domingo, 20 de enero de 2013

Debussy y el Prix de Roma. Lamento de Lia.


El Prix de Roma es un premio no se otorgaba en la ciudad italiana, sino que es francés y tiene su origen a mediados del siglo XVII bajo el reinado de Luis XIV, en su modalidad de Gran Prix de pintura y Gran Prix de escultura, era organizado por la Académie Royale de Peinture et de Sculpture , al ganador del mismo, un estudiante de la Academia, se le concedía una pensión y una estancia en Roma, de dos a cuatro años de duración, en la que podía perfeccionar sus estudios. Fue sufriendo distintas vicisitudes a lo largo de su existencia (como por ejemplo la sede en Roma de la Academia que fue primero en el Palazzo Mancini y pasó  después a Villa Medici),  pero no  voy a centrarme en ellas, sólo diré que en 1803 se incorpora el Gran Premio de composición musical. Entre los laureados en esta nueva modalidad encontramos a Méhul en 1807, Halévy, que recibió el segundo premio en los años 1816 y 1817, Adam, que obtuvo una mención en 1824 y el segundo premio al año siguiente, Berlioz, no obtuvo premio en los años 1826 , 1827 y 1829, pero sí el segundo premio en 1828 y el primero en 1830, Thomas el primero en 1832 , Gounod el segundo en 1837 y el primero en 1839, Bizet, el segundo en 1856 y el primero al año siguiente, Massenet en 1863, hasta que Claude Debussy ganó el segundo en 1883 y el primero en 1884 con L'enfant prodigue, y aquí paramos porque es lo que nos interesa.


L'enfant prodigue es una cantata en un acto para tenor, sorpano, barítono y orquesta, compuesta por Debussy sobre un texto de Edouard Guinand, que además de servir para que el joven músico de 21 años obutviera el Prix de Roma, fue muy bien acogida por la crítica en el París de 1884. En L'enfat prodigue ya apreciamos características típicas del lenguaje de Debussy, que aún tendría que evolucionar muchísimo, ese clima de misterio y ensoñación, pero también muchas influencias de Massenet, y de la música rusa, el exotismo orientalizante. Victoria de los Ángeles, con ese centro de voz tan rico, tan carnal y, a la vez, tan etéreo, con su sentido del fraseo, inmaculada dicción y cuidada pronunciación francesa, con su verdad, se erige en una de las intérpretes ideales tanto del aria de Lia y como de cualquier pieza de Debussy.


Escuchamos el recitattivo y aria de Lia: L’année en vain chasse l’année… - Azaël! Azaël! Pourquoi m’as-tu quittée? 


Lia: "En vano un año expulsa a otro; a cada nueva estación sus juegos y travesuras me entristecen a mi pesar, renuevan mi herida y aumentan mi pena. Vengo a buscar la playa solitaria. ¡Dolor involuntario, vano esfuerzo! Lía llora siempre al niño que ya no tiene. ¡Azael, Azael! ¿Por qué me abandonaste? En mi corazón maternal vive tu imagen. Sin embargo, las noches eran suaves en la llanura de los olmos, cuando tras la cosecha tornaban los bueyes pardos. Terminada la labor, niños, ancianos y servidores, labriegos y pastores alababan la mano bendita de Dios. Así seguían los días tras los días, y en la buena familia el mancebo y la doncella expresaban su casto amor. Los demás no sienten el peso de la vejez. Felices ven en sus hijos pasar sin pena ni tristeza los años. Para el corazón sin consuelo ¡cómo pesa el tiempo! Azael, Azael, ¿por qué me abandonaste?" 

La cantata completa dura algo más de media hora y la podéis escuchar aquí interpretada por Jessye Norman -tampoco es moco de pavo-, José Carreras, Dietrich Fischer-Dieskau, la Orquesta de la Radio de Stuttgart bajo la dirección de Gary Bertini:





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada