martes, 16 de diciembre de 2014

ARIAS FAVORITAS - "Me voila seule... Comme autre foix dans la nuit sombre" de Los pescadores de perlas

George Bizet vivió tan poco, 37 años, y emprendía y abandonaba proyectos con tal facilidad que casi no llegó a alcanzar la madurez, como en los casos de Mozart o Schubert uno se pregunta dónde hubiera llegado si hubiera completado su ciclo vital, es una pregunta, inútil donde las haya, casi inevitable. Seguramente Les Pêcheurs de Perles, una ópera de juventud, se vio beneficiada por esa muerte prematura, pero también perjudicada por el éxito (tardío, con el compositor ya en la caja) de Carmen, y, dentro de Los pescadores la cavatina de Leïla, "Comme autre foix dans la nuit sombre", le pasó prácticamente lo mismo, tuvo que enfrentarse a dos grandes piezas situadas en el primer acto como son el aria de Nadir "Je crois entendre encore" y del dúo entre Zurga y Nadir "Au fond du temple saint", aunque con semejantes competidoras tampoco está nada mal un tercer puesto en el ranking de momentos más populares de la obra.

Los pescadores de perlas es una ópera muy exótica, por su ambientación en Ceilán y por su instrumentación, con la participación, entre otros, de tamm-tam, triángulo, tamboril y dos arpas, En los últimos años se ha incrementado bastante su número de representaciones si se pone en relación a la escasa repercusión que tuvo poco después de su estreno. La historia es muy sencilla, el clásico triángulo amoroso: barítono y tenor enfrentados por el amor de una mujer que acaba con un final feliz tras la renuncia del barítono por el amor de la soprano,

La cavatina de Leïla, que algunos han comparado con el aria de Micaela en "Carmen "Je dis que rien ne m'épouvante" se sitúa al principio del segundo acto, estamos en las ruinas de un templo hindú desde el que se domina el mar, es de noche, el cielo está plagado de estrellas, Leïla se ha quedado sola y está atemorizada. Recuerda que en otros tiempos Nadir velaba por ella en la oscuridad de la noche y eso la reconfortaba, al mismo tiempo presiente que él está cerca. Tras un recitativo acompañado en el que  las cuerdas remarcan la inquietud de la protagonista comienza la cavatina, las trompas apoyadas por los violonchelos introducen la melodía, que luego pasa a la voz y va fluyendo en su balanceo con delicadeza, melancolía y ornamentaciones exquisitas.

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Me voilà seule dans la nuit,
Seule en ce lieu désert où regne le silence!
Je frissonne, j'ai peur! et le sommeil me fuit!
Mais il est là! Mon c'ur devine sa présence!
Comme autrefois dans la nuit sombre,
Caché sous le feuillage épais,
Il veille près de moi dans l'ombre,
Je puis dormir, rêver en paix!

Il veille près de moi,
Comme autrefois, comme autrefois
C'est lui! mes yeux l'ont reconnu!
C'est lui! mon âme est rassurée!
O bonheur! Il est venu,
Il est là près de moi, ah!


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