
Villa Mahler en Maiernigg (Austria)
De las Cinco canciones sobre poemas de Friedrich Rückert conocidas como los Rückert-Lieder escuchamos Ich bin der Welt abhanden gekommen, compuesta en agosto de 1901, aunque se suele interpretar la última de las cinco, por orden cronológico no debería ser así.
Ich bin der Welt abhanden gekommen,
Mit der ich sonst viele Zeit verdorben,
Sie hat so lange nichts von mir vernommen,
Sie mag wohl glauben, ich sei gestorben!
Es ist mir auch gar nichts daran gelegen,
Ob sie mich für gestorben hält,
Ich kann auch gar nichts sagen dagegen,
Denn wirklich bin ich gestorben der Welt.
Ich bin gestorben dem Weltgetümmel,
Und ruh' in einem stillen Gebiet!
Ich leb' allein in meinem Himmel,
In meinem Lieben, in meinem Lied!
Mit der ich sonst viele Zeit verdorben,
Sie hat so lange nichts von mir vernommen,
Sie mag wohl glauben, ich sei gestorben!
Es ist mir auch gar nichts daran gelegen,
Ob sie mich für gestorben hält,
Ich kann auch gar nichts sagen dagegen,
Denn wirklich bin ich gestorben der Welt.
Ich bin gestorben dem Weltgetümmel,
Und ruh' in einem stillen Gebiet!
Ich leb' allein in meinem Himmel,
In meinem Lieben, in meinem Lied!
Según cuenta Pérez de Arteaga no sólo es la canción más popular de Mahler sino que es el tema más repetido a lo largo de su obra sinfónica y coral. Parece ser que no debe hacerse una lectura pesimista del texto sino que el poema hace referencia a la paz espiritual transitoria que podemos lograr en el retiro a un lugar apartado del mundo durante el período de descanso vacacional. De hecho fue compuesta durante una estancia en su refugio veraniego de Maiernigg junto al lago Wörther, entorno que Alma Mahler definiría posteriormente -en la época de la composición todavía no había comenzado su relación sentimental- como "espléndido aislamiento". Estamos pues ante una obra muy apropiada para estas fechas. Os copio la traducción de Pérez de Arteaga en su libro sobre Mahler:
Me he vuelto un extraño para el mundo
al que una vez dedicara tanto tiempo;
¡hace mucho que nada ha sabido de mí,
puede muy bien creer que estoy muerto!
No hay, de hecho, nada que me vincule
si se me considera muerto.
Nada puedo decir en contra,
realmente he muerto par el mundo.
He muerto para el estruendo del mundo
y descanso en una región silenciosa.
Vivo solo en mi cielo,
en mi amor, en mi canción.
Versiones las hay para dar y tomar, de otro mundo es la de Kathleen Ferrier con Bruno Walter y detrás van todas las demás (Baker, Fischer-Dieskau, Van Dam, Lott, Schwarzkopf, von Otter, Graham, Hampson, Murray, Norman, Della Casa, Welitsch, Meier, Quasthoff, Urmana y mil más).
Christa Ludwig grabó en disco los Cinco Rückert-Lieder en su versión con piano en tres ocasiones: con Moore en 1959, con Werba en 1963 y con Parsons en 1978, la versión orquestal en dos ocasiones: con Klemperer en 1964 y con Karajan en 1974, ambas magníficas, sin embargo hoy traigo el vídeo de un concierto ofrecido en La Scala en 1992, dos años antes de su retirada, bajo la dirección de Riccardo Muti. El estado vocal de Ludwig era envidiable si tenemos en cuenta que llevaba cuarenta y seis años cantando:







