domingo, 21 de enero de 2018

ARIAS FAVORITAS - La canción de la luna de Rusalka

Hoy ha llegado la hora de un aria con la que, desgraciadamente, nos emborrachan a dos por tres, me lo he pensado un tiempo antes de decidirme por incluirla en este serie, suena y suena y suena por todos lados, creo que solo es superada por Casta Diva y por Lascia ch'io pianga,  vamos... que es la típica canción de anuncio de colonia femenina,  y uno al final se cansa de tanto torpedeo de tan famosas melodías, pero la realidad es la que es y es que esta ondulante melodía, como las otras citadas, es bellísima y funciona a la perfección dentro de la dramaturgia de la ópera, imposible que esta muchacha no seduzca, a la luna para que ejerza de mediadora y a quien se le ponga por delante.

No es raro que a esta canción se la conozca como Song of the moon o Canción de la luna porque le título en checo es bastante complicado: Pisen Rusalky O Mesiku (Mesiku na nebi hlubokem). Y aunque este aria es muy conocida yo creo que la ópera no lo es tanto, sí que es de repertorio pero no se representa con mucha frecuencia, salvo en la República Checa.

Rusalka es una ópera de Anton Dvorak cuyo libreto, de Jaroslav Kvapil, se inspira, entre otras cosas en la mitología eslava y en el célebre cuento de Andersen  La sirenita, así que el que no sepa de que va la ópera ya se puede hacer una idea aproximada. Se desarrolla en una época mitológica en un bosque junto a un lago donde habita Rusalka, una ninfa de los lagos que se ha enamorado de un Príncipe que se suele bañar allí pero que no puede verla, por eso Rusalka, para conocer al Príncipe, desea convertirse en mujer dejando de ser un espíritu; al poco de comenzar la ópera se lo comenta a su padre, el duende del agua, y éste le recomienda, después de escandalizarse y antes de desaparecer, que visite a la hechicera. Es entonces cuando Rusalka, en una escena de nocturna, imbuida por la melancolía, utiliza a la luna como interlocutora con su amado, es el momento de la canción de la luna, en la que le suplica que traslade sus pensamientos al príncipe, de pronto la luna se oculta tras una nube y Rusalka deja ese mundo de ensoñación y con gritos desgarradores llama a la hechicera.   

He tenido mis dudas sobre qué cantante elegir, tenía sobre todo tres opciones: Lucia Popp, una soprano eslovaca con un timbre y un sentido melódico que me puede,  Gabriela Beňačková, otra soprano también eslovaca de sonidos un pelín más agresivos, imprescindidible si hablamos de Janacek, y la norteamericana Renee Fleming, también de espléndido timbre, pero no tan idiomática. Y buscando y decidiendo en Youtube cuál ponía he tropezado con la de una soprano que no conocía de nada y cuya versión me ha parecido delicadísima y además era checa, Milada Subrtova, soprano que, aunque prefiero a la plateada Popp, elijo y cuyo nombre me apunto para escuchar más cosas de ella en el futuro:


Y al final no me voy a resistir y pondré también la de Lucia Popp:


martes, 16 de enero de 2018

Los temas de "Peter Grimes"

Muchísimas son las virtudes de Peter Grimes, desde la calidad de un libreto sin fisuras, escrito por Montagu Slater con aportaciones del propio Britten o del tenor que estrenaría el papel principal, Peter Pears, compañero sentimental del compositor,  hasta el empleo de un lenguaje musical moderno, ni ultra-vanguardista ni conservador (lo que le permite llegar a tanto a un público sofisticado como a otro más tradicional), que se adapta perfectamente a la prosodia inglesa y que sabe reflejar tanto las situaciones más dramáticas como las más líricas, así como la psicología no sólo de los dos protagonistas principales, sino también la de cada uno de los personajes secundarios y de las masas, asimismo son magníficas las descripciones de los fenómenos de la naturaleza y su influencia en el ambiente que se respira en la ópera (especialmente el estado del mar en las zonas costeras del este de Inglaterra). Si tuviera que elegir un momento me quedo con la totalidad de la segunda parte del tercer acto me parece una obra maestra absoluta, con momentos de un lirismo arrebatador a la vez que trágico y profundo.

