lunes, 21 de enero de 2013

Viaje al fin de la noche (2): La raza

Interior de la vivienda de un obrero, Rue de Romainville (París 1910),fotografía de Eugène Atget

- ¡No es verdad! La raza, lo que tú llamas raza, es ese hatajo de pobres diablos como yo, legañosos, piojosos, ateridos, que vinieron a parar aquí perseguidos por el hambre, la peste, los tumores y el frío, que llegaron vencidos de los cuatro confines del mundo. El mar les impedía seguir adelante. Eso es Francia y los franceses también.



- Bardamu -me dijo entonces, muy serio y un poco triste-, nuestros padres eran como nosotros. ¡No hables mal de ellos!...

-¡Tiene razón Arthur! ¡En eso tienes razón! Rencorosos y dóciles, violados, robados, destripados, y gilipollas siempre. ¡Como nosotros eran! ¡Ni que lo digas! ¡No cambiamos! Ni de calcetines, ni de amos, ni de opiniones, o tan tarde, que no vale la pena. Hemos nacido fieles, ¡ya es que reventamos de fidelidad! Soldados sin paga, héroes para todo el mundo, monosabios, palabras dolientes, somos los favoritos del Rey Miseria. ¡Nos tiene en sus manos! Cuando nos portamos mal, aprieta... Tenemos sus dedos en torno al cuello siempre, cosa que molesta para hablar; hemos de estar atentos, si queremos comer... Por una cosita de nada, te estrangula.... Eso no es vida.

-¡Nos queda el amor, Bardamu!

- Arthur, el amor es el infinito puesto al alcance de los caniches, ¡y yo tengo dignidad!-, le respondí.

- Puestos a hablar de ti, ¡tú es que eres un anarquista y se acabó!

Louis Ferdinand. Céline. Viaje al fin de la noche (1932)


E. N. MéhulLe Chant du Départ (Orquestación de P. Dupont, letra de M.J. Chenier)
Rouget de l'Isle: La Marselleise (Orquestación de P. Dupont)
Georges Thill (tenor)
O. de la  Garde Républicaine. Dir:: M. Pierre Dupont.

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