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lunes, 18 de octubre de 2010

Algunas arias de Partenope de Haendel (5) - EL DESENLACE.

Comienzo las series y nunca sé cómo van a evolucionar, de pronto me vi contando el argumento de Partenope y en ello estoy.

TERCER ACTO. El segundo acto terminaba con la petición de Eurimene-Rosmira a Armindo, quería ser recibido/a por Partenope -que había declarado no quererla ver jamás-. El tercero comienza con el traslado de Armindo de dicha petición y la aceptación de la reina ante la desesperación de Arsace, que se lamenta pero es incapaz, dada su promesa, de confesar a la misma Partenope, a Armindo y a Emilio los motivos por lo que lo hace.

Llega Eurimene-Rosmira después de haber sido llamada, y solicita a Partenope que obligue a Arsace a aceptar su desafío ya que el deseo de que Eurimene-Rosmira y Arsace se batan en duelo es de la princesa de Chipre, Rosmira, que ha sido traicionada por el infiel Arsace, éste la abandonó después de haberse prometido en matrimonio (“El infiel Arsace, Oh Dios. Así la engañó. Primero, le robó su alma, después la abandonó”); canta Helga Müller-Mollinari con LPB y Kuijken:




ROSMIRA

Arsace, o Dio! Così
Infido l'ingannò,

Pria l'alma le rapì,
E poi l'abbandonò.

Partenope en una milésima de segundo olvida a Arsace cediéndolo a la princesa de Chipre - Emilio y Armindo mantienen sus esperanzas en conquistar a la reina- y declara que el duelo para vengar a la princesa Rosmira no sólo tendrá lugar sino que contara con la presencia regia. Arsace mientras tanto es fiel a su promesa de no revelar la verdadera identidad de Eurimene-Rosmira, cuando ambos quedan solos mantienen una especie de flirteo, se cambian las tornas y, finalmente, Rosmira-Eurimene lo rechaza; es el momento antológico en el que Arsace canta lo de “Ch’io parta?” (¿Que me vaya? O cruel. Me voy, pero dejo mi corazón. Que en mi fiel pecho, lo reemplace el dolor). Lo escuchábamos hace unos días por David Daniels:


ARSACE

Ch'io parta? Sì crudele
Parto, ma senza cor.

Che nel mio sen fedele
Nel luogo ov'era il cor,
È il mio dolor.

Sin solución de continuidad, Rosmira, que ha quedado sola en escena, se confiesa, siente a la vez amor y deseos de venganza, volvemos a escuchar a la mezzo Müller-Mollinari:




ROSMIRA

Quel volto mi piace
Ma temo qual core,
Quel core infedele
Che un dì m'ingannò.

Io sento che amore
Mi parla di pace,
Ma sdegno crudele,
Placarsi non può.

Cambiamos de escena, ahora estamos en el campo en el que tendrá lugar el duelo, Ormonte será el juez, Armindo será el padrino de Arminda y Emilio el de Arsace. Arsace, que queda solo en escena se duerme y aparece Rosmira que se conmueve al ver a su amor/rival abandonado y solo. Entonces llega Partenope, Rosmira-Eurimene vuelve a fingir, la reina despierta a Arsace que no puede evitar, al ver a la princesa de Chipre, llamarla por su verdadero nombre: Rosmira. Partenope piensa que  su ex delira y Eurimene-Rosmira le da la razón ante la desesperación de Arsace, que vuelve a quedar solo para que Haendel aproveche la situación de rabia en que se encuentra con efectos dramáticos en “Fatto amor é un Dio d’inferno” (Amor se ha convertido en un Dios infernal) un aria bastante endiablada que no tengo más remedio que poner en la cacofónica voz de René Jacobs porque no tengo ahora a mano otra versión que me satisfaga más:



ARSACE

Fatto è Amor un Dio d'Inferno
Tutto orror, e crudeltà.

Qualche tregua a miei tormenti
Stelle fiere e inclementi!
Deh mi date più d'un Cor!

Mientras tanto Emilio, que se ha aliado con Arsace mantiene la esperanza en que Armindo sea derrotado para hacerse con el corazón de Partenope, y Haendel vuelve a conceder al tenor la posibilidad de dar una lección de flexibilidad y fiato, volvemos a acudir a Martyn Hill con LPB y Kuijken:



EMILIO

La Gloria in nobil Alma
Sa dar la bella calma
E far contento il Cor.

