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jueves, 25 de diciembre de 2014
Farinelli en Londres
Quizás el cantante más famoso de toda la historia de la ópera sea Carlo Broschi, más conocido como Farinelli. Cuando ya era una rutilante estrella, a punto de cumplir treinta años, trabajó durante tres temporadas en la Ópera de la Nobleza (Opera of the Nobilty) de Londres, después abandonaría los escenarios operísticos entrando al servicio de la corte española. Cantó por primera vez en Londres a finales de 1734 en Artaserse, un pasticcio efectuado con música de Hasse, Porpora y Carlo Broschi (el hermano de Farinelli), estuvo acompañado en escena por otro gran castrado, Senesino y por una de las sopranos del momento, Francesca Cuzzoni. Afortunadamente podemos escuchar una de las arias que interpretó Farinelli en su presentación londinense y hacernos una idea de sus cualidades vocales, principalmente la facilidad para las ornamentaciones, extraordinario fiato y su capacidad para ascender al agudo.Julia Lezhneva con sus extraordinarias facultades da una buena muestra de ello.
Hacía bastante tiempo que los londinenses iban detrás de Farinelli, pero, al parecer, éste no estuvo interesado en actuar en la capital inglesa por motivos económicos, pensemos que estamos hablando seguramente del cantante mejor pagado de su época. Tanto insistieron los enviados de la nobleza londinense que al final Farinelli terminó firmando un contrato con una retribución de 1.502 guineas al año más las ganancias que se obtuvieran en una función que se organizaría en su propio beneficio, y además una compensación para los gastos de viaje y manutención. De este modo Farinelli se integró en el proyecto de la Ópera de la Nobleza (Ópera of the Nobility) que, con el apoyo del Príncipe de Gales, hacía un año que había comenzado y se convertiría, si no lo era ya, en rival de la compañía de Haendel, desde luego estaba en una situación más ventajosa: tenía el mejor teatro (el King's Theatre, Haymarket, que habían arrebatado al compositor sajón al expirar el contrato que tenía con el teatro) , el mayor número de abonados, los mejores cantantes que habían trabajado antes con Haendel y el castrado más famoso del momento, Farinelli, El público inglés cayó cautivado inmediatamente por su encanto personal y condiciones vocales. Sin embargo, Haendel sacó dos ases de debajo de la manga, el primero de ellos fue Ariodante y el segundo Alcina, ambas óperas estrenadas en el joven Covent Garden, pero esto ya forma parte de otra historia.
domingo, 4 de agosto de 2013
ARIAS FAVORITAS - Mio bel tesoro de "Alcina"
Junto a Orlando, Rinaldo y Giulio Cesare, Alcina es una de las óperas más redondas de Haendel, la calidad de su música es extraordinaria, podemos recordar, a título de ejemplo, arias como Verdi prati..., Ah Ruggiero crudel... Ombre palide..., Ah mio cor!..., Mi lusinga il dolce affetto..., o Tornami a vagheggiar, y cualquiera de ellas se merece pasar por mi bloguera colección de arias favoritas (alguna, de hecho, ya ha estado); sin embargo, en estos momentos, Mio bel tesoro, un aria que canta Ruggiero en el segundo acto, es, con la intervención de dos flautas de pico, la que me lleva el huerto. Es aparentemente muy simple, una hermosa melodía y un delicado acompañamiento para una línea vocal que, aunque no carece de ornamentaciones, no es, ni de lejos, la mejor, ni la más exigente de esta ópera; pero si, permite distinguir perfectamente entre un buen ejecutante y un buen intérprete, el caso es que, vuelvo a recordar, es con la que estos días me voy al huerto, rebosante de pepinos, calabacines, lechugas y tomates.
Propongo dos versiones, la de Ann Hallenberg en el año 2005 con Paul McCreesh y la de Teresa Berganza en Aix-en-Provence en el año 1978 con Raymond Leppard, a ver con cuál os quedáis:
RUGGIERO
Mio bel tesoro, fedel son'io, al ben, che adoro,
all' idol mio prometto fè (ma non a te).
Il caro amante non segue il piede,
e fido resta (ma no con te),
con chi li chiede costante e mesta pace e mercè.
Mio bel tesoro, ecc.
miércoles, 5 de junio de 2013
Un dúo de Rinaldo. "Scherzano sul tuo volto" (Rinaldo y Almirena)
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| Bellucci - Rinaldo y Armida |
La ópera barroca italiana no fue muy dada a los dúos, tríos y otros números de conjunto; sí que se compuso con bastante frecuencia, sobre todo en Italia, piezas para dos voces, pero como música de cámara, para ser interpretada en los palacios o a modo de ejercicio compositivo . Las óperas se hacían para mayor lucimiento de los cantantes y éstos gustaban de introducir variaciones con las que deslumbrar a los oyentes, así que en relación a la cantidad de arias destinadas a los solistas los números vocales para dos o más voces no pasaron de lo anecdótico, es muy lógcio porque si un cantante de un dúo comenzaba a desvariar y hacer ornamentaciones aquí y allá conforme a su propio criterio podía poner en un serio aprieto a su compañero. La ópera se adaptaba, una vez más, a la situación del momento, y en ese momento primaba la dictadura de los grandes divos (sobre todo castrados y sopranos). En Rinaldo, primera ópera copuesta por Haendel para la escena londinense y una de sus grandes e idiscutibles obras maestras, encontramos el dúo, para castrado y soprano, "Scherzano sul tuo volto" cantado por Rinaldo y Almirena. Esta situado en la parte final del Primer Acto. La acción se sitúa en un lugar idílico, un magnífico paraje con fuentes, paseos y pajareras en las que cantan y vuelan las aves, va precedido de la famosa intervención de Almirena que seguro la recordaréis porque Bartoli la ha hecho famosa, "Augelletti che cantate, zefietti che spirate". En el alegre dúo, que dramáticamente no tiene ningún misterio, la pareja protagonista se declara su mutuo amor (Almirena: "Alegra tu rostro la dicha del amor", y Rinaldo: "Rían en tus labios los gozos del amor, por siempre, por siempre"), más tarde Almirena será raptada por la hechicera Armida.
Se trata de un duetto acompañado por oboes y violines que sigue la misma estructura de un aria da capo: comienza con un allegro, le sigue una parte lenta, poco adagio, y termina con la repetición del allegro inicial. Escucharemos la grabación efectuada por Joyce DiDonato, que canta la parte del castrado (Rinaldo) y Patricia Ciofi (Almirena) con Il Complesso Barocco bajo la dirección de Alan Curtis.
ALMIRENA
Scherzano sul tuo volto
Le grazie vezzosette
RINALDO
Ridono sul tuo labbro
I pargoletti amori
a mille, a mille.
ALMIRENA, RINALDO
Nel bel fuoco di quel guardo
Amor giunge al forte dardo
Care faville.
miércoles, 10 de abril de 2013
Recordando a Graziella Sciutti
Ayer se cumplió el 12º aniversario del fallecimiento de Graziella Sciutti, la casualidad quiso que tuviera conocimiento de esta noticia y en ese momento recordé su participación en la grabación de Don Giovanni realizada por Giulini para EMI, una de las consideradas de referencia. Nunca seguí a esta soprano; sencillamente, me tropezaba con ella en grabaciones, y es que nunca me han apasionado las sopranos ligeras; tenía un timbre simpático, de soubrette, más bien delgado y carente de graves pero muy timbrado, en el caso de Sciutti destacaría, además de las cualidades tímbricas y su extraordinaria belleza física (no hay más que ver la foto), su sólida técnica y buen gusto. Estaba especializada en el repertorio del siglo XVIII y mozartiano (Susana, Despina y Zerlina), pero también se acercó a compositores del romanticismo italiano, fundamentalmente Rossini y Donizetti, o incluso contemporáneo. Su carrera se desarrolló sobre todo en la Piccola Scala, el Festival de Salzburgo y la Ópera de Viena. A partir de 1977 se dedicó a la dirección de escena.
Parece ser que era una gran intérprete en escena, en "Si morrò ma l'onor mio" el aria de Ginevra en la ópera Ariodante de Haendel podemos hacernos una idea de su capacidad expresiva, la escénica habrá que imaginársela, dicen que era muy buena... pues no lo tenemos que creer, si lo dicen -la Callas de la Piccola Scala- por algo será:
De Mozart escucharemos el aria de Susann,a en Las bodas de Figaro, "Giunse alfin il momento... Deh vieni non tardar", que no es moco de pavo, también sirve para mostrar su capacidad expresiva y algo más, su sentido del fraseo, de la musicalidad, del gusto y sus carencias en la zona grave:
Y para terminar, un dúo de Don Pasquale de Donizetti que siempre me fascinó en la versión de Juan Oncina y Graziella Sciutti -la primera que conocí-, con permiso de Tito Schipa y Toti dal Monte, por supuesto:
Parece ser que era una gran intérprete en escena, en "Si morrò ma l'onor mio" el aria de Ginevra en la ópera Ariodante de Haendel podemos hacernos una idea de su capacidad expresiva, la escénica habrá que imaginársela, dicen que era muy buena... pues no lo tenemos que creer, si lo dicen -la Callas de la Piccola Scala- por algo será:
De Mozart escucharemos el aria de Susann,a en Las bodas de Figaro, "Giunse alfin il momento... Deh vieni non tardar", que no es moco de pavo, también sirve para mostrar su capacidad expresiva y algo más, su sentido del fraseo, de la musicalidad, del gusto y sus carencias en la zona grave:
Y para terminar, un dúo de Don Pasquale de Donizetti que siempre me fascinó en la versión de Juan Oncina y Graziella Sciutti -la primera que conocí-, con permiso de Tito Schipa y Toti dal Monte, por supuesto:
miércoles, 13 de marzo de 2013
Llegan las Fallas y los papás, a currar (maac-chorrada 5/2013).
Llegan las Fallas y los papás, como siempre, a calentarse el tarro para la falla del cole. Es muy romántico imaginarse a un papá y sus hijos realizando estos trabajos manuales en casa, pero cualquiera diría que es como si no hubiera nada mejor que hacer y necesitáramos que, desde el colegio, nos organicen y dirijan el tiempo que estamos junto a nuestros hijos, parece que no les basta con llenarnos las carteras con deberes de fin de semana.
Me gustaría organizar el tiempo que paso con mis hijos como mejor estime conveniente así que con el apartado deberes me sobra y aunque me lo paso muy bien con estos trabajos manuales no deja de repatearme que el fin de semana X tenga que estar haciendo el dichoso ninot.
Los padres... ¿pero en la educación actual alguien piensa en los padres? ¡Ay, los padres! ¡Qué fácil es echarnos la culpa de todo! Y cuando no nos la echan los demás, ahí estamos nosotros mismos para hacerlo, con nuestras dudas, nuestros arrepentimientos, la incertidumbre de saber si hemos obrado bien o mal, esperando siempre que el tiempo termine dándonos la razón, sabedores también, es ley de vida, que en la adolescencia caerán sobre nosotros todas las acusaciones de nuestros hijos -debe ser algo parecido al Juicio Final pero bastante más breve, ya os lo contaré si este blog resiste el paso del tiempo-, confiando en que, cuando lleguen a la edad madura, si estamos para verlo, vean nuestra labor con benevolencia, estoy temblando al pensar en el día en que tenga que oir esa frase que todos hemos pronunciado por lo menos una vez en la vida, "yo no he decidido venir a este mundo", a ver qué contesto -supongo que un "¡toma! ¡y yo tampoco!-.
Nos dicen en el colegio que los profes no están para educar a nuestros hijos, que esa es una tarea de los padres y a mí, la verdad, me parece estupendo, si no fuera porque todavía no he averiguado cómo diablos se enseñará sin educar, en la teoría queda perfecto pero en la práctica no sé cómo se puede llevar eso a cabo, por el momento hasta ahora no había caído en la cuenta de que tendría que haber enseñado a mis hijas que en clase se debe estar callado y atender al profesor, a ver si ahora el pobre hombre está sufriendo por nuestra culpa, aguantando carros y carretas, vejado una y otra vez por algunos alumnos, entre ellos mis hijas, sin poderlos educar en el respeto al prójimo, confiando en que algún día los padres nos dignemos a hacerlo.
Todo el mundo vamos eludiendo responