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martes, 20 de enero de 2015

Fotos que me gustan (4) - The Old Met

Concierto del pianista Josef Hofmann realizado el 28 de noviembre de 1937 en el Viejo Met.

Toda destrucción de un teatro produce pena, y en el caso de que se trate de uno de los teatros de ópera más prestigiosos del planeta y uno sea un amante del género, la pena se eleva a la máxima potencia, y eso a pesar de que la compañía de ópera no se extinguía sino que continuó en un nuevo teatro, y a pesar también de que uno no lo conoció, ni pudo haberlo conocido puesto que cuando se produjo la demolición apenas tenía cuatro meses de vida, pero uno sí ha escuchado grabaciones efectuadas en esa sala, de extraordinaria acústica, y también ha visto hablar con melancolía a famosos cantantes del pasado sobre este emblemático edificio. En el rosario de cantantes que se dejaron la piel en su escenario encontramos nombres como los de Adamo Didur, Givanni Martinelli, Giuseppe De Luca, Ezio Pinza, Enrico Caruso, Robert Merrill, Richard Tucker, Édouard De Reszke, Geraldine Farrar, Plácido Domingo, Leonard Warren, Lucrecia Bori, Sherrill Milnes, Cornell MacNeil, Pasquale Amato, Lawrence Tibbett, Mario Sereni,  Lauritz Melchior, Beniamino Gigli, Johanna Gadski, Cesare Siepi, Marcella Sembrich, Friedrich Schorr Zinca Milanov, Emanuel List, Licia Albanese, Eleanor Steber, Marcel Journet, Rosa Ponselle, José Mardones, Elisabeth Rethberg, Margaret Matzenauer, Luciano Pavarotti, Franco Corelli, Nicolai Gedda, Rise Stevens, Maria Jeritza, Olive Fremstad, Emmy Destinn, Jean de Reszke, Regina Resnik, Carlo Bergonzi, Samuel Ramey, Renata Scotto, Giacomo Lauri-Volpi, Lili Pons, Leonie Rysanek, Sándor Konya, Ernestine Schumann-Heink, Jon Vickers, Renata Tebaldi,  Lilli Lehmann, Kirsten Flagstad, Bidu Sayao, Joan Sutherland, Birgit Nilsson, Grace Bumbry, Leontyne Price, Anna Moffo, Claudia Muzio, Astrid Varnay, Martina Arroyo, Maria Müller, Helen Traubel, Lisa Della Casa, Pilar Lorengar, Mario Del Monaco, Victoria de los Ángeles, Mirella Freni, Alfredo Kraus, Set Svanholm, Jacques Urlus, Régine Crespin, Jussi Björling, Giuseppe Valdengo, Christa Ludwig, Maria Barrientos, Tancredi Pasero, James King, Cesare Valletti, Giuseppe Di Stefano, Fyodor Chaliapin, Alexander Kipnis, Paul Schöffler, todos ellos con más de 100 representaciones, contando también las realizadas en el Licoln Center. Entre los directores que más funciones dirigieron en el Met figuran nombres como los de Arthur Bodanzky, Fausto Cleva, Tullio Serafin, Erich Leinsdorf, Arturo Toscanini, Nello Santi, Kurt Adler, Thomas Schippers, Fritz Striedry, Francesco Molinari-Pradelli, Ettore Panizza, Alberto Erede, Karl Böhm, Cesare Sodero, Max Rudolf, Dimitri Mitropoulos, Fritz Reiner, Silvio Varviso, Pierre Monteaux, Fritz Busch, Bruno Walter y George Prêtre. Menudos repartos confeccionaríamos con tales cantantes y directores.

jueves, 21 de enero de 2010

Sobre Lucia (X) - Tercera Parte. Inicio y Escena de la Locura

Entradas anteriores:

Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
Antecedentes de Lucia de Lammermoor
El libretista. Salvatore Cammarano.
La primera Lucia: Fanny Tacchinardi-Persiani
Lucias del siglo XX y XXI
PRIMERA PARTE hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)
Final de la Primera Parte: Dúo Edgardo-Lucia (Escena 5)
SEGUNDA PARTE: Dúo Lucia-Enrico
Final de la Segunda Parte: El Sexteto




