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jueves, 23 de diciembre de 2010

Y un año más llega la Navidad.


Fijaos si es ancha que es la casa de José Luis que llega hasta El blog de maac, seguimos con el cruce de blogs; dentro de nada es Navidad, unas fechas que en teoría debían ser entrañables, ya sé que muchos seres queridos han ido despareciendo de nuestras vidas, es una buena ocasión para recordarlos con una sonrisa en la boca y pensar que sí, es cierto que la vida se nos ha llevado mucho , pero no lo es menos que siempre nos quedará alguien y/o algo a quien querer y abrazar, que además no nos va a pedir ningún regalo a cambio, y eso es lo realmente importante, lo que tenemos ahora. Aprovechemos porque no sabremos por cuánto tiempo. De paso, como ya ha hecho José Luis, hacemos un poco de caso a Angels, que se queja por la música tan triste que hemos puesto en estos días. He elegido la interpretación que de la Sinfonía 41 de Mozart hace Immerseel porque se me antoja que tiene una alegría especial. Esta sinfonía es entrañable para mí porque, ante la estrañeza de toda mi familia, el primer regalo musical que le pedí a los Reyes Magos precisamente fue un disco de la Sinfonía Júpiter, y como hubo un tiempo en el que no tenía otra música clásica que poner, ésta y la número 40 las escuchaba una y otra vez  hasta que quedó el vinilo hecho polvo. Recordemos en estos días que hay mucha gente a nuestro alrededor a la que podemos transmitir felicidad, y lo tenemos que aprovechar, no caigamos en lo depresivo, olvidemos nuestro ombligo aunque sólo sea por unos días y pasemos una Feliz Navidad, que es lo importante.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Schwarzkopf - Navidad

Dejamos de lado la ópera ya que en las fechas en las que estamos es casi obligado escuchar villancicos, yo voy a proponer la escucha de una deliciosa canción navideña tradicional alemana en la voz de la gran Elisabeth Schwarzkopf:




Maria auf dem Berge

Uf' m Berg, da giht der Wind,
da wiegt de Maria ihr Kind
mit ihrer schlohengelweißen Hand;
sie hatt' ach derzu keen Wiegenband.

Maria:
"Ach, Joseph, Joseph, liebster Joseph mein,
ach, hilf mer wiegen mei Knabelein!"

Joseph:
"Wie soll ich dir denn dein Kindlein wieg'n?
Ich kann ja kaum selber die Finger bieg'n."

Schum, schei, schum, schei.