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jueves, 12 de marzo de 2015

A propósito de "Norma" (12) - 1974, un milagro en Orange. Montserrat Caballé.



Dicen que Maria Callas, cuando vio en un cine de París la grabación  de la mítica Norma que Caballé, en un irresistible estado vocal, cantó en el Teatro romano de Orange dentro del festival anual conocido como las Chorégies d'Orange, quedó tan maravillada que decidió enviarle los pendientes que había lucido en la Norma producida en La Scala con dirección escénica de Lucino Visconti en 1955, Caballé nunca se los pondría porque, según ella, Callas solo ha habido una. Ese 11 de noviembre de 1974, durante la única  Norma que se ofreció en el festival, debió haber una conjunción astral en Orange porque nada pudo salir más redondo; sin embargo, todo presagiaba que no iba a ser así, estuvieron a punto de suspender la representación a causa del azote del mistral, un viento frío, seco y violento que proviene del noroeste y suele darse en la costa mediterránea española y francesa. Parte del elenco, entre ellos la Caballé, decidió ponerse debajo de la ropa hojas de periódicos, como hacían antes los ciclistas profesionales, para evitar que el viento traspasara sus ropas, además la soprano tuvo que recurrir a un chal para cubrirse en las escenas iniciales del segundo acto, los músicos tuvieron que sujetar las partituras con pinzas de tender la ropa (y esto puede parecer leyenda, pero no lo es, se ve perfectamente en el vídeo). ¡Qué suerte tuvimos que aquel día estuvieran grabando las cámaras de la televisión! Fue una Norma soñada. Acompañaban a la catalana el tenor Jon Vickers como Pollione (canto matizadísimo pero con la marca de la casa: ingrato timbre y pésima pronuncación), la mezzo Josephine Veasey  (una elegantísima Adalgisa) y el bajo Agostino Ferrin bajo la dirección de Giuseppe Patané.

sábado, 15 de octubre de 2011

Mascagni - Iris - Segundo Acto



Iris se encuentra en casa de Kyoto, rodeada de geishas, está dormida. Acude Osaka. Ambos manifiestan su admiración por la belleza de la joven, éste además teme que la joven lo rechace pero Osaka intenta convencerlo de que no hay mujer que se resista al dinero y al lujo. Despierta Iris. Primero manifiesta sorpresa por la ropa con la que está vestida, llena de transparencias, recuerda la historia del teatrillo, observa la casa en la que se encuentra y cree haber muerto, se pregunta si está en el Paraíso.
Observa un samisen e intenta cantar acompañándose de él, es imposible para ella elaborar una melodía y lo abandona; se acerca a unos pinceles y colores que hay sobre la mesa e intenta pintar, no es capaz de hacerlo y rompe a llorar. Finalmente se convence de que no está en el Paraíso puesto que según el bonzo "quien esta muerto todo lo sabe", además en el Paraíso el llanto no existe. 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mascagni - Iris - El inicio de la ópera


Sin casi darme cuenta me veo inmerso en una serie de entradas sobre Mascagni, un compositor que a pesar de tener una de las óperas más asentadas en el repertorio, Cavalleria Rusticana,  apenas es recordado por el resto de sus trabajos, habría que añadir la deliciosa L'amico Fritz, que no es ópera de repertorio pero sí es algo conocida por el aficionado medio.
Otra de sus óperas es Iris está compuesta sobre un libreto de Luigi Ilica (La Bohème, Tosca, Madama Butterfly, Andrea Chénier, La Wally) y se estrenó el 22 de noviembre de 1898 en el Teatro Costanzi de Roma con dirección del propio compositor y con la rumana Hariclea Darclée como protagonista.