En el primer acto de Madama Butterfly tiene lugar una de las entradas de protagonista más célebres de la historia de la ópera; en lo escénico está rodeada de expectación; y en lo musical, a pesar de su sencillez melódica, crea un clima onírico en el que se ven plasmados perfectamente los rasgos principales del carácter de Cio-Cio-San, una muchachita de 15 años, pura, soñadora, frágil y delicada que proviene de una rica familia de Nagasaki venida a menos; entra despacio, temblorosa, con miedo pero también con enorme esperanza: "¡Amigas, he venido atraída por la llamada del amor, he venido a los umbrales del amor donde se recoge la felicidad del que vive y del que muere!"
Escuchamos la entrada de Butterfly en las voces de Victoria de los Ángeles y Giuseppe Di Stefano en la grabación de estudio digirida por Gianandrea Gavazzeni en 1954:
El contraste con los sentimiento de su futuro esposo es brutal: "Si es amor o un simple capricho no sabría decírselo. Cierto que ella con sus artes ingenuas me ha fascinado. Leve como un tenue globo de cristal, por su estatura y porte parece una figura sacada de un biombo. Pero de su brillante fondo lacado, con un movimiento súbito destaca y revolotea como una mariposilla, y se posa con tal gracia silenciosa que siento un verdadero furor por alcanzarla, aunque ello me cueste quebrarle las alas".
Escuchamos la entrada de Butterfly en las voces de Victoria de los Ángeles y Giuseppe Di Stefano en la grabación de estudio digirida por Gianandrea Gavazzeni en 1954:
El contraste con los sentimiento de su futuro esposo es brutal: "Si es amor o un simple capricho no sabría decírselo. Cierto que ella con sus artes ingenuas me ha fascinado. Leve como un tenue globo de cristal, por su estatura y porte parece una figura sacada de un biombo. Pero de su brillante fondo lacado, con un movimiento súbito destaca y revolotea como una mariposilla, y se posa con tal gracia silenciosa que siento un verdadero furor por alcanzarla, aunque ello me cueste quebrarle las alas".
(Pinkerton)











