viernes, 26 de octubre de 2012

Schürmann - Música en la Ópera de Hamburgo

Hace unos días, Vittorio Lardo, en un comentario escrito en este blog decía que le entristecía "el injusto destino de muchas obras que, celebradas un día por creerse obra de un celebérrimo genio, languidecen en el olvido y el desprecio pasado un tiempo, por demostrarse falsa la atribución. ¿Es que eso resta un ápice a la calidad de la música, si de verdad la tiene? En el mundo de las artes hay una ignorantísima tendencia a adorar al santo por la peana; muestra inequívoca de que quien lo hace no ama ni entiende realmente el arte, sólo sigue la corriente del mito y juzga como bueno lo que le dicen que es bueno." No creo que sea el caso de Georg Caspar Schürmann, contemporáneo de Haendel, Bach y Telemann, porque la mayoría de su obra ha desaparecido y es imposible que sea conocida, pero no está de más difundir lo que poco que nos ha llegado y que yo he conocido hoy mismo.
Edificio de la actual Ópera de Hamburgo (1955)


Schürmann fue un compositor del barroco alemán nacido en 1672. Era, por lo tanto, trece años mayor que Haendel, cantó como falsetista en la Ópera de Hamburgo antes de convertirse en solista en la corte de Brunswick-Wolfenbüttel, donde se estableció como compositor, sus primeras obras escénicas fueron estrenadas cuando tenía unos 28 años, en 1700-01. Tras una visita a Venecia se convirtió en maesto de capilla y compositor de la corte de Meiningen, allí escribió óperas y cantatas. Poco después volvió a Brunswick-Wolfenbüttel y allí compondría cerca de 30 óperas en alemán, a la vez fue director, productor, traductor y arreglista de óperas italianas.


Como no toda su obra se ha perdido, hoy escuchamos la Suite "Ludovicus Prius" (I. Ouverture; II. Menuet; III. Ballet - Entre; IV. Cigue; V. Staccato; VI. Ballet I; VII. Ballet II; VIII. Cigue), su música, de evidente influencia francesa, pertenece a la ópera homónima estrenada en febrero de 1726, en la que al parecer reutiliza música de Graun, de Destouches y Campra, está interpretada por la Akademie für alte Musik Berlin, forma parte de un CD titulado "Oberturas: Música de la Ópera de Hamburgo (1693-1726)", allí, junto a la obra de Schürmann, podemos encontrar música de Elebach, Keiser, Haendel y Schieferdecker. En aquella época, y salvando las distancias, Hamburgo podria considerarse el equivalente de Venecia en la Europa del Norte, allí tuvo lugar el nacimiento en 1678 de la primera ópera alemana explotada de manera comercial y accesible a todo tipo de público, no era por lo tanto una ópera de corte sino fundada por los propios ciudadanos de Hamburgo.



La ópera de Hamburgo tiene 334 años. El edificio original era de madera y fue destruido en 1826 a causa de su deterioro, en 1943 sufrió un incendio en su totalidad, fue provocado por un bombardeo de las tropas aliadas,  el 15 de octubre de 1955 se inauguró el edificio actual con la repesentación de La flauta mágica de Mozart.

2 comentarios:

  1. Coincido en lo mucho que se adora al santo por la peana, pero, como dices, tampoco creo que sea tan raro que se olviden a compositores como este, aunque tuviera más merito que el mismo Handel. Si se ha perdido mucha obra; si lo que se conoce reutiliza mucho de otros, y si la fortuna ha querido que otros hayan ocupado su espacio, no se puede pedir que su nombre suscite entusiasmo. Lo que has puesto es muy bonito (los movimientos centrales, preciosos), lo firme quien lo firme, y es muy probable que si se tratase de un obra perdida de Handel, las discográficas lo hubieran lanzado a bombo y platillo, pero tampoco eso es un grave pecado. Me parece estupendo que se trate de rescatar a todos los injustamente olvidados y toda la buena música, pero algo excesivo escandalizarse porque estos músicos no estén en primera fila, aunque lo merecieran.

    Este va muy bien para quedarse con el personal: Pones el disco, y dices: "Esto es de Schurmann" apagando un poco la r, y a ver la cara que ponen.

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  2. Estoy de acuerdo, José Luis, pero no sé excactamente qué porcentaje copia de otros compositores. Además, hay que tener en cuenta que entonces era algo bastante habitual.
    Lo malo para dar el pego es que creo que se pronuncia Shirman (más o menos).

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