viernes, 8 de enero de 2010

Sobre Lucia (VII) - Final de la Segunda Parte - EL SEXTETO

Entradas anteriores:

1. Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
2. Antecedentes de Lucia de Lammermoor
3. PRIMERA PARTE hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
4. Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)
5. Final de la Primera Parte: Dúo Edgardo-Lucia (Escena 5)
6. SEGUNDA PARTE: Dúo Lucia-Enrico





Enrico, nervioso al comprobar que no podía quitar de la boca de su hermana la palabra “muerte”, había salido corriendo dejándola sola. Al iniciarse la Tercera Escena de la SEGUNDA PARTE permanece sentada en silencio mientras que un breve –poco más de medio minuto- y bellísimo preludio orquestal encargado a las cuerdas describe la situación de abatimiento en la que se encuentra . Aparece Raimondo y ella le interroga. Éste, como parece trabajar para el enemigo , trae noticias más bien pesimistas, le comunica que su hermano seguramente intercepta toda misiva enviada a Edgardo, pero también que el hecho de que éste no se ponga en contacto con ella es signo de infidelidad. Así que le recomienda que ceda, y barriendo para su terreno, la Iglesia, que es lo que le da de comer, le recuerda que el juramento que se profesaron no tiene ningún valor jurídico ni religioso. Lucia afirma debatirse entre el corazón y la razón - han conseguido, entre todos, confundirla-. Raimondo, que quiere rematar la faena, recurre al chantaje emocional, como ya hiciera Enrico, y le pide que se sacrifique por su difunta madre –que se retorcerá en su tumba si no se casa con Arturo- y por su desgraciado hermano. Al final logra convencerla y contentísimo entona su aria mientras ella no hace más que repetir que se encuentra fuera de sí misma (Son fuori di me stessa!..). Al final abandonan la escena.

Escuchamos la escena por Ildar Abdrazakov (Raimondo) y Diana Damrau (Lucia) bajo la dirección de Marco Armiliato en el Met 2008:



Cuarta Escena. Cambio de decorados: Una gran sala del castillo profusamente adornada para el recibimiento de Arturo en la que se encuentran ciento y la madre: Enrico, Arturo, Normanno, caballeros, damas y parientes de los Ashton, pajes, soldados, habitantes de Lammermoor y criados.
Lo primero que escuchamos, introducido por una música solemne, es un coro convencional: “Per te d'immenso giubilo”. Arturo y Enrico celebran la unión entre sus familias. Arturo, que se ve que está harto de tanto prolegómeno pregunta por su prometida. Enrico intenta tranquilizarlo y lo prepara: si la ves melancólica, no te preocupes que no es por la boda, es que llora la reciente muerte de la madre (“Piange la madre estinta...). Arturo, que parece que no traga lo de que la tristeza deriva aún de la muerte de la madre, pregunta sobre el rumor que dice que Edgardo iba detrás de ella, Enrico le confirma que es cierto pero nada dice sobre su correspondencia, es salvado por la llegada de Lucia, y vuelve a repetir por tercera vez que “piange la madre estinta...”
Seguimos con Armiliato en el Met 2008, escuchamos a Vladimir Stoyanov (Enrico), Sean Pannikar (Arturo) y los coros del Met:



Quinta Escena o “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Entra Lucia. Está tan decaída que debe apoyarse en Raimondo y Alisa. Es el momento de la firma del contrato, todo son presiones para que firme mientras que Arturo vive en el país de las maravillas, no se entera de nada. La pobre termina firmando y le da un amago de locura (el libreto dice que “llena de espanto y casi perdiendo la razón, firma el contrato). Cuando termina de firmar, y no antes ni después, se oye el ruido de alguien que quiere entrar a la fuerza.
Sexta Escena. Era Edgardo ¡Quién va a ser! Es el momento justo en el que todo es demasiado tarde. Lucia, ante el desorden generalizado, cae desmayada. Pero como tiene que cantar seguidamente, la cogen, la levantan y la sientan en una silla. Y aquí el genio de Donizetti encuentra la inspiración adecuada para construir uno de los números de conjunto más famosos de la historia de la ópera. Se para la acción y, como todos están sorprendidos, todos tienen algo que decir o que pensar, y lo hacen a la vez, todos los comentarios giran en torno al estado de apocamiento en que se encuentra la protagonista. Se van incorporando de dos en dos. Enrico-Edgardo, Lucia-Raimondo y Alisa-Arturo.
Edgardo está conmovido por el estado de Lucia, siente su remordimiento y todavía la ama.
Enrico siente remordimientos por haber traicionado el amor fraterno.
Lucia se lamenta porque la muerte no llega, se siente traicionada tanto por lo terrenal como por lo divino.
Arturo y Raimondo no pueden articular palabra alguna, están conmovidos por el estado de Lucia.
Alisa también está conmovida por Lucia, que parece debatirse entre la muerte y la vida.

Escuchamos la quinta y sexta escena en la misma versión del Met 2008, se incorporan a los anteriormente citados Michaela Martens (Alisa) y Piotr Beczala (Edgardo):



Terminado el sexteto, todos desenvainan las espadas contra Edgardo, que está dispuesto a defenderse. Pero Raimondo, como representante divino, interviene invocando la paz y la justicia de Dios y hace que todos vuelvan a envainar espadas. Entonces Edgardo conoce que Lucia acaba de firmar el contrato matrimonial con Arturo, a aquél no le basta con ver el documento sino que le pregunta si la firma corresponde a su letra. Al contestar Lucia afirmativamente Edgardo le devuelve el anillo y exige que, a su vez, Lucia devuelva el suyo. Cuando lo recibe de las temblorosas manos de Lucia lo tira al suelo, lo pisotea y maldice a toda su estirpe. Arturo y Enrico piden a Edgardo que se marche porque no saben lo que son capaces de hacer, Raimondo también le recomienda que se largue, seguramente la justicia divina lo recompensará en el futuro, mientras que Lucia se deja caer de rodillas y pide al cielo por la salvación de su amado. Edgardo, finalmente, ofrece su pecho para que le atraviesen con la espada pero todos lo acosan hasta la puerta para que se marche, Arturo y Enrico exigen venganza por el ultraje cometido por Edgardo pero no les parece el momento más adecuado, mientras que Lucia tiene que ser sostenida por Raimondo y asistida por Alisa y el resto de damas.

Este último fragmento ofrece especiales ocasiones de lucimiento, por este orden, a Raimondo, Edgardo y Lucia. Escuchamos ya la stretta acelerando, con su introducción,  y concertante final con los que acaba esta segunda parte:



Y ahora todo seguido en la versión de estudio de Bonynge con Milnes, Ghiaurov, Pavarotti y Sutherland. Desde ”Lucia: Ebben?; Raimondo: Di tua speranza l'ultimo raggio tramontò!“ (pista número 6) hasta el final:



El famoso sexteto grabado con acompañamiento de piano en 1917 por, siguiendo el orden de la foto, Giuseppe De Luca, Amelita Galli-Curci, Enrico Caruso, Flora Perini, Angelo Bada y Minnie Egener, Marcel Journet, que también interviene, no aparece en la foto:



Y para terminar el célebre sexteto a tres voces:


miércoles, 6 de enero de 2010

Frank Martin - Les cadeaux



Una noche como la de hoy  es la excusa perfecta para traer al blog una composición relacionada con los Magos de Oriente y reflexionar sobre la importancia material de los regalos. Hace unos meses, cuando repasábamos el disco que, bajo el título "La Bonne Chanson", Anne Sofie von Otter dedicó a la canción de cámara francesa, ya escuchábamos uno de los "Trois Chants de Noël"  que Frank Martin (1890-1974) -que no era francés sino suizo- dedicó a su hija de quince años en 1947, hoy escucharemos otro, el primero de ellos, "Les cadeaux" para voz, flauta y piano compuesto sobre un texto del poeta Albert Rudhandt.



Como, por el momento, el vídeo no funciona, lo podéis escuchar aquí:


lunes, 4 de enero de 2010

Sobre Lucia (VI) - Los antecedentes de "Lucia di Lammermoor"

Entradas anteriores:
1. Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
2. Antecedentes de Lucia de Lammermoor
3. PRIMERA PARTE hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
4. Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)
5. Final de la Primera Parte: Dúo Edgardo-Lucia (Escena 5)
6. SEGUNDA PARTE: Dúo Lucia-Enrico



Thre Bride of Lammermoor, 1878
John Everett Millais


En 1668 Janet Dalrymple, hija de un noble escocés, William Dalymple, vizconde de Stair, se había enamorado y comprometido con un joven, Lord Rutherford; sin embargo, bajo la presión del padre, la joven tuvo que romper su compromiso y aceptar el pretendiente que su familia le imponía, David Dumbar, lord Baldoon.

La boda entre Janet y David tuvo lugar el 12 de agosto de 1668. Esa misma noche en la habitación nupcial tuvieron lugar los dramáticos acontecimientos que dieron lugar a que Walter Scott se interesara por la historia más de cien años después y publicara la novela titulada “The Bride of Lammermoor”. Y es que los que acudieron alertados por los gritos que venían de la habitación encontraron a Janet Darlrymple fuera de sí, acurrucada en una esquina mientras que su reciente esposo, David Dumbar, se desangraba sobre la cama. Éste sobreviviría a sus heridas pero ella no recuperaría jamás la razón.

Dumbar nunca quiso contar qué es lo que había pasado esa noche en la habitación nupcial, bien pudo haber sido el pretendiente rechazado que, introduciéndose en la habitación del matrimonio sin ser visto, había llevado a cabo una horrible venganza. Walter Scott, al novelar los hechos, optó por que fuera la esposa quien asesinaba al marido que le había sido impuesto.

La novela de Walter Scott tuvo tanta repercusión que pronto se llevó al teatro, en 1820 se estrenaba el drama “The Bride of Lammermoor” de Tom Dibdin. En 1821 era J. W. Calcraft quien, con el mismo título, estrenaba su drama.

En 1828 se estrenaba en París y en francés otro nuevo drama basado en la novela de Scott, “La Fiancée de Lammermoor” de Victor Ducange.

Y al año siguiente, el 12 de diciembre de 1829, la primera ópera, “Le Nozze di Lammermoor” de Carafa, basada en un libreto de Luigi Balocchi, estrenada en el Teatro de los italianos de París.

En 1831 , en Trieste, “La Fidanzata di Lammermoor” de Luigi Rieschi, basada en un libreto de Calisto Bassi y en 1834, en Padua, con el mismo título la ópera de Alberto Mazzucato basada en un libreto de Pietro Beltrame. El 26 de septiembre de 1835 se estrena en Nápoles “Lucia di Lammermoor” de Gaetano Donizetti, con libreto de Salvatore Cammarano.

Para la ilustrar la entrada, y siguiendo con la audición de distintas interpretaciones de la ópera, he elegido el final de la Primera Parte en dos versiones que todavía no nos habían visitado:

Carlo Bergonzi como Edgardo y Anna Moffo como Lucia bajo la dirección de Georges Prêtre en una grabación de estudio efectuada en 1966:



- Alfredo Kraus como Edgardo y Renata Scotto como Lucia bajo la dirección de Bruno Rigacci en una grabación en vivo efectuada en el Maggio Musicale Fiorentino en 1963. Una auténtica joya:


domingo, 3 de enero de 2010

Sobre Lucia (V) - Segunda Parte - Dúo Lucia-Enrico




Entradas anteriores:
1. Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
2. PRIMERA PARTE hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
3. Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)
4. Final de la Primera Parte: Dúo Edgardo-Lucia (Escena 5)

LA  SEGUNDA PARTE  lleva por título “EL CONTRATO NUPCIAL”. Cuando se levanta  el telón tenemos  ante nosotros una estancia de los departamentos de Enrico, éste está sentado en una mesa y llega Nomanno.  Ya está preparada la boda de Lucia con Arturo. Los invitados ya han llegado al castillo. Enrico confiesa estar “tembloroso” ante la inminente llegada de la novia ¿qué pasaría si Lucia se opusiese?  Normanno lo tranquiliza, hace mucho tiempo que la muchacha no ve a Edgardo, además toda comunicación entre ambos ha sido interceptada y se ha propagado un bulo que dice que éste se ha enamorado de una tercera mujer.  Enrico ve llegar a Lucia y, le pide al jefe de la guardia la entrega de una carta simulada; además le ordena que salga en busca del novio, Arturo, para traerlo al castillo, con lo que aquél abandona la estancia dejando solos a los hermanos.
Escuchamos esta PRIMERA ESCENA de la SEGUNDA PARTE. Se trata de un recitativo acompañado precedido de un brevísimo preludio. La grabación es la que estamos utilizando como guía de Richard Bonynge con Sherrill Milnes:



En la SEGUNDA ESCENA aparece Lucia, según el libreto su rostro está pálido, la mirada perdida, indicando su sufrimiento y los primeros síntomas de desequilibrio mental. Avanza maquinalmente, silenciosa. ¿Me miras y callas? (“Mi guardi, e taci?”) cuando para ti hemos montado toda esta parafernalia, dice Enrico. Y Lucia replica:  La horrenda y funesta palidez que cubre mi rostro te manifiesta, aunque yo permanezca en silencio, mi tragedia y mi dolor. Tremendo. Enrico recurre al chantaje emocional, le recuerda que es su hermano y la quiere, que si no tuvo piedad fue por su indigno amor, que ahora es el momento de olvidar. Pero cuando nombra la palabra “sposo” ella le suplica que permanezca callado porque ha jurado fidelidad a otro hombre. Es el momento de sacar la falsa carta con objeto de mostrar a Lucia que Edgardo no la ama. Lucia procede a su lectura y se derrumba. Esta segunda escena se inicia con una melodía estilizada, que coincide con la entrada de la protagonista, en la última parte del recitativo de nuevo recurre Donizetti al desarrollo del dúo en una forma intermedia entre el recitativo acompañado y el canto. Escuchamos el fragmento por Callas y Panerai bajo la dirección de Karajan:



El dúo, entendido como el correlato del aria cuando cantan dos, comienza propieamente en “Soffriva nel pianto... “, que introduce una melodía digna del mejor Bellini, Lucia sólo ve una salida: la muerte, por primera vez en este acto la acción se para con el pretexto de que los cantantes puedan exhibir sus dotes canoras…



…hasta que a lo lejos se escucha el sonido de las trompetas anunciando la llegada del pretendiente de Lucia…



…y que sirve de interludio a la cavatina subsiguiente: “Se tradirmi tu potrai”. Lucia sólo encuentra consuelo en la muerte y Enrico, que se ha quedado sin argumentos, abandona la estancia y deja sola a la hermana, que cae abatida en una silla.



Escuchamos la segunda escena completa en la versión que utilizamos de guía, la de Bonynge cantan Sutherland y Milnes:






En la entrada anterior decía que no íbamos a abandonar la versión en alemán de FERENC FRICSAY, grabada en los estudios de la radio de Berlín en 1953. Imaginad qué Enrico podría ofrecer Fischer-Dieskau, barítono que nos ha dejado grandes retratos de personajes verdianos como Rigoletto, Iago o Rodrigo de Posa; pues bien, no hace falta que lo imaginéis porque participa en la grabación de Fricsay, lo malo es que canta en alemán. Las aproximaciones de Fischer-Dieskau al repertorio verdiano han sido muy discutidas, porque se dice que está fuera de estilo y porque se considera que su canto es demasiado amanerado o artificioso para la inmediatez y visceralidad que exige Verdi, en el caso de Donizetti estaríamos en un caso similar; sin embargo es mucho más difícil discutir que pocos barítonos son capaces de penetrar en la psicología de estos personajes verdianos con la inteligencia con que lo hizo Fischer-Dieskau y en el caso del Enrico de la Lucia donizettiana podemos afirmar lo mismo. Lo siento por el que sea incapaz de olvidarse de Donizetti y centrarse en la capacidad de este hombre para penetrar en los personajes que interpreta a la vez que canta, sin ningún exceso, con el mejor gusto y la mejor técnica posible:

sábado, 2 de enero de 2010

Sobre Lucia (IV) - Final de la Primera Parte - Dúo Edgardo-Lucia

Entradas anteriores:
1. Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
2. El primer acto hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
3. Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)



Seguimos con la misma versión: Sutherland, Pavarotti y Bonynge




Unos treinta minutos tarda en aparecer el principal protagonista masculino de la ópera , sin embargo, su nombre ha aparecido una y otra vez desde el comienzo. Con las palabras “Egli s’avanza…” Alisa anuncia su llegada antes de que tenga lugar en escena, un golpe de efecto muy conseguido, después, como hará Brangäne durante el dúo de amor del segundo acto de Tristan e Isolda,  la doncella se marcha hacia la puerta para vigilar, pero ni el dúo entre Lucia y Edgardo tiene las connotaciones sexuales del de Tristán e Isolda, ni aquéllos están cometiendo ninguna infidelidad conyugal, ya hablamos el otro día de las razones por las que su amor debe permanecer en secreto. La entrada de Edgardo es impetuosa, la música, aunque por brevísimo tiempo –cinco segundos-,  se carga de nobleza, de hecho, me hace recordar momentos de Los Maestros Cantores, claro que echo en falta la grandiosa orquestación de Wagner.

Ha llegado el momento de hacer avanzar la acción y Donizetti recurre a un recitativo acompañado en el que la música aparece entrecortada, no es ninguna novedad pero sirve para ir acentuando la tensión dramática de la escena.

Edgardo,  tras pedir disculpas por haberla citado a horas tan intempestivas pero tiene sobrados motivos para ello: debe dar cuenta a Lucia de sus planes. Marchará a Francia para planear cómo conseguir sus pretensiones políticas, pero antes pedirá la mano de Lucia  a Enrico, el hermano, no sin antes haber hecho las paces entre ambas familias. Lucía ve con buenos ojos la reconciliación; sin embargo, no le parece muy oportuno que su hermano sepa de su amor. La reacción de Edgardo es de ira y entonces  comenzamos a aclarar algunas dudas:  Enrico fue perseguidor de los Ravenswood, asesinó al padre de Edgardo y lo desposeyó de su fortuna. Lucia al ver al amado fuera de sí parece perder toda la fe depositada en la relación y desesperada exclama un “Edgaaaaardoo” que lo dice todo. Él entonces entona la frase “M'odi, e trema” en la que el tenor tiene que pasar comprometidamente del agudo al grave, justo en el momento previo al comienzo de“Sulla tomba che rinserra il tradito gennitore” , un larghetto en cuyo acompañamiento orquestal intervienen las cuerdas en pizzicato.

Continuando Edgardo con su ataque de ira –el mozo también parece tener una vena que le hace irse un poco “pallá”- le recuerda a Lucia, que juró vengar la muerte de su padre y no ha roto el voto todavía. Yo diría que esto es una amenaza. Es lo que le faltaba a Lucia, la pobre no gana para sustos.

Cuando ella interviene,  la melodía parece que se estiliza, no es extraño que Edgardo reaccione  y que,  poseído de nuevo por el amor  -¿veis como está un poco trastornado?-, saque un anillo que pone en el dedo de la muchacha,  a la que  hace jurar fidelidad eterna. Ya son pareja de hecho. Este fragmento no se sabe muy bien qué es, si un recitativo acompañado o propiamente un dúo, podríamos definirlo como un arioso en dúo, no sé si es correcto.

La escena y el acto terminan con un glorioso dúo de amor: “Verranno a te sull’aure”, dúo en el que primero interviene la soprano , le sigue el tenor  -que no incorpora ninguna  variación melódica-  y finalmente repiten la melodía los dos juntos, el acompañamiento orquestal es mínimo. Siempre habrá quien menosprecie  estos dúos por su simplicidad,  yo lo encuentro una magnífica manera de finalizar el acto, y no hay que pasar por alto la belleza de la melodía plasmada en las cuerdas y el canto de la pareja. Podéis comprobar que lo que suena es un vals, yo no sé si entonces era típico, como hoy, después de la celebración de un matrimonio, que los novios bailaran un vals, si era así es posible que la música quiera sugerir que  el compromiso que han adquirido ante las fuerzas naturales  tiene valor de matrimonio, si entonces no era la tradición o el efecto no fue buscado por el compositor diremos simplemente que le quedó muy bien.


LUCIA VON LAMMERMOOR

Pero no quiero terminar este post sin colocar un fragmento de una "Lucia de Lammermoor" que me tiene poseído desde hace unos días. Desde luego no es la primera opción para conocer la ópera, pero tiene un encanto especial, primero por, Ferenc Fricsay, un director húngaro especialista en Mozart que dirige, a mi modo de ver, prodigiosamente la Orquesta RIAS Symphonie-Orchester de Berlín, una orquesta fundada por las tropas de ocupación americanas en Berlín en 1946, esta orquesta tuvo como director titular a Fricsay de 1948 a 1954 y de 1959 a 1964- Lo bueno que tenía Fricsay es la estupenda comunicación que existía entre él y sus cantantes, que casi siempre eran los mismos; en este caso nos encontramos Maria Stader -una cantante húngaro-suiza que por su pequeña estatura apenas cantó en escena- como Lucia y al suizo  Ernest Haefliger como Edgardo, están fantásticos, y es que saben cantar. No sé si os parecerá una Lucia muy mozartiana como parece presagiar tal reparto, yo creo que sí lo es, juzgad vosotros mismos. Me sorprende Stader por su originalidad, parece que encuentra una tercera vía de interpretación no muy ortodoxa pero interesante, no es ni la de la soprano ligera tipo jilguero ni la trágico-belcantista seguida por Callas.

Aunque os dé un poco de repelús una Lucia en alemán os aseguro que vale la pena dedicar unos minutos a escuchar el dúo del final del acto. Vendrá más veces porque está grabación, efectuada en 1953, guarda más sorpresas. Ni que decir tiene que la prefiero cantada en el idioma original, pero esta grabación no es de ayer, porque si hubiera sido así sería el primero en protestar,  se realizó hace mucho tiempo; así que la asumimos e intentamos disfrutar de lo que nos ofrece, que no es poco. El video subido a Youtube, que como no es ninguna maravilla lo he puesto minimizado, he tenido que dividirlo en dos partes:






viernes, 1 de enero de 2010

Por un 2010 muy musical

¡Feliz 2010!


No sé si es un alivio, pero ya nos queda un año menos que pasar.
Os deseo lo mejor para este 2010 que comienza. Este año he decidido hacer un homenaje a esos recintos mágicos construidos para soñar; de mayor o menor belleza, prestigio o grandiosidad, todos tienen algo que los hace iguales, la ilusión de las personas que acudimos a sus espectáculos.

¡Ojalá que en 2010 vivamos en ellos muchos momentos musicales mágicos!



J. Strauss II - Frühlingsstimmen (Voces de Primavera),
vals para orquesta (con voz ad libitum), Op. 410 (RV 410)
Natalie Dessay (soprano),
Berlin Symphony Orchestra, Dir: Michael Schoenwandt.