viernes, 10 de octubre de 2008

Preparando Luisa Miller - 2


Marietta Gazzaniga, soprano que estrenó Luisa Miller


LAS ENTRADAS DE LUISA, MILLER y RODOLFO. Todo lo mundo lo dice pero es que es cierto, hay muchos paralelismos entre la entrada de Luisa y el comienzo de La Sonnambula, la diferencia estriba sobre todo, al margen del argumento, en la presencia junto al coro de un tercer personaje, Lisa, con su pequeña cavatina y en el mayor desarrollo de la escena de Amina en relación a la de Luisa. La Sonnambula ha sido siempre una ópera cuya historia no me ha interesado lo más mínimo pero hay que reconocer que cuando te tropiezas con fragmentos como "Care compagne", y la cavatina y cabaletta que le siguen, acabas rendido ante el talento melódico de Bellini, pero es que entre lo que sigue no hay desperdicio, el dúo entre los protagonistas y la aparición del conde Rodolfo, etc.

A ver si reconduzco un poco la entrada que si me descuido me cambio de ópera. En Luisa Miller parece que todo va más al grano, no hay duda que el talento dramático de Verdi era muy superior al de Bellini, en la primera escena, unos veinte minutos, ya tenemos el grueso del conflicto planteado. Los aldeanos, en simpático coro, felicitan a Luisa, es su cumpleaños, ella está rebosante de felicidad, no sólo por la celebración sino porque está enamorada de Rodolfo, y canta su cavatina de entrada, si escuchamos este fragmento sin conocer nada más de la ópera, con sus staccatti y sus trinos, llegaríamos a la conclusión de que para este rol se requiere una soprano lírico-ligera antes que una lírica o una spinto, conforme fuera avanzando la acción nos iríamos dando cuenta de que cada vez se va exigiendo a la soprano un mayor peso vocal, es algo parecido a lo que ocurrirá en La Traviata, muchas veces se compara a Luisa con Violetta, no es que yo haya descubierto América, pero también hay quien considera que Luisa está a medio camino entre Gilda y Giovanna d'Arco. Los extremos de su tesitura son el si bemol grave por abajo y el do sobreagudo por arriba. Se ha llegado ha decir que la intérprete ideal de Luisa se correspondería con la voz de una soprano "sfogato", capaz de las máximas agilidades pero con peso en los graves, de esta forma podría dotar al último alto de toda la fuerza dramática necesaria.


Vamos a escuchar el coro inicial -siempre que lo escucho recuerdo el inicio de Un ballo in maschera-, el recitativo entre Miller y Luisa, en el que se puede apreciar el intuitivo temor del padre y la desesperación de Luisa por la ausencia del amado, la feliz cavatina en la que Luisa describe que lo suyo fue un amor a primera vista, la impetuosa llegada de Rodolfo -haciéndose pasar por Carlo-, Luisa parece que emprende una cabaletta pero en las últimas frases se incorpora Rodolfo y después Miller para finalmente cantar los tres al unísono, y termina incorporándose el coro, con lo que hemos terminado en un número de conjunto, esta manera de proceder no es ninguna novedad, es tradicional en la ópera italiana del XIX. La música se interrumpe al sonar las campanas de la iglesia y todos, excepto Miller, van entrando poco a poco a la Iglesia, la música en este punto es muy descriptiva con una especie de progresiva disolución del número que había sido interrumpido por las campanas.

Los intérpretes son Anna Moffo (Luisa Miller), Cornell MacNeil (Miller) y el insuperable Carlo Bergonzi (Rodolfo) bajo la dirección de Fausto Cleva en la grabación de estudio para la RCA:


Y a continuación podéis escuchar completa esta primera escena del primer acto (con las posterior aria y cabaletta de Miller y las intervenciones de Wurm intercaladas en las que reprocha al padre no haberle concedido la mano de su hija y descubre la verdadera identidad de Carlo-Rodolfo) en hermosos instrumentos: Montserrat Caballé (Luisa), Luciano Pavarotti (Rodolfo), Sherill Milnes (Miller) y Richard van Allan (Wurm), bajo dirección de Peter Maag en la grabación de DECCA publicada en 1976:



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