Che solo per momenti
Sì nobili contenti
Può disturbar Amor.

Ha llegado el momento del combate, Arsace no se siente capaz de enfrentarse a Rosmira y tiene una idea genial, pide que el combate sea a pecho descubierto, Eurimene-Rosmira intenta disuadir a todos de que sea así, pero es imposible, las reglas exigen que Eurimene-Rosmira acceda a su deseo, acorralada, Eurimene-Rosmira, no tiene más remedio que confesar: “Io son Rosmira”. Se pone a los pies de Partenope y confiesa que todo ha sido para probar la fidelidad de Arsace. Partenope lo comprende perfectamente -después de todo lo que se ha líado- “Amor se divierte siempre así” y todos contentos, escuchamos una vez más a Krisztina Laki:




PARTENOPE

Sì, scherza sì
Sempre Amor con doppia face,
Or dà guerra, or dà pace,
Pena e Gioia ad un sol Cor.

Mai si sentì
In Amra solo contento
Senz'aver qualche tormento
Farsi gelo un dolce ardor.

Partenope ordena que Armindo sea su esposo, que Arsace se case con Rosmira y que Emilio sea libre, que reine en Cumas y a partir ahora que sea su aliado. La ópera, como es costumbre, termina con un coro general de alegría en honor de Himeneo y la felicidad.

PD: Aún me quedan algunas cosas para una o dos entradas más, o vete tú a saber.

sábado, 16 de octubre de 2010

Algunas arias de Partenope de Haendel (3)

 
Cuenta Winton Dean en su libro sobre las Óperas de Haendel que el trasfondo sobre el que se asienta la historia de Partenope es la mítica fundación de la ciudad de Nápoles. Según el argumento del libreto impreso “Partenope, la hija de Eumelio, Rey de Fera en Tesalia, partió de Calcis (Calcide) en la isla de Eubea (ahora llamada Negroponte), para seguir los augurios de una paloma, y en la orilla del mar Tirreno, fundó la ciudad de Partenope, ahora llamada Nápoles. A estos hechos se hace mención en el capítulo XI del Primer Libro de la Historia de la Ciudad y Reino de Nápoles de Gio. Antonio Sumonte. El resto del drama es ficticio”.

PRIMER ACTO.- Partenope es la reina de la nueva ciudad de Nápoles, a la que ha dado su nombre, tiene tres pretendientes: Arsace, príncipe de Corinto, Armindo, príncipe de Rodas, y Emilio, príncipe de Cumas. Arsace es su preferido, aunque también quiere a Armindo, quien es incapaz de manifestar a la reina su amor. Emilio, que ha rodeado la ciudad con sus tropas en principio con ánimo no bélico, desea la unión de los dos reinos por medio del matrimonio pero es rechazado de forma humillante y vencido en un combate que tiene lugar en el segundo acto. Ormonte es el capitán de la guardia de Partenope. Quando Eurimene, quien se hace pasar por el príncipe de Armenia, llega a la corte, simula haber sido víctima de un naufragio, la reina, generosa, le ofrece asilo. En realidad Eurimene es Rosmira, princesa de Chipre, disfrazada de hombre, Rosmira había sido la prometida de Arsace, pero éste la abandonó y ella partió en su búsqueda. Arsace se sorprende del parecido entre Eurimene y la abandonada Rosmira, ésta, que ha sabido del compromiso de Arsace con Partenope, se descubre ante él. Arsace se muestra arrepentido -en realidad está confundido respecto a su verdadero amor-, Rosmira le hace jurar que nunca revelará su verdadera identidad si quiere que su infidelidad sea perdonada algún día. Para complicar un poco más las cosas Eurimene (Rosmira) confiesa -fingiendo- a Partenope que también está enamorado de ella. Y cuando la reina comunique que el jefe de las tropas en la guerra contra Emilio será Arsace, Eurimene (Rosmira) lo desafía postulándose como candidato al puesto de comandante, todos quedan sorprendidos de que Arsace no reaccione ante el desafío de Eurimene (Rosmira) -el pobre no se atreve del miedo que tiene a que ésta  haga pública su traición-, finalmente la propia Reina decide ponerse al mando de la batalla. Arsace, en privado, continúa mostrándose indeciso entre el amor de Partenope y el de Rosmira. El primer acto termina con la declaración de Eurimene (Rosmira) de que su objetivo es que, una vez que la reina haya cesado en su interés por Arsace, Armindo tenga vía libre para conquistar a la tan solicitada majestad.

