sábado, 31 de marzo de 2012

Detalles de "Il Trovatore" (1)

Así como del Anillo del Nibelungo se han hecho recopilaciones de motivos conductores  y se han separado del contexto general del drama para explicarlos (incluso se han publicado en CD), sin ánimo de querer establecer ningún tipo de paralelismo, porque no lo hay, me propongo con esta serie de entradas separar fragmentos del Trovatore verdiano para escucharlos descontextualizados y apreciar la belleza que por sí mismos encierran, así como el potencial melódico de Verdi en el momento en que compuso su famosa "trilogía popular" (Rigoletto, Trovatore y Traviata), pero sólo me centraré en Il Trovatore  porque, aunque no es la mejor ópera, es MI ÓPERA (uno quiere a su madre porque es su madre, no la ha elegido, algo parecido me pasa a mí con Il Trovatore).

jueves, 29 de marzo de 2012

Palau de les Arts. Una "Thaïs" de las de salir contento.



Hoy he asistido a la penúltima ópera representada de la temporada 2011-2012 del Palau de les Arts, cualitativamente la más floja que ha habido hasta ahora en cuanto a óperas escenificadas se refiere: Boris Godunov, La Cenerentola, Don Giovanni, La Vida Breve, Thaïs y Tosca. De todas ellas, y a falta de asistir a Tosca, producción que ya conocemos puesto que se presentó en el Festival del Mediterráneo del año pasado, sólo salvaría el Boris y Thaïs. La Vida Breve, además de ser una reposición, no estuvo a la altura de la versión que se ofreció anteriormente bajo la original dirección de Maazel, La Cenerentola pasó sin pena ni gloria y Don Giovanni tuvo una puesta en escena patética. A pesar de que he encontrado algunos aspectos no del todo satisfactorios he disfrutado muchísimo con esta Thaïs, sobre todo por la prestación de la orquesta, coros y la dirección de Fournillier,  por la extraordinaria, que no perfecta Thaïs, protagonizada por Malin Bylström y por una sólida dirección de escena, que se apoyaba en una producción procedente de la Ópera de Gotemburgo con una suntuosa escenografía de Nicola Raab, espectaculares vestuario de Johan Engels e iluminación de Linus Fellbom; sólidos me han parecido también Paolo Fanale como Nicias y Gianluca Buratto como Palémon; de Plácido Domingo, que encarnaba el papel de Athanaël, hablaré más adelante. 

miércoles, 28 de marzo de 2012

¿Quién era Thaïs antes de conocer a Athanaël según Anatole France?

Ya sabemos que "Thaïs", la ópera de Massenet con libreto de Louis Gallet está inspirada en una novela de Anatole France (1844-1924) publicada en 1890 bajo el mismo título. Aprovechando que la ópera se ha programado en Les Arts me he hecho con un ejemplar de la novela y me he llevado sorpresas porque hay bastantes diferencias y la principal es la evolución que experimenta el personaje central puesto que A. France relata su vida desde la infancia. Con los antecedentes que se cuentan en la novela el proceso de conversión de Thaïs tiene más lógica que en la ópera y el papel de Athanaël pierde incluso algo de protagonismo puesto que lo que el consigue, en germen, ya estaba ahí. Estas diferencias entre la novela y el libreto tienen hasta cierto punto su parte de lógica (con esto no intento justificar a Gallet que consigue un libreto que funciona), no es lo mismo partir de una obra teatral que de una novela en la que el autor tiene mucho más margen para describir acontecimientos pasados y para recrearse en ideologías, en la psicología de los personajes o en la descripción de situaciones y lugares que ayudan a perfilar la trama,  todo se agrava si pensamos que la ópera cuenta con un inconveniente temporal impuesto tanto por el canto como por la música orquestal, sobre todo cuando es obligatorio que haya un ballet como ocurría entonces en la ópera francesa. Ballet que, por cierto, actualmente, se tiende a suprimir.

domingo, 25 de marzo de 2012

Divagando sobre Thaïs

Sybil Sanderson y Charles Delmas en la primera producción de Thaïs
Thaïs es una mujer pecadora y arrepentida que necesitará redención, una Eva, y su salvador va a ser Athanaël, y esto, como veremos, no deja de ser paradójico. Si hay una idea o una interpretación de Thaïs con la que me quedo, sea más o menos fiel a las respectivas voluntades de A. France, Galle y Massenet, es la de que sólo pueden ser redimidos aquellos que aceptan el pecado y el deseo como algo consustancial a la naturaleza humana, ellos, que no viven en la hipocresía, que no se autoengañan, pueden ser salvados; por el contrario, todo aquel que es hipócrita, que no acepta sus impulsos, que es incapaz de superarlos y utiliza el artificio del autoengaño, el fingimiento, la beatería, está condenado irremisiblemente y para él no hay redención posible. Esta es la lectura que yo hago del libreto de Thaïs y supongo que no todos los lectores del blog estaréis de acuerdo pero es la que a mí  más me gusta. Y ahora vamos a divagar un poco más analizando por separado a los dos personajes centrales de la ópera, Athanaël y Thaïs.

sábado, 24 de marzo de 2012

Thaïs - Acto III - EL ANTÍDOTO NO FUNCIONA o LA REDENCIÓN NO ESTÁ AL ALCANCE DE TODO EL MUNDO


ENTRADAS ANTERIORES :

- Notas sobre Thais
- Acto I
- ActoII
 
 ACTO III:
  
LA ENTREGA. EL último acto de Thaïs comienza con una melodía muy erótica y orientalizante, estamos en un oasis. Bajo unas palmeras un pozo, un poco más allá, entre unos árboles, un refugio para los viajeros y bastante más lejos en el borde del desierto las cabañas blancas de la ermita de Albina. El sol castiga fuerte. Aparecen Thaïs, que apenas se mantiene en pie, no puede más, y Athanaël que le exige que se sacrifique y continúe el camino, pero Thaïs está tan debilitada que cae a tierra desfallecida, entonces Athanaël la coloca bajo las sombras de las palmeras y se queda contemplándola en silencio con una expresión dulce en el rostro, de los pies de la todavía atractiva muchacha corren gotas de sangre Athanaël se arrepiente de haberle exigido un esfuerzo tan desmesurado y llora de emoción al pensar en la abnegación con la que se le ha entregado ¡La llama santa Thaïs! Nos la canoniza antes de tiempo. También le besa los pies. En realidad el discurso de Athanaël es retórico, se está engañando a sí mismo. El monje se marcha, recoge agua y algunas frutas de los alrededores para que Thaïs pueda reponerse, y regresa poco después. Es el momento del aria "Ô messager de Dieu" y del dúo "Baigne d'eau mes mains et mes lèvres" al que se unen unas voces blancas: "Pater noster, qui es in coelis", son Albina y el resto de hermanas que inesperadamente acuden. Athanaël deja a Thaïs con Albina y su congregación despidiéndose de ella, entonces se viene abajo, este hombre está enamorado de la joven.
 

viernes, 23 de marzo de 2012

Thaïs. Acto II. El intercambio de veneno o por qué hablas de amor y vida eterna cuando quieres decir sexo..

"Demain, je ne serais pour toi plus rien q'un nom", mañana no seré para ti nada más que un nombre, "laissons s'épanouir les heures bien hereuses, et ne demandons rien, plus rien à cette nuit qu'un peu de folle ivresse et de divin oubli!", dejemos que pasen las horas felizmente, y no pidamos nada más a esta noche que un poco de abandono y divino olvido, con estas palabras, pronunciadas por Thaïs en el dúo con Nicias durante el primer acto, tenemos parte de la filosofía de nuestra Thaïs, al menos en apariencia.

