miércoles, 11 de julio de 2012

Norma en Taormina

El Teatro Antico de Taormina con el Etna nevado al fondo.
El director de escena Enrico Gastiglione fundó en 2009 el Festival Bellini de Taormina, el pasado domingo 8 de mayo se inauguraba la cuarta edición con la ópera Norma y ayer día 10 de mayo se retansmitió en directo en más de 700 salas de cine de todo el mundo. Como es una de mis óperas preferidas no me la podía perder a pesar de que considero que pagar casi veinte euros por asistir a una función cinematográfica roza la tomadura de pelo y es desproporcionado por mucho que el espectáculo sea  retransmitido en directo, por algo menos puedes asistir a funciones en vivo en el teatro, eso sí, con visibilidad reducida.



Pienso que la ópera debe ofrecerse en espacios cerrados por cuestiones acústicas, no tengo ni idea de cómo sonará una ópera en el Teatro de Taormina, los griegos  aprovechando pendientes naturales idearon la fórmula para que el sonido se propagara por sus teatros sin dificultad, el ejemplo al que siempre se suele acudir para mostrar el talento de los griegos es el del Teatro de Epidauro en Atenas, con 2.500 años y un aforo de 15.000 espectadores, famoso por su acústica perfecta, refuerza el sonido de la voz humana eliminando resonancias contaminantes, incluso sonidos débiles como el caer de una moneda corren por el teatro sin dificultad. En todo caso, recogida la voz de los cantantes y los sonidos de la orquesta por micrófonos para ser reproducidos en salas de cine, los posibles problemas de proyección quedan mitigados para los que asistimos a la retransmisión, no sé lo que dirán al respecto los que tuvieron la fortuna de presenciar Norma in situ.


La producción de la Norma de Taormina es nueva. Enrico Gastiglione, que se ha encargado también de la realización televisiva,  ha confeccionado una escenografía muy convencional, la acción se desarrolla en una especie de santuario druida que se asemeja a Stonehenge, el vestuario es también de lo más convencional, con toques de martes de carnaval, como esas túnicas brillantes de los druidas y otros detalles muy ochenteros, la iluminación fue poco variada y utilizada como un elemento decorativo, en el cine el efecto de unas luces blanco-azuladas proyectadas sobre los decorados era horrible, éstos se despegaban del conjunto monumental del teatro y daban sensación de lo que realmente eran, dólmenes y menhires de cartón-piedra. Este tipo de producciones de lo más tradicional (podría tener perfectamente 60 años o más) a mí me seducen más bien poco, prefiero que se arriesgue más, que se sea más imaginativo aunque sea desde una óptica naturalista. Lo mejor de esta producción es que apenas tapa los restos originales de la escena el teatro, lo ideal hubiera sido que se hubiera prescindido totalmente de ella.

Daniela Schillaci como Norma

Daniela Dessi canceló su Norma por indisposición, fue sustituida por Daniela Schillaci, soprano que desconocía y que me sorprendió gratamente, no fue capaz de trinar pero resolvió las agilidades con suficiencia y sin tener unos graves portentosos se ensamblaban muy bien con el resto del timbre, su interpretación me pareció acertada, estuvo además muy suelta en escena, tiene además la suerte de que le quiere la cámara, ahora bien, está muy lejos de lo que puede considerarse una gran trágica, es una pena que el timbre no sea más amplio o carnoso. Pollione fue interpretado por Gregory Kunde, es un tenor que me gusta tanto por timbre como por estilo y aunque no es excepcional siempre es una garantía de calidad, me habían dicho que últimamente estaba en mal estado vocal pero a mí no me lo pareció. Dario Russo se encargaba de Oroveso y cumplió sin más, nuestra Adalgisa era la francesa Geraldine Chauvet, una mezzo lírica, estuvo muy ajustada en lo vocal, al igual que Massimiliano Chiarolla y Maria Motta interpetando a Flavio y Clotilde respectivamente. Contaba coin la  participación del Coro Lirico Siciliano y la Orquesta Nazionale dei Conservatori bajo la dirección musical de Giuliano Carella, y en la parte orquestal es donde más problemas encontré, hubo momentos en que sonaba a auténtica pachanga, lo más llamativo fue el error en la entrada de Schillaci en la cabaletta que sigue a Casta Diva, lo que no sé si fue un problema del director al dar la entrada o una anticipación de la soprano.

En definitiva, una Norma que no cambió mi vida pero que me hizo pasar una noche agradable. Hay que decir que el público del cine salió encantado, mientras salía lo único que escuchaba a todo el mundo es que les había gustado mucho.

Posteriormente me enteré por unos amigos que por 6 euros menos la podía haber visto en otro cine ubicado no en el centro de Valencia sino en un centro comercial del extrarradio. Si por lo menos nos hubieran obsequiado con una copa de cava y dos canapés en el entreacto de alguna manera  se hubiera justificado el aumento del importe de la entrada respecto a otros cines.

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