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viernes, 12 de abril de 2013

Julia Lezhneva y Giovanni Antonini en el Palau de la Música de Valencia


Esta tarde llegaba al Palau con la lengua afuera, literalmente, pero al final me ha sobrado tiempo, es la consecuencia de haber tenido la brillante idea de adelantar el reloj unos minutos para no llegar tarde a ninguna cita. A los pocos minutos de iniciarse el concierto se me pasó por la cabeza que tampoco hubiera pasado nada si hubiera llegado tarde, suponía que me hubieran dejado entrar entre el Concierto para flauta cuerdas y continuo, "La tempesta di mare" de Vivaldi y el Motete "In furore justissimae irae", y es que estos conciertos para flauta no están hechos para mí, mira que Vivaldi compuso conciertos para instrumentos solistas: violín, violonchelo, oboe, fagot, viola d'amore e incluso uno para mandolina, cualquiera de ellos lo hubiera preferido, además Giovanni Antonini, que se encargaba de la dirección y de tocar la flauta dulce, no ha estado muy inspirado, sobre todo en el Allegro. Después ha salido Julia Lezhneva y entonces sí que he comenzado a disfrutar, de ahí hasta el final ha sido un concierto brillante. Ya había disfrutado de la cantante rusa hace unos años en el Auditorio de Castellón, me dejó muy buen recuerdo y hoy estoy convencido de que no sólo sigue siendo una magnífica cantante con un timbre luminoso, puro y muy homgéneo sino que además se va superando, parece que ha ganado en presencia vocal, en proyección y sigue manteniendo una capacidad extraordinaria para el canto adornado, puede con todo tipo de agilidades y coloratura, mantiene un fiato portentoso, siendo capaz de regular el sonido ofreciendo preciosos filados, en ellos la voz no pierde un ápice de consistencia, sólo adelgaza el sonido, manteniendo intactas sus cualidades tímbricas, es -como he pensado y he escuchado decir a más de uno- una máquina. Y ahí doy con el problema -si he de decir que la soprano tiene algún problema- falta expresividad, comunicación, carisma; esto, en el caso de Lezhneva, se convierte en un mal menor porque ofrece un variado despliegue de recursos técnicos y belleza tímbrica y musical a raudales; además, seguro que en el aspecto expresivo irá mejorando con el paso de los años, todavía es muy joven, veinticuatro años.

Tras el motete de Vivaldi, Il Giardino Armonico ha ofrecido "La Follia" de Geminiani, finalizando la primera parte con una nueva intervención de Lezhneva en el Motete "Saeviat tellus inter rigores" de Haendel. La segunda parte, que ha abandonado el Barroco para entrar de lleno en el Clasicismo,  ha comenzado con una brillante interpretación de la Sinfonía núm. 49 de Haydn, y ha terminado con el espectacular "Exultate Jubilate" de Mozart. Con Lezhneva parece fácil lo difícil, sin duda Lezhneva es una de las grandes estrellas del panorama actual interpretando música del siglo XVIII.

No tiene nada que ver con el repertorio que nos ha ofrecido esta noche, salvo que es de Mozart, como el "Exultate...", pero no me resisto a poner este Youtube en el que Lezhneva ofrece una excelente versión de "Come scoglio":



El concieto ha finalizado con un único bis, el Aleluya de "In caello stelle clare" de Porpora:





martes, 6 de marzo de 2012

Un giño de Giovanni Antonini a propósito de Uccellini



Marco Uccellini fue un sacerdote, compositor y violinista italiano del XVII que llegó a ser maestro de capilla en Módena y Parma, compuso música instrumental recogida en varias colecciones y también música escénica que se ha perdido en su totalidad. Es un compositor hoy desconocido pero tiene una pieza que, seguramente por su sencillez y encanto, se puede escuchar con alguna frecuencia en recitales de agrupaciones barrocas, a mí se me antoja que puede ser un bis ideal para terminar un concierto de éxito. El grupo de Giovanni Antonini, la recogió en un CD dedicado a la música italiana del siglo XVII y a mí me hace gracia que, sobre todo (porque en varias partes se repite) en los seis primeros segundos, Antonini haga un giño al pop del siglo XX sin llegar a salirse de tono, lo que demuestra, además de buen gusto, la amplitud de miras con la que el director se enfrenta a la interpretación de la música de siglos pasados con criterios historicistas demostrando que la utilización de instrumentos y técnicas antiguos no está reñida con la imaginación ni implica encorsetamiento.

 Marco Uccellini - Aria sopra "la Bergamasca"


domingo, 26 de febrero de 2012

Antonini - Adagio de Albinoni y otras cosas - BAROQUE MASTERPIECES


Todo el mundo sabe a estas alturas que el famoso Adagio de Albinoni (Adagio en Sol Menor) no es de Tomaso Albinoni (1671-1751). Lo compuso un musicólogo italiano llamado Remo Giazotto. Según explicó Giazotto el Adagio fue una reelaboración a partir de material del propio Albinoni, pero ni siquiera eso está claro, fue publicado por Ricordi a finales de los años cincuenta del siglo XX.  Si no fuera por el célebre adagio, Albinoni -que compuso ni más ni menos que 45 óperas- sería un compositor casi desconocido para el gran público. Pero Albinoni, que no tenía aversión a los adagios, compuso más de uno , así que hoy vamos a escuchar dos de ellos interpretados por Il Giardino Armonico de Giovanni Antonini, no tienen la inmediatez del falso Adagio de Albinoni, y no entran tan fácilmente, pero son muy hermosos, sobre todo el segundo (eso pensaba cuando iniciaba el post, ahora parece que estoy a punto de cambiar de opinión), si sólo vais a escuchar uno que sea éste (es más corto),  no están tan manidos ni han sufrido mil y un horribles arreglos distintos como le ha ocurrido al espurio, como el que realizaron The Doors, al final no salió al mercado, afortunadamente, tiene un aire como de película setentera de destape:



Como mi intención no es manchar la reputación de los Doors escucharemos The Soft parade, cuando apareció el grupo yo había sido concebido pero no había nacido todavía y cuando decidí acercarme a los Doors, bastantes años después, rodeados de su aureola de grupo de culto, su estilo, en plena efervescencia post-punk, me sonaba anticuado, debe ser una lógica reacción generacional que creo la edad ha curado un poco, el caso es que, de lo que conozco de los Doors, The Soft parade siempre me encantó:




Tras esta digresión volvamos a Albinoni y sus adagios que, junto con Il Giardino Armonico, pretendía ser el motivo central de esta entrada:



Albinoni - Adagio para violín y cuerdas, Antonini emplea junto al violín solista, dos violines, viola, violochelo y clave.



Albinoni - Adagio para 2 violines y continuo,  Antonini emplea 2 violines, violonchelo y archilaúd.




Tan famoso como el falso Adagio de Albinoni es el Canon de Pachelbel en re mayor, pero en este caso sí que fue compuesto por Johann Pachelbel. Hay quien se arrepintió de que en su ceremonia de bodas no sonara esta música, al menos eso me confesaba poco tiempo después como con lástima, con remordimiento o quizás para darse el pego. Menuda ceremonia, duró más de una hora (y no exagero lo más mínimo), casi más que el matrimonio (y aquí sí exagero un poco), ahora supongo que a este señor ya no le sabrá tan mal que esta música no sonara ese día. Antonini quita el polvo a la composición y nos parece estar escuchando algo nuevo:


Y también muy famoso es un fragmento instrumental del oratorio Salomón de Haendel, La llegada de la Reina de Saba (The Arrival of Queen of Sheba), unos familiares me solicitaron una copia de esta pieza  para que sonara en una boda a la llegada de los novios, o quizás fuera a la salida, ya no recuerdo, fue ya a última hora y un poco a la desesperada pero conseguí enviarla a tiempo, esta pareja ha corrido mejor suerte que la del Canon de Pachelbel (esto va para que tomen nota los supersticiosos), la que yo no he tenido buscando en Youtube, puesto que en el Cd de Il Giardino Armonico, Baroque Masterpieces., que contiene los 2 adagios de Albinoni escuchados más arriba, sí que aparece la célebre llegada. Vovliendo a la pareja de la boda, lo curioso es que años después conversando con la novia, entonces ya esposa, me enteré que en realidad se casaron oficialmente (con papeles quiero decir) más de un año después de la supuesta ceremonia civil, nos engañaron como a bobos.


Hay algunas piezas que terminamos por asociarlas a determinadas personas o acontecimientos (las  dos citadas bodas y el canon de Pachelbel o la llegada de la reina de Saba de Haendel), no ocurre lo mismo con la tercera pieza famosa que no escucharemos hoy, el segundo movimiento, Aria, de la Suite Orquestal núm. 3 de Bach, sólo lo identifico con Bach (no sé si afortunadamente). El Aria de las Variaciones Goldberg (que poco tiene que ver con la de la Suite) me gusta más que la de la Suite y más también los tres movimientos siguen a ésta (Gavotte, Bouree, Cigue), los encuentro mucho más frescos y menos sobados. Siempre que hablo de Bach y digo alguna de mis tonterías tengo la sensación de estar cometiendo un sacrilegio, en realidad el Aria es una obra maestra (a ver si lo arreglo un poco), algo deteriorada por un uso muchas veces indebido, como casi todas las piezas que suenan en la entrada de hoy.


Y eso es todo por hoy, me despido con un vídeo en el que Il Giardino Armonico y Antonini dirigen una obertura de Porpora. No aparece en el CD Baroque Masterpieces, no la busquéis ahí. Los intérpretes cuentan con una espectadora de excepción, la "castrada" Cecilia Bartoli, y es que verlos tocar en directo,  derrochando energía, pasión y entrega, se convierte en todo un espectáculo que ni la mezzo romana se quiere perder:



sábado, 23 de octubre de 2010

Calentito, calentito. "Ottone in Villa" (Vivaldi) por Antonini


Os dejo un anticipo de la última propuesta de la Vivaldi Edition, el Ottone in Villa grabado por Giovanni Antonini, su Giardino Armonico, Sonia Prina, Julia Leznheva, Veronica Cangemi, Roberta Invernizzi y Topi Lehtipuu, el mismo que pudimos escuchar hace meses en Castellón, más información AQUÍ.

Escuchamos a la joven Julia Lezhneva, 
una cantante que espero nos siga dando gratas sopresas en el futuro,  
en "Gelosia, tu già rendi l'alma mia":

lunes, 24 de mayo de 2010

"Ottone in villa" apoteosis barroca en Castellón

Acabo de llegar del Auditorio del Castellón donde Giovanni Antonini al mando de Il Giardino Armonico nos ha ofrecido, en versión concierto, la ópera "Ottone in villa" de Vivaldi. Que los de Antonini son maestros a la hora de enfrentarse a Vivaldi no es ningún secreto, pero es que además el reparto no ha podido ser más redondo: Sonia Prina (Ottone), Veronica Cangemi (Cleonilla), Julia Lezhneva (Caio Silio), Roberta Invernizzi (Tullia/Ostilio) y Topi Lehtipuu (Decio), todos han brillado con luz propia pero yo destacaría, y lo siento por el resto porque el nivel de todos ha sido extraordinario, a Julia Lezhneva con un timbre bellísimo -nada eslavo para ser rusa- y una técnica de canto perfecta, que además tiene ese algo tan difícil de definir y que identifica a los grandes y Topi Lehtipuu, a pesar de que sus intervenciones son escasas y no figuran entre las más destacadas de la ópera me parece uno de los tenores ligeros más interesantes del momento, no sólo por sus cualidades canoras, que vaya si las tiene, sino también por la calidad de un timbre no exento de la suficiente testosterona -ruego encarecidamente la escucha del vídeo de Youtube insertado más abajo-. Sonia Prina ha cantado un Ottone muy elegante y matizado, Veronica Cangemi me ha sorprendido por su expresividad ya que es su falta lo que habitualmente se le critica, muy intensas han sido también las intevenciones de Roberta Invernizzi. Mención especial también para el solista de violín de Il Giardino Armonico. Los que tengáis la oportunidad de escuchar esta ópera en Valladolid, donde se va a grabar -me acabo de enterar que Il Giardino Armonico es orquesta residente de el Auditorio Miguel Delibes, sabía que grababan habitualmente allí pero el otro dato lo desconocía- no os la perdáis por nada del mundo.

Ahora nos centraremos un poco en la que es la primera ópera del compositor, al menos de las que se le conocen. Antonio Vivaldi había publicado en 1711 "L'estro armonico", op. 3 erigiéndose como uno de los grandes compositores de música instrumental de la época. En abril de 1713, de forma inesperada, su carrera basculó hacia la música vocal, los administradores de l'Ospedale della Pietà, en el que Vivaldi era profesor de violín, lo contrataron como "maestro di coro", era inevitable afrontar la música vocal, y allí compuso obras para la misa, las vísperas, un oratorio y numerosos motetes, al mismo tiempo compuso su primera ópera, que no se estrenó en Venecia sino en Vicenza. No era muy habitual estrenar óperas en esta ciudad, lo normal es que se ofrecieran las que ya lo habían hecho en Venecia, pero el 17 de mayo de 1713 abría sus puertas en Vicenza un nuevo teatro de ópera, "Teatro delle Grazie", y la ocasión requería una nueva ópera. Y no sería otra que "Ottone in villa", la que se supone es la primera ópera compuesta por Vivaldi.

El libreto fue escrito por Napolitain Domenico Lalli, está basado en "Mesalina" de Francesco Maria Piccioli, que había sido puesto en música por Carlo Pallavicino en Venecia en 1680. "Ottone in villa" es una obra de pequeñas proporciones, tan sólo requiere cinco cantantes frente a los ocho de "Mesalina", no hay coro, el coro final es interpretado por los propios cantantes -algo que, por otra parte, no era tan extraño en las óperas italianas de la época-, tampoco elaborados efectos escénicos y la orquesta es más bien modesta.

En el reparto del estreno encontramos que el papel de Caio Silio fue encomendado a un castrado, Bartolomeo Bartoli, mientras que el de Ottone lo fue a una contralto, Diana Vico. Esto no era ninguna sorpresa para el público de la época, estaba más que acostumbrado a las ambigüedades sexuales, que en esta ópera son de aúpa, sobre el escenario.

La organización es la típica de la ópera barroca italiana, encabezada por una Sinfonia en tres movimientos (allegro-larghetto-allegro) le sigue una alternancia de recitativos que hacen avanzar la acción y arias en las que normalmente se reflexiona sobre lo que acaba de suceder, termina la ópera con un coro interpetado por los propios solistas vocales.

El argumento se desarrolla en la villa del emperador romano Ottone (Otón) en el campo y es bastante enrevesado:

1) Ottone está locamente enamorado de la bella Cleonilla y se despreocupa de los asuntos de estado.
2) Cleonilla estuvo enamorada de Caio Silio pero que ahora está cayendo en las falsas redes de Ostilio.
3) Ostilio no es otro que Tullia, antigua prometida de Caio disfrazada de hombre para vengarse.
4) Caio está enamorado de Cleonilla.
5) Decio es un consejero de Ottone que se pasa toda la ópera pidiendo al emperador que vaya a Roma a solucionar los problemas de estado pero el emperador no le hace ni caso, en su frente está escrita la palabra AMOR.

Tras los típicos malentendidos y confusiones concluye con un "lieto fine", como es lógico, se reconcilian Caio y Tullia por un lado y Ottone y Cleonilla por otro. Termina la ópera con un coro de alegría general. Vamos... como la vida misma :-)

Como audición y hasta que consigamos una versión de este "Ottone" por Antonini voy a dejar un aria que no es ni de lejos la mejor de la ópera pero que me ha llamado la atención porque siendo muy italiana me ha recordado bastante al estilo barroco francés, no sé si será una alucinación mía o una casualidad. Se trata de "L'esser amante", aria que canta Decio en el tercer acto. La escuchamos en la versión de Mark Padmore con Richard Hickox:



Y para disfrutar del canto de Topi Lehtipuu en Vivaldi recurrimos a "La Fida Ninfa" y el aria "Deh ti piegga" cantada por Narete en el Acto 2:



- ACTUALIZACIÓN -

Ya van apareciendo vídeos: