plegaria a Dios, lo que hacen postrándose en tierra. Primero interviene el pueblo hebreo, después el coro de levitas seguido del de vígenes, para finalmente cantar todos juntos.  


Aparece el sacerdote de Jerusalén,  Zaccaria, que trae de la mano, como rehén, a Fenena, la hija de Nabucco, piensa que les servirá para conseguir la paz. Lo que antes era consternación ahora se convierte en esperanza. Esta intervención de Zaccaria consta de un recitativo con acompañamiento del coro y la cavatina “D'Egitto là sui lidi”, un andante de ondulante melodía en el que también interviene el coro.


Llega Ismaele con algunos guerreros y anuncia que Nabucco se acerca desafiante, la resistencia opuesta no es suficiente. Estamos ante  un pasaje de transición a la cabaletta con una pequeña intervención del coro. 



En la cabaletta “Come notte e sol fulgente” Zaccaria da respuesta a la información proporcionada por Ismaele dejando a Fenena en custodia de Ismaele. También la cabaletta cuenta con la intervención del coro. Seguidamente salen todos de escena excepto Ismaele y Fenerna. Por lo visto parece que el coro en esta ópera va a tener bastante importancia. ¿Qué conoceremos sobre Ismaele, el general hebreo, y Fenena, la hija de Nabucco?


Cuando llegamos a la cuarta escena encontramos que Ismaele y Fenena han quedado solos, los amantes nos ponen al corriente de los antecedentes. Tiempo atrás, cuando Ismaele era embajador de Judea en Babilonia y había sido aprisionado por Nabucco, se enamoraron y Fenena consiguió liberarlo, no sin riesgo porque Abigaille, que a su vez estaba enamorada de Ismaele, estaba al acecho, ahora es a Ismael al que le toca corresponder y se encargará de liberar a Fenena, aunque para ello deba desobedecer las órdenes de Zaccaria. Ismael avanza para abrir una puerta secreta pero es sorprendido por Abigaille que,  espada en mano y rodeada de un grupo de soldados asirios disfrazados de hebreos, han tomado el templo. Ante ella tiene a su propia hermana y al hombre que no supo corresponder su amor. La venganza está servida. Todo esto es resuelto en un recitativo acompañado en el que Verdi aprovecha para caracterizar a Ismael como el típico tenor romántico joven y apasionado, mientras que comienza a torturar a la intérprete de Abigaille con saltos de octava y escalas ascendentes y descendentes.


Pero antes de vengarse Abigaille concede a Ismaele la oportunidad de quedarse con ella, lo cual evidentemente es rechazado, nuestro héroe prefiere morir, mientras tanto Fenena sufre una súbita conversión al Dios hebreo al que pide que salve a Ismaele (su hermano, lo llama) aunque ella tenga que perecer. Eso se resuelve en un breve y, aunque no exento de belleza, convencional trío (terzettino) que es iniciado por Abigaille, incorporándose después Ismaele y finalmente Fenena.



Comienza en ese momento a llegar gente y con ella el Final de la Primera Parte: Entran primero las mujeres hebreas, después se van incorporando todo los sectores del pueblo hebreo, desde los levitas hasta los guerreros, finalmente Zaccaria y Ana, están todos desesperados, Nabucco está a las puertas del templo, se escucha una banda interna acercándose. Aparece Abigaille anunciando que va a entrar Nabucco y van llegando soldados babilonios y finalmente Nabucco (según el libreto debe entrar a caballo, con el escándalo del sacerdote Zaccaria por el atrevimiento que eso supone). Desde esta entrada hasta la grandiosa y espectacular de Radamés victorioso en Aida, Verdi tendría que pasar por galeras.


Tras un rifirrafe entre Nabucco y Zaccaria en recitativo acompañado comienza el concertante. 



El cocertatnte: Nabucco amenazando a los que no se sometan a su poder, Zaccaria usando a Fenena como rehén, Abigaille deseando que Zaccaria acabe con su hermana y rival, en esas que Ismaele libera a Fenena, En una stretta final Nabucco ordena quemar el templo y Abigaille quiere ver a todos los judíos exterminados. Ana, Fenena e Ismael confían en el amor mientras Zacarria y el resto del pueblo hebreo acusan a aquél de traidor y lo maldicen. El concertante también tiene su cabaletta (una stretta, presto) con su preceptiva repetición y su previo pasaje de transición.



Fin de la Primera Parte.






lunes, 13 de abril de 2015

Nabucco (5) - Habla Verdi

El crítico francés Arthur Pougin publica entre 1877 y 1878, en la revista musical Le Ménestrel, una biografía por entregas de Giuseppe Verdi bajo el título "Verdi: Recuerdos anecdóticos".  Giulio Ricordi publica, con el título de "Vida anecdótica de Giuseppe Verdi", la traducción al italiano de la citada biografía ampliada y anotada, con el sinónimo de Folchetto, por el periodista Jacopo Caponi, en ella se incluye un episodio dictado por el compositor a Giulio Ricordi en Sant'Agata  el 19 de octubre de 1979. En 1886 Pougin vuelve a publicar su biografía añadiendo la ampliación de Folchetto con el título "Verdi: Historia anecdótica de su vida y de sus obras".  Verdi murió en 1901 así que la de Pougin es una de las primeras biografías del compositor y, sin duda, la primera publicada en francés, su conocimiento sobre la vida de Verdi es muy directo. Esta es la historia que, al parecer, dictó Verdi a Ricordi:

"Un giorno di regno no triunfó. Parte de la falta de éxito se debe sin duda a la música, pero parte se debe también a la interpretación. Con el alma destrozada por las desgracias que me habían abrumado, con el espíritu amargado por el fracaso de mi ópera, me convencí de que ya no debía buscar consuelo en el arte y tomé la decisión de no volver a componer jamás. Llegué a escribir al señor Pasetti (que desde el fracaso de Un giorno di regno no había dado señales de vida) para pedirle que consiguiera de Merelli la cancelación de mi contrato. 
Merelli me mandó llamar y me trató como si fuera un niño caprichoso. No podía consentir que abandonara mi carrera artística por un solo fracaso, etc., etc. Pero yo me mantuve en mi decisión con tal firmeza que Merelli acabó liberándome de mi compromiso, diciendo: 'Escucha, Verdi, no puedo hacerte escribir a la fuerza. Mi confianza en ti no se ha visto afectada. ¿Quién sabe si un día decidirás ponerte de nuevo a escribir? En ese caso, bastará con que me avises dos meses antes del comienzo de la temporada, y te prometo que la ópera que me traigas la representaremos ante el publico'.
Le di las gracias: pero estas palabras no lograron volverme atrás en mi decisión, y me marché. 
Fijé mi residencia en Milán, cerca de la Corsia de Servi. Estaba desanimado, al margen de la música, cuando una tarde de invierno, al salirde la galería Cristoforis, me encontré de cara con Merellí, que se dirigía al teatro. Caían grandes copos de nieve, y Merelli me cogió por el brazo y me convenció de que le acompañara hasta su despacho en La Scala. Fuimos hablando. Me dijo que tenía problemas. Había contratado a Nicolai para que la escribiera, pero éste decía que no le gustaba el libreto.

'¡Imagínate! -dijo Merelli- un libreto de solera, ¡soberbio!... ¡magnífico!... ¡extraordinario!... ¡con situaciones dramáticas espléndidas, lleno de interés y de poesía de calidad! Pero este tozudo no quiere ni oír hablar de él. Dice que es un libreto imposible... Daría la cabeza por encontrar otro inmediatamente'.

... Yo te sacaré de este apuro - le dije inmediatamente. ¿No mandaste escribir Il proscritto para mí? No he  compuesto todavía ni una sola nota; lo pongo a tu entera disposición.
'...¡Oh, bravo! Est se llama buena suerte'.
Hablando y hablando habíamos llegado al teatro. Merelli llamó a Bassi, que era al mismo tiempo poeta, encargado de escena, bibliotecario, regidos, etc., etc... (más o menos como Livermore en el Palau de les Arts), y le dijo que buscara inmediatamente entre los archvios un manuscrito de Il proscritto. Lo encontró. Pero, en aquel mismo momento, Merelli cogió otro manuscrito y enseñándomelo dijo:
'...Un momento; tenemos aquí un libreto de Solera. ¡Un tema tan interesante y vamos a tirarlo! ¡Llévatelo, léelo!'.
... ¿Qué diablos quieres que haga con él? No tengo ningún interés en leer libretos.
'...Supongo que no te hará daño. Léelo y luego me lo devuelves'.
Y mientras lo decía me lo puso en las manos. Era un manuscrito enorme, escrito con grandes letras, como solía hacerse entonces. Lo doblé, me despedí de Merelli y me dirigí a casa.
Mientras iba caminando, me sentía dominado por una especie de malestar indefinible; una tristeza profunda, una angustia terrible se apoderaron de mi corazón. Fui a mi habitación y con gesto impaciente coloqué el manuscrito encima de la mesa y me quedé de pie ante él. Al caer en la mesa, quedó abierto; sin saber cómo, mis ojos quedaron fijos en una página que tenía ante mí, y en este verso:"Va, pensiero, sull'ali dorate".
Lei los versos siguientes y quedé muy impresionado, tanto más cuanto que formaban casi una paráfrasis de la Biblia, libro cuya lectura era muy importante para mí. 
Lei el primer fragmento, luego otro, pero, firme en mi decisión de no volver a componer, traté de dominarme. Cerré el libro y me fui a la cama. ¡Inútil! Nabucco seguía presente en mi pensamiento; no podía dormir. Me levanté y leí el libreto, no una vez sino dos y tres veces, de tal manera que a la mañana siguiente podía decir que me sabía el poema de Solera de memoria, desde la primera letra hasta la última.
A pesar de todo esto, no estaba dispuesto a cambiar de opinión y durante el día regresé al teatro para devolver el manuscrito a Merelli.
'¿A que está bien?'

' Muy bien.'
'Pues ponle música.'

'De ninguna manera! No quiero saber nada de eso'
'Ponle música. Hazme caso. Compón la música.'

Y diciendo esto cogió el libreto, me agarró por los hombros y no solo me sacó a empujones de su despacho sino que me dio con la puerta en las narices y se encerró por dentro.
¿Qué podía hacer?
Volvía a casa con Nabucco en el bolsillo. Un día un verso, otro día otro, una vez una nota, otra una frase, y poco a poco la ópera estaba concluida.
Era el otoño de 1841, y recordando la promesa de Merelli, fui a verle para comunicarle que había terminado  Nabucco y que, por consiguiente, podría representarse en la siguiente temporada de Carnaval y Cuaresma.
Merelli declaró que estaba dispuesto a cumplir su promesa; pero al mismo tiempo me señaló que le iba a ser imposible hacerlo en la próxima temporada, pues ya estaban comprometidas las obras, y que había elegido tres nuevas óperas de compositores consagrados. Presentar una cuarta de un autor que hacía prácticamente su primera aparición podría resultar peligroso para todos, y especialmente para mí. Por eso, sería mucho mejor, en su opinión, esperar hasta la primavera, momento en que estaba libre de toda obligación, y me garantizó que contrataría a buenos artistas. Pero no acepté: o en Carnaval o nada. Tenía buenas razones para adoptar aquella postura, pues no era posible encontrar dos intérpretes más adecuados para mi obra que la señora Strepponi y Ronconi, que estaban contratados, y en quienes yo tenía grandes esperanzas.
Merelli, que quería hacer todo lo posible por complacerme, no estaba equivocado desde el punto de vista de un director. Era demasiado arriesgado presentar cuatro óperas nuevas en una sola temporada. Pero, por otra parte, yo tenía en mi favor buenos argumentos artísticos. En resumen, en medio de aquellas discusiones, de razones a favor y en contra, de momentos de perplejidad y de medias promesas, apareció el cartellone de La Scala y entre los títulos no figuaba Nabucco
Yo era joven y tenía la sangre caliente. Escribí a Merelli una carta absurda, en la que daba rienda suelta a toda mi indignación; confieso que en el momento en que salió la carta sentí cierto remordimiento y el temor de que había destruido todas mis esperanzas.
Merelli me mandó llamar y al verme dijo más o menos lo siguiente: '¿Así es como se escribe a un amigo?... Pero, ¡no importa! Tienes razón y vamos a estrenar Nabucco. Pero debes tener en cuenta una cosa: tengo que realizar enormes gastos para representar las otras nuevas óperas; lo que quiere decir que no podré encargar ni decorados, ni vestuario para Nabucco, y tendrás que conformarte con lo que tengamos en el almacén'.
Estuve de acuerdo en todo, tan grande era mi deseo de que se estrenara la ópera; y vi como aparecía un nuevo cartellone donde, por fin, pude leer la palabra Nabucco.
(...) Esta obra supuso el verdadero comienzo de mi carrera artística; y si bien es cierto que tuve que luchar contra las numerosas dificultades , no es menos cierto que Nabucco nació con buena estrella, pues todo lo que podía haber ido en su contra resultó en su favor. (...) ..el raído vestuario, con unos retoques hábiles, adquirió aspecto espléndido; los viejos decorados, retocados por el pintor Perroni, producían una impresión extraordinaria y sobre todo la primera escena, que representaba el Templo, provocó tal entusiasmo que el público estuvo aplaudiendo por lo menos diez minutos; en el ensayo general no se había decidido cuándo ni cómo debía entrar la banda militar; el jefe, Tutsch, estaba muy preocupado; yo le di la entrada, y en el estreno la banda entró en escena con tal precisión que el público rompió a aplaudir."

Sin embargo, Michele Lessona, que también mantuvo conversaciones con Verdi, escribió en su libro Querer es poder (Volere è potere), publicado en 1869, diez años antes del dictado del compositor a Giulio Ricordi, lo siguiente:

"El joven maestro llego a casa con su liberto, pero lo dejó en un rincón sin llegar a guardarlo, y durante cinco meses siguio leyendo sus novelitas, Un buen día, a finales de mayo, el bendito libreto cayó en sus manos: leyó la última escena, la de la muerte de Abigaille, se acercó al piano, ese piano que había estado mudo durante mucho tiempo, y musicó esta escena, se había roto el hielo. Como el que ha salido de una oscura prisión y vuelve a respirar el aire puro del campo, Verdi se econtró de nuevo en su atmósfera preferida. En tres meses Nabucco estuvo compuesta, terminada tal y como la conocemos hoy".
Os dejo un Youtube con la ópera completa grabada en  el año 2011 en la Ópera de Roma con el siguiente reparto:
Nabucco: Leo Nucci
Ismaele: Antonio Poli Zaccaria: Dmitry Beloselskiy Abigaille: Csilla Boross Ferena: Anna Malavasi
Dirección: Riccardo Muti


jueves, 9 de abril de 2015

Nabucco (4) - Desde el nacimiento de Verdi hasta Nabucco

1812 - Máxima extensión del Imperio de Napoleón. Constitución de Cadiz.


1813 – Nacimiento de Giuseppe Verdi. Nacimiento de Richard Wagner. Estreno de Tancredi y L'Italiana in Algeri de Rossini. Rebelión en Europa contra el Sistema Napoleónico, que se desmembra.



1814 – Fidelio (Beethoven). Exilio de Napoleón en Elba.



1815 Batalla de Waterloo.


1816 – Nacimiento de Giuseppa Francesca Verdi.  Il barbiere di Siviglia, Otello de Rossini; Fausto (Spohr), Ondine (Hoffmann).




1817 – La cenerentola (Rossini). En Italia la sociedad secreta de Los Carbonarios fomenta la rebelión apoyándose en idas liberales. Se crea un Comité Carbonario en Nápoles con la pretensión de canalizar la oposición a Fernando VI, rey de las Dos Sicilias, y el ministerio de Luigi de Medici.




1818 – Mosè in Egitto (Rossini). "Dal tuo stellato soglio" se añadió en una revisión de 1819.




1820 - Insurrección de Nola, que obliga a Fernando I a otorgar una Constitución según el modelo español de 1812. Mientras Siclia (Sociedad Secreta de la Mafia) pugna por su autonomía, el movimiento nacionalista se propaga a Cerdeña, Piamonte y el Norte de Italia.


1821 – El cazador furtivo (Weber). Levantamientos en Nápoles y Piamonte. En el Congreso de Laibach Metternich aprueba la intervención austríaca contra la insurrección. En abril los liberales sufren una derrota en Novara que pone fin a la revolución. La intervención austríaca priva del sentimiento nacional a los italianos.




1822 – Alfonso und Estrella (Schubert). Muere E.T.A. Hoffmann.




1823 – Verdi estudia en el Instituto de Bussetto. Comienza a tocar el órgano en San Michele Arcangelo. Semiramide (Rossini) y Euryanthe (Weber).



1825 – Verdi inicia sus estudios de música en la escuela de Provesi.


1826 – Oberon (Weber). Muerte de Weber.




1827 – Il pirata (Bellini). Muerte de Beethoven.



1828 – La muette de Portici (Auber). Muerte de Schubert.



1829 – La straniera (Bellini); Guillermo Tell (Rossini).



1830 – I Capuleti e i Montecchi (Bellini); Anna Bolena (Donizetti). Revolución en París en julio, que se extiende por parte de Europa. Luis Felipe de Orleans rey de Francia. Independencia de Bélgica. Primer ferrocarril Liverpool-Manchester.



1831 – La sonnambula y Norma (Bellini). Robert le Diable (Meyerbeer).


1832 – Verdi suspende el examen de ingreso en el Conservatorio de Milán. Clases con Lavigna. Giuseppe Manzzini, nacionalista y liberal genovés exiliado en Marsella,  funda la Giovine Italia, sociedad secreta con el lema “Italia fara da se” persigue la unidad, independencia y renovación nacionales, a través de insurrecciones populares  con objeto de unificar Italia en una República.


1833 – Muere Giuseppa Francesca Verdi. Beatrice di Tenda (Bellini),  L'elisir d'amore y Lucrezia Borgia (Donizetti).




1834 - Fundación de la Giovine Europa en Berna. Manzini propugna la sustitución de la “alianza entre los reyes” por la alianza entre los pueblos, dentro de una federación democrática. Invención del motor eléctrico (Jacobi).


1835 – I puritani (Bellini), La Juive (Halèvy), Lucia di Lammermoor  (Donizetti). Muerte de Bellini.




1836 – Maestro de capilla en Busseto. Matrimonio de Verdi con Margherita Barezzi. Termina su primera ópera: Oberto, conte di San Bonifacio. Les Hugenots (Meyerbeer), Das Liebesverbot (Wagner), La vida por el Zar (Glinka).



1837 – Nace Virginia Verdi. Roberto Devereux (Donizetti), Il giuramento (Mercadante).




1838 –  Sei romanze per canto con accompagnamento di Pianoforte. En julio nace Icilio Romano Verdi. En agosto muere Virginia Verdi; en octubre dimite como maestro de capilla de Busseto. Benvenuto Cellini (Berlioz).




1839 – Verdi y Margherita se instalan en Milán en febrero. En octubre muere Icilio Romano. En noviembre se estrena Oberto en La Scala.


1840 – En junio muere Margherita Barezzi-Verdi. En septiembre se estrena Un giorno di regno en La Scala. La fille du régiment  y La favorita (Donizetti).



1842 – Estreno de Nabucco en La Scala. Linda di Chamounix (Donizetti), Rienzi (Wagner), Ruslán y Liudmila (Glinka).

miércoles, 8 de abril de 2015

Nabucco (3) - Algunas generalidades



Nabucco es una ópera (dramma lirico) en cuatro partes con música compuesta por Giuseppe Verdi sobre un libreto de Temistocle Solera (1815-1878).

Solera también fue libretista de otras óperas de Verdi (Oberto, Attila, Giovanna d'Arco e I lombardi) y de la ópera de Salvador Giner (1832-1911), L'indovina, que si no me equivoco, aunque la ópera fue compuesta en 1870, fue estreno absoluto en el Palau de la Música de Valencia en el año 2013, también fue libretista de Ildegonda (estrenada en el Conservatorio de Milán en 1845) y de La conquista di Granata (estrenada en el Teatro Real de Madrid en 1850), ambas de Emilio Arrieta (1823-1894); a su vez, fue también compositor de óperas, entre ellas voy a destacar La hermana de Pelayo, escrita en castellano y estrenada en el Teatro del Liceo de Barcelona durante la temporada 1852-1853.

jueves, 2 de abril de 2015

maac-chorrada 3/2015 - Nabucco (2) y la Semana Santa



Hay un momento en Nabucco que siempre me recuerda a la música de una procesión de Semana Santa, se sitúa antes y después de "Dio di Giuda", es el siguiente (he unido parte de la escena primera y la escena tercera, omitiendo totalmente la escena segunda):

Nabucco (1) - A modo de introducción o maac-chorrada 2/2015

Estoy seguro de que un día me leí el argumento de Nabucco, pero no lo recuerdo, es una de esas óperas que he escuchado un montón de veces pero que nunca ha terminado por despertar el deseo de conocer qué es lo que cuenta, y si alguna vez lo despertó, como he dicho estoy convencido de ello, dejó poca mella en mí. Seguramente la culpa la tiene, en parte, la grabación que más escuchaba, la de Callas, creo que del 49 en el San Carlo de Nápoles, cuyo sonido deja mucho que desear pero que cuenta con la imprescindible presencia de la soprano greco-americana, la única cantante en la historia de la fonografía que ha hecho auténtica justicia al terrible, y temible, personaje de Abigaille, capaz de cargarse a la voz más pintada (luego las acusaciones de cargarse las voces o de utilizarlas de forma instrumental rara vez recaen en Verdi, pero habría que analizarlo detenidamente a ver si eso es así), otras intérpretes famosas de Abigaille, como Dimitrova, son un sucedáneo al lado de Callas, quien sólo interpretó el papel en tres ocasiones, todas en Nápoles y en 1949, lamentablemente nunca lo grabó en estudio. En las próximas semanas supongo que irán apareciendo entradas sobre esta ópera que tan antipática me ha caído siempre, a pesar de contar con arias bellísimas como ese "Dio di Giuda" destinada al barítono que encarna el personaje de Nabucco cuando ha quedado encerrado en los aposentos palaciegos, no es más que una plegaria con un punto de chantaje, hacer chantaje, emocional o no, a Dios es algo más habitual de lo que en un principio podría parecer. Abigaille, por otra parte, cuenta también con un aria extraordinaria, con exigencias vocales increíbles, sobre todo a la hora de transitar por una tesitura inclemente, con saltos interválicos que son para que a cualquier soprano le dé un ataque de pánico antes de salir a escena, el más famoso el de dos octavas en la palabra "sdegno" del recitativo previo, se trata de "Rec.: Ben io t'invenni...Aria: Anch'io dischiuso un giorno... Cabaletta: Salgo già del trono aurato".