Escucharemos un aria del primer acto por cada uno de los personajes:

ROSMIRA - “Io seguo sol fiero”, el aria con que concluye el primer acto. Se trata, como corresponde, de un aria espectacular, no sólo en lo vocal, sobre todo en lo instrumental con presencia de trompas y oboes, la típica aria “da caccia”. En opinión de Winton Dean no pega mucho con el carácter del personaje, “Rosmira no puede ir a cazar a estas alturas”, y piensa que Haendel debió añadirla para otorgar mayor variedad a la obra o para finalizar el acto de forma entusiasta. Lo escucharemos en la que fue la primera grabación de la ópera, la versión de La Petite Bande bajo la dirección de Sigiswald Kuijken, publicada en 1979, interpretaba el papel de Rosmira la mezzo alemana Helga Müller Molinari:


Io seguo sol fiero
Tra boschi le belve
D’amor nelle selve
Pavento il sentiero,
So ben il perché.
Cupido crudele
Assale infedele;
Le fiere piagate
E sempre umiliate
Io vedo al mio piè.

PARTENOPE - "Io ti levo l'impero dell'armi" es el aria más extensa de todo el acto. En ella Partenope releva a Arsace en la comandancia de las tropas en la futura guerra con el reino de Emilio. Afirma Winton Dean que la música, con su amplia melodía (todos los oboes duplicando los primeros violines en los ritornellos), su marcha balanceante y rica incrustación de ornamentaciones en ambas secciones, tiene el esplendor real que corresponde a una Amazona dispuesta a llevar a sus tropas a la batalla. La escuchamos también en la versión de Kuijken en interpretación de la no por desconocida mala soprano Krisztina Laki:




Io ti levo l’Impero dell’armi
Non l’impero dell’anima mia.
Perché amor non ingiusta può farmi
Benché faccia ch’il core ti dia.

ARSACE - "Dimmi pietoso ciel". La duda de Arsace. "Dime, ciel misericordioso, cuál de las dos amantes es la que debo abandonar". Un héroe curioso, incapaz de enfrentarse a la realidad e inseguro, a veces, incluso ridículo. Aquí, con el tono lastimero que incorporan los vientos se puede apreciar esu remordimiento. Lo escuchamos en otra grabación integral, la publicada en el año 2005 por Chandos, contaba con la participación de la Early Opera Company bajo la dirección de Christian Curnyn, interpretaba el rol de Arsace el contratenor Lawrence Zazzo:



Dimmi, pietoso Ciel
Di queste belle mie quale abbandono?
Se torno al primo Amore,
Par che il secondo esclami ah! Traditore.
Se a questo poi mi volto
Quello gridare ascolto
Con lamentevol suono
Ricordati, infedel che il primo il sono.

ARMINDO - "Voglio dire al mio tesoro". Aquí aparece con absoluta claridad el carácter melifluo de Armindo, incapaz de confesar su amor a Partenope. Seguimos con la misma versión de Curnyn en la que este papel es interpretado por el contratenor Stephen Wallace:



Voglio dire al mio tesoro
Ch’Io sospiro, piango e moro,
E che bramo almen pietà.
E dir voglio che ’l mio core
Tutto fede e tutto amore
E’ trofeo di sua beltà.

EMILIO - "Anch'io pugnar saprò". Un aria en la que el tenor tiene ocasión de lucir su capacidad para la coloratura. Lo escuchamos interpretado por Martyn Hill con Kuijken.



Anch’io pugnar saprò
Armato di Valor
Ma non di sdegno.
E vincer tenterò
Sol del tuo regio amor
Per farmi degno

Lo mismo podemos decir del única aria de ORMONTE - "T'appresta forse amore" que la escucharemos cantada por Stephen Varcoe con Kuijken:



T’appresta forse amore
Sol gioia e sol piacer
Tu rasserena il core
Preparati a goder.
T’appresta, etc.







sábado, 13 de marzo de 2010

Lo oirán los pueblos y temblarán



Hoy se trata de un coro de "Israel en Egipto" (Israel in Egypt) HWV 54, un oratorio de G.F. Haendel cuyo texto, extraído del Antiguo Testamento, se atribuye a Charles Jennens. Fue compuesto en 1738 y estrenado en Londres (King's Theatre Haymarket) el 4 de abril de 1739, el resultado fue un rotundo fracaso. Entre la veintena de oratorios que compuso ocupa cronológicamente el quinto lugar. Tiene algo en común con el oratorio más famoso del compositor, "El Mesías": la utilización de fragmentos tomados directamente del texto biblíco, con escasas modificaciones. No creo que haya quien dude que Haendel es uno de los grandes compositores barrocos de música coral pero, por si acaso, puede escuchar el fragmento propuesto y reflexionar; es más, yo creo que en todo el barroco sólo Bach se situó al mismo nivel, no seré yo quien elija entre ambos aunque la pasión siempre inclina la balanza hacia Haendel. En casi todos los textos en los que se habla de Bach con cierta profundidad, tarde o temprano, termina apareciendo Haendel, incluso he encontrado alguno que le dedica un apartado especial a la comparación entre ambos, cosa que puede ser interesante, no digo que no, pero también tiene su componente absurdo, es como si nos estuvieran diciendo que tenemos que elegir entre uno u otro cuando son totalmente compatibles, es más, por el grueso del repertorio al que cada uno se dedicó podríamos concluir fácilmente diciendo que son complementarios. Al final, termino cayendo en el mismo defecto que denuncio y como el objetivo de esta entrada no era poner en relación ambos compositores mejor lo dejamos aquí.

Voy a proponer dos versiones del coro "The people shall hear", la de David Hill con The Bach Choir y The English Concert por un lado, y la de John Eliot Gardiner con el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists por otro, yo ahora mismo me quedaría con la primera porque me parece mucho más fluida en conjunto pero tengo dudas porque la claridad de la articulación del Monteverdi Choir y su empaste es impresionarme, además también tiene otra virtud, que Gardiner es más solemne y juega mucho más con las dinámicas consiguiendo mayor carga expresiva.



The people shall hear, and be afraid: sorrow shall take
hold on them: all the inhabitants of Canaan shall melt
away: by the greatness of Thy arm they shall be as still
as a stone; till Thy people pass over, O Lord, which
Thou hast purchased.
(Exodus XV: 14, 15, 16)

Las gentes nos oirán y temerán; la congoja
se apoderará de ellas; los habitantes de
Canaán se confundirán por la grandeza de tu
brazo. Enmudecerán como piedras hasta
que pase tu pueblo, Señor, al que redimiste.

(Éxodo XV: 14, 15, 16)



Soy incapaz de resistir la tentación de poner uno de los momentos que más me gustan del oratorio, se trata del final, que consta de una intervención del coro ("The Lord shall reign") a la que sigue un recitativo del tenor ("For the horse of Pharaoh"), la repetición del coro ("The Lord shall reign", nuevo recitativo del tenor ("And Miriam the prophetess") y termina con una intervención de la soprano y un brillante coro ("Sing ye to de Lord"). No podría Haendel haber finalizado mejor el oratorio. Lo escucharemos por Gardiner.



27a. Chorus
The Lord shall reign for ever and ever.

(Exodus XV: 18)

28. Recitative (Tenor)
For the horse of Pharaoh went in with his chariots and
with his horsemen into the sea, and the Lord brought
again the waters of the sea upon them; but the children
of Israel went on dry land in the midst of the sea.

(Exodus XV: 19)

27b. Double Chorus
The Lord shall reign for ever and ever.

(Exodus XV: 18)

29. Recitative (Tenor)
And Miriam the prophetess, the sister of Aaron, took a
timbres in her hand; and all the women went out after
her with timbre's and with dances. And Miriam
answered them:

(Exodus XV: 20, 21)

30. Soprano (Solo and Chorus)
Sing ye to the Lord, for He hath triumphed gloriously;
the horse and his rider hath He thrown into the sea.

(Exodus XV: 21)