domingo, 19 de abril de 2009

La Turandot que vio Maac


A veces esperamos tan poco que lo que nos dan nos parece bastante, y algo así me ha ocurrido hoy con la Turandot de Les Arts. No estaba en el podio Maazel, ¡con lo que me hubiera gustado escuchar su versión de esta última ópera de Puccini y última también de Maazel como director titular de la Orquesta de la Comunitat Valenciana! En su lugar teníamos a Patrick Fournillier, es su tercera ópera en Les Arts, anteriormente lo habíamos visto dirigir Cyrano de Alfano e Iphigénie en Tauride de Gluck, sustituía a Kynan Johns, que se ha marchado del coliseo valenciano por la puerta de atrás. Fournillier contaba con dos inconvenientes: que, al parecer, no ha asistido a los ensayos como director asistente y que hoy era su única ocasión para demostrar lo que es capaz de hacer en una ópera que no pertenece al repertorio francés, que es con el que habitualmente se le asocia. Si Mehta el año pasado nos deleitó con una Turandot en la que todo venía rodado de una forma natural, Fournillier ha ofrecido una Turandot de contrastes en la que las tensiones y ritmo dramático han ido aumentando conforme avanzaba la representación poniendo especial énfasis en resaltar los elementos más modernos de la partitura. Me ha gustado pero me quedo con Mehta.
Como princesa de hielo teníamos a la portuguesa Elisabete Matos. No tiene la potencia y los medios idóneos para enfrentarse a la protagonista. La comparación con Guleghina es casi inevitable. Pues bien, voy a compararlas. La Turandot ideal estaría en una mezcla de la materia prima con que cuenta Guleghina y el saber hacer de Matos. Salvo la inadecuación instrumental soy incapaz de poner un solo pero a Matos, no la he llegado a encontrar forzada en ningún momento. Escénicamente ha sido muy creíble, sobre todo en la vertiente humana del personaje, pero, por los problemas apuntados, no ha dado con la imagen de princesa despiadada, en este aspecto punto a favor de Guleghina.
El que sí que canta, y muy bien el Nessun dorma, es Francesco Hong, casi interrumpe la representación por los bravos y aplausos que se han oído, pero Fournillier no ha querido parar, ha seguido y seguido hasta que el público ha callado. Fuera de su extraordinario Nessun dorma ha estado correcto pero nada más que eso, con dificultades para hacerse oir en algunos momentos y problemas en la expresión dramática de las frases, por suerte para Hong, Calaf es un personaje bastante plano. Su timbre brilla y es muy hermoso en la zona alta pero su calidad desciende conforme van haciéndolo las notas, una pena porque podría ser un Calaf de manual, lo más urgente sería corregir esos problemas idiomáticos -aquí quise decir expresivos-. Aquellos que esperen un héroe broncíneo y potente a lo Mario del Monaco que se vayan preparando para lo contrario.
Alexánder Tsymbalyuk ha sido el mejor de la representación, lo había escuchado cantando esta misma temporada un gran Titurel y hoy ha ofrecido un Timur extraordinario, mucho mejor que el que recuerdo del año pasado.
No todo iban a ser inconvenientes en la función de hoy, me libraba de Voulgaridou, Liù ha sido Hyun Kyung Son, joven soprano coreana alumna de Mirella Freni, su Signore ascolta, que había levantado aplausos, y su bello timbre, hacían presagiar una muy buena actuación pero al final no ha cumplido las expectativas creadas, que eran muchas porque su aria inicial ha sido realmente buena, lo mejor ha sido que hemos podido olvidarnos de la soprano griega.
Bien ha estado el trío Ping, Pang, Pong (lo siento pero me dejé el programa en el coche, sólo recuerdo a Vicenç Esteve) y el Emperador de Manuel Beltrán.
La puesta en escena ya la conocía, se nota que está más rodada, los trajes de Turandot han aparecido en distinto orden, nada de acabar con la bata rosa -que esta vez estaba cubierta por un vestido de gasa negro que desaparece cuando queda prendada de Calaf- sino con un vestido rojo digno de una persona imperial que hace juego con el que al final exhibe Calaf.
Extraordinaria la labor del Coro de la Generalitat Valenciana y Orquesta de la Comunitat Valenciana, como es lo habitual en Les Arts, y que dure...
En el momento de los saludos, especial complicidad he notado entre la orquesta y Fournillier, me ha llamado la atención la forma en que los músicos han aplaudido al director al subir al escenario, no sé, no sé... Pero no hagáis ni caso que son suposiciones mías. Y así lo ha visto hoy maac.

Os dejo a Tsymbaliuk cantando un aria de Aleko cuando ganó el concurso Elena Obratzsova de 2006 en Moscú:



Y cantando el aria de Banco "Come dal ciel precipita" de Macbeth (Verdi) en la Ópera Real de Valonia (Lieja), septiembre de 2008:




3 comentarios:

  1. Vaya, hombre, te me has adelantado ;-)

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  2. Oye, pues no estaría mal que esa complicidad director-orquesta se tradujese en algo más, ¿no? Fournillier no será Chailly ni Maazel, pero está más cerca de ellos que de López-Cobos, por ejemplo, y supongo que cobrará menos.

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  3. No , no sería mala idea lo de Fournillier.
    Y Alexander Tsymbaliuk fue lo que mas me gustó de la función del año pasado...me alegro que siga en buena forma :)

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