martes, 24 de marzo de 2015

Cecilia Bartoli

Cecilia Bartoli nació en Roma, donde comenzó sus estudios musicales de la mano de sus padres, también cantantes. Durante más de dos décadas ha sido una de las artistas más destacadas de la música clásica, ha vendido más de diez millones de discos, ha estado más de cien semanas en las listas pop internacionales y ha conseguido con su trabajo numerosos discos de oro, además de cinco Grammys y otros prestigiosos galardones. Es una cantante mediática, con gran poder de comunicación, que además de sentido melódico en los momentos de abandono, posee una capacidad técnica fuera de lo común para exponer con facilidad los adornos vocales más endiablados. Cada uno de sus nuevos trabajos se esperan por los aficionados con impaciencia y curiosidad. Ha sido, además, la primera mujer en ser nombrada directora artística del Festival de Salzburgo.

Después de consolidarse como cantante mozartiana y rossiniana,, Cecilia Bartoli, lleva ya algunos años interesándose por los repertorios más recónditos del barroco y el clasicismo, llegando a convertirse en un auténtico fenómeno con sus recitales dedicados a Vivaldi, Gluck, Salieri y a los castrados del XVIII, a Maria Malibran y, más recientemente, a Agostino Steffani.

Aunque su carrera profesional comenzó en 1988, hace 25 años, su presentación escénica tuvo lugar a la edad de 8 o 9 años, como pastor, en una Tosca, en la Ópera de Roma. Más tarde, durante un corto período de tiempo estudió piano y trompeta y se interesó por el baile, entrando  a formar parte de una compañía semiprofesional italiana dedicada al flamenco. Así que su primera intención había sido ser bailarina de flamenco pero descubrió que su instrumento no estaba ni en sus brazos ni en sus piernas, sino que se encontraba en su garganta y  a  la edad de dieciséis años comenzó a tomar lecciones de canto de su madre, la soprano Silvana Bazzoni. Después ingresó en la Academia de Santa Cecilia de su ciudad natal, comenzando entonces su gran pasión por la música.

Ya con voz impostada de mezzosoprano su presentación fue en 1985, tenía 19 años, participando en un concurso de televisión de la televisión italiana que se emitía los sábados por la noche.

Su primera ópera en escena fue en la Ópera de Roma interpretando el papel de Rosina en El barbero de Sevilla, coincidió en el escenario con la despedida de su padre, que era miembro del coro y estaba a punto de jubilarse. La escuchamos en "Una voce poco fa" de El barbero de Sevilla en el Schwetzingen Festival (1988):


Posteriormente fue invitada para participar en un homenaje a Maria Callas en el Teatro de la Ópera de Paris, donde cantó el rondó de La Cenerentola, que fue retransmitido en directo. En esa retransmisión la escucharon dos grandes directores de orquesta y se fijaron en ella: Barenboim y Karajan. Karajan la llamó a Salzburgo para hacer una audición, trabajó con él en la Misa en si menor de Bach, tenían proyectado interpretarla en abril de 1990 en Salzburgo, pero al morir Karajan no fue posible llevarlo a cabo, con Barenboim (también con Harnoncourt) trabajó el repertorio mozartiano, según ella misma confiesa no pensaba que su voz fuera adecuada para Mozart hasta que con Barenboim estudió los papeles de Cherubino y Dorabella, gracias al director argentino tomo conciencia de que el repertorio del salzburgués no está reservado a cantantes del ámbito germánico, y que los italianos le dan una idiomaticidad difícil de encontrar en aquéllos, el resultado de la colaboración con Barenboim fueron las grabaciones de Las bodas de Figaro y Cosi fan tutte, y las representaciones de ambas en la ópera de Chicago. Con el tiempo fue asumiendo, con la excepción de Donna Anna,  todos los roles femeninos de la trilogía Da Ponte: Las bodas de Figaro, Cosi fan tutte y Don Giovanni.