La TECERA PARTE de Lucia di Lammermoor que lleva por título “LA LOCURA” comienza en un salón de la Torre de Wolf’s Crag (Risco del Lobo), es de noche, “el cielo está muy negro; relampaguea, truena, y el viento se mezcla con el ruido de la lluvia”. La música con que se inicia esta tercera parte, una especie de preludio introductorio “allegro vivace”, es totalmente descriptiva de la furia de los elementos, en la grabación que elegí para esta guía de audición, como comprobaréis, se pasan un poco e incorporan ruidos que parecen extraídos de la propia naturaleza, creo que es innecesario porque el efecto conseguido casi es el contrario, parece un serial de esos que emitían antes por la radio. Encontramos a Edgardo comentando lo mal que está el tiempo últimamente y lo que se parece a su propio destino, cuando, de pronto, escucha los pasos de alguien que se acerca, es Enrico, que irrumpe en la estancia, está allí para retar a Edgardo a duelo al amanecer en el cementerio en el que están las tumbas de los Ravenswood, a lo largo del dúo la intensidad de la tormenta no ha hecho más que crecer. Esta dos primeras escenas forma parte de uno de los cortes tradicionales que ha sufrido la ópera, musicalmente, salvo la misma introducción orquestal, es bastante convencional, como si se hubiera seguido un molde, dramáticamente tiene su interés porque explica qué es lo que hará Edgardo al final de la ópera en un cementerio.


Escuchamos el inicio de esta Tercera Parte, Escenas 1 y 2: Uragano, scena y duetto: “Ashton! Si”(Edgardo, Enrico)



Terminada la segunda escena hay un cambio de decorado, nos vamos a una sala en el castillo de Lammermoor, estamos en plena celebración tras las nupcias entre Lucia y Arturo, la música introductoria, como el coro que le sigue, “D‘immenso giubilo“, es alegre e intrascendente, hasta que aparece Raimondo jadeando, demacrado y avanzando vacilante diciendo aquello de “Ah! Cessate... ah cessate quel contento…”. Seguidamente narra los recientes acontecimientos que acaba de presenciar, al escuchar gritos penetró en la alcoba nupcial y encontró a Lucia con un puñal en la mano, había matado al esposo y manifestaba signos de locura. La reacción del coro es más solemne, en tiempo maestoso, que patética. Raimondo advierte que la joven se acerca con la palabra “Eccola”.

Escenas 3 y 4. El coro “D’inmenso giubilo” y la “Gran scena” con coro: Ah! Cessate… ah cessate quel contento (Coro y Raimondo):



Según el libreto entra Lucia vestida de blanco, despeinada, con el rostro cubierto de una desolación mortal que le hace parecer un espectro, mirada petrificada, movientos convulsos y una sonrisa amarga, manifestando una espantosa demencia sino una señal de inminente fin. “Par dalla tomba uscita!”, comenta el coro.

Lucia, en un recitativo (“Il dolce suono”) rememora los acontecimientos sucedidos desde que se inició la ópera, pero en sentido diferente a como fueron en la realidad: ella ha escapado de los enemigos de Edgardo (fuggita io son da' tuoi nemici...), que se oponen a su boda y, a pesar de la amenaza de un fantasma que intenta separarlos, contraen matrimonio. El aria comienza en “Ardon gl’incensi”. Se retoman melodías aparecidas anteriormente como “la vita a noi sarà” del dúo de la primera parte.

Irrumpe en escena Enrico preguntando sobre el estado de su hermana, entonces Lucia, sin abandonar su enajenación mental, vuelve a la realidad: “Ah! Vittima fui d'un crudel fratello” y entona su cabaletta “Spargi d’amaro pianto”, quizás demasiado alegre y antidramática, para darle sentido podemos pensar, además de que Lucia no está en sus cabales y desvirtúa la realidad, que la joven está alegre porque sabe que morirá y que sólo en el cielo podrá ver plenamente satisfecho su amor, màs o menos como ocurre en Tristán e Isolda o en Aida.

Me llama la atención ni Normanno, ni Raimondo reconocen su parte de culpa, Enrico, que tampoco parece que lo termine de aceptar,  por lo menos asume que tendrá remordimeintos durante toda la vida. La muerte de Lucia, como ya ocurrió con la de Arturo, tendrá lugar fuera de escena, parece ser que la censura no hubiera permitido que las mismas hubieran tenido lugar en escena.

Sobre el uso de la "glass harmonica" y su cambio por la flauta de manos del propio Donizetti ante problemas para encontrar intérpretes ya hemos hablado, también sobre la inserción de agudos y de la cadenza no escrita por Donizetti en "Ardon gl'incensi", que se suele insertar en el 99,9 % de los casos para mayor exhibición virtuosística de la cantante de turno.

Escuchamos la escena de la locura completa en la grabación que seguimos para la guía de audición, la de Bonynge con Sutherland, Pavarotti, Milnes y Ghiaurov, 1971:



viernes, 8 de enero de 2010

Sobre Lucia (VII) - Final de la Segunda Parte - EL SEXTETO

Entradas anteriores:

1. Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
2. Antecedentes de Lucia de Lammermoor
3. PRIMERA PARTE hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
4. Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)
5. Final de la Primera Parte: Dúo Edgardo-Lucia (Escena 5)
6. SEGUNDA PARTE: Dúo Lucia-Enrico





Enrico, nervioso al comprobar que no podía quitar de la boca de su hermana la palabra “muerte”, había salido corriendo dejándola sola. Al iniciarse la Tercera Escena de la SEGUNDA PARTE permanece sentada en silencio mientras que un breve –poco más de medio minuto- y bellísimo preludio orquestal encargado a las cuerdas describe la situación de abatimiento en la que se encuentra . Aparece Raimondo y ella le interroga. Éste, como parece trabajar para el enemigo , trae noticias más bien pesimistas, le comunica que su hermano seguramente intercepta toda misiva enviada a Edgardo, pero también que el hecho de que éste no se ponga en contacto con ella es signo de infidelidad. Así que le recomienda que ceda, y barriendo para su terreno, la Iglesia, que es lo que le da de comer, le recuerda que el juramento que se profesaron no tiene ningún valor jurídico ni religioso. Lucia afirma debatirse entre el corazón y la razón - han conseguido, entre todos, confundirla-. Raimondo, que quiere rematar la faena, recurre al chantaje emocional, como ya hiciera Enrico, y le pide que se sacrifique por su difunta madre –que se retorcerá en su tumba si no se casa con Arturo- y por su desgraciado hermano. Al final logra convencerla y contentísimo entona su aria mientras ella no hace más que repetir que se encuentra fuera de sí misma (Son fuori di me stessa!..). Al final abandonan la escena.

Escuchamos la escena por Ildar Abdrazakov (Raimondo) y Diana Damrau (Lucia) bajo la dirección de Marco Armiliato en el Met 2008:



Cuarta Escena. Cambio de decorados: Una gran sala del castillo profusamente adornada para el recibimiento de Arturo en la que se encuentran ciento y la madre: Enrico, Arturo, Normanno, caballeros, damas y parientes de los Ashton, pajes, soldados, habitantes de Lammermoor y criados.
Lo primero que escuchamos, introducido por una música solemne, es un coro convencional: “Per te d'immenso giubilo”. Arturo y Enrico celebran la unión entre sus familias. Arturo, que se ve que está harto de tanto prolegómeno pregunta por su prometida. Enrico intenta tranquilizarlo y lo prepara: si la ves melancólica, no te preocupes que no es por la boda, es que llora la reciente muerte de la madre (“Piange la madre estinta...). Arturo, que parece que no traga lo de que la tristeza deriva aún de la muerte de la madre, pregunta sobre el rumor que dice que Edgardo iba detrás de ella, Enrico le confirma que es cierto pero nada dice sobre su correspondencia, es salvado por la llegada de Lucia, y vuelve a repetir por tercera vez que “piange la madre estinta...”
Seguimos con Armiliato en el Met 2008, escuchamos a Vladimir Stoyanov (Enrico), Sean Pannikar (Arturo) y los coros del Met:



Quinta Escena o “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Entra Lucia. Está tan decaída que debe apoyarse en Raimondo y Alisa. Es el momento de la firma del contrato, todo son presiones para que firme mientras que Arturo vive en el país de las maravillas, no se entera de nada. La pobre termina firmando y le da un amago de locura (el libreto dice que “llena de espanto y casi perdiendo la razón, firma el contrato). Cuando termina de firmar, y no antes ni después, se oye el ruido de alguien que quiere entrar a la fuerza.
Sexta Escena. Era Edgardo ¡Quién va a ser! Es el momento justo en el que todo es demasiado tarde. Lucia, ante el desorden generalizado, cae desmayada. Pero como tiene que cantar seguidamente, la cogen, la levantan y la sientan en una silla. Y aquí el genio de Donizetti encuentra la inspiración adecuada para construir uno de los números de conjunto más famosos de la historia de la ópera. Se para la acción y, como todos están sorprendidos, todos tienen algo que decir o que pensar, y lo hacen a la vez, todos los comentarios giran en torno al estado de apocamiento en que se encuentra la protagonista. Se van incorporando de dos en dos. Enrico-Edgardo, Lucia-Raimondo y Alisa-Arturo.
Edgardo está conmovido por el estado de Lucia, siente su remordimiento y todavía la ama.
Enrico siente remordimientos por haber traicionado el amor fraterno.
Lucia se lamenta porque la muerte no llega, se siente traicionada tanto por lo terrenal como por lo divino.
Arturo y Raimondo no pueden articular palabra alguna, están conmovidos por el estado de Lucia.
Alisa también está conmovida por Lucia, que parece debatirse entre la muerte y la vida.

Escuchamos la quinta y sexta escena en la misma versión del Met 2008, se incorporan a los anteriormente citados Michaela Martens (Alisa) y Piotr Beczala (Edgardo):



Terminado el sexteto, todos desenvainan las espadas contra Edgardo, que está dispuesto a defenderse. Pero Raimondo, como representante divino, interviene invocando la paz y la justicia de Dios y hace que todos vuelvan a envainar espadas. Entonces Edgardo conoce que Lucia acaba de firmar el contrato matrimonial con Arturo, a aquél no le basta con ver el documento sino que le pregunta si la firma corresponde a su letra. Al contestar Lucia afirmativamente Edgardo le devuelve el anillo y exige que, a su vez, Lucia devuelva el suyo. Cuando lo recibe de las temblorosas manos de Lucia lo tira al suelo, lo pisotea y maldice a toda su estirpe. Arturo y Enrico piden a Edgardo que se marche porque no saben lo que son capaces de hacer, Raimondo también le recomienda que se largue, seguramente la justicia divina lo recompensará en el futuro, mientras que Lucia se deja caer de rodillas y pide al cielo por la salvación de su amado. Edgardo, finalmente, ofrece su pecho para que le atraviesen con la espada pero todos lo acosan hasta la puerta para que se marche, Arturo y Enrico exigen venganza por el ultraje cometido por Edgardo pero no les parece el momento más adecuado, mientras que Lucia tiene que ser sostenida por Raimondo y asistida por Alisa y el resto de damas.

Este último fragmento ofrece especiales ocasiones de lucimiento, por este orden, a Raimondo, Edgardo y Lucia. Escuchamos ya la stretta acelerando, con su introducción,  y concertante final con los que acaba esta segunda parte:



Y ahora todo seguido en la versión de estudio de Bonynge con Milnes, Ghiaurov, Pavarotti y Sutherland. Desde ”Lucia: Ebben?; Raimondo: Di tua speranza l'ultimo raggio tramontò!“ (pista número 6) hasta el final:



El famoso sexteto grabado con acompañamiento de piano en 1917 por, siguiendo el orden de la foto, Giuseppe De Luca, Amelita Galli-Curci, Enrico Caruso, Flora Perini, Angelo Bada y Minnie Egener, Marcel Journet, que también interviene, no aparece en la foto:



Y para terminar el célebre sexteto a tres voces:


lunes, 28 de diciembre de 2009

Sobre Lucia (II) - El primer acto hasta la aparición de la prota.



Aunque sé que la mayoría de visitantes os la sabéis de sobra, voy a realizar una guía de audición de Lucia di Lammermoor, así podremos ir haciendo un repaso por diferentes intérpretes, tanto históricos como actuales,  de los personajes principales, ya veremos lo que sale porque no tengo nada planeado, la iré haciendo sobre la marcha. El primer problema que se me plantea es qué versión escoger, existen varias versiones que podrían servir como columna vertebral para realizar esta serie de entradas pero todas tienen un punto en el que cojean, por ejemplo la de Callas con Di Stefano y Karajan en Berlín 1954 tiene la ventaja, además de que es en directo, de la presencia de la griega pero el inconveniente de  que no se respeta la partitura en su integridad, la de Sills con Bergonzi y Schippers me gusta sobre todo por el tenor pero hay otras con mejores intérpretes en los papeles secundarios y prefiero la Lucia de Callas o de Sutherland a la de Sills, más que nada porque las veo más filológicas y porque la materia vocal de aquéllas es superior; me gustaría contar con el Edgardo de Kraus pero su grabación para EMI no me convence porque  Gruberova cantando Donizetti y yo, somos como el agua y el aceite, y así podríamos ir mencionando un montón de grabaciones. Al final me he decantado por la Bonynge con Sutherland, tiene un buen sonido, está grabada en su versión íntegra, cuenta con una soprano de referencia en este tipo de repertorio, que, a pesar de sus carencias dramáticas y de dicción, domina sobradamente la exigente coloratura del rol sin ser la típica soprano ligera; junto a ella un tenor algo plano en lo interpretativo pero que tiene el timbre ideal para cantar el papel de Edgardo, además Ghiaurov es un lujo como Raimondo, aunque Milnes me molesta un poco como Enrico. Así que los datos de la grabación que voy a utilizar como base son los siguientes:

Donizetti. Lucia di Lammermoor
Lucia (Joan Sutherland)
Edgardo (Luciano Pavarotti)
Enrico (Sherrill Milnes)
Raimondo (Nicolai Ghiaurov)
Alisa (Huguette Tourangeau)
Orquesta de la ROH, Covent Garden
Dir.: Richard Bonynge.
1971

La acción de Lucia di Lammermoor tiene lugar en la Escocia del siglo XVI, sin embargo en la novela de Walter Scott los sucesos ocurren a finales del siglo XVII. La ópera consta de tres partes, si se me permite, una por acto -en realidad es una ópera con un acto único-.

PRIMERA PARTE. La Partenza (La Partida)
SEGUNDA PARTE. Il contratto nuziale (El contrato nupcial)
TERCERA PARTE. La ragion smarrita (La locura)

PRIMERA PARTE. LA PARTENZA


1) PRIMERA ESCENA (Cr.: "Percorrete le spiagge vicine"). La acción tiene lugar en los jardines del castillo de Ravenswood. La ópera carece de obertura, comienza con un breve preludio, unos dos minutos,  con el que, sin solución de continuidad, enlaza el coro “Recorrete la spiagge vicine”. Resulta que Normanno, Jefe de la guardia del castillo, y los habitantes del castillo con trajes de caza parece que están realizando una búsqueda, no sabemos ni cómo ni por qué, es una cuestión de honor, se ve que el Sr. Cammarano pensaba que el público era listísimo. Cuando terminan su número salen todos corriendo, se supone que en busca del fugitivo, y dejan en escena a Normanno.
El preludio, que dura unos dos minutos y en el que el protagonismo principal lo lleva la sección de viento, no deja lugar a dudas, nada bueno va a suceder, esto no es una ópera bufa, el ambiente que se perfila es bastante siniestro, esta ópera acabará mal. El coro que le sigue es bastante rutinario, estos señores van de cacería pero parece que lo que persiguen no son animales, nos quedamos con eso. Es una cuestión de honor, cualquier espectador ya se ha dado cuenta de que lo del honor “no cuela”, que aquí va a haber gato encerrado.



NORMANNO E CORO

Percorrete le spiagge vicine,
Percorriamo le spiagge vicine,
Della torre le vaste rovine:
Cada il velo di sì turpe mistero
Lo domanda... lo impone l'onor.
Splenderà l'esecrabile vero
Come lampo fra nubi d'orror,
L'onor lo vuol.

