miércoles, 3 de octubre de 2012

A propósito de Rigoletto (V) - Decir Il Duca, es decir, Alfredo Kraus



Curioso que sea un protagonista y no conozcamos su nombre, sólo su título, duque de Mantua. Sin embargo en el drama de Victor Hugo el duque es rey (ya sabemos que el cambio fue culpa de la censura en la Venecia bajo dominio austriaco) y no sólo tiene nombre sino que además es un personaje histórico, Francisco I de Francia.

Dentro de los tenores protagonistas verdianos es una excepción, un personaje negativo (también lo es Otello pero siempre desde un punto de vista psicológico y por culpa de una enfermedad, los celos), una especie de Don Giovanni o Casanova, un caprichoso libertino y un déspota que va seduciendo jóvenes doncellas ocultando su estado civil de casado.

Cuenta con una de las arias más famosas de la historia de la ópera, que además es muy curiosa porque desde un punto de vista dramático y musical se adapta perfectamente a las características del personaje pero  por sí misma y sacada de contexto no deja de ser más que una melodía pegadiza, y tanto que parece ser que Verdi no quiso mostrarla hasta el mismo día del estreno por miedo a que se popularizara antes de tiempo, dicen que al día siguiente ya la cantaban los gondoleros venecianos. Evidentemente estamos hablando de La dona è mobile, y aquí, con permiso de Kraus, vamos a escuchar a Pavarotti:




Es inevitable. En cuanto pienso en el duque de Mantua me viene a la mente la imagen de Alfredo Kraus. Pavarotti, sin embargo, decía que Alfredo era Alfredo en referencia al protagonista masculino de La traviata, no sé si lo decía porque realmente lo pensaba o por hacer la gracia con la identidad de nombres. Desde luego hay razones de mucho peso para considerar que Pavarotti tenía razón, pero también es posible defender otras opciones; así  habrá quien dirá que en  realidad Alfredo era Werther y habrá quien lo considere un Fausto o un Arturo, tampoco estos carecerán de motivos. Pero estoy diciendo algo bien distinto, no se trata de que sea o no sea su mejor personaje, se trata de que a "il duca" yo le pongo la cara de Alfredo. A Bergonzi, que seguramente es el duque que más he escuchado en mi vida (desgraciadamente en grabaciones), que pudiera ser un rival, lo asocio más con una voz que sale de un reproductor de discos y una foto fija, a Pavarotti sólo soy capaz de asociarlo físicamente con Nemorino.

Precisamente con la ópera Rigoletto se produjo el debut de Alfredo Kraus, fue en El Cairo en 1956, más o menos por esas fechas en La Scala se interesaron por él, pero el canario tenía una fuerte personalidad y las cosas bastante claras y contestó a la agente que le había hecho la proposición que muchas gracias pero que el no iba a ir a La Scala para hacer pequeños papeles, que le llevaría el tiempo que fuera preciso pero que él iba a cantar allí los papeles importantes de su repertorio, que el no quería la puerta chica y que asumía el riesgo (Alfredo Kraus. Confidencias para una leyenda. Fracis Lacombrade). Y le salió bien la jugada, unos cuatro años más tarde debutaba en el teatro milanes con La Sonnambula y a partir de entonces todo fueron éxitos. En 1966 debutaba en Nueva York y cantando il duca, hay testimonio:


Pero qué lento ¿no? Y sin da capo. Podemos escuchar la cabaletta como está mandado en la voz de Carlo Bergonzi, otro gran duque:


También fue Rigoletto la primera ópera que grabó en estudio, junto a Renata Scotto y una de las óperas que le acompañaron durante toda su carrera, nunca la dejó de interpretar. Ahora volvemos a Alfredo Kraus y a su debut en el Met pero escuchando desde el recitativo del aria previa a la cabaletta:


Ahora el personaje de el duque de Mantua lo está cantando muy bien Piotr Beczala, pero estamos hablando de un nivel distinto a los otros tres que hemos escuchado, sobre todo por una cuestión idiomática. Ahora bien, ¡quién lo pillara!:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada