martes, 5 de mayo de 2015

maac-chorrada 4/20015 - Mientras unos vuelven a la aldea otros salen del pueblo.



Si hay algo que he aprendido a valorar conforme pasan los años es  la capacidad para reírse de uno mismo y me parece patético que determinadas personas carezcan de ella, podríamos pensar que se trata de una cualidad innata de cada ser humano pero yo estoy convencido de que no es así, es algo que, aunque en algún caso haya una predisposición natural a ello, se adquiere, se busca (o se debe buscar) y se encuentra (o se puede encontrar). Solo hay que hacer un pequeño (o un gran, en algunos casos), esfuerzo. Ante una broma de mal gusto (cualquier desliz que pueda tener un amigo) siempre podemos encontrar la reacción correcta, encajar el golpe de la mejor manera posible, sin por ello dejar de hacer ver al otro que esta vez se ha pasado de la raya. Todo esto es la teoría, y no tiene nada que ver con lo que sigue. o sí. ¿Qué puede impulsar a un muchacho a decir a su amada "si sientes vergüenza y te entristeces, si te humillan otros por mi causa se rompa el amor del la misma forma que antes nos unió "? Lo ignoro. Sin embargo, en otro lugar es traducido de distinta forma: "Sufriste, te turbaste y te avergonzaste por mí a causa de otros. La separación anula al amor pero pronto estaremos unidos como antes". En esta última traducción no hay incógnita que despejar, la pareja estuvo separada y el amor quedó anulado, pero surge una pregunta distinta: ¿Qué clase de amor es ese? Esta pregunta cobra más sentido cuando recordamos el título del poema: "De(l) amor eterno" (Von ewiger Liebe). según la traducción que escojamos, pues yo no sé cuál es la correcta, podemos optar por una interpretación determinada o por varias, todas son extraordinarias y distintas, ninguna delictiva:


Brigitte Fassbaender

Alexander Kipnis

Christa Ludwig

Dietrich Fischer-Dieskau:

Jessye Norman:

Ahora os dejo las dos traducciones de marras:

De amor eterno 
Oscuridad, ¡qué oscuridad en el bosque y el campo! Ya es de noche, el mundo calla. En ningún sitio luz, en ningún sitio humo. Sí, y la alondra también calla. Sale el muchacho del pueblo, acompaña a casa a su amada a lo largo de las mimbreras. Habla a tontas y a locas. Si te humillan y si te afliges, si te humillan otros por mi causa se rompa el amor tan rápidamente como antes nos unió. Se rompa con la lluvia y se rompa con el viento tan rápidamente como antes nos unió. Habla la joven, la joven habla: «¡Nuestro amor; nuestro amor no se rompe! Fuerte es el acero y el hierro. Nuestro amor es más fuerte todavía. Hierro y acero son forjados. ¿Quién cambia nuestro amor? Hierros y aceros se funden despacio ¡Nuestro amor tiene que perdurar eternamente!» 

Del eterno amor 
¡Qué oscuros están el bosque y el campo! Ya es de noche y el mundo calla. Ni luz ni aliento: Hasta calla la alondra. El muchacho vuelve a la aldea conduciendo a su amada a casa y, mientras la guía entre la maleza, le dice muchas veces: «Sufriste, te turbaste y te avergonzaste por mí a causa de otros. La separación anula al amor pero pronto estaremos unidos como antes: Aunque nos separen la lluvia y el viento. Pronto estaremos unidos como antes». Habló la muchacha: «Nuestro amor es inseparable. Si fuertes son el hierro y el acero, más fuerte es nuestro amor». 

