domingo, 21 de diciembre de 2014

"Se l'alma non t'adora" - Domenico Scarlatti


Ottavia restituita al trono de Domenico Scarlatti se estrenó en el Teatro San Bartolomeo de Nápoles (el del dibujo)  en el año 1703, mucho antes de que el compositor estuviera primero en Sevilla y después en Madrid  (tras permanecer en Portugal al servicio del rey João V, Domenico siguió a la hija de este monarca, Barbara de Braganza, futura reina de España que se había comprometido con el Príncipe de Asturias);  por lo tanto, mucho antes de que compusiera el grueso de su innovador corpus para clave en nuestro país  (Domenico terminó sus días en Madrid casado en segundas nupcias con una española y habiendo castellanizado su nombre y apellidos).  En el terreno operístico Domenico fue mucho más conservador que en sus composiciones para teclado, y es lógico que sus óperas tuvieran rasgos más convencionales porque  no nacieron en su etapa de madurez. En la escena lírica el papel revolucionario le había tocado al padre, Alessando Scarlatti, quien entre sus contemporáneos (pensemos en que la diferencia de edad entre ellos era de 25 años) superó en fama al hijo. Pero Domenico terminó eclipsando  a Alessandro gracias al reconocimiento, aunque fuera por cuestiones de técnica o enseñanza pianística, de músicos románticos como MendelssohnSchumann, Brahms o Chopin; años después siguieron familiarizados con las sonatas de Scarlatti pianistas españoles como  Isaac Albéniz, Ricardo Viñes, Joaquín Nin y Enrique Granados.

Domenico Scarlatti, que había nacido el mismo año que Bach y Haendel, sólo compuso 15 óperas ( no son muchas si atendemos a las que compuso su padre, un centenar más o menos) y, como ya hemos visto, las compuso en Italia durante la primera etapa de su carrera, casi todas cuando estuvo al servicio de la exiliada reina Casimira de Polonia, ex-monarca que intentó rodearse de artistas durante su estancia en Roma siguiendo los pasos, aunque con menos glamour, de la reina Cristina de Suecia, quien se instaló en esta ciudad después de abdicar del trono, seguro que más de uno le pone cara de Greta Garbo, es fácil.

Afortunadamente vivimos en tiempo de recuperación de repertorios perdidos, parece mágico que obras, como la Ottavia de Scarlatti , hayan estado más de trescientos años durmiendo y que de pronto puedan ser disfrutadas por audiencias contemporáneas, esta obra se recuperó por primera vez en San Sebastián en el año 2007. Gracias a la labor de rescate de obras olvidadas en los últimos años la figura de Alessandro Scarlatti ha recibido un gran impulso y no me extrañaría que para los jóvenes aficionados a la ópera -no para los muy melómanos- sea actualemente más conocido que su hijo, una ópera de Alessandro es de lo más normal, pero de Domenico suena raro raro.

Nosotros vamos a escuchar un delicioso y fresco dúo, Se l'alma non t'adora, que recuerda mucho a los que compusiera el supremo hacedor de la ópera barroca, Haendel, una vez hubo pasado por Italia. Lo cantan Patricia Ciofi y Anna Bonitatibus, acompañadas por Il Compresso Barocco dirigidos por Alan Curtis.





L'Ottavia restituita al trono
Acto 2. Escena 8. Dúo entre Poppea y Nerone

Poppea: Se l'alma non t'adora . . .
Nerone: Se vuoi che per te mora 
Poppea: . . . crudel . . .
Nerone: . . . tiranna cara . . .
Nerone, Poppea: . . . non oltraggiarmi più

Poppea: Per te son io tradita!
Nerone: Non dir così, mia vita!
Poppea, Nerone: Ad esser fido/fida impara da chi fedel ti fu.

viernes, 19 de diciembre de 2014

"Luisa Fernanda" en el Palau de les Arts (18 de diciembre de 2014)


Segundo espectáculo que se ofrece en la presente temporada del Palau de les Arts, pegadísima por fechas a la otra, que todavía está en cartel, Manon Lescaut, pero ahora se trata de una de las zarzuelas más populares del repertorio, se trata de Luisa Fernanda, pero no solo en España, también fuera y gracias a la labor de Plácido Domingo, que la estrenó, por ejemplo, en Viena o en La Scala con gran éxito. Que haya una orquesta en el foso, cantantes en el escenario, y una escenografía más o menos acertada es algo que en principio ya me gusta, lo llamen como lo llamen, luego ya se trata de ver si la obra tiene o no la calidad suficiente para estar donde está. Y yo pienso que Luisa Fernanda tiene sobrada calidad para que no tengamos que justificar su inclusión en la temporada de ópera de Les Arts, teatro que desde el primer día ha apostado por el género lírico español en la Sala Principal (La bruja, El rey que rabió), otra cosa es que los recortes presupuestarios no hayan permitido programar, afortunadamente para mí, tanta como se hubiera querido. Peor parada ha salido la ópera barroca, se ofrecieron unas grandísimas representaciones del Orlando de Haendel, una obra realmente excepcional y con un reparto de campanillas, y pare usted de contar. La mayoría del público habitual en Les Arts creo que tenemos claro que si hay que elegir es lógico que se opte por la ópera, lo que ocurre es que en este caso Luisa Fernanda iba, junto a Manon Lescaut, en el pack Plácido Domingo.


La producción que se ha ofrecido en Les Arts es la famosa del Teatro Real  dirigida por Emilio Sagi (en realidad una coproducción de la ÓperaWashington/Teatro Real de Madrid/Ópera de los Ángeles, estrenada en el año 2004), está publicada en DVD y además es la misma que se ofreció cuando la obra se estrenó en Milán. Ya han pasado unos cuantos años pero se mantiene todavía fresca, cumple una premisa base del minimalismo: lo simple puede ser muy bello. En esta Luisa Fernanda se logra que haya amplitud escénica para que los verdaderos protagonistas sean los actores y cantantes,  belleza plástica mediante una cuidada iluminación y una sabia combinación de los colores en decorados y vestuario (blanco y negro fundamentalmente), y además funcionalidad, todo es creíble (muchas veces gracias al vestuario de Pepa Ojanguren), desde una rebelión en Madrid, hasta la verbena de San Antonio o una escena pastoral extremeña.

La soprano Davinia Rodríguez encarnaba a Luisa Fernanda, posee una voz de soprano lírica no especialmente bella pero que para mí resulta interesante y atractiva por su oscuridad, quizás no le haya favorecido la parte dialogada en la que se han apreciado carencias expresivas y de dicción. En todo caso ha defendido el papel con dignidad, me gustaría escucharla en un papel más exigente. Plácido Domingo, que lleva ya años asumiendo roles de barítono, interpretaba el papel de Vidal. No es un barítono, los aficionados lo hemos terminado aceptando como barítono pero no, es un tenor que encuentra dificultades en los agudos incluso cuando canta de barítono. Magnífica su manera de decir el texto pero ya van apareciendo serias dificultades a la hora de cantar, muchos problemas de fiato que le hacen recurrir a mil y una artimañas para solventarlos como buenamente puede. Pero a pesar de todo esto la voz toda vía es hermosa y su actuación escénica y, sobre todo, la dicción, pronunciación y proyección de la voz en las partes dialogadas no han tenido rival esta noche. La valenciana Isabel Rey fue la duquesa Carolina, ya hace tiempo que vimos que su voz había madurado y había tomado más cuerpo, ha estado convincente en lo dramático y ha solventado las partes cantadas sin mayor problema. Y el canario Celso Albelo se encargó del papel de Javier, me he llevado una decepción al principio, no sé qué ha pasado, si es que no había calentado la voz, si es que tenía algún tipo de problema físico o si Jordi Bernácer no lo ha cuidado lo suficiente, pero en su romanza de salida "De este apacible rincón de Madrid" ha resultado totalmente inaudible, es una lástima, poco a poco se ha ido recuperando y ha estado pletórico al final. El resto del reparto ha estado bien, destacaría a Maria José Suárez y Sandra Fernández como Mariana y Rosita respectivamente. El Cor de la Generalitat Valenciana ha estado acertadísimo en esta ocasión, bien tambíén el Ballet de la Gerneralitat y la Orquesta de la Comunitat Valenciana, bien dirigida por Jordi Bernàcer, no sé si los citados problemas de proyección de Albelo habrán sido culpa de éste o del director musical.

El público era variopinto: pocos jóvenes, los habituales del turno de abono que tocaba, extranjeros que han venido en autobuses para escuchar a Domingo y muchos jubilados ruidosos, charradores y cantarines rememorando sus tiempos mozos. Como tanto ruido me desconcentraba en un determinado momento se me pasó por la cabeza que Luisa Fernanda hoy sería de Podemos,  pensé en hacer con ello una maac-chorrada, porque es eso, pero mejor ya la dejo aquí:

LUISA FERNANDA

El que corresponde
a un grito de rebeldía.
(avanzando) Sí, padre.
¡No puedo más!
¡Luisa Fernanda saltó!
Ya es hora de que hable yo
y me escuchen los demás.
(A Carolina)
Para usté la vida es bella
mirada desde su altura;
pero ¡qué triste y qué dura
cuando hay que luchar por ella.
¿Riquezas? Las que heredó.
¿Alegría? La que pide.
¿Rango? Su boca lo mide.
¿Amores? ¡Los que compró!
Las diversiones, logradas,
y los caprichos colmados;
y, para los desgraciados,
unas piadosas miradas.
Venga un orden diferente.
¿Mejor o peor? No sé;
pero donde yo... y usté
nos veamos frente a frente.
Ni más baja ni más alta;
al nivel del corazón, que,
con la misma emoción,
lo mismo palpita y salta.
Mas lo que no puede ser
es que usté tenga derecho
a las ansias que en su pecho
haya sentido nacer,
y, además, por el placer
de abrumar con su grandeza,
(Emocionada)
¡a ensombrecer de tristeza
los ojos de otra mujer!

CAROLINA
No comprendo tu lenguaje.

DON FLORITO
Yo, tampoco.

MARIANA
Se ha exaltado.
Está el pueblo levantado
y es contagioso el coraje.
¿Quiere pasar mi señora
la duquesa al interior?

martes, 16 de diciembre de 2014

ARIAS FAVORITAS - "Me voila seule... Comme autre foix dans la nuit sombre" de Los pescadores de perlas

George Bizet vivió tan poco, 37 años, y emprendía y abandonaba proyectos con tal facilidad que casi no llegó a alcanzar la madurez, como en los casos de Mozart o Schubert uno se pregunta dónde hubiera llegado si hubiera completado su ciclo vital, es una pregunta, inútil donde las haya, casi inevitable. Seguramente Les Pêcheurs de Perles, una ópera de juventud, se vio beneficiada por esa muerte prematura, pero también perjudicada por el éxito (tardío, con el compositor ya en la caja) de Carmen, y, dentro de Los pescadores la cavatina de Leïla, "Comme autre foix dans la nuit sombre", le pasó prácticamente lo mismo, tuvo que enfrentarse a dos grandes piezas situadas en el primer acto como son el aria de Nadir "Je crois entendre encore" y del dúo entre Zurga y Nadir "Au fond du temple saint", aunque con semejantes competidoras tampoco está nada mal un tercer puesto en el ranking de momentos más populares de la obra.

Los pescadores de perlas es una ópera muy exótica, por su ambientación en Ceilán y por su instrumentación, con la participación, entre otros, de tamm-tam, triángulo, tamboril y dos arpas, En los últimos años se ha incrementado bastante su número de representaciones si se pone en relación a la escasa repercusión que tuvo poco después de su estreno. La historia es muy sencilla, el clásico triángulo amoroso: barítono y tenor enfrentados por el amor de una mujer que acaba con un final feliz tras la renuncia del barítono por el amor de la soprano,

La cavatina de Leïla, que algunos han comparado con el aria de Micaela en "Carmen "Je dis que rien ne m'épouvante" se sitúa al principio del segundo acto, estamos en las ruinas de un templo hindú desde el que se domina el mar, es de noche, el cielo está plagado de estrellas, Leïla se ha quedado sola y está atemorizada. Recuerda que en otros tiempos Nadir velaba por ella en la oscuridad de la noche y eso la reconfortaba, al mismo tiempo presiente que él está cerca. Tras un recitativo acompañado en el que  las cuerdas remarcan la inquietud de la protagonista comienza la cavatina, las trompas apoyadas por los violonchelos introducen la melodía, que luego pasa a la voz y va fluyendo en su balanceo con delicadeza, melancolía y ornamentaciones exquisitas.

:



Me voilà seule dans la nuit,
Seule en ce lieu désert où regne le silence!
Je frissonne, j'ai peur! et le sommeil me fuit!
Mais il est là! Mon c'ur devine sa présence!
Comme autrefois dans la nuit sombre,
Caché sous le feuillage épais,
Il veille près de moi dans l'ombre,
Je puis dormir, rêver en paix!

Il veille près de moi,
Comme autrefois, comme autrefois
C'est lui! mes yeux l'ont reconnu!
C'est lui! mon âme est rassurée!
O bonheur! Il est venu,
Il est là près de moi, ah!