Estaba pensando mientras escribía esta entrada que esto más que una liguilla parecen unas Olimpiadas, menos mal que poco a poco el círculo se va estrechando, y hoy se quedaron fuera GRÉ BROUWENSTIJN Y KIRI TE KANAWA, sigue dentro del círculo la Cantante núm. 34, que ha obtenido 8 VOTOS .
GRÉ BROUWENSTIJN (1915-1999) era la cantante número 29, ha quedado elimnada con 3 VOTOS, Brouwenstijn fue una soprano holandesa que cantó Wagner (Sieglinde, Elisabeth, Eva, Elsa, Senta), Verdi (Aida, Desdemona, Elisabetta, Amelia, Leonora de “Il Trovatore” y de “La Forza”), Jenufa, Reiza (“Oberon” de Weber), Iphigénie, Tatiana (“Eugene Onegin” de Tchaikovsky), Agathe (Der Freischütz), Tosca, Donna Anna (“Don Giovanni”, y sobre todo Leonora de “Fidelio”, personaje con el que se despidió en la Ópera Holandesa en 1971. Me gusta mucho como Sieglinde y Elisabeth por la intensidad de sus interpretaciones y por el color tan cálido y penetrante de su timbre, en el repertorio italiano me parece menos interesante por su inadecuación idiomática. Canto Elisabeth en los Festivales de Bayreuth de 1954, con Keilberth, 1955 y 1966 con Cluytens, también cantó allí Gutrune, Sieglinde, Eva y Freia. Estoy de acuerdo con Golaud en cuanto a que el vibrato no es muy amplio, sino a lo Lorengar y, además, se manifiesta ocasionalmente.
KIRI TE KANAWA participaba con el número 32, también ha sido eliminada con 1 VOTO, creo que la soprano maorí, nacida en 1944, que todavía está en activo, nunca ha cantado Elisabeth en escena, lo grabó para la banda sonora de la película “Cita con Venus” en la que también participaban Waltraud Meier y Rene Kollo. ¿Qué se puede decir de la voz de Te Kanawa? Pues lo de siempre, que tiene un timbre bellísimo, aunque quizás demasiado ligero o débil, como apuntaban Dandini y Golaud, para Elisabeth; sin embargo se desenvolvía mucho mejor en algunos roles mozartianos (Donna Elvira, Pamina, la Condesa de “Las bodas”, Fiordiligi de “Così” ) y straussianos (Arabella, la Mariscala de “El Caballero de la Rosa” y la Condesa de “Capriccio”, los más líricos), de entre sus verdis los más conseguidos quizás sean Amelia de “Simon Boccanegra” y Desdemona de “Otello”. En definitiva, que Te Kanawa no ha sido una soprano wagneriana, el otro acercamiento a Wagner que le conozco es la voz del pájaro del bosque en Siegfried. Pero mira, se cargó a Lotte Lehmann, ante el asombro de algunos.
Pensaba que con el post sobre Brünnhilde, que había dejado para el final, terminaría la serie sobre las mujeres de El Anillo, pero repasando las entradas que llevo publicadas he visto que todavía no hemos hablado de Gutrune, quizás porque es un personaje que no es muy atractivo por la pasividad con la que actúa.
Gutrune, como Gunther, su hermano, el primogénito simplón, son de sangre real, hijos de Gibich y Grimhilde y medio hermanos por parte de madre del astuto Hagen, descendiente de Alberich. Tanto Gunther como Gutrune están solteros y, aunque lo desean con todas sus fuerzas, son difíciles de casar. Sus respectiva personalidad, carente de luces, no es muy atractiva. Gutrune es tímida, simple e irreflexiva, está dispuesta a desposar a Siegfried a casi cualquier precio, se deja llevar por los consejos de Hagen, no se plantea el problema de que se trata de un amor forzado por una pócima, si lo hará al final, cuando comprende que la esposa legítima del fallecido Siegfried era Brünnhilde, pero ya es demasiado tarde, entonces se aleja "llena de repugnancia, deSiegfried y se inclina abrumada, sobre el cadáver de Gunther; así permanecerá, inmóvil, hasta el final".
Aunque está presente en gran parte de la acción, no tiene muchas ocasiones para el lucimiento. Su principal intervención tiene lugar en la escena tercera del acto tercero del Ocaso, después de que Siegfried haya sido asesinado por Hagen. Durante el desarrollo de la escena será testigo de la codicia de Hagen y del asesinato de Gunther. El personaje suele ser interpretado, aunque hay excepciones, por una soprano lírica o lírico-spinto y cuando se ofrece la Tetralogía completa puede ser la misma que interpeta Freia en El Oro del Rin. Intérpretes destacadas de Gutrune han sido: Maria Müller, Hilde Konetzni, Regina Resnik, Marta Mödl, Sena Jurinac, Gré Brouwenstijn, Elisabeth Grümmer, Gundula Janowitz, Leonie Rysanek, Ingrid Bjoner y Cheryl Studer. También la ha cantado Eva Maria Westbroek, la Sieglinde del último Festival de Bayreuth.
Vamos a escuchar a tres Gutrunes de Bayreuth, lo haremos por orden cronológico y de la soprano de tesitura más grave a la más aguda:
En el Festival de Bayreuth de 1952, bajo la dirección de Keilberth, encontramos una Gutrune más dramática de lo habitual, Martha Mödl (lo cantó también en 1951 con Kna y Karajan, en 1954 lo alternó con Varnay otra vez con Keilberth), la acompañan Josef Greindl como Hagen, la Brünnhilde de la grandísima Astrid Varnay y Hermann Uhde como Gunther, escuchamos hasta el comienzo de la escena de la inmolación. Es lógico que en esa producción del Anillo no coincidieran Freia y Gutrune.
En 1955, también con Joseph Keilberth el personaje de la gibichunga fue interpretado Gré Brouwenstijn -repitió al año siguiente- mientras que Mödl se hacía cargo de Brünnhilde, Hans Hotter -todo un Wotan- era Gunther y Ludwig Weber, Hagen.
En El Anillo en el Bayreuth del año 1957, dirigido por Kna, Elisabeth Grümmer, de purísimo timbre y limpios ataques, fue tanto Freia como Gutrune, los cantantes que le acompañaban en 1957 son los mismos que los que acompañaron a Mödl en 1952: Josef Greindl (Hagen), Astrid Varnay (Brünnhilde) y Hermann Uhde (Gunther), en 1958 Grümmer repetiría por segunda y última vez su Gutrune en el Festival:
Continuamos con la serie dedicada a Fidelio analizando la vocalidad de la protagonista: LEONORE.- Entre las cantantes que alguna vez han interpretado el rol encontramos a Rose Bampton, Frida Leider, Christel Goltz, Erna Schlüter, Gre Brouwenstijn, Ingrid Bjoner, Helga Dernesch, Hildegard Behrens, Lotte Lehmann, Eva Turner, Rose Pauly, Anny Konetzni, Kirsten Flagstad, Sena Jurinac, Regine Crespin, Gwyneth Jones, Anja Silja, Birgit Nilsson, Gabriela Benackova, Josephine Barstow, Margarete Matzenauer, Aase Nordmo-Lövberg, Nanny Larsen-Todsen, Regine Resnik, Leonie Rysanek, Shirley Verret, Eva Marton, Christa Ludwig, Catarina Ligenza, Astrid Varnay, Inge Borkh, Elizabeth Connell, Iva Pacetti, Martha Mödl, Elisabeth Rethberg, Germain Lubin, Jessye Norman, Karita Mattila, Angela Denoke, Gabriele Schnaut, Waltraud Meier.
Lotte Lehmann
La vocalidad de Leonore la podríamos situar en una soprano spinto o dramática que ocasionalmente se acerca a la tesitura de mezzo. Algunos autores hablan de cierta ambigüedad vocal, mitad soprano y mitad mezzo, emparentándola con Kundry, Venus o Brünnhilde de Walküre, a la vez que con Dido, Oktavian o Santuzza (Dutronc), Arturo Reverter piensa que “es demasiado exagerado darle esta robustez y densidad al papel”. Lo cierto es que en el papel han destacado tanto mezzos (Christa Ludwig, Marianne Brandt, Margarete Matzenauer), sopranos lírico-spinto que fueron grandes Sieglindes (Leonie Rysanek, Lotte Lehmann, Brouwenstijn, Gwyneth Jones) como dramáticas que fueron grandes Brünhilde (Kirsten Flagstad, Martha Mödl, Birgit Nilsson). Se ha dicho que las mezzos acentúan más el carácter travestido del personaje, las segundas su femineidad y las terceras su fuerza impetuosa o carácter épico.
Martha Mödl
Siguiendo a Reverter podemos decir que “lo ideal sería una soprano dramática con facilidad en la zona aguda (si bemol y si natural agudos a plena voz) y que pueda vocalizar a la vez que mantener una gran línea de canto y cantar en mezza voce”, casi nada. “Su horquilla interválica es de dos octavas casi justas, va de si 2 a si bemol 4, lo que es propio de una soprano consistente, compacta pero no forzosamente dramática o falcón”.En su aria se le exigen notas agudas extremas y, a medida que va revelando su verdadera identidad, su sexo, tendrá que se ir asumiendo una tesitura más aguda.
Kirsten Flagstad
El rol de Leonore fue estrenado por Ana Milder-Haptmann (1785-1838) en las tres versiones que conoció la obra, pero el ideal de Leonore parece que fue encarnado por Wilhelmine Schröder-Devrient, que lo interpretó en 1822 en presencia del propio Beethoven, soprano sobre la que Wagner basó su concepción de soprano dramática: estrenó Adriano de Rienzi, Senta y Venus.
Si hubiera que destacar a unas cuantas intérpretes por encima de las demás y durante la segunda mitad del siglo XX, yo destacaría a Kirsten Flagstad, intérprete de una autoridad impetuosa, un bello timbre broncíneo y magnífica proyección en todos los registros aunque con un talón de Aquiles: sus agudos fijos y blancos, la suya es una Leonora épica; Marta Mödl, una Leonora muy de carne y hueso, humana, magnífica intérprete, prestando atención a cada palabra o expresión, de timbre poco agradable y problemas en la zona aguda; Birgit Nilsson sería el contrapunto a Mödl y Flagstad, no tiene problemas con los agudos pero carece de esa magia y dramatismo en la línea de canto; Leonie Rysanek otra gran intérprete, resulta muy lírica y sensual en su grabación de estudio con Fricsay (1957) con el paso del tiempo fue ensanchando en graves y profundizando en sus medios expresivos; Christa Ludwig es la intérprete que justifica perfectamente que se pueda confiar el papel a una mezzo, su canto es muy cálido y profundo pero está en el límite de sus posibilidades; finalmente, si se tratara de elegir una Leonore lírica nos quedábamos con Gundula Janowitz, a pesar de sus limitaciones tanto en la zona grave como en el extremo agudo, es una Leonore apasionada y femenina que sabe solventar las deficiencias apuntadas con inteligencia. Tampoco debemos olvidar a Vishnevskaya, a pesar de que la cante en ruso es puro fuego, me encanta.
Escuchemos algunas grabaciones y cuidado con el empacho:
En las Clases Magistrales que dio Maria Callas en la Juilliard podemos hacernos una muy ligera idea de cómo hubiera sido su Leonore y además cantada en alemán.
Wotan, perdido el anillo forjado por Mime, tiene el imperioso deseo de recuperarlo, ha caído en la maldición del anillo, pero no sólo él, tambien Fricka y el resto de dioses. Sin embargo está atado por los pactos, así que idea la treta de engendrar una nueva raza de héroes que le permitan recuperarlo. Haciéndose pasar por Wälse (El Elegido)-Wolfe (Lobo) tiene dos hijos con una mortal: han nacido la estirpe de los weslungos, un hombre, Siegmund, y una mujer, Sieglinde, mellizos ilegítimos de Wotan, que fueron separados en la infancia por unos asaltantes que mataron a la madre y raptaron a la hija.
Comenzamos con una presentación de Lotte Lehmann interpretando "Ein Wasse lass'mich dir weisen", un pequeño monólogo de Sieglinde insertado en el dúo con Siegmund en el primer acto de La walkyria:
Cuando comienza el primer acto de La Walkyria, cuya acción transcurre desde la tarde de un día hasta el crepúsculo del siguiente, los weslungos son ya seres adultos, no conocemos nada de ellos, Siegmund aparece extenuado, está malherido y necesita cobijarse en la morada del matrimonio formado por Hunding y Sieglinde. Una vez ha llegado allí pierde el sentido, es un extraño a los ojos de la muchacha: "Ein frender Mann?" (¿Un hombre extraño?). Desde el mismo momento en que ésta lo ve se siente atraída por él, y viceversa. Sieglinde se nos muestra como la esclava de Hunding: "Diess Haus und diess Weiss sind Hunding's Eigen" (Esta casa y esta mujer son propiedad de Hunding), sin embargo es difícil analizar la figura de Sieglinde, en cuanto mujer, desde la perspectiva actual, no debemos olvidar que la obra pertenece al final del siglo XIX y lo que hoy nos parece vejatorio quizás a los espectadores de aquella época no lo pareciera tanto, mientras que su adulterio e incesto con Siegmund hoy no lo consideramos tan grave como entonces.
Por poner un ejemplo referido a nuestro país, salvando las distancias, que eran muchas en aquellos años: en España hasta 1975 la mujer necesitaba permiso del marido para enajenar sus bienes ¡¡¡Aunque fueran propios!!! Y hasta 1978 se consideraba que cometía delito de adulterio la mujer casada que yacía con varón que no fuera su marido, y el que yacía con ella, sabiendo que era casada, aunque después se declarase nulo el matrimonio. Sin embargo en el caso del hombre casado sólo se castigaba el vivir con otra mujer cuando se hacía de forma ostentosa por delito de amancebamiento. Así que el adulterio sólo era punible en el caso de mujer casada, el Tribunal Supremo incluso llegó a castigar por adulterio en casos de separación de hecho entre los cónyuges.
Pero sigamos con la historia. Siegmund se queda en la casa es por voluntad de Hunding, aparece entonces un nuevo indicio de la sumisión de la weslunga: "Rüst'uns Männern das Mahl!" (¡Prepáranos a nosotros, hombres, la comida!).
La curiosidad del matrimonio Hunding-Sieglinde, fundada en motivos muy distintos, hace que intenten averiguar cómo ha llegado Siegmund allí, qué es lo que le ocurrió. En este punto Siegmund relata la historia de una niña que estaba siendo forzada a celebrar un matrimonio sin amor y de como él salió, inútilmente, en su defensa, al final aquélla murió. Esta historia es muy parecida a la de Sieglinde, como pronto podremos comprobar. Al escuchar la historia, Hunding cae en la cuenta de que Siegmund es el presunto criminal que mató a sus parientes y se declara su enemigo, pero fiel a su palabra de caballero permite que Siegmund pase la noche en su casa y se retira, no sin antes advertirle que tenga cuidado a la mañana siguiente.
Sieglinde, que ha dormido a Hunding con un brebaje, le muestra a Siegmund la espada narrándole como fue forzada a desposarse con su esposo y como durante las celebraciones entró un anciano extranjero y hundió su espada en el tronco del fresno hasta la empuñadura, nadie ha podido sacarla, Sieglinde piensa que la espada está destinada a su salvador, y le parece que ese es Siegmund, y éste, a su vez, también lo cree así, el amor estalla entre los dos y la primavera inunda la sala. En el correspondiente dúo de amor, precedido de la canción de la primavera del tenor, Siegmund extrae la espada ante el asombro y entusiasmo de Sieglinde, ambos se reconocen como hermanos y huyen del hogar Hunding-Sieglinde.
Así termina el primer acto de La Walkyria. Si comparamos la relación Siegmund-Sieglinde, Wotan-Fricka, Tristán-Isolda, Wagner-Cosima, podemos establecer muchos paralelismos y diferencias entre ellas, pero principalmente dos: a) Siegmund-Sieglinde, como Tristan e Isolda o Wagner-Mathilde Wesendock, representan el amor fuera de la legalidad establecida, el amor adúltero, la pasión por encima de toda convención social, el hechizo frente a la razón, el amor puro, el amor místico. b) Wotan-Fricka, Wagner-Cosima y Hunding-Sieglinde, representan el amor dentro del matrimonio, el respeto a la norma social y la apariencia de normalidad.
En el segundo acto entramos en la problemática principal de la primera jornada de la Tetralogía. Hunding ha salido en busca de los huidos Siegmund y Sieglinde. Wotan ordena a la walkyria Brünnhilde, el gran personaje femenino del Anillo, que en el momento del encuentro entre los dos héroes interceda en favor de Siegmund. Pero Fricka, que ha conocido lo sucedido con Hunding aparece enfurecida. La walkyria huye. Fricka, como buena guardiana del matrimonio, está escandalizada por el adulterio de Sieglinde y el incesto de ésta con Siegmund, y resentida por el adulterio de Wotan al engendrarlos. Éste no tiene otra salida que confesar su plan, ha engendrado a los mellizos con objeto de recuperar el anillo, pues los dioses, atados por los pactos, no pueden actuar. Fricka le hace ver que en realidad ni Siegmund, ni Brünnhilde actúan libremente sino que es la voluntad del Dios la que siguen y al final obtiene del dios la promesa de que no protegerá a su hijo. Wotan no puede oponerse a Fricka, también con ella le ligan los pactos y una ruptura del orden establecido entre los dioses podría ser terrible. Wotan a partir de aquí tira la toalla.
En relación a los últimos acontecimientos relatados podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué es peor, consentir una unión ilícita por incestuosa fruto de un adulterio o sacrificar al hijo que es fruto de ese adulterio?
Más tarde, vuelve aparecer la pareja de welsungos escapando de Hunding y su jauría de perros. Ante el cansancio de Sieglinde, el hermano decide esperar y enfrentarse al enemigo. Es entonces cuando Sieglinde tiene una visión antes de caer sin sentido en brazos de Siegmund: "caes..., en pedazos salta la espada...: el fresno se derrumba..., ¡se raja el tronco!..."
En la siguiente aparición Sieglinde está soñando, rememora lo acontecido el día que su casa fue asaltada y quemada por extranjeros, mientras el padre y el hermano estaban fuera. Poco después tiene lugar el combate entre su hermano y su esposo, Brünnhilde desobedece las órdenes de Wotan al interceder en favor de Siegmund pero aquél aparece para romper en pedazos la espada de éste con su lanza. Siegmund, desarmado, muere atravesado por la espada de Hundig. Brünnhilde salva a Sieglinde y se la lleva en su corcel. La cólera de Wotan estalla y decide salir en busca de la walkyria. De esta forma termina el segundo acto.
Peter Hofmann (Siegmund), Jeannine Altmeyer (Sieglinde), Donald McIntyre (Wotan), Gwyneth Jones (Brünhilde), M. Salminen Pierre Boulez/Patrice Chereau (Bayreuth 1980)
En el tercer acto las walkyrias se reúnen en la cima de un paisaje rocoso, Brünnhilde lleva con ella a Sieglinde para protegerla de la cólera de Wotan, a ésta, muerto Siegmund, no le queda ningún deseo de vivir, recrimina a Brünnhilde por haberla salvado y le suplica que le dé muerte. Ésta le comunica que está embarazada de Siegmund, continuará la estirpe de los welsungos. El cambio que la noticia produce en la muchacha es brutal: "Rette mich, Kühne! Rette mein Kind!" (¡Sálvame osada! ¡Salva a mi hijo!).
Julia Varady - Sieglinde en Munich W. Sawallisch/ N. Lehnhoff (1989)
Ninguna de las otras walkyrias quiere protegerla, no osarían desobedecer a Wotan. Sólo queda una solución: huir. Brünnhilde, que entrega a Sieglinde los trozos de la espada de Siegmund, entretendrá a Wotan para que la welsunga pueda escapar . La walkyria tendrá su castigo por haber desobedecido al padre y del vientre de aquélla nacerá Siegfried.
Jessye Norman (Sieglinde) Hildegard Behrens (Brünnhilde), James Morris (Wotan) J. Levine /O. Schenk (1997)
Christian Merlin ha señalado que, aunque por su feminidad y ansiedad a primera vista pueda parecer que Sieglinde es un ser débil, hay una serie de hechos en los que ella lleva la iniciativa y que indican que estamos ante una verdadera heroína:
- Duerme a Hunding, su esposo, para huir con un desconocido. - Bautiza al desconocido con el nombre de Siegmund. - Enseña a Siegmund la espada y le anima para extraerla. - Se transfigura al saber que un futuro héroe ésta en sus entrañas, la esperanza en la salvación del mundo depende de su maternidad.
Por su parte, Christian Goubault, considera que la unión incestuosa de un hermano y una hermana de naturaleza divina, al menos en su mitad, puede considerarse una unión ritual, sagrada y oscura, entre las fuerzas de la naturaleza, de tal forma que, éstas se concentrarán en el futuro héroe: éste, además de la fuerza de Siegmund que consiguió arrancar la espada hundia por Wotan en el fresno, tendrá la libertad y la independencia de sus padres, los amantes que han transgredido las leyes y las convenciones. Así, dice Goubault, todo el desarrollo de La Walkyria tiende hacia la aparición de ese héroe libre de la ley divina, "den hehrsten Helden der Welt" que, en vez de conquistar el Anillo para el dios vencido, ofrecerá la posibilidad de la Redención del Mundo por el Amor.
Por lo tanto, dos cambios fundamentales ocurren en la personalidad de Sieglinde en el primer y último acto de la primera jornada de la Tetralogía: a) En el primer acto, el motor del cambio será el amor, el descubrimiento del amor por Siegmund convertirá a la pasiva welsunga en un personaje activo y luchador. b) Para Sieglinde, una vez ha muerto Siegmund, la vida deja de tener sentido, la pérdida del amor supondría para ella una vuelta a la pasividad, es por ello que desea la muerte. Sin embargo al iniciarse el tercer acto Brünnhilde le comunica una noticia que supondrá un nuevo motor de cambio, la maternidad. El fruto de su amor por Siegmund será una nueva razón para vivir y luchar. Y Wagner no lo puede dejar más claro, escribe para ella uno de los momentos melódicos más arrebatadores e intensos de toda la Tetralogía, que exige de la soprano, que canta abrazada a los pedazos de la futura espada de Siegfried, el máximo despliegue de sus medios vocales.
Finalmente, repasemos los nombres de algunas sopranos que, con mayor o menor fortuna, han interpretado el papel de Sieglinde: Lotte Lehmann, Maria Reining, Margarete Teschemacher, Maria Müller, Hilde Konetzni, Elisabeth Rethberg, Astrid Varnay, Kirsten Flagstad, Marta Mödl, Helga Dernesch, Inge Borkh, Regina Resnik, Gré Brouwenstijn, Birgit Nilsson, Leonie Rysanek, Gwyneth Jones, Regine Crespin, Gundula Janowitz, Eva Marton, Jeannine Altmeyer, Jessye Norman, Cheryl Studer, Julia Varady, Deborah Polaski, Nadine Secunde, Angela Denoke, Nina Stemme, Waltraud Meier, Violeta Urmana, Deborah Voigt, Eva Johansson, Petra-Maria Schnitzer, Linda Watson...
En cuanto a su vocalidad, partiendo de que las fronteras en la clasificación de las voces nunca son nítidas y de que grandes Sieglindes han sido grandes Brünnhildes o Isoldas, se requiere una soprano que los alemanes denominan jugenlich-dramatisch o dramatisch, que equivaldría a lo que nosotros denominamos lírico-spinto o lírica ancha, a medio camino entre la hochdramatisch o dramática (Brünnhilde, Isolde), de mayor potencia y resistencia pero sin tanto brillo y transparencia y la lyrisch-dramatisch o lírica (Elsa, Elisabeth), que en el Anillo brilla por su ausencia entre los personajes principales.
En SplashCast podéis escuchar lo siguiente: ACTO 1 - Bampton (Sieglinde) - Melchior (Siegmund) - Principio tercera escena (Szell - Met 1944) - Flagstad (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Bodanzky 1935 - Met) - Janowitz (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Karajan - Salzburgo 1967) - Konetzni (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Furt 1953 RAI, con Windgassen) - Leider (Sieglinde) - Acto I - Du bist der Lenz - Nilsson (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Kna, Bayreuth 1957, con Vinay) - Teschemacher (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen (Elmendorff 1944)