lunes, 4 de mayo de 2015

"Nabucco" en el Palau de les Arts 30/04/2015



Con Nabucco se despide la temporada 2014-2015 de la Sala Principal del Palau de les Arts (Narciso, de D. Scarlatti, está programada en la Sala Martín i Soler). Nabucco es una ópera disfrazada de oratorio, pero una ópera al fin y al cabo, con su escenografía, su vestuario y su movimiento escénico, el título más popular del primer Verdi, quien con ella traspasó la escena operística de su época convirtiéndose en un símbolo de las reivindicaciones patrióticas italianas, sobre todo a través del coro "Va pensiero". Una ópera que no está entre las que más me gustan del compositor -porque hay mucha competencia, qué duda cabe-- y que yo encuentro deslavazada, a pesar de que hay una serie de melodías que se van repitiendo una y otra vez a lo largo de toda la obra y que la dotan de cierta continuidad; sin embargo, gusta al gran público, la muestra es que se están vendiendo muy bien las entradas (a principio de temporada no me lo hubiera imaginado). Es también una ópera que tiene al menos tres o cuatro números que pueden figurar con todo el derecho del mundo en cualquier antología verdiana (Va pensiero, Ben io t'invenni, Dio di Giuda...). Tiene momentos melódicos o contrastes dinámicos que te pueden hacer pensar en otras posteriores del mismo Verdi:  Rigoletto,  La traviata o en Don Carlos, por ejemplo. También recuerda a personajes de óperas posteriores como el paralelismo que se puede trazar entre Amneris y Abigaille o las eternas relaciones paterno-filiales que tanto gustaban al compositor y a las que tanto partido supo sacar. Tiene todos los ingredientes temáticos para que una ópera resulte atractiva: poder, religión y amor. Por lo tanto, siempre es interesante y entretenido asistir a su representación, sobre todo con una producción como la que ha presentado  el Palau de les Arts. Proviene de la Ópera Estatal de Baviera y está realizada por Yannis Kokkos, un director de escena francés de origen griego que tiene una dilatada y brillante trayectoria desde los años sesenta, primero como escenógrafo, y a partir de finales de los años ochenta como director de escena. Kokkos, como es en él habitual, se ha encargado no sólo de la dirección, también del decorado y vestuario. A mí me ha encantado, por su pureza de lineas y su dinámica. A primera vista es muy sencilla; sin embargo, todo está más pensado de lo que parece, sin dar la sensación de querer con ello sorprender al espectador o dar lugar a segundas lecturas (todo se entiende a la perfección). Incardinada en la corriente minimalista (que en algunos casos hoy ya comienza a parecer caduca) cuenta con pocos elementos: líneas rectas y predominio de los colores color rojo y azul junto a tonalidades doradas o plateadas. Mención especial hay que hacer de la iluminación de Michel Bauer, que juega un papel fundamental no solo desde un punto de vista estético sino también dramatúrgico. La acción no está ubicada en un momento temporal concreto, conjugando elementos que pueden recordar a la Antigüedad, al siglo XX o incluso a un futuro de ciencia ficción, es una solución idónea para una ópera como Nabucco, en la que si te descuidas y por intentar situar la acción en el momento temporal que se representa puedes caer en lo casposo, en la sensación de cartón-piedra (el que conozca alguna grabación videográfica sabrá a qué me refiero); o si, por el contrario, deseas actualizarla y situarla en una fecha en concreto en la imposibilidad de que las escenas religiosas puedan quedar bien integradas, se corre el peligro de que resulten anacrónicas y pierdan su lado más épico. 

Importantísima es la participación del coro, especialmente el que representa al pueblo hebreo, que se erige en uno de los protagonistas principales de la acción y por eso hablaré de él en primer lugar. No cabe duda de que el Coro de la Generalitat Valenciana es uno de los tesoros del Palau de les Arts y con Nabucco tiene una ocasión de lucimiento como pocas, no defrauda, en momentos como Va pensiero, dirigido  con tiempo ligero por Luissotti, da muestras de su estupenda sonoridad, limpidez en las texturas y perfecto empaste. Afortunadamente se contrataron refuerzos para compensar el balance entre voces graves y agudas, de otra forma hubiera sido imposible ofrecer esta ópera  al público de Les Arts. ¿No habrá llegado el momento de que los dirigentes del Palau  decidan incrementar la plantilla del Coro de la Generalitat?. 

Nabucco no es un papel que presente muchas dificultades vocales pero sí requiere que el intérprete sea un buen fraseador, sea dinámico y variado en el canto y tenga vis escénica. Dimitri Platanias cumplió a medias, su voz es muy atractiva pero no domina todos los recursos técnicos del bel canto, a su interpretación quizás le falte un poco de vida, es posible que los problemas vengan más de la parte escénica, es un auténtico marmolillo, no tiene movilidad alguna.

La soprano Anna Pirozzi, una total desconocida para muchos de nosotros, se encargó de interpretar el terrible papel de Abigaille, cumplió sobradamente con las exigencias vocales del personaje: potencia, dominio de la coloratura y seguridad en los saltos interválicos. Desde el punto de vista dramático supo reflejar la fiera que la esclava babilónica lleva dentro a la vez que conmover y ser dulce en la escena final a pesar de no poseer un timbre caracterizado por su seducción. Fue una de las triunfadoras de la noche. Tengo dudas de que su recorrido vaya más allá de Nabucco, hubo un momento, concretamente en el final del dúo con Nabucco, en el que su agudo fue más un grito que otra cosa, pero también fue capaz de ofrecernos regulaciones de intensidad de cantante de primer nivel. No soy adivino, me gustaría verla en otros roles como podría ser Leonora en Il tovatore. En todo caso uno agradece encontrar voces de este tipo.

El personaje de Abigaille tiene fama de ser imposible de cantar, pero el de Zaccaria no le va a la zaga, es uno de los papeles más complicados del repertorio verdiano para bajo. Serguéi Artamonov, de timbre cálido y proyección suficiente, no exhibió la flexibilidad que exige la partitura, pero si lo hubiera hecho estaríamos ante un fuera de serie, bastante hizo con cumplir, le faltó mayor solemnidad vocal para resultar convincente como la máxima autoridad religiosa de los hebreos.  

Brian Jadge me descolocó como Ismaele, vaya timbre más irregular, el color le está cambiando constantemente y su vibrato es excesivo, su línea de canto tampoco es muy depurada; sin embargo, cuando se ocultaba en el conjunto, como en algún momento del trío del primer acto era capaz de dar el pego porque el sonido que se escuchaba era grato al oído. El problema que presenta este papel es que no puede encomendarse a una premerísima figura porque ni siquiera posee un aria, a la vez que requiere de una voz fresca, viril y un intérprete que sea buen fraseador y no se le puede encomendar a cualqueira. Un personaje ideal para cantantes que puedan considerarse promesas.

Siempre he tenido la impresión de que Fenena sería mejor servicio por voces más ligeras que Abigaille para dotar de mayor credibilidad a un personaje más puro y de mayor integridad moral que el de su perversa hermana . A Verdi  no le pareció así o no pudo contar con la intérprete adecuada en el estreno. Pienso que la segunda hipótesis es la más factible, de hecho Verdi llegó a modificar la parte para que fuera cantada por una soprano, en todo caso lo habitual es que se encomiende a una mezzo. Sólo tiene una intervención en solitario, es corta y poco exigente vocalmente. Varduhi Abrahamyan cumplió sobradamente con las exigencias del personaje.

Abdallo y Anna no poseen intervenciones importantes, fueron correctamente cantados por David Fruci y Hyehyung Choi. Mayor protagonismo tiene el Sumo sacerdote de Baal, que fue interpretado por Shi Zhong.y que exhibió unos recursos algo limitados.

La Orquesta de la Comunitat Valenciana  pudo brillar gracias a la maestría con la que dirigió Nicola Luissotti, no dejó que la tensión decayera en ningún momento y controló el volumen en todo momento, algo que si no se hace en una ópera como Nabucco puede resultar catastrófico, por lo menos desde mi butaca se escucharon las voces de todos los cantantes y no aprecié en ningún momento que alguno de ellos fuera tapado por la masa orquestal, algo que en Les Arts suele pasar más veces de la cuenta. 

El balance final no puede ser más positivo, estupenda escena,  la más redonda de la temporada, homogeneidad en los intérpretes, excelentes prestaciones del coro y orquesta y fantástica dirección musical hicieron que disfrutara como un enano de una ópera que no está entre mis preferidas..














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viernes, 1 de mayo de 2015

Los niños sordos abandonados a su suerte. La Generalitat Valenciana no firma el convenio con la Diputación.



Queridos lectores:


Como padre de AÍDA A.V., una niña con deficiencia auditiva me pongo en contacto con vosotros por primera vez con un asunto extra-operístico, para poner en vuestro conocimiento un grave problema que afecta a varios centros educativos valencianos en los que estudian alumnos con discapacidad auditiva y, en en el caso de Aída, al Colegio de Educación Infantil y Primaria Maestro Serrano de Mislata.

Por las razones que se explican más abajo os pido que firméis esta petición: CHANGE.ORG


El CEIP Maestro Serrano es pionero en la integración escolar y social de alumnos con sordera, patologías asociadas a la misma, autismo y trastorno específico del lenguaje, y cuenta con la primera Aula de Comunicación y Lenguaje creada en la Comunidad Valenciana, que ha servido de referencia para la creación de aulas similares en otros centros y que, además del personal especializado del propio centro, cuenta con un GABINETE PSICOPEDAGÓGICO Y UN LOGOPEDA procedentes del INSTITUTO VALENCIANO DE AUDIOFONOLOGÍA (IVAF), dependiente de la DIPUTACIÓN DE VALENCIA.


El Instituto valenciano de Audiofonología (IVAF) inició hace unos 30 años un proceso de integración del alumnado sordo, que dinamizó y promovió un cambio institucional que modificó radicalmente la atención a las personas con sordera que consistía en la escolarización en centros ordinarios y no en centros específicos. Este Instituto realiza una atención integral a la persona con sordera, desde el mismo momento de su nacimiento hasta la edad adulta.


En la etapa de escolarización viene colaborando con el Colegio Maestro Serrano de Mislata, de modo que la atención a niños sordos se realiza en el propio centro ordinario, en el que el IVAF dispone de un logopeda propio con dedicación a tiempo completo, evitando así que la atención a este tipo de alumnos sea ambulatoria o itinerante. Es el mismo colegio, en su propio medio, donde el niño recibe el tratamiento adecuado a su discapacidad, en este sentido el Colegio Maestro Serrano ha sido pionero en la resolución de los problemas que afectan a los niños sordos, aglutinando en un solo centro todos los recursos disponibles en aras de la integración de las personas afectadas por sordera, superando la visión de educación especial como sinónimo de escuela especial separada y conduciendo al concepto de escuela inclusiva, no exclusiva.


Además del tratamiento logopédico, el IVAF tiene a disposición de los familiares de estos niños un gabinete psicopedagógico que le va orientando a lo largo de todo el proceso de aprendizaje sin necesidad de ningún tipo de desplazamiento, lo que redunda en la integración de estos niños en el ámbito escolar y social, evitando la segregación a la que a menudo se ven sometidos. El personal del centro Maestro Serrano, gracias a los acuerdos que se establecieron entre el IVAF, dependiente de la Diputación de Valencia, con la Conselleria d'Educació, está en constante formación y está especializado en la atención de niños sordos.


Desde el año 1999 se viene firmando un convenio anual de colaboración entre la Consellería de Cultura Educación y Deporte y el IVAF/DIPUTACIÓN DE VALENCIA en el que se incluía el Colegio IVAF-Luis Fortich de Valencia, el ESI-Seguimiento a la integración escolar (compuesto por un equipo de profesores/logopedas itinerantes, que atienden a niños y niñas con deficiencia auditiva en el CEIP Maestro Serrano de Mislata, Colegio Privado-Concertado de Educación Infantil Primaria y Secundaria Sagrada Familia de Valencia, y otras escuelas, colegios e institutos de la provincia de Valencia de municipios como Canals, Alcudia de Crespins, Xàtiva, Benissuera, Albaida o Senyera) y el Gabinete Psicopedagófico del IVAF (un servicio especializado en a tención a personas con problemas de audición que recoge y canaliza la demanda valoración, diagnóstico, orientación y asesoramiento a la familia y a profesionales en todo lo referente a la sordera y las personas sordas).


En el presente año se ha vuelto a firmar el convenio de colaboración pero se ha excluido tanto el Seguimiento a la integración escolar (ESI) y el Gabinete Psicopedagóco (ESPE), manteniendo el mismo sólo en lo que afecta al Colegio IVAF-Luis Fortich de Valencia, lo que significa que nuestros hijos se van a quedar sin una atención especializada fundamental para su desarrollo social y educativo.


