sábado, 21 de febrero de 2015

Tchaikovsky, De los Ángeles, Fischer-Dieskau y una espada teñida de sangre.



Tchaikovsky compuso entre junio y agosto de 1880, Seis dúos, Op. 46 para diversas combinaciones de voces,  los inició en Kamenka, donde residía su hermana Aleksandra y su cuñado Lev Davidov, y los terminó en Simaki, en la casa de campo de su amiga y benefactora Nadezhda von Meck. El número dos se titula "Ballada escocesa: Edward", esta escrita sobre un texto de Aleksey Tolstoy (1817–1875) que no es sino una traducción del ingles de una poesía "Edward" recogida por Thomas Percy en sus "Reliquias de poesía antigua inglesa" (1765), una recopilación prerromántica de antiguas baladas inglesas y escocesas que ejerció gran influencia en el Romanticismo.

El poema, que es fácil relacionar con el mito de Edipo, se desarrolla a través de un diálogo un tanto frío, o muy directo, entre una madre y su hijo, llamado Edward, en el que la madre intenta averiguar por qué la espada de éste está teñida de sangre, las respuestas de Edward son excusas: primero dice que ha matado a su halcón y después que a su corcel. Ante la poca credulidad de la madre Edward termina revelando la verdad: ha matado a su padre. A partir de hay la madre comienza a preguntar sobre qué va a pasar en el futuro, dónde irá, qué hará con su esposa e hijos, hasta que termina preguntándole qué piensa hacer con su madre (la tensión ha ido creciendo mucho desde el principio y llegó el momento del desenlace), entonces maldiciéndola le responde que no ha hecho más que aquello para lo que fue persuadido.

Nosotros vamos a escuchar este dúo cantado en alemán por Victoria de los Ángeles y Dietrich Fischer-Dieskau acompañados al piano por Gerald Moore. Tchaikovsky consigue marcar perfectamente la tensión entre madre e hijo, distinguiendo muy claramente el pulso más acelerado en él, y el punto culminante cuando la madre, sobrecogida, pronuncia, una vez más, su nombre, Edward:






martes, 17 de febrero de 2015

Liszt - Los tres gitanos - Die drei Zigeuner, S320 (LW N62)



Un día que, atormentado por el cansancio,  mi carro se arrastraba por un páramo arenoso , encontré a tres gitanos que estaban bajo un sauce. El primero de ellos tenía un violín entre sus manos, y tocaba, envuelto por las luces del crepúsculo, una melodía alegre. Sostenía el segundo una pipa en la boca ,y con sus ojos seguía el ascender del humo, contento, como si no precisara nada más para alcanzar la dicha. Y el tercero dormía plácidamente, su címbalo colgaba del árbol, entre sus cuerdas se deslizaba el aliento del viento, en su corazón se deslizaba un sueño. En las ropas que los tres vestían había agujeros y remiendos de colores, pero intrépidamente desafiaban al destino mundano. Por tres veces me mostraron como, cuando nuestra vida se marchita, se puede seguir tocando, fumando o durmiendo y ser, esta marchita vida, tres veces despreciada. Al continuar mi camino volví a mirar a los gitanos a lo lejos, sus manos y rostros morenos, sus cabellos negros y rizados al viento.

domingo, 15 de febrero de 2015

A propósito de "Norma" (6) - Norma. Todo por la Pasta.

Es en la sacerdotisa druida, traicionada, vengativa, desesperada, orgullosa primero, serena y abnegada después, en la que Bellini y su libretista han centrado todo el interés musical y dramático de Norma, la protagonista es la atracción principal, uno de los míticos papeles para soprano de la historia de la ópera, parangonable a los de Lucia, Violetta, Aída, Isolda, Tosca o Salome, dificilísimo; quizás, junto con el de Isolda, el de mayor prestigio, el papel con el que todas las sopranos querrían triunfar y el que confiere automáticamente a la que lo consigue la categoría de diva de su época.

Norma es sacerdotisa de Irminsul e hija de Oroveso, jefe de los druidas. Una mujer herida por cuestiones sentimentales que ve como otra mujer, que es más joven y amiga suya, puede caer en los mismos errores que ella. Se enamoró de un hombre con el que tuvo dos hijos en contra de su voto de castidad, ese hombre, procónsul romano, es enemigo de su pueblo, confiaba en escapar con él a Roma pero ve que éste ama a otra y tiene otros planes.  Estos acontecimientos la conducen a una fractura interior y, como toda fiera herida, a una reacción salvaje que, más o menos, será capaz de controlar. Esa fractura interior en realidad lo que hace es acentuarse porque Norma, desde que hace acto de aparición, ya es un personaje torturado que lleva una doble vida y está condenado a engañar. Estoy convencido de que la primera palabra de su cavatina "Casta Diva"  hace mella en su interior, creo que Bellini lo quiere hacer notar y apreciamos cierta inseguridad cuando pronuncia "casta" por primera vez, como si no se atreviera a hacerlo; por otra parte, aunque quiere convencer a su pueblo que no le conviene ir a la guerra e intenta contenerlo, en realidad está protegiendo al ser amado y buscando su paz interior. La cabaletta posterior "Ah bello a me ritorna" es un momento introspectivo, ajeno al coro que también interviene, nadie la puede escuchar. Norma está sola y, aunque acompañada, sola morirá. El papel fue escrito para ser cantado por Giuditta Pasta.

