martes, 6 de diciembre de 2016

Liguilla de amigas sicilianas (1)



Alguna vez he pensado en retomar el asunto de aquellas liguillas que hacía de vez en cuando, una especie de competición entre cantantes de épocas variadas y no siempre adecuados al 100% al rol completo de una ópera, y con Las vísperas sicilianas me ha apetecido hacerlo a pesar de que es un poco una paliza recopilar tropecientasmil versiones de una misma aria. Y sin más palabrería pasamos a la acción, aquí tenemos a las 5 primeras, el mecanismo de la competición es fácil, se trata de votar por vuestras dos  preferidas, o por una sola, y pasarán a la siguiente ronda las dos versiones que más votos obtengan en cada tanda:











Puedes consultar las RESPUESTAS HACIENDO CLICK AQUÍ.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Sobre "Las visperas sicilianas" y la tarantella.

Ya decía el otro día que una de las condiciones del contrato firmado con Verdi con la Ópera de París era la inserción de un ballet a mitad de la ópera, Verdi situó el ballet en el tercer acto pero en el segundo acto también hay una pequeña escena danzable que también se inserta entre las costumbres de París, tiene lugar cuando entran las parejas de enamorados y Procida, que no tiene escrúpulos,  aprovecha para instigar a los franceses a aprovecharse de las novias, confiando en que, como ocurrió tras el Rapto de las Sabinas (hay una referencia directa en el propio libreto de la ópera), haya una reacción de venganza por parte del pueblo siciliano. En este momento, el de la llegada de los jóvenes Verdi introduce una tarantella. Una danza popular del sur de Italia que para unos tiene su origen en la ciudad de Taranto y, para otros, de la tarántula o de la danza para curar su picadura. El compás suele ser 6/8 rápido, con aceleración del tiempo. Este ritmo lo han utilizado varios compositores a lo largo de la historia y hoy propongo hacer un repaso por algunos de ellos, comenzaros por  la tarantella napolitana y después la de Las vísperas sicilianas, que se me antoja más napolitana que siciliana, porque también Sicilia tiene su tarantella:





Seguimos con la Tarantella op. 43 de Chopin:



También Liszt tiene su Tarantella:



Otro húngaro contemporáneo de Liszt que también compuso tarantelas fue Stephen Heller:



Y Rachmaninov también se dejó seducir por esta danza:



Szymanowski:



Pero también los compositores contemporáneos se han fijado en la tarantella:



Y para terminar, 2 más,  la que creo es la tarantella más famosa de todas, con aroma napolitano y otra que me parece una estupenda combinación entre lo popular y la música para salas de concierto (este último YouTube dura casi una hora, pero vale la pena guardarlo y escucharlo cuando tengamos algo de tiempo):











martes, 29 de noviembre de 2016

I vespri siciliani (14) - Monforte y su aria

Monforte representa un personaje histórico, Guido de Monforte, o Guy de Monfort, un mercenario inglés que estuvo al servicio de Carlos de Anjou pero que nunca fue nombrado gobernador de Sicilia, cargo que sí desempeña en Las vísperas sicilianas. Ya vimos que es el personaje más complejo y más interesante de toda la ópera, quien aparece en primera instancia como un personaje malvado, pero que a partir de que conocemos que es el  padre del revolucionario siciliano Arrigo, uno de sus mayores enemigos, vamos asistiendo a un proceso de humanización que se irá desplegando a lo largo de la obra hasta que al final, sin perder del todo la antipatía de los opresores, habrá ganado parte de nuestro afecto, en contraposición al oprimido Procida, quien terminará pareciéndonos un ser despreciable en su obsesión por liberar a su pueblo del yugo francés. Una de las características principales de Monforte es su soledad, rasgo que compartirá, junto con el remordimiento de la conciencia y su necesidad de afecto, con Felipe II en Don Carlos. Monforte, que ha maltratado a la madre de Arrigo, se desvivirá por obtener el afecto de su hijo como si fuera una suerte de redención.

Al comienzo del segundo acto, Monforte, en su gabinete, siendo poseedor de una carta de la madre de Arrigo, medita sobre la manera en que la forzó y sobre la ocultación que hizo ella del hijo de ambos. Después saca el escrito de su pechera, donde lo tiene guardado, y comienza a releerlo con dolor, en él, además de revelarle su paternidad, la madre le pide que proteja a Arrigo. Llega entonces un oficial francés, Bethune, que informa que Arrigo ha tenido que ser conducido hasta allí a la fuerza al haber rechazado la invitación que le había hecho Monforte. Monforte ordena que su hijo sea conducido a su presencia y, mientras espera, canta el aria "In braccio alle dovizie" en la que expresa que a pesar de sus riquezas y el reconocimiento público de que era objeto, su corazón estaba vacío y manifiesta la esperanza de que todo cambie cuando gane el afecto del hijo, quien todavía no sabe nada.

Se requiere dominio de los recursos dramáticos en el recitativo y en el momento del aria  una línea de canto refinada que no descuide la ligazón en el fraseo, así como variedad en el uso de las dinámicas y regulación de intensidades. Os dejo tres barítonos italianos y uno norteamericano:







domingo, 27 de noviembre de 2016

I vespri siciliani (13) - El aria de Procida y sus hermanas verdianas.

Asegura Gabriele Baldini que el aria del segundo acto de Las vísperas sicilianas, "O tu Palermo, terra adorata", a pesar de ser una de las pocas piezas de la ópera que se suele incluir por los bajos en sus programas de conciertos, tiene una estructura y un dramatismo convencionales, y que no debería incluirse, como algunas veces se hace, entre las grandes arias para bajo, a pesar de que tengan en comú con ellas  cierto heroísmo adornado, aquí y allá, con elementos de bravura. Lo mismo piensa Gino Roncaglia al apuntar el "corte antiguo" de este aria, mientras que Massimo Mila añade que "con toda su redonda melodiosidad y su sabio relleno instrumental, y con su vistosa vocalización final, es una típica aria de salida, destinada más a valorar al cantante que a esculpir el personaje" y luego dice: "Tiene más valor el sacasmo del brevísimo declamado de Monforte: "Adunque vanne! e inmmemore la mia clemenza oblia!" que toda un aria bien labrada como "O tu, Palermo", incluso si quisiéramos dejar patente la esquisitez armónica con que su sección central... pasa imperceptiblemente del tono de sol vemos al de fa mayor y viceversa, sin que se adviertan interrupciones en el curso de la melodía".

¿A qué arias se refería Baldini? Pues las vamos a repasar, empezaremos, eso sí, con la de la ópera en cuestión:



Seguimos por el aira de Silva en Ernani:



El padre Guardiano en La forza del destino:



Fiesco en Simon Boccanegra:



Y finalizamos con el aria de Felipe II en Don Carlos:



Una vez repasadas todas creo que hay que darle la razón a Baldini, pero igual el motivo no se debe tanto a defectos en O tu Palermo como a  las virtudes que tienen las otras arias;  además de que, dentro del abanico que abre I vespri siciliani, ópera de buena orfebrería pero, en muchos aspectos, carente de inspiración, esta seria una de sus arias más destacables y no deberíamos menospreciarla. Así que, por mi parte, lo dejo en un sí pero no.






jueves, 24 de noviembre de 2016

I vespri siciliani (12) - Arrigo - Louis Guéymard. El tenor de "I vespri siciliani"


Si la soprano que estrenó el papel de Elena era alemana, el tenor que estrenó el papel de Arrigo (o Henri) en Las vísperas sicilianas en París sí que era francés, provenía de una familia de granjeros del sureste francés y en 1845, comenzó a estudiar canto en la Ópera de Lyon. A los 26 años ya era uno de los tenores principales de en la Ópera de París (1848-1868)  y allí realizó la mayor parte de su carrera (visitó también la ROH en Londres y la Ópera de Nueva Orleans), estrenando óperas de Louis Clapisson, Meyerbeer (Jonas enen El profeta), Armand Linnader, Gounod (La nonne sanglante, Sapho, La reina de Saba), Halévy, Józef Michal Poniatowski y Auguste Memet, la mayoría de estos compositores hoy desconocidos, también formaron parte de su repertorio personajes como Arnold en Guillermo Tell de Rossini, Manrico en Il trovatore,  Rodolfo en Luisa Miller, Tebaldo en I Capuleti e I Montecchi o el papel titular de Robert le diable, éste fue seguramente uno de los roles que le dio mayores éxitos, de hecho Coubert realizó un cuadro, que se encuentra actualmente en el The Metropolitan Museum of Art de N.Y,  en el que Guéymard aparece caracterizado como Robert interpretando el aria "El oro es una quimera" (L'or est une chimère). Murió a los 57 años de edad, en 1880.

El papel de Arrigo, un joven de 19 años con ímpetu revolucionario al principio de la ópera pero con una gran madurez cuando ésta concluye, parece ideal para un tenor lírico-spinto, es decir, un tenor lírico pero con cierto empuje o potencia que ni tiene la agilidad y brillo comunes en un tenor lírico ni la suficiencia en graves de un tenor dramático, el papel es terrorífico haciendo que el tenor se mueva constantemente en la zona de paso. Decía Plácido Domingo, en su libro sobre los personajes que ha interpretado, que era un papel solo superado en dificultad por el de Otello, pero solo por el contenido emocional de éste. De entre todos los tenores verdianos desde Rodolfo en  Luisa Miller es el que menor repercusión ha tenido en el público, con la excepción del protagonista de Stiffelio/Aroldo, estrenada un año después de Luisa Miller y meses antes de Rigoletto, y exceptuando también, posiblemente, por su carácter de personaje secundario, el de Fenton en Falstaff. Esta escasa repercusión, o falta de éxito, tiene que ver con su dificultad (si repasamos los tenores que lo cantaron a lo largo del siglo XX vemos que son muy pocos), pero también con el poco tirón de I vespri siciliani y con la falta de inspiración o de garra que tienen las arias o intervenciones de Arrigo en comparación con las de personajes inmediatamente anteriores como  il duca, Manrico o Alfredo, o posteriores como Riccardo, Álvaro, Don Carlos, Radamés u Otello.

Guéymard caracterizado como Arrigo
Vamos a escuchar a 2 tenores como Arrigo, el otro día ya pusimos en otra entrada la grabaciión de Bergonzi:





martes, 22 de noviembre de 2016

I vespri sicilani (11) - Mme. Cruvelli - "Arrigo! Ah parli un core"

El personaje de Héléne (Elena en la versión italiana) en Les Vêpres siciliennes (su título original) fue interpretado por Sophie Cruvelli. Esta cantante no era ni francesa ni italiana, su apellido, que parece italiano, era en realidad Crüwell y era una soprano dramática alemana, hermana de una mezzo y un barítono,  que llegó a ser muy afamada en Londres y París, aunque su reinado fue más bien breve.

A los 18 años ya estaba estudiando en París y aunque su madre quería que dejara su carrera y se casara, sus profesores la convencieron para que la dejara dedicarse al canto puesto que veían en ella, gracias a sus cualidades vocales y dramáticas, un gran futuro, así que marchó a Milán y en Italia comenzó su carrera artística intepretando papeles como el de Odabella en Attila o el de Lucrezia en I due foscari, ambas de Verdi, tenía entonces 21 años. Al parecer era guapísima y una gran admiradora de Liszt, a quien seguía en todos sus conciertos, se ganó el apodo de Mme. Hinterlist (astucia o ardid en alemán), es posible que mantuviera relaciones con este pianista-compositor, así como con un afamado cantante que estaba casado. En Londres se presentó con 22 años y cantando el papel de Elvira de Ernani, otra vez Verdi, al que siguieron Rossina de El barbero de Sevilla y los dos papeles con los que había cosechado éxitos en Italia, Odabella y Lucrezia (I due foscari), así como el de Lucrezia Borgia de la ópera homónima de Donizetti, la condesa de Las bodas de Figaro, Abigail de Nabucco. Más tarde cantó Norma en Berlín y regresó a Italia, allí incorporó los papeles de Lady Macbeth (Macbeth) y Norina (Don Pasquale), participando en 1949 en la apertura de la temporada de  La Scala con Odabella  e incorporando en Génova el papel de Luisa Miller. En 1851 debutó en París con Elvira (Ernani) donde también canto Norma, La sonnambula, Fidelio y Semiramide. Su Fidelio le valió la consagración definitiva en Londres donde incorporó Linda de Chamounix. A Verdi le hubiera gustado que cantara el papel de Violetta en La traviata en 1953, dos años antes del estreno de Les vêpres siciliennes, pero no pudo ser porque la soprano tenía compromisos con otros teatros. En su momento fue la cantante mejor pagada de la historia de la Ópera de París, Meyerbeer tenía una especial predilección por ella, quien cantó Valentin en Los Hugonotes, también en París cantó La Vestale de Spontini y La Juive de Halévy, de vuelta en Londres incorporó el papel Desdemona en el Otello rossiniano y Doña Ana en Don Giovanni; otra vez en París cantó Alicia en Robert le Diable, su contrato entonces estipulaba que sólo debía cantar dos noches por semana,

Cuando en 1854 estaba previsto comenzar los ensayos de Las vísperas sicilianas, cuyo papel protagonista, el de Héléne, había sido compuesto por Verdi pensando en ella, desapareció del teatro (era la segunda vez que Cruvelli se ausentaba sin dar explicaciones). Fue una oportunidad de oro para que Verdi, que no estaba muy animado a estrenar su ópera, solicitara una rescisión de su contrato con la Ópera de París, pero no lo consiguió. Aproximadamente un mes después de ausentarse la soprano reapareció, ser rumereó que se había ido a Bruselas con un señor poseedor de una inmensa fortuna, el barón Vigier. Por fin el 13 de junio de 1855 participó en el estreno de Las vísperas. Unos meses después, en enero de 1856, se casó con el barón con el que había protagonizado su espantada de la Ópera de París y abandonó su carrera. Siguió participando en funciones pero con carácter benéfico (por ejemplo, cantaba una Norma al año) y participó, también con carácter benéfico, en 1881 en el estreno en Francia de Lohengrin cantando el papel de Elsa. Falleció en 1907 con 81 años de edad.

A la vista del repertorio que interpretó está clarísimo que era una soprano dramática con capacidad para la coloratura y muy versátil, a la vista de las arias que para ella compuso Verdi en I vespri siciliani está más claro todavía, hasta el punto de que el aria del cuarto acto "Arrigo! Ah parli a un core!" y el bolero "Mercé, dilette amiche" en el quinto, parecen escritos para dos sopranos radicalmente distintas, es algo que también pasa con Violetta en La traviata y precisamente es el de Violetta un personaje que Verdi quería que estrenara Mme. Cruvelli; por lo tanto, estaríamos ante una soprano assoluta o sfogato.  Es el papel de Elena uno de los que exigen mayor rango vocal de los escritos por Verdi para una voz femenina, requiere una voz muy poderosa con un consistente registro grave que debe destacar en los números de conjunto, también muy sólidos deben ser sus ascensos al agudo, y tanto en el registro grave, como en el central y agudo se necesita tener agilidad, el rago se aproxima a las 3 octavas.

Escucharemos el aria del cuarto acto, "Arrigo! Ah parli un core" en distintas versiones. Como vimos el otro día la situación es la siguiente: Elena está en prisión por el intento de asesinato del gobernador Monforte, lo más seguro es que acabe siendo condenada a muerte, se siente traicionada por Arrigo, quien impidió que el delito se consumara, ahora acaba de conocer por la propia boca de su amado Arrigo que éste actuó en defensa del padre. En el aria, Elena se muestra reconfortada, morirá con el convencimiento de que Arrigo no es un traidor, aunque reconoce que la filiación de Arrigo les separa y afronta la muerte en la confianza de que él le será fiel. Esta situación Verdi la traduce musicalmente en una melodía  sencilla y muy lírica, que nada tiene de pesimista ni desgarrada sino serena y de una profunda melancolía como los sentimientos de la protagonista. Melodía sencilla pero no fácil, al final Verdi introduce una cadencia que va desde el do sostenido sobreagudo (do#6)  hasta el fa sostenido grave (fa#3). En total hay 8 versiones para aquellos que tengan tiempo y ganas de comparar.