PERDIDA EN MI HABITACIÓN SIN SABER QUÉ HACER SE ME PASA EL TIEMPO. Pero hoy toca hablar del segundo acto que se desarrolla en casa de Thais, en el escenario vemos en primer plano una figura de Venus sobre un pedestal y un sahumerio para quemar incienso, aparece Thaïs acompañada de actores disfrazados como en la tragedia griega y diversos comediantes, con un gesto les indica que se alejen y llega "Ah! Je suis seule... Dis-mois que je suis belle", el aria más conocida de la ópera precedida de un recitativo que debe decirse con lasitud y amargura y en el que muestra el vacío de su alma, dos cosas (que no dejan de ser la misma) le preocupan: el paso del tiempo y el anhelo de la belleza eterna, realiza una especie de invocación, "Vénus, Réponds-moi! Reponds-moi!", Venus, ¡Repóndeme! Pero parece que la respuesta no llega. Ya tenemos sembrada la duda.  No me parece lo más brillante de la ópera pero ahí está:


jueves, 22 de marzo de 2012

Thaïs. Acto I. La entrada de Thaïs o si no sabes torear para qué te metes.

LA COMUNIDAD DE CENOBITAS: La entrada de Thaïs en escena tiene lugar al final del primer acto, anteriormente hemos visto como en un refugio situado a orillas del Nilo un grupo de cenobitas se dispone a cenar en una amplia mesa, hay un hueco vacío, el de Athanael, la cena es frugal: pan, sal, hisopo, miel y agua. El anciano Palémon, que preside la mesa, bendice los alimentos y da gracias a Dios por lo que les concede y menciona a Athanael, hace mucho que se ausentó y no hay noticias de él, sólo se le ha aparecido en sueños, entonces el resto de cenobitas exclama que Athanael debe ser un elegido de Dios lo demuestra el hecho de que se aparece en sueños; y es en ese momento cuando hace acto de presencia el elegido.
 
LLEGADA DE ATHANAEL: Athanael llega caminando lentamente, como agotado, apesadumbrado y polvoriento. Se le ofrece sentarse a la mesa y así lo hace. "Mi corazón está plagado de amargura" pero su dolor no procede del cansancio sino del hecho de que Alejandría se ha dado al escándalo y al pecado por obra de una mujer, Thaïs, y que a través de ella el infierno gobierna la población. Sus compañeros no la conocen y él les explica que es una sacerdotisa del culto de Venus, y que él la conoció de joven, antes de ser tocado por la gracia divina, a punto estuvo de caer en sus redes, pero Dios y el desierto le hicieron encontrar la paz "maldiciendo el pecado que yo habría podido cometer". A él lo que le gustaría sería "ganar su alma para Dios".

domingo, 18 de marzo de 2012

Notas sobre "Thaïs", próxima ópera en Les Arts

Thaïs (Ópera de Gotemburgo Temporada 2009-2010)
Con Thaïs se pone en evidencia la atracción fin de siglo por lo exótico, lo extranjero, lo misterioso y lo sensual; es una ópera de oposiciones: lo sagrado/cristiano frente a lo profano/pagano, el lujo sofisticado de la ciudad de Alejandría frente a la desolación del desierto, el vicio frente a la virtud, en definitiva: lo dionisiaco frente a lo apolíneo. Una temática que ha dado muchos frutos en el mundo de la ópera, ahora mismo se me ocurre citar cuatro óperas en los que estos temas están presentes: Tannhäuser, Parsifal, Salomé, y Krol Roger, pero seguro que hay muchas más.

viernes, 16 de marzo de 2012

Momento hidromiel - La walkiria

 

La walkiria, Primera Jornada de El Anillo del Nibelungo, transcurre en el interior de la vivienda de Sieglinde y Hunding, en su centro se eleva el tronco de un fresno, comienza justo en el momento en el que una tormenta se está extinguiendo, aparece Siegmund extenuado, parece que ha hecho un gran esfuerzo, quizás lo perseguían, debe haber llegado corriendo desde my lejos, sí, parece un fugitivo, tan cansado que no puede evitar tenderse sobre una piel de oso que está situada, a modo de alfombra, junto al fuego. Aparece Sieglinde, debe haber escuchado el ruido y debe haber pensado que ha llegado Hunding, su esposo; sin embargo se encuentra a otro hombre, está roto, ha perdido el sentido, quizás está muerto, se acerca y comprueba que aún respira, préstamente va por un cuerno con agua para aliviar a ese muchacho tan fatigado. Siegmund bebe y siente un magnetismo especial hacia esa mujer, no puede dejar de mirarla. Sieglinde, como esposa fiel, será hospitalaria pero deja bien claro que la casa pertenece a Hunding, así no habrá malentendidos, se interesa por las heridas del muchacho que le cuenta como su escudo y su lanza quedaron destrozados y él a la merced de los enemigos, éstos lo acosaron y la tormenta terminó por rematar la faena destrozándolo, pero a la vista de la muchacha ha sentido como un repentino vigor. Sieglinde se dirige hacia el granero y vuelve con un cuerno lleno de hidromiel, se lo ofrece a Siegmund que bebe, éste a su vez se lo ofrece a Sieglinde que también bebe y vuelve a ofrecérselo a Siegmund que torna a beber, esta vez intensamente sin apartar sus ojos de los de la muchacha. Lo que sigue, en parte, es fácil imaginárselo: la infidelidad está al caer, aunque el que no conozca la historia se encontrará bastantes sorpresas.


miércoles, 14 de marzo de 2012

"La espantosa intimidad de Maxwell Sim" de Jonathan Coe

 "Estaba claro  que, desde que vivían allí mi hija había cambiado mucho. Si su madre parecía haber rejuvenecido diez años, Lucy parecía haber cumplido cuatro o cinco más. No tenía nada que ver con la niñita que había visto por última vez aquella horrible mañana de sábado... (¿podía volver sobre aquello de nuevo?, no había intentado imaginarme aquella escena ni una sola vez desde que había sucedido, era demasiado doloroso hacerlo, y los seres humanos tienen mecanismos para lidiar con esas cosas..., la mente tiene fusibles). aquella horrible mañana de sábado en la que Lucy y Caroine se habían ido en una furgoneta de mudanzas alquilada, con todas sus cosas metidas en la parte de atrás, camino de Cumbria, las dos con los ojos fijos, sin devolverme mi gesto de despedida..."

Me considero un pésimo lector de novelas (al menos hasta hace poco porque últimamente no hago más que devorar libros como si fuera en busca del tiempo perdido), siempre me decanté por otro tipo de lecturas nada literarias, esto lo digo por el relativo valor que se le puede/debe dar a mi opinión. Hace unas semanas me había leído La lluvia antes de caer de Jonathan Coe (le dediqué una entrada en la que incorporaba un fragmento del libro), me había gustado tanto que había decidido hacerme con la última novela publicada por este autor británico, La espantosa intimidad de Maxwell Sim, con ella estrenaba mi recién comprado Kindle, uno de los dispositivos de lectura más económicos del mercado, no me ha defraudado en absoluto, ni lo uno ni lo otro.

martes, 13 de marzo de 2012

Las canciones del cole de Adriana (2) - Por si no sabíamos que estamos en Fallas.



Lunes, 12 de marzo, por si no me había enterado, harto difícil por la insistencia de los petardos y el corte de calles, estamos en Fallas y en el colegio de Adriana me lo han recordado. A veces me pregunto qué pensará el que nos visite a partir del 1 de marzo, seguramente pensará que estamos locos y tendrá razón, qué emoción se puede sentir al encender un petardo y provocar que explote, se entiende fácilmente que se pueda disfrutar de una traca, de una mascletá o de unos fuegos artificiales pero no tanto del hecho de acercar una mecha encendida a un petardo y prenderle fuego y esperar la explosión, supongo que el placer proviene del riesgo que todo fuego entraña y de que el estallido al que conduce no deja de tener un carácter mágico o misterioso y una naturaleza irreal que nos atrae; perro a la vez es algo molesto para los demás, irritante cuando los que disparan son los otros, por eso somos bastantes los que lo llevamos mal, sobre todo cuando estás en casa e intentar escuchar música (o simplemente ver la televisión o concentrarse en una lectura) es imposible, hay que estar aquí para saber lo que es. Estamos en la Semana Fallera. De todas formas ya me lo habían recordado el sábado cuando fui a la piscina, al entrar se podía escuchar la banda sonora que habían dispuesto para los bañistas: pasodobles falleros, no hay nada más molesto que estar nadando y que en la piscina haya música de ambiente, cada vez que metes la cabeza para soltar el aire dejas de oírla y al levantarla para tomarlo la escuchas, de forma tal que es imposible seguir una melodía, salvo si la conoces y la vas siguiendo mentalmente cuando tienes la cabeza bajo el agua, si encima la música que suena y con la que vas nadando son pasodobles falleros ya ni te cuento. Pero la sorpresa mayúscula me la llevé al comprobar que entre aquellos pasodobles figuraba el himno del Maestro Serrano, cuando lo escuché no sabía si debía parar, salir del agua y permanecer en pie hasta que finalizara o seguir nadando.