sábado, 14 de febrero de 2015

A propósito de "Norma" (5) - Pollione


Parece ser que Bellini quería que Giovanni Battista Rubini, su tenor favorito, estrenara el papel de Pollione, no sé por qué al final no fue así, unos dicen que porque el tenor tenía contrato con el Téâtre Italien de Paris  y en aquella época no viajaba a Italia, otros porque al tenor el personaje le parecía demasiado secundario en relación a la protagonista, sea como sea sí sabemos que el papel de Pollione fue escrito para Domenico Donzelli (1790-1873), un baritenore (un tenor con un timbre, un color y un volumen de corte baritonal).

Aunque Donzelli inició su carrera en 1808 en su ciudad natal, Bérgamo, se hizo muy famoso en 1815 interpretando en el Teatro Argentina de Roma el papel de Torvaldo (escrito para él) en la ópera Torvaldo e Dorliska de Rossini, a partir de ahí cantó en los pricipales escenarios italianos y en ciudades como París y Londres, sobre todo en papeles rossinianos y especialmente en Otello. Estrenó el personaje de Belfiore en Il viaggio a Reims de Rossini, y Almazio en Zoraide di GranataUgo conte de Parigi y Don Ruiz en Maria Padilla, las tres de Donizetti. Se retiró a principio de los años cuarenta.

jueves, 12 de febrero de 2015

A propósito de "Norma" (4) - Adalgisa

Giulia Grisi
Hace unas pocas semanas en la serie que dedicábamos a Don Pasquale hablábamos de Giulia Grisi, soprano para la que Donizetti había escrito el papel de Norina, pues bien, la Grisi fue también la soprano para la que Bellini escribió el papel de Adalgisa. Para este personaje Bellini no escribió ningún aria, entra con un recitativo acompañado y una plegaria que es una especie de arioso ("Sgombra e la sacra... Deh! Protegemi, O Dio, deh!") al que sigue sin solución de continuidad un dúo con el tenor ("Va, crudele al Dio spietato... Vieni in Roma"), el Finale en el que hay un dúo Norma ("Oh rimenbranza!... Ah, si ,fa core abbraciami") y un trío al incorporarse Pollione ("Oh, non tremare, o perfido... Oh! Di qual sei tu vittima... Vanne, sì, mi lascia"), mientras que en el segundo acto tiene un dúo con la protagonista ("Deh! Con te li prendi... Mira o Norma... Sì fino all'ore streme"). Que Adalgisa no tenga aria, cavatina ni cabaletta no significa que no tenga ocasiones de lucimiento, en el canto sus requisitos en cuanto a técnica vocal son parecidos a los de la protagonista, si bien hay una diferencia importante, Norma no sólo se ve sometida a exigencias de agilidad y coloratura, también se le demanda a la protagonista variedad dramática y mucha fuerza en los recitativos hasta el borde de la extenuación. Nos quedamos por lo tanto con la idea de que el papel de Adalgisa es mucho menos riguroso que el de Norma en intensidad, duración y aliento trágico pero similar al enfrentarse a agilidades y coloratura.

martes, 10 de febrero de 2015

A propósito de "Norma" (3) - Oroveso


El recorrido por los personajes de Norma lo haremos por orden inverso a su importancia musical, comenzamos por la voz más grave, la de Oroveso, el padre de Norma y jefe de los druidas. Fue estrenado por el bajo-barítono Vincenzo Negrini. Al igual que Bellini, Negrini murió muy joven con 35 años,  de una enfermedad del corazón.


Oroveso es un personaje menor, sus intervenciones siempre están acompañadas por el coro y no son muy exigentes en cuanto a extensión vocal, cuando tiene que ir a los extremos siempre está ahí el coro para apoyarlo . Según Arturo Reverter este papel exige un bajo profundo o incluso un bajo cantante, afirma también que el hecho de que Oroveso no cante demasiado no quiere decir que sea fácil, y que tiene su momento más comprometido en "Ah! del Tebro", con fraseo en el paso. Sin embargo, para Rodofo Celetti es suficiente con que su fraseo se alterne, según el caso, entre lo sonoro, y vibrante, y lo patético, mientras que su canto no entraña mucha dificultad, lo justifica el hecho de la delicada salud de Negrini en aquellos años.