Peter Grimes nos habla sobre la soledad, la compasión, la injusticia social, el día a día de una sociedad provinciana, con sus prejuicios, sus curanderos, su abogado, su párroco, sus chismosos y sus prostitutas. También sobrevuela durante toda la obra el tema del amor y algunos han querido ver el de la homosexualidad, en el New Grove se dijo que la ópera era una "alegoría de la opresión hacia la homesexualidad", pensemos que en los años cuarenta del siglo XX todavía no se podía hablar abiertamente de este tema. Y, evidentemente, el tema "butterflairiano" del suicidio con el que acaba la ópera cuando el individuo es incapaz de controlar su situación personal. Cuando acaba la ópera a uno le queda el desasosiego por no saber si Grimes es en realidad ese monstruo que cree la población del Borough, un pederasta atormentado por una conciencia culpable (tal y como se muestra Grimes en el poema de George Grabbe, The Borough, en el que se basa la ópera), o un producto derivado de un entorno social corrupto que lo considera un criminal, un ser inadaptado, estigmatizado y excluido, no exento de cierta fiereza e incapaz de recibir ayuda, que es destruido por la propia sociedad, y ahí tenemos las dos opciones que tiene el cantante que interprete el protagonista principal, se puede decantar por la primera, más ruda, o la segunda, más rica o matizada (seguramente la opción preferida de Britten y Pears), aunque lo ideal tendría que ser moverse en ambos terrenos. Como dijo Britten en una entrevista para la revista Time: "cuanto más cruel es la sociedad, más cruel es el individuo". Pero no podemos dejar de observar que Grimes, y curiosamente el mundo en el que vive que vive no condena esta actitud, utiliza a los niños como un medio de incrementar su riqueza, como una mercancía más, y en ese sentido tampoco es un ser que despierte nuestras simpatías. Al final de la ópera, muerto Grimes, parecerá que no ha pasado nada, se levanta un nuevo día y del Borough ha olvidado todo, el coro canta la misma melodía con la que comienza el primer acto, pasado ya el prólogo, aquí no ha pasado nada.


Peter: ¿En qué puerto es posible encontrar la paz, lejos del oleaje, lejos de la tormenta? ¿Qué puerto puede abrigarnos de los terrores y las tragedias? Su pecho es un puerto donde la noche se hace día.

lunes, 15 de enero de 2018

Veremos "Peter Grimes" en el Palau de les Arts

La verdad es que no entiendo cómo el Palau de les Arts, que viene programando cada año, durante las últimas temporadas, una ópera de Britten no ha aprovechado la ocasión para promocionar por todo lo alto una integral de la obra de Britten, sería todo un hito en nuestro país ya que las obras de este compositor se ofrecen con cuentagotas. Repasemos las óperas que ya se han programado: Durante la temporada 2015-2016 pudimos ver A midsummer night dream en una producción propia con dirección escénica del escocés Paul Curran, en la temporada 2016-2017 fue The turn of the screw también con una producción propia y dirección escénica del hoy ex-intendente del teatro, David Livermore. Ahora, 2017-2018, le toca el turno a una de las obras capitales de todo el siglo XX, Peter Grimes en una producción procedente del Teatro de la Monnaie de Bruselas que firma Willy Decker (el mismo que realizó La traviata del reloj procedente de Salzburgo que pudimos ver con Mehta en 2012-2013)  procedente del Teatro de la Monnaie de Bruselas. El año que viene podría ser el turno de Billy Bud, Albert Herring, La violación de Lucrecia o Muerte en Venecia, por citar algunas, en total el ciclo duraría 16 años. 

Sería interesante, todavía creo que están a tiempo, de promocionar y ofrecer esa integral Britten, sería un buen reclamo para atraer a público aficionado a la obra del compositor británico, que lo hay , y también para que se hablara de Les Arts en los medios de comunicación especializados con más frecuencia y no sólo con motivo de los problemas en su gestión, sería también la primera que se realiza en España un proyecto de este tipo. Dadas las circunstancias en las que se encuentra Les Arts tras la espantada de Livermore veo bastante complicado que este deseo se materialice, pero ahí dejo la idea por si alguien la recoge. 

Decía que Peter Grimes, la segunda ópera que compuso Britten, estrenada en 1945, es una de las obras capitales del siglo XX y seguramente la más importante escrita en inglés si no fuera porque tiene una buena competencia, la de Stravinsky y su The rake's progress, ópera que, por cierto, se estrenó en La Fenice seis años después.

Para ilustrar musicalmente esta entrada escucharemos los Cuatro interludios marinos de Peter Grimes (1. Amanecer. 2. Domingo por la mañana. 3. Claro de luna. 4. Tormenta) en un vídeo con la Orquesta Sinfónica de la BBC y la dirección de Sakari Oramo realizado en los Proms de 2013:



Valencia: Palau de les Arts
FECHAS: 1,4,7,10 y 13 de febrero de 2018

Peter Grimes - Gregory Kunde
Ellen Orford - Leah Partridge
Balstrode - Robert Bork
Auntie - Dalia Schaechter
Sedley - Rosalind Plowright
Swallow - Andrew Greenan
Ned Keene - Charles Rice
Reverendo Adams - Ted Schmitz
Bob Boles - Richard Cox
Hobson - Lukas Jakobski

Cor de la Generalitat Valenciana
Orquesta de la Comunitat Valenciana
Dir.: Christopher Franklin

Dirección de escena: Willy Decker
Producción del Teatro la Monnaie de Bruselas.

sábado, 13 de enero de 2018

Aria de Giselda en "I lombardi" - Sylvia Sass

I lombardi alla prima crociata hoy en día es una obra de Verdi desconocida para la mayoría de los aficionados pero en su estreno en La Scala en 1843 el teatro estaba abarrotado, había habido enormes colas para adquirir entradas y la ópera tuvo mucho éxito; algo más conocida es Jérusalem, que no es otra cosa que el resultado de la adaptación de aquélla a la escena parisina (a la grand opéra), pero fue algo más que una mera adaptación: se utilizó otro texto que además estaba escrito en francés; hubo algunas modificaciones en el argumento, que se situaba en Toulouse y Palestina en vez de en Milán, Antioquía y Jerusalén; se estructuró en cuatro actos y, como no, se introdujo un ballet, ya sabemos que para los franceses el ballet era fundamental en la ópera ya desde los tiempos de Lully y Rameau, que es como decir desde siempre. Lo que son las cosas: la ópera volvió a los escenarios italianos, pero traducida a su propio idioma, con el título de Gerusalemme y sin ballet, pues mientras que para los franceses una ópera sin ballet era como un bocadillo sin pan,  para los italianos una ópera con ballet era como un bocata de calamares con croquetas de queso y alioli.

I lombardi pertenece al período denominado, en palabras del propio Verdi,  los "años en las galeras", enmarcado entre 1842 (Nabucco) y 1851 (Rigoletto) en los que un Verdi treintañero compuso al menos una ópera por año para cumplir sus compromisos comerciales. El argumento de I lombardi es un poco rocambolesco, nada nuevo bajo el sol en el mundo de la ópera, pero tiene su gracia, no sé si os acordáis de la serie de TV de finales de los setenta que se llamaba Soap (Enredo), que iba sobre dos familias, una rica y otra pobre, los Campbell y los Tate, unidas porque las cabezas de familia femeninas de cada una de ellas son hermanas, pues es algo parecido, sólo le faltó a Verdi meter algún personaje gay, pero eso era muy fuerte para la época. Resumirla en pocas palabras es tarea de genios así que yo haré lo que pueda: Se trata de dos hermanos que están cabreados entre ellos porque uno de ellos se había casado con la mujer que deseaban ambos y el otro había intentado matarlo y había sido desterrado, al cabo de los años el hermano desterrado vuelve con un arrepentimiento fingido para volver a intentar matarlo, pero cuando se dispone a hacerlo va y se equivoca, mata al padre de ambos, otra vez vuelve a ser desterrado. Así que Pagano, que así se llama el parricida, se marcha a Antioquía y vive como un ermitaño ayudando a los cruzados en lo que puede. En Antioquía está, prisionera, la sobrina de Pagano, Giselda, enamorada del hijo del gobernante de Antioquía, Oronte, que es musulmán. Allí acude también el hermano de Pagano y padre de Giselda, Arvino (que se reúne con Pagano y no lo reconoce), conquista la ciudad y es maldecido por su hija porque piensa que ha matado a Oronte, así que Arvino la repudia por traidora e intenta matarla, Giselda escapa y se encuentra con Oronte ¿pero no había muerto?, pues no, estaba solamente herido, lo conduce a la cabaña de su tío Pagano y allí se convierte al cristianismo antes de morir. Después, en medio de una batalla, Pagano es herido de muerte y ante su hermano confiesa su identidad y recibe el perdón antes de morir también. Resultado: dos muertos, tampoco es tanto.

A pesar de ser una ópera hoy desconocida para la mayoría de los aficionados, posee una de las arias digna de figurar en toda antología de piezas verdianas para tenor y que no lo es tanto, aria que popularizó sobre todo Carlo Bergonzi (por lo menos en mi caso pensar en este aria y aparecérseme la voz del gran Bergonzi son una misma cosa), estamos hablando de La mia letizia infondere que canta el personaje de Oronte en el segundo acto. Y en este mismo acto hay también un aria para la soprano, Giselda, que no debe pasar desapercibida: Oh madre dal cielo soccorri al mio pianto. Todavía es menos conocida que la del tenor y es lógico que así sea. Hay que decir que ninguna de las dos arias aparece en el libro Las mejores 50 arias de Verdi de Arturo Reverter (debe ser que La mia letizia infondere hacía la número 51 y no cabía, la de la soprano debía parar bastante más lejos). Ya hemos dicho que la soprano, Giselda, es la enamorada de Oronte, un joven que se convierte al cristianismo poco antes de morir y entonces lo bautizan, no veas la polémica que se montó con el arzobispo de Milán, escandalizado porque se bautizaba a un moribundo, asunto que se solucionó de forma un tanto surrealista: cambiando en otra escena las palabras "Ave María" por "Salve María". Vamos a escuchar el aria en la voz de Sylvia Sass, una soprano húngara de los años setenta que tuvo la desgracia de ser considerada un sucedáneo de Maria Callas y que hizo su debut en el Covent Garden precisamente con el papel de Giselda en 1976, cinco años después del comienzo de su carrera en Sofia.  El caso es que el aria es preciosa.

miércoles, 3 de enero de 2018

Flagstad y Sibelius, diamante para un diamante.

"Demanten på Marssnön" opus 36 nº6. En esta canción Sibelius nos cuenta cómo durante un minúsculo espacio de tiempo podemos asistir a espectáculos naturales de belleza infinita y algo tan simple como el agua puede convertirse en un efímero diamante, y un diamante era precisamente la voz de Flagstad incluso cuando no estaba en su plenitud.





"Demanten på Marssnön" opus 36 nº6,


På drivans snö där glimmar / en diamant så klar. / Ej fanns en tår, en pärla,/som högre skimrat har.

Utav en hemlig längtan / hon blänker himmelskt så: /hon blickar emot solen, /där skön den ses uppgå.

Vid foten av dess stråle /tillbedjande hon står / och kysser den i kärlek / och smälter i en tår.

O, sköna lott att älska / det högsta livet ter, / att stråla i dess solblick /och dö, när skönst den ler!


_______________________________________________

En el camino de nieve / un diamante brilla tan claramente, / como nunca una lágrima /o una perla brilló. 

Con secreto anhelo / ella brilla celestialmente, / y mira hacia el sol / que hermosamente se eleva.

Al pie de un rayo de sol / ella está adorándolo / y lo besa con amor, / y lo deshace en una lágrima. 

¡Oh, feliz destino el amar / lo más excelso de la vida, / para centellear en la mirada del sol / y morir en su sonrisa!

La traducción de esta canción la he obtenido del blog Sibelius en español. Allí nos explican que el texto es del poeta finlandés Josef Julius Wecksel, que era suecoparlante, y que la música para acompañamiento de piano fue escrita por Sibelius en el año 1900, que tuvo tanto éxito en sus recitales que en 1917 se dispuso a realizar una versión orquestal, que es la que se puede escuchar en el vídeo.

lunes, 1 de enero de 2018

Dando la vuelta a la tortilla para felicitar este nuevo año.

Entre tanta música alegre que escucharemos hoy para celebrar la llegada del nuevo año nosotros nos decidiremos por esta enigmática canción del Winterreise. La lectura más obvia es que este señor del organillo tocando su monótona música una y otra vez sin solución de continuidad no puede ser otra cosa que la encarnación de la. misma muerte, siempre acechante, y lo más seguro es que sea eso; el ciclo de canciones al que pertenece, con el título Viaje de invierno; la tonalidad empleada: la menor; su ritmo lento y su colocación como elemento de cierre del ciclo también parecen confirmar que sea así. Pero en un día como el de hoy tenemos que hacer otra lectura, aunque tengamos que forzar las cosas y tenemos que encajar todos los elementos que hemos señalado sea como sea para encontrar un sentido optimista. En un paisaje de desolación este lied puede significar también la perseverancia, el esfuerzo y la resolución para conseguir nuestras metas incluso cuando todo parece perdido, hay que seguir siempre adelante y así es como lo vamos a ver  este primero de enero de 2018. ¡Feliz Año a todos! Y si no os he convencido siempre podéis recurrir a la intrínseca belleza que desprende Der Leiermann por todas partes, sin necesidad de recurrir a las palabras, estupenda manera de comenzar un año sin necesidad de poner un vals, que, por otra parte, tiene algo entre casposo y decadente..


Der Leiermann 

Drüben hinterm Dorfe steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern dreht er, was er kann.
Barfuß auf dem Eise wankt er hin und her
Und sein kleiner Teller bleibt ihm immer leer.

Keiner mag ihn hören, keiner sieht ihn an,
Und die Hunde knurren um den alten Mann.
Und er läßt es gehen alles, wie es will
Dreht und seine Leier steht ihm nimmer still.

Wunderlicher Alter, soll ich mit dir geh'n? 
Willst zu meinen Liedern deine Leier dreh'n?



El organillero

Allá, tras la aldea, hay un organillero
y con sus dedos ateridos toca lo que sabe.
Descalzo sobre el hielo camina de un lado a otro
y su pequeño platillo está siempre vacío.


Nadie quiere oírle, nadie le mira,
y los perros gruñen alrededor del anciano.
Y él permite que todo ocurra así,
toca y su órgano jamás deja de sonar.


¡Maravilloso anciano, ¿puedo ir contigo?
¿Quieres tocar tu organillo para mis canciones?


(Traducido por María Nolla)