domingo, 11 de marzo de 2012

Dura despedida - Nina Simone/Peggy Lee

Impresionante, irónica y dura despedida la de Nina Simone en "Don't smoke in bed", efectuada en vivo en Nueva York el año 1964, una canción desoladora, como una marcha fúnebre:


viernes, 9 de marzo de 2012

Las canciones del cole de Adriana (1)


Todos los días, cuando recojo a Adriana a las cinco de la tarde, mientras aguardamos  en el patio del colegio a que salgan los niños. nos amenizan la espera con piezas musicales,  hoy le ha vuelto a tocar el turno, porque suelen repetirlas con cierta frecuencia (todavía no me he puesto a investigar si siguen un orden aleatorio o rotatorio, pero todo se andará),  a "Raindrops Keep Fallin'on My Head"; mientras la escuchaba (es mucho más interesante que conocer si al niño de turno le gusta más el bocadillo de nocilla o el de jamon york, apuesto a que si me lo preguntan tengo el 95% de posibilidades de acertar) me he dado cuenta de que, a pesar de que me sonaba mucho la canción, no podía ir más allá de "gotas de lluvia que al caer" y banda sonora de una película, después, cuando emprendía el camino de regreso a casa, al preguntar a Adriana si le había gustado la canción que habían puesto hoy, he recordado algo más: banda sonora de una película protagonizada por Robert Redford y Paul Newman, y cuando ya estaba en la puerta del zaguán del edificio ya sabía que la película tenía que ser Dos hombres y un destino, sólo fme altaba subir, sentarme al ordenador y confirmarlo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Palau de les Arts - La Vida Breve / El amor brujo



Mientras que alguno, yo diría que más bien alguna, se va de la lengua antes de cuenta y ha saltado el rumor de que cesan a Helga Schmidt, la temporada del Palau de les Arts sigue su curso, así que no vamos a hablar del chisme lanzado por el molusco de turno sin que sea oficial (la lluvia antes de caer no es lluvia). Con lo de oficial me refiero al cotilleo porque el molusco lo es y mucho, no me extrañaría que lo hubiera lanzado deliberadamente para que corra la voz o vaya usted a saber qué oscura intención, más grave me parecería si se tratara de una pura y simple indiscreción. Tampoco es ninguna novedad, ya lo anunciaba Atticus en su blog (¿Helga Schmidt cesada?) y  Titus hacía, a propósito del rumor, una divertida entrada (Arias para Helga).

Esta vez se trataba de una reposición, La Vida Breve de Manuel de Falla, que cuenta con una sencilla, brillante, expresionista y rojiza puesta en escena  de Giancarlo del Monaco consistente en escasos elementos escénicos (paneles verticales, un ventilador, una pequeña plataforma con una cruz -símbolo del vía crucis vivido por la protagonista, tópico pero efectivo, no provocador a estas alturas- y un conjunto de sillas de eneas) y un muy inteligente uso de la iluminación que realza el ambiente de opresión en el que malvive ese animal acorralado que es Salud, la protagonista; Del Monaco mejora notablemente un libreto que es ciertamente endeble pero que, a su vez, no carece de posibilidades dramáticas, quizás la puesta resulte demasiado  asfixiante y monótona, sobre todo durante el primer acto, claro que lo primero es lo que se propone el director, es de suponer que lo segundo no tanto.
 

martes, 6 de marzo de 2012

Un giño de Giovanni Antonini a propósito de Uccellini



Marco Uccellini fue un sacerdote, compositor y violinista italiano del XVII que llegó a ser maestro de capilla en Módena y Parma, compuso música instrumental recogida en varias colecciones y también música escénica que se ha perdido en su totalidad. Es un compositor hoy desconocido pero tiene una pieza que, seguramente por su sencillez y encanto, se puede escuchar con alguna frecuencia en recitales de agrupaciones barrocas, a mí se me antoja que puede ser un bis ideal para terminar un concierto de éxito. El grupo de Giovanni Antonini, la recogió en un CD dedicado a la música italiana del siglo XVII y a mí me hace gracia que, sobre todo (porque en varias partes se repite) en los seis primeros segundos, Antonini haga un giño al pop del siglo XX sin llegar a salirse de tono, lo que demuestra, además de buen gusto, la amplitud de miras con la que el director se enfrenta a la interpretación de la música de siglos pasados con criterios historicistas demostrando que la utilización de instrumentos y técnicas antiguos no está reñida con la imaginación ni implica encorsetamiento.

 Marco Uccellini - Aria sopra "la Bergamasca"


sábado, 3 de marzo de 2012

Brindis


Esa noche estaba decidido a abrir una botella de vino y tomármela copa a copa, el temor a convertirme en un alcohólico empedernido me había hecho desistir otras veces, pero hoy era distinto, todavía estaba en estado de shock, miré la botella de tequila, no sería capaz de aguantar las naúseas sin algunos cachitos de limón y las tiendas más cercanas estaban ya cerradas. Esa mezcla de bobal y shiraz que tanto me había recomendado Manu -Es un vino joven, te sorprenderá- la había reservado para descorcharla en algunas de las escasas reuniones sociales de las que soy anfitrión pero en la fina capa de polvo que la cubría había visto reflejaba, como si de un espejo se tratara, mi propia soledad, la que no podía ser paliada por esos cuatro amigos anónimos que veía conectados en la pantalla del pc, pensé que eliminando la botella, abriéndola, vaciando su contenido, borraría su recuerdo, lo envaría al mundo de lo soñado, del olvido. Era un vino de cosecha y no podría aguantarlo mucho más tiempo, sin duda era la mejor elección, también la botella de champagne tenía su fecha de caducidad, salvo que no te importe que pierda condiciones de sabor, color y gasificación, y de alguna  manera esperaba que ella regresara y abrirla era como eliminar cualquier perspectiva de vuelta. Le gustaba poner en el reproductor una selección de fragmentos de ópera y cantar el brindis de La traviata a plena voz, lo hacía porque sabía que yo lo odiaba, como en general odiaba todos esos temas que el tiempo y el uso desmesurado que se había hecho de ellos habían terminado deformando irremisiblemente. Lo mismo que había pasado con nuestro amor. "El champagne es para mezclarlo entre beso y beso o entre polvo y polvo, pero tú eres incapaz de echar dos polvos en un día, como todos los que pasais de los cuarenta". Las últimas palabras que me había dicho antes de cerrar la puerta de casa por última vez, dejándome en la boca, con su último beso, un extraño y dulce sabor a goma y en el frigorifico la botella de Cliquot por descorchar. Me seducía la forma en que entendía el sexo, carente de pudor, de sentimientos de infidelidad o culpa, aunque me dejara en mal lugar cuando asistíamos a nuestras reuniones sociales, incluso a aquellas en la que el exceso del alcohol paliaba la repercusión de las palabras lanzadas al aire, a su vez me irritaba profundamente cuando sacaba su manido tema de los penes: sabores, tamaños, formas y colores, como aquella vez en que, ante un cliente, afirmó, sin venir a cuento que le gustaban los penes oscuros, sólo por el placer de ponerme nervioso y de comprobar como el rubor se instauraba en el rostro de aquél en forma de erupción cutánea. Sin duda tenía que hacer desaparecer esa botella de vino, la que me había recomendado Manu, la que ella no había sabido apreciar porque desconocía la bodega, allí estaba cubriéndose de polvo, como yo.