2) SEGUNDA ESCENA (Recit.: "Tu sei turbato...", Cav.: "Cruda... funesta smania"). Normanno se había quedado solo en los jardines, ahora llegan Enrico, el hermano de Lucia, con actitud desafiante,  y Raimondo,  apesadumbrado. Por fin nos van a explicar de qué va la cosa. 
a) El hermano de Lucia, Enrico, tiene un enemigo que, al parecer -pues nada se dice con claridad- le ha arrebatado el poder político, Edgardo, el  señor del castillo de Ravenswood. Para recuperarlo sólo hay una solución, un matrimonio de conveniencia entre Lucia y Lord Arturo Bucklaw.
b) Según Raimundo -siempre intercediendo en favor de Lucia- la doncella, apesadumbrada  desde la reciente muerte de su madre,  no está para pensar en bodas.
c) Y Normanno tiene una exclusiva guardada, ahora que está el ambiente calentito es el momento de soltarla: en realidad, independientemente de que la chica parezca un poco trastornada desde la muerte de su mamá,  lo que ocurre con la niña es que está enamorada de  un caballero que la salvó de la amenazadora envestida de un toro. Normanno sospecha que el amante de Lucia, no es otro que el enemigo de la familia, Edgardo Ravenwood.
Enrico, cuando conoce las sospechas es presa de la indignación, le dolería más la traición de su hermana que si cayera fulminada por un rayo, se trata de la cavatina “Cruda… funesta smania”

3) TERCERA ESCENA (Cr. "Come vinti da stanchezza" y Cab. "La pietade in suo favore").  Vuelve el coro de cazadores que había abandonado la escena y confirma las sospechas, Lucia se ve en secreto con Edgardo. Al hermano de Lucia le da un ataquito. Raimundo, que es el preceptor y confesor de la joven, intenta mostrar la botella medio llena en favor de Lucia pero no hay manera, Arturo sólo piensa en sangre y venganza.

Escuchamos las escenas segunda y tercera seguidas porque así no rompemos una de las estructuras típicas del aria belcantista: cavatina + coro + cabaletta.



ENRICO
La pietade in suo favore
Miti sensi invan ti detta...
Se mi parli di vendetta
Solo intenderti potrò.
Sciagurati!... il mio furore
Già su voi tremendo rugge...
L'empia fiamma che vi strugge
Io col sangue spegnerò.
Si, si spegnerò!
Io Col sangue spegnerò!
(...)

ENRICO

Cruda... funesta smania
Tu m'hai destata in petto!...
È troppo, è troppo orribile
Questo fatal sospetto!
Mi fa gelare e fremere!...
Mi drizza in fronte il crin!
Colma di tanto obbrobrio
Chi suora mia nascea!

Escuchamos cavatina y cabaleta interpretados por Renato Bruson, nos saltamos el coro central:






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Muchas cosas quedan en el aire: 


¿Por qué es necesario que Lucia se case con Lord Arturo para que mejore la sitsituación de su familia? ¿De qué huye Edgardo estando en Ravenswood y siendo el señor del lugar? ¿Cuál es la razón de la animadversión entre la familia Ashton y la familia Ravenswood?


En el blog Ópera abierta-Universidad de León nos dan la explicación a estos interrogantes: "La ópera transcurre en Escocia a finales del siglo XVI, en un momento de crisis política y religiosa que Walter Scott describe en su obra The bride of Lammermoor, a partir de la cual Salvatore Cammarano elaboró el libreto de Donizetti. Los partidarios del rey Jaime VI, reformados, se oponen a los de su madre, la católica María Estuardo. Los Ashton han prestado su apoyo a los reformados, mientras que los Ravenswood se han afiliado con los católicos. Henry/Enrico Ashton y Edgard/Edgardo de Ravenswood son, pues, enemigos declarados, fundamentalmente por dos motivos: el primero, político, ha sido la apropiación por parte de los Ashton de los bienes de los Ravenswood, que se habían arruinado durante la guerra civil (1570-1573) por estar comprometidos con la causa perdedora, la de los Estuardo; el segundo, personal y religioso, ha sido el intento de Henry Ashton de prohibir la ceremonia de inhumación de lord Ravenswood, padre de Edgardo, según el rito de la Iglesia escocesa. Esta aclaración es importante para entender por qué, en la ópera, Edgardo de Ravenswood es apartado de los lugares que llevan su nombre, cuyo propietario se llama Ashton. Ahora bien, Ashton también está arruinado y pasa por una delicada situación política en la que sólo encuentra una salida: la boda de su hermana con alguien que pueda salvarla."