Por aquellas fechas, tras una audición en Bolonia, consiguió un contrato en exclusiva con DECCA, sus primeras grabaciones para este sello fueron El barbero de Sevilla y un recital con obras de Rossini, le siguieron otros discos de Rossini, por supuesto, pero también de Mozart. La escuchamos ahora cantando "Il tenero momento" de Lucio Silla de Mozart:



Después vendría su colaboración Chaillyy recitales con Chung y Andràs Schiff, con el que grabó la cantata de Haydn Ariadna en Naxos y canciones de Schubert y Beethoven, también ha trabajado con los fallecidos Georg Solti, Giuseppe Sinopoli y otros todavía en activo entre los que se encuentran James Levine (con el que grabó a finales de los 90 un recital dedicado a canciones de Rossini, Bellini y Donizetti bajo el título An Italian Songbook ), Marc Minkowski,  William Christie, Christopher Hogwood, Claudio Abbado o Giovanni Antonini. Ahora la escuharemos en "Vedi quanto adoro ancora ingrato" de Schubert:


Se presentó en España por primera vez en un Barbero que se representó en el Liceu de Barcelona en 1990 antes del incendio. En aquellas funciones del Liceo la mezzo interpretó el papel de Rossina acompañada por su madre que interpretaba el papel de Berta. En la ópera de la Bastilla había debutado en 1990 como Cherubino, y en  1991 debutó en La Scala con Le comte Ory. Su debut en el Metropolitan de Nueva York tuvo en 1996 cantando Despina en Cosi fan tutte, volvería a cantar allí Angelina (La Cenerentola) y Susanna (Las bodas de Fígaro).

En 1989 fue el Cherubino de Las bodas de Figaro de Mozart en Zurich a las órdenes de Nikolaus Harnoncourt,  incrementando su vinculación con el teatro de esta ciudad suiza, porque dicho teatro tiene el tamaño adecuado para su voz y también debido a su matrimonio con un barítono suizo que le llevó a instalar su residencia cerca de allí. Podemos decir por lo tanto que Zúrich es su casa operística.

Pero Bartoli no se ha dedicado sólo al repertorio belcantista, cabe recordar al respecto que uno de sus grandes discos, el titulado In paradisum, de 1999,  junto al barítono galés Bryn Terfel y a las órdenes de Myung-Whun Chung,, interpreta los réquiems de Gabriel Fauré y Maurice Duruflé. Asimismo, con Chung al piano, Bartoli grabó en 1996 un recital de música de autores franceses como Ravel, Bizet, Berlioz y Delibes, titulado Chant d’amour. De este disco podemos esuchar "Ouvre ton coeur" de Bizet:



Señalaremos también que en sus últimos recitales discográficos ha intentado que haya una histoira detrás que sirva de hilo argumental, como su homenaje a María Malibran, no sólo como cantante, sino como una mujer que se siente libre e intenta emanciparse en el siglo XIX, Sacrificium: dedicado a la castración, un auténtico sacrificio, de miles de niños al año en nombre del arte en la Italia del XVII y XVIII a consecuencia de la prohibición de cantar las mujeres en la ópera en el siglo XVIII, su trabajo Ópera Proibita se centra en la prohibición papal de las óperas en Roma, lo que posibilitó el desarrollo del oratorio y del melodrama sacro, y su último disco se titula St. Pettersburg y está dedicado a la música del s.XVIII escrita por italianos y alemanes para la corte rusa, escuchamos un fragmento de este último disco:

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Y para finalizar su trayectoria y como curiosa y extraña anécdota  recordemos que en 1993  participó en la grabación de una versión de la ópera Manon Lescaut de Puccini a las órdenes de James Levine, en la que intervenían Mirella Freni y Luciano Pavarotti.

La actividad operística no es prioritaria para Bartoli, su presencia se limita a dos producciones al año, o tres como mucho. En la temporada pasada intrepretó dos roles de soprano Adele en El conde Ory (en Viena) y Norma (Salzburgo), en cuanto a recitales intenta no ofrecer más de 50 al año.

LA VOZ DE CECILIA BARTOLI.

Tanto en el Barroco, como en tiempos de Mozart o Rossini, no existía la voz de mezzosoprano como tal o existía pero no estaba catalogada así, podríamos decir que para interpretar  este tipo de roles de soprano del repertorio barroco, mozartiano y rossiano se necesitan voces elásticas, con un amplio dominio en la zona central y suficiencia en el agudo, y así es la voz de Cecilia Bartoli, que podemos calificar como la de una mezzosoprano de agilidad o de coloratura. Así la define ella, pero la voz de Bartoli no es fácil de clasificar, no es una mezzo típica y ha ido incorporando a su repertorio roles de soprano; por ejemplo, Susanna en Las bodas,  Donna Elvira en Don Giovanni,  la Cleopatra de Giulio Cesare de Haendel, Amina de La Sonnambula  o en versión concierto en Dortmund hace cuatro años,  Norma, posteriormente aparecería su grabación comercial.

Su timbre es más claro que oscuro, sobre todo para ser una mezzo, es además cálido, dulce y muy fresco, Bartoli está especialmente dotada para la ligereza en el trino, las escalas, la coloratura martellata, y tiene una amplia capacidad para dosificar la voz, lo que habitualmente se conoce como fiato y mantener un canto ligado. Domina tanto el canto íntimo y elegíaco como el ornamentado y de coloratura, resultando siempre muy expresiva, expresividad que se basa en una dicción muy limpia y en la la riqueza de dinámicas y colores extraordinarios.

Es una intérprete muy temperamental, vital y apasionada, capaz de expresar al cantar tanto el más intenso dramatismo como la mayor de las alegrías. Sus interpretaciones son una mezcla insuperable de espontaneidad, reflexión  y rigor, nunca descuida la musicalidad, respeta minuciosamente la traducción del texto, busca siempre la elección de un colorido vocal que le permita encontrar el clima dramático de cada momento cuidando especialmente las ornamentaciones.

Conoce a la perfección aquello que interpreta puesto que es el resultado de un profundo estudio y plantea su trabajo desde una óptica cercana al historicismo, aunque nunca deja de implicarse emocionalmente en su trabajo. Ella se considera como una intérprete ideal del repertorio del siglo XVIII, así, tras sus comienzos en el repertorio rossiniano -Barbero, Cenerentola, L'Italiana- se dirigió hacia otros repertorios del período clásico como los de Mozart, Salieri y Gluck, y finalmente miró hacia el Barroco, podríamos  decir que hizo un recorrido inverso al desarrollo histórico del canto, dirigiéndose hacia los orígenes para desde allí y sin descuidar el Barroco volver otra vez al repertorio romántico italiano de la primera mitad del XIX –disco dedicado a Malibran, Sonnambula, Norma- .

Es una de esas cantantes que parecen estar destinadas a que se hable de ellas y de las que se aman o se odian, he intentado recoger algunas de las críticas que le hacen los más puristas del canto:

- Algunos la critican diciendo que no es una mezzo sino que es una soprano con cierta oscuridad en la voz que le ha permitido enfrentarse a roles de mezzosoprano.

- Otros que su emisión es engolada, es decir, poco cubierta y sale como empujada, lo que le lleva a producir sonidos parecidos a los que se emiten al bostezar o que  emite sonidos “de gola” como de Oso Yoghi.

- Los hay que no están de acuerdo con que sea engolada, dicen que si fuera engolada no se le escucharía en el teatro porque su voz es más bien pequeña, entonces hablan de entubamiento, en el sentido de que su problema es que entuba los sonidos, que emite demasiado abajo para poder encontrar graves que no suenan muy naturales.

- Sus defensores justifican este entubamiento en cuanto lo considera un recurso expresivo, una aspereza que utiliza Bartoli para dotar de una especial expresión a la palabra que está diciendo en esos momentos, que podría ser, por ejemplo, naufragar.

- También hay quien dice que su emisión es mala porque cuando da los agudos lo sebresalen los tendones del cuello.

- O que explota la voz de pecho hasta límites exagerados.

- Que sus registros escindidos y carece de homogeneidad

- Que no hace las ornamentaciones "col fiato", que sería la forma más ortodoxa de hacerlas sino que las hace con movimientos de la laringe, que es la manera más rápida y fácil pero no la adecuada.

- Que abusa de la coloratura "martellata"” (imaginemos el sonido seco y cortante de un martillo dando golpes) incluso cuando en la partitura aparece como ligada.

-  Que nunca emplea el fote, sino que abusa del piano, pianísimo o mezzoforte.

Pero los aficionados no debemos ser tan ortodoxos y es conveniente que nos fijemos más en el resultado que en el procedimiento. Es cierto que tiene algunos de estos límites como por ejemplo el ya señalado de una tesitura indefinida entre mezzo y soprano,  una regulación de incontables volúmenes. o un tamaño de voz reducido, que requiere espacios íntimos y recogidos, pero no es menos cierto que ella sabe hacer virtud de estas limitaciones. Bartoli sabe llegar al meollo de cada pieza que interpreta porque sabe escogerlas y une dicción con canto, musicalidad con estilo y expresión con ornamentos. Estoy seguro que con su fuerza escénica, su encanto, sensibilidad, gusto, originalidad y variedad de registros expresivos puede hacer pasar una tarde inolvidable a cualquier espectador que asista a uno de sus conciertos.

Y para terminar una canción de Bizet que me gusta especialmente, "La coccinelle":

jueves, 12 de marzo de 2015

A propósito de "Norma" (12) - 1974, un milagro en Orange. Montserrat Caballé.



Dicen que Maria Callas, cuando vio en un cine de París la grabación  de la mítica Norma que Caballé, en un irresistible estado vocal, cantó en el Teatro romano de Orange dentro del festival anual conocido como las Chorégies d'Orange, quedó tan maravillada que decidió enviarle los pendientes que había lucido en la Norma producida en La Scala con dirección escénica de Lucino Visconti en 1955, Caballé nunca se los pondría porque, según ella, Callas solo ha habido una. Ese 11 de noviembre de 1974, durante la única  Norma que se ofreció en el festival, debió haber una conjunción astral en Orange porque nada pudo salir más redondo; sin embargo, todo presagiaba que no iba a ser así, estuvieron a punto de suspender la representación a causa del azote del mistral, un viento frío, seco y violento que proviene del noroeste y suele darse en la costa mediterránea española y francesa. Parte del elenco, entre ellos la Caballé, decidió ponerse debajo de la ropa hojas de periódicos, como hacían antes los ciclistas profesionales, para evitar que el viento traspasara sus ropas, además la soprano tuvo que recurrir a un chal para cubrirse en las escenas iniciales del segundo acto, los músicos tuvieron que sujetar las partituras con pinzas de tender la ropa (y esto puede parecer leyenda, pero no lo es, se ve perfectamente en el vídeo). ¡Qué suerte tuvimos que aquel día estuvieran grabando las cámaras de la televisión! Fue una Norma soñada. Acompañaban a la catalana el tenor Jon Vickers como Pollione (canto matizadísimo pero con la marca de la casa: ingrato timbre y pésima pronuncación), la mezzo Josephine Veasey  (una elegantísima Adalgisa) y el bajo Agostino Ferrin bajo la dirección de Giuseppe Patané.

miércoles, 11 de marzo de 2015

A propósito de "Norma" (11) - Casi olvidada. Leyla Gencer.



Mis amigos se cachondean de mí con el asunto Norma, cuando me ven ya me preguntan con socarronería que por qué número de entrada sobre Norma voy, pues bien, voy ya por la entrada número 11 y ha habido algunas entradas que, aunque hablaban sobre cosas relacionadas con esta ópera no he querido numerarlas como dentro de la serie, es decir que son más de las que indican los números. Da igual, yo pienso seguir mientras me apetezca, y el que quiera leerlas pues aquí están.

Me hizo mucha gracia lo que dijo Leyla Gencer en un programa especial dedicado a Maria Callas, creo que era  dentro del documental titulado "Maria Callas, una voz de leyenda", que si no lo conocéis os lo recomiendo, está en Youtube y en castellano.

lunes, 9 de marzo de 2015

"Norma" en el Palau de les Arts - 8/3/2015

Llevo toda esta temporada diciendo que el plato fuerte era Norma y por fin llegó el día, la expectación era mucha y el teatro completó más aforo del habitual en los estrenos. He leído en algunos periódicos en los últimos días que es la primera vez que se representa Norma en Valencia, esto no es cierto, no sé cuándo se estrenó Norma en Valencia pero sí sé que en el año 1977 la cantó Montserrat Caballé en el Teatro Principal y hace dos o tres temporadas la dirigió Fabio Biondi en versión concierto en el Palau de la Música, en todo caso ha sido la primera vez que se ha representado en el Palau de les Arts, algo que tampoco es tan extraño si tenemos en cuenta que el teatro tiene ocho años de vida, no ha dado tiempo a que pasen por él todas las grandes óperas de la historia, en parte porque el Ministerio de Cultura, desgraciada y vergonzosamente, racanea con su presupuesto y el número de óperas que se ofrecen por temporada es cada vez más escaso, da igual el color del gobierno que esté en el poder, el Palau de les Arts siempre sale mal parado.

sábado, 7 de marzo de 2015

A propósito de Norma (10) - Hay muchas Normas pero (casi) todas están en ella. Maria Callas.

Decía John Rosselli en su libro Vida de Bellini  que si María Callas hubiera cantado La straniera, esta ópera estaría ahora en el mapa, y quizás no le falte razón, tal es la repercusión mediática que tuvieron muchas de las óperas que interpretó la soprano grego-americana (Anna Bolena, Medea, Il pirata, La sonnambula, por poner algunos ejemplos). Con la asunción de papeles como el de Norma lMaría Callas acabó con la tradición de soprano verista que había proliferado durante la primera mitad del siglo XX, caracterizada por una voz imponente pero poco flexible (con otros personajes como el de Lucia di Lammermoor, nos haría olvidar a la soprano jilguero) y devolvió al personaje una vocalidad que hoy suponemos próxima a la del tipo de soprano sfogato de mediados del siglo XIX, una voz muy extensa, sólida en los graves, no necesariamente homogénea (con registros diferenciados), con potencia, riqueza tímbrica y especialmente dotada para la agilidad (di forza en el caso de Norma). Posteriormente ha habido sopranos que, con voces más hermosas, se han ajustado, quizás, mejor al estilo de canto belliniano (sobre todo Sutherland y Caballé -a medio camino entre la australiana y Callas-) pero que no han sido capaces de recrear un personaje de manera tan creíble como lo hizo Callas, quizás Caballé pueda haberla superado a la hora de plasmar el lado maternal del personaje (de ahí que hayamos dicho que casi todas las Normas, y no todas, están en Callas), pero la Norma de la soprano greco-americana es poliédrica, mucho más trágica y  rica en matices, no es sólo la madre, es también la sacerdotisa guía espiritual de su pueblo, una mujer poderosa, valiente y violenta pero. a su vez,  muy frágil, atormentada por el remordimiento, condenada a llevar una doble vida, que al principio se mueve por despecho y que termina su existencia con abnegación.

viernes, 6 de marzo de 2015

A propósito de "Norma" (9) - Bellini, Ernani y Norma



En 1830 Bellini se planteó componer una ópera basada en Ernani de Victor Hugo y se puso manos a la obra sobre un libreto que estaba componiendo su libretista preferido, Felice Romani. El personaje principal iba ser travestido e interpretado por Giuditta Pasta (cantante que estrenó también La sonnambula, Norma y Beatrice di Tenda), escribió varios fragmentos destinados a Ernani pero al final la rechazó por los problemas que le estaba ocasionando la censura, así que estos fragmentos se quedaron compuestos (no del todo orquestados) y sin novio, de modo que algunos de ellos se reutilizaron en Norma como  "Muto, deserto speco"  o "Meco regna" del cual sólo compuso la línea vocal sin llegar a escribir prácticamente nada del acompañamiento orquestal, vamos a escucharlos.