Por lo que solicito vuestro apoyo con objeto de que nuestros hijos, y los niños que se puedan ver afectados en el futuro por este mismo problema, no sean desatendidos y vean multiplicada injustamente su discapacidad.


Miguel Ángel Andrés Cubel


domingo, 26 de abril de 2015

Nabucco (9) - Cuarta y última parte



El cuarto acto se titula "El ídolo caído" y va precedido, como todos los actos, de una cita del profeta Jeremías, en este caso: "Baal está confuso, todos sus ídolos han caído en pedazos". 

La acción transcurre, al igual que el segundo acto, en los aposentos del palacio de Nabucodonosor. Todo este fragmento va precedido de un preludio que repasa algunos de los temas que ya han aparecido anteriormente y que tienen alguna relación con el personaje de Nabucco. Le sigue un recitativo: "Son pur queste mie membra!...". El que fuera rey de Babilonia despierta agitado tras un profundo sopor, estaba soñando que era perseguido en un bosque. Da unas palmadas y reclama su espada para proseguir con su obsesiva guerra contra Judea, todavía está en estado de shock, delirada. Se oyen unas voces lejanas que pronuncian el nombre de Fenena. Nabucco se asoma al balcón y ve a su hija junto a los guerreros de Babilonia. La sorpresa llega cuando repara en los detalles: lleva las manos atadas y está llorando, mientras tanto sueña una marcha fúnebre, ahora las voces, que hasta entonces sólo había pronunciado su nombre, reclaman la muerte de la joven heredera. Nabucco intenta salir en defensa de su hija pero se encuentra con que las puertas de los aposentos están cerradas, es prisionero de Abigaille. La impotencia le hace invocar al Dios de los hebreos y pedir perdón. 


La plegaria posterior a la solicitud de perdón es  una de las arias más famosas de la ópera, "Dio di Giuda!...". Lo que hace Nabucodonosor en ese momento es negociar, una especie de chantaje a Jehová: "¡Volverán a levantarse el altar y el templo!... ¡Libérame y aboliré mis ritos!". Se trata de una conversión, pero no incondicional, Jehová debe salvar a su hija. El aria tiene una pequeña introducción confiada a la flauta  y los violonchelos y estructuralmente no es muy audaz, sin embargo no está al alcance de cualquier barítono, tiene que estar constantemente moviéndose en el centro y agudo de su tesitura y mantener un a linea cantabile de impoluto legato que sea capaz de mostrar la nobleza del personaje.  No es el león tan fiero como lo pintan o la letra, con sangre, entra, a fueza de darse golpes contra la pared el fiero guerrero ha reaccionado .  Nabuccodonosor muestra aquí su lado más humano.


El que fuera rey se dirige a una puerta para ver si se ha operado el milagro, pero no, sigue cerrada. Abdallo y un grupo de guerreros que todavía le son fieles acuden en su ayuda, están dispuestos a reconquistar el trono de Babilonia, Abdallo le ofrece su espada, en un primer momento parece que Nabucodonosor sólo quiere salvar a su hija, poco le interesa ya el trono (yo pienso que aquí Solera se hizo la picha un lío). De pronto todo cambia, el rey parece que ha recuperado la razón y está dispuesto a recobrar el cetro real, comienza a gestarse el milagro. Momento de la cabaletta que es de lo más convencional que podamos imaginar. 


Cambiamos de escena, volvemos a los jardines colgantes, retomamos la marcha fúnebre (el momento para ajusticiar a los prisioneros hebreos parece que se acerca), allí se encuentra el Gran Sacerdote de Baal. Van entrando los prisioneros hebreos, entre ellos Fenena.  La hija de Nabucodonosor - que ha abrazado la fe hebrea- está dispuesta a afrontar la muerte, cuenta con el apoyo espiritual de Zaccaria,  ya se ve convertida en espíritu ascendiendo al cielo. EL aria "Oh dischiuso è il firmamento!" es la única ocasión que tiene la intérprete de Fenena para el lucimiento en solitario.  Es breve y sencilla, lo que contribuye a redondear su perfil psicológico.


Se oyen voces lejanas vitoreando a Nabucco, seguidamente aparece éste con la espada bañada en sangre acompañado por aquellos guerreros que le son fieles y ordena derribar la imagen de Baal, que cae hecha en mil pedazos. El nuevo Nabucco quiere la libertad del pueblo hebreo y está dispuesto a reconstruir el templo de Jerusalén. Esto se resuelve en un arioso.


Se arrodillan todos y entonan una alabanza a Jehová en un coro a cappella en el que intervienen también los solistas, un canto litúrgico en estado puro. 


Cuando finalizan la oración aparece Abigaille moribunda, ¿pero qué ha pasado? ¿qué invento es esto? ¿está pidiendo perdón a Fenena?. Efectivamente, eso es lo que pasa. Otra más que se ha convertido al judaísmo. Entre súplicas a Jehová finalmente muere.  Abigaille pone el broche de oro a la ópera con un aria bellísima que deja de lado los abruptos saltos interválicos a los que nos había acostumbrado en sus anteriores itnervenciones, lamentablemente la intérprete de la grabación que seguimos la destroza pero qué se le va a hacer, tiene otras virtudes. El acompañamiento instrumental es delicadísimo. La ópera termina con Zaccaria reconociendo a Nabucodonosor como rey de los reyes. 


Gracias a los que llegaron hasta aquí, si es que llegaron. Espero que os haya gustado, yo he disfrutado mucho haciéndolo.

¿Os voy a dejar así? ¿Con ese mal sabor de boca? Por supuesto que no, vamos a escuchar la muerte de Abigaille por Renata Scotto, tampoco es la intérprete ideal pero no hay mucho donde escoger con calidad de sonido aceptable, con Scotto al menos aseguramos expresividad y buena línea de canto, al final escucharéis a un Ghiaurov que es un pálido reflejo de lo que llegó a ser unos años antes:


Nabucco (8) - Tercera Parte



El tercer acto de Nabucco se desarrolla en los jardines colgantes de Babilonia, vemos a Abigaille sentada en el trono rodeada de su corte y sus súbditos que, en el convencional coro "È l'Assiria una regina" manifiesta su satisfacción con su reina, a pesar de que con los extranjeros no tiene piedad, el pueblo babilonio es dichoso y feliz, el coro va precedido de la misma marcha que se utilizó en el primer acto para la entrada de Nabucco en el templo de Jerusalén.


El Gran Sacerdote es portador de  una sentencia contra Fenena por haber traicionado su fe abrazando la fe hebrea (recitativo "Eccelsa donna"). En esas que aparece Nabucco vestido pobremente, con la barba enmarañada, debilitado, acompañado de su fiel oficial Abdallo se sorprende al encontrar a Abigaille ocupando el trono y en ese mismo instante ella pide que los dejen solos, ha llegado el momento del dúo.


En el dúo "Donna, chi sei?... Egro giacevi": . Abigaille le informa de que ha ocupado el trono a causa del mal estado de salud del monarca y le pide que firme la sentencia que condena a los prisioneros hebreos, entre ellos se encuentra Fenena, Nabucco accede pero cuando se da cuenta de que ha condenado a su hija se arrepiente, es tarde para dar marcha atrás porque cuando quiere hacer saber a Abigaille que en realidad es hija de esclavos ella saca el documento que lo prueba y lo rompe en mil pedazos. Objetivo cumplido: Assai più vale il soglioche un genitor perduto! (¡Más vale trono alcanzado que padre perdido!). En la primera parte del dúo, una vez más, el carácter autoritario de Abigaille se ve reforzado por el empleo de la coloratura y los descensos al grave. En la parte más melódica del dúo cada personaje canta una melodía distinta, más refinada en el caso de Nabucco, más agresiva en el de Abigaille.  De pronto resuenan  las trompetas que señalan la salida de los presos hacia su condena, Nabucco llama a su guardia pero se encuentra con que acuden para hacerlo prisionero. El dúo se resuelve de una manera tradicional, con una cabaletta  (Deh perdona, deh perdona) en la que volverá a marcarse el contraste entre los personajes mediante cambios de rito y melodías distintas que terminarán convergiendo al final.  Pide perdón, accederá a que Abigaille ocupe el trono de Babilonia con tal de que Fenena sea liberada, pero no tiene nada que hacer, la esclava Abigaille es inclemente.


Asistimos entonces a un cambio de escena, estamos en la ribera del Éufrates, los prisioneros hebreos, que esperan ser ajusticiados, dejan volar su pensamiento hacia los valles y montañas de su tierra natal añorando la belleza de su perdida patria. ¿Qué decir del "Va pensiero" cuando está ya todo dicho? El coro más famoso de Verdi y seguramente de la historia de la ópera. El visionario sacerdote hebreo, Zaccaria, que es lo más optimista que podáis imaginar, pide a los prisioneros que levanten el ánimo porque  se acerca el momento en el que Babilonia caerá, los prisioneros, contagiados por las palabras  del sacerdote, recuperan fe y esperanza dejando a un lado sus lamentaciones (Aria con coro: Del futuro nel buio discerno...). Con esta radical mutación en el ánimo hebreo finaliza el tercer acto. La relevancia que han ido adquiriendo las intervenciones del coro a lo largo de la ópera han terminado por configurar al pueblo hebreo como uno de los personajes principales de la ópera.





sábado, 25 de abril de 2015

Nabucco (7) - Segunda Parte



SEGUNDA PARTE: EL IMPIO

La acción de la segunda parte o segundo acto de Nabucco transcurre en las estancias del palacio. Abigaille entra apresuradamente en una de ellas con un pergamino en la mano. La que creía ser hija de Nabucco ha descubierto un documento que demuestra que  es hija de esclavos. En un recitativo acompañado (Ben io t'invenni, o fatal scritto!...) revela sus intenciones: no consentirá que Fenena, su supuesta hermana, sustituya en Asiria al rey mientras se encuentra en batalla contra Judea, pero además intentará desbancar a Nabucodonosor en el trono.  Al recitativo le sigue una etérea y melancólica aria, “Anch'io dischiuso un giorno”,  en la que añora el momento en que su alma era cándida e inocente. El tiempo y las circunstancias, como el rechazo de Ismaele o el descubrimiento de que es hija de esclavos, han endurecido su carácter. Se trata de un momento en el que, tanto dramática como musicalmente, comenzamos a sentir cierta simpatía, o quizás sea mejor decir compresión,  por tan malvado y ambicioso personaje; sin embargo, no deja de ser la forma en que la pérfida Abigaille pretende justificar su sed de poder. Este momento de melancolía es interrumpido por la entrada del Gran Sacerdote de Baal, quien está escandalizado porque Fenena ha empezado a liberar a los hebreos.  Para poner solución a tal desaguisado el sacerdote y un grupo de magos han planeado una solución: han hecho correr el rumor de que Nabucco ha muerto y Abigaille tendrá que hacerse con el poder sobre el pueblo asirio para restituir las cosas al estado anterior.  En la cabaletta “Salgo già del trono aurato” Abigaille, a quien la propuesta del Gran Sacerdote le ha venido como anillo al dedo, se ve ocupado el sangriento trono asirio y dando riendo suelta a su venganza.
No cabe la menor duda de que, con permiso del “Va pensiero”, es el fragmento más logrado de toda la ópera, es  digno de figurar en cualquier antología de las mejores arias para soprano de Verdi y seguramente la más difícil de todas ellas, por cuestiones de técnica y extensión vocal (hay que moverse en un intervalo de dos octavas).  La estructura es similar a “Casta Diva” de Norma: recitativo de la soprano (Sediciosi voci/Ben io t’invenni), aria (Casta Diva/Anch’io dischiuso un giorno), transición con intervención del coro y cabaletta (Si bello a me ritorna/Salgo già del trono aurato). Conforme vaya avanzando el Romanticismo, con su afán por la libertad creativa, esta rigidez formal saltará en mil pedazos y Verdi tendrá mucho que ver en ello, pero en el momento en que compuso Nabucco no estaba en condiciones, ni por estatus artístico, ni por madurez creativa, para innovar en exceso, aún así hizo algunas cosas muy interesantes en el desarrollo del drama utilizando los contrastes de tensión incluso dentro de una misma escena.
Es la primera vez en la que la protagonista tiene toda una escena para ella sola, hay que fijarse en el hecho de que antes de entrar Abigaille en escena se escuchan tres golpes orquestales, como se solía hacer para anunciar la entrada de los soberanos en los actos oficiales. El recitativo exige ascensos al agudo y bruscos descensos al grave (conviene fijarse en la parte final en la que hay un ascenso al do sobreagudo y un salto al do grave en "o fatal sdegno!") , el aria requiere un canto ligado y un amplio despliegue virtuosístico, no sólo por los adornos sino también por las exigencia de mantener el fiato. Terminada el aria el pasaje de transición a la cabaletta cuenta con la presencia del coro masculino entonando una melodía que ya hemos escuchado en la obertura. La cabaletta, como es habitual, es una stretta en la que hay intervenciones secundarias (pertichini, lo llaman los italianos) del coro y como era habitual tiene su repetición o da capo.


Y ahora llegamos a un súbito cambio de atmósfera que está confiado a los violonchelos, una anticipación de lo que será el Verdi maduro (la escena de Felipe II en Don Carlos), Zaccaria, acompañado por un levita con las Tablas de la Ley,  se dirige a los aposentos de Fenena pero antes entona una suerte de plegaria, precedida de un recitativo,  dirigiéndose a Dios, se ve predestinado a protagonizar la conversión de los asirios.  Se trata del recitativo Vieni, o Levita! … y la plegaria: Tu sul labbro de' veggenti…, un fragmento sencillo pero de gran eficacia dramática y espiritual.


Finalizada la plegaria, Zaccaria marcha hacia los aposentos de Fenena, entrando por un lado del escenario un grupo de levitas y por el lado contrario Ismaele, quien es maldecido por éstos a causa de su traición mientras que él, que se siente incomprendido, implora la muerte. Verdi utiliza melodías que ya aparecieron en la obertura, es un momento de claro contraste con el de la plegaria en el que suena toda la orquesta. Pero ahí está Anna para manifestar que Ismael, salvando a Fenena, ha salvado a una hebrea (se confirma la conversión de la hija de Nabucco), y Zaccaria está también allí para atestiguarlo. ¿A que parece que al margen de la invasión babilónica está todo solucionado? Pues no, porque en ese mismo instante aparece un soldado anunciando que Nabucodonosor ha muerto y que el pueblo quiere a Abigaille como su sucesora. Fenena está dispuesta a unirse a los rebeldes pero aparece Abigaille que quiere quitarle la corona. En ese mismo instante hace acto de presencia el rey  Nabucodonosor, quien arrebata a Fenena la disputada corona y se la coloca en la cabeza. Este momento de desconcierto general es el que se para la acción y llega un número de conjunto, un canon que se encargará de mantenernos en tensión, primero van entrando los solistas, comenzando por Nabucco y finalmente el coro. 


Nabucco asegura que su venganza caerá sobre el templo de Jerusalén y  que sólo existe un Dios y es nada más y nada menos que él mismo (V'è un sol Nume... il vostro re!), quiere que lo adoren, pero Zaccaria se niega, así que el sacerdote es condenado a muerte. Fenena, que sorprende a su padre comunicándole que se ha convertido al judaísmo, está dispuesta a seguir a Zaccaria hasta la muerte, Nabucodonosor reacciona violentamente y fuerza a su hija a postrarse ante él (Giù! prostrati!... non son più re, son Dio!).


Se produce un ruido ensordecedor sobre Nabucodonosor que, aterrado, siente que fuerzas sobrenaturales le arrebatan la corona. Un destello de locura asoma en sus facciones. Ha llegado el momento de la escena de la locura de Nabucodonosor, Chi mi toglie il regio scettro?...,  (¿Quién me arranca el cetro real?). Zaccaria proclama el castigo del vanidoso Nabucco cuya corona  ha caído al suelo. Abigaille se apresura a recogerla pronunciando las palabras con las que termina este segundo acto, no ha terminado el esplendor de Babilonia.