Con Tristán e Isolda se cierra el V Festival del Mediterráneo. No nos cansaremos de decir que el Auditorio Superior del Palau de les Arts no es el sitio idóneo para ofrecer conciertos sinfónicos, mucho menos óperas en versión concierto, y aún menos si estas son semiescenificadas, a ver si algún día nos hacen caso y trasladan definitivamente toda la programación a la Sala Principal, saldríamos todos granando. Este Auditorio no sé si es más bonito que inútil, al revés o tan bonito como inútil.
Ayer se estrenaba Tristán e Isolda, por fin otro título de Wagner, un acontecimiento, padecíamos sequía wagneriana en Les Arts, habíamos comenzado muy fuerte con un Anillo y un Parsifal antológicos pero al final todas las esperanzas que teníamos en que Valencia se convirtiera en el centro wagneriano del sur de Europa se diluyeron, creo que se perdió una oportunidad, también es verdad que el público de Valencia no responde muy bien a este tipo de oferta operística, le tira más la ópera italiana o francesa. Si hay que llenar el teatro de aficionados locales, Wagner, lamentablemente, no es lo más adecuado. Tampoco es menos cierto que cuando se programaron las óperas citadas más arriba el Palau de les Arts tuvo repercusión mediática y afluencia de visitantes foráneos.
