sábado, 4 de junio de 2011

Waltraud Meider en Valencia. Un lujo por partida doble.

La Meier agradeciendo la concesión de la medalla del Palau de la Música de Valencia.

Ya es tradición que la gran Waltraud Meier, a la que considero una de las cantantes míticas en el repertorio alemán, visite la ciudad de Valencia una vez al año. La mezzo debutó en el Palau de la Música con el Réquiem de Verdi el año 1990. Fue la Meier una de las cantantes encargadas de abrir la temporada inaugural del Palau de les Arts protagonizando el papel titular del Fidelio beethoveniano, a estas representaciones le siguió un estupendo recital dedicado al Lied romántico alemán, estuvo acompañada, entre otros,  por Salminen y Seiffert, cantantes que, asu vez, también habían participado en aquel célebre Fidelio; mientras tanto su compromiso continuado con el Palau de la Música se iniciaba con una interpretación en versión concierto del segundo acto de Tristán e Isolda, y en años sucesivos interpretaba también los Cuatro Últimos Lieder de R, Strauss, un recital de canciones de Schubert y Richard Strauss y el segundo acto de Parsifal. El pasado 27 de mayo recibía la Medalla del Palau de la Música, con ocasión de la entrega de la misma interpretaba La canción de la tierra de Mahler y ayer, sólo una semana después los Rückert-Lieder de Mahler, ambos conciertos se integran dentro del ciclo que el Palau de la Música está dedicando a Gustav Mahler con motivo del centernario de su muerte.

La versión que de La canción de la tierra realizó Meier se caracterizó por su intimismo, potenciado por el uso de la media voz y por el sello personal que siempre imprime a sus interpretaciones: elegancia, fraseo, musicalidad y cuidada dicción. Pero esta vez no encontré cómoda a la mezzo, ni siquiera se apreció con claridad la guturalidad típica de su emisión, sí cierta nasalidad, sobre todo en el primer movimiento, destacó sobre todo, y como es lógico porque ahí hay que echar el resto, en el último lied, Der Abschied (La despedida), pero no hasta el punto de dejar de decepcionarme, tal es el nivel al que la cantante nos tiene acostumbrados. No sé si fue porque la mezzo tenía algún problema vocal, si su voz ya está desgastada o si es que se vió influenciada por la mediocre ejecución orquestal o por la interpretación de su compañero, el tenor Thomas Mohr, cantante que exhibió muy buena materia vocal en las zonas media y grave de su tesitura pero cuyo timbre se desigualaba, estrechándose, conforme ascendía a la zona aguda hasta el punto de parecer un Herodes.

Ayer volvía la mezzo al auditorio valenciano para cantar los Rückert-Lieder, y está vez sí pudimos sentirnos satisfechos, a las cualidades señaladas anteriormente habría que añadir que esta vez la voz ser proyectaba perfectamente, se expandía y llenaba la sala con facilidad, no creo que tuviera que ver el hecho de que la densidad orquestal de los Rückert-Lieder fuena menor que la de La canciónd e la tierra sino que parece que Waltraud Meier se encontraba en mejor forma vocal,  ofreció unas interpretaciones llenas de naturalidad, frescas, sin dejar ningún resquicio a la afectación, fue su sinceridad expresiva lo que más me cautivó. Como propina, Meier, cambió de compositor y se vistió de Isolda para cantarnos "Träume", el quinto de los Wesendonck Lieder  y a pesar de que en el ataque a la primera nota tuvo un leve percance ofreció una emotiva interpretación que nos dejó a todos con buen sabor de boca y con ganas de más.

Espero que la cantante siga deleitándonos con su presencia en el Palau de la Música durante muchos años más.

En la segunda parte la Orquesta de Valencia bajo la dirección de Yaron Traub ofreció una correcta lectura de la Novena de Mahler pero me dejó frío e indiferente, algo inimaginable tratándose de semejante obra.

Os dejo "Ich bin der Welt abhanden gekommen" en la interpretación de Waltraud Meier bajo la dirección de Lorin Maazel, este lied y "Um Mitternacht" son mis preferidos de entre los Rückert-Lieder:



2 comentarios:

  1. Coincido en tus dos preferidas y en lo bien que canta esta. Y no es que me alegre, pero lamento menos haberme perdido una canción de la tierra tan cerquita.

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  2. Pues bueno, yo te recomendaría Fidelio, además hay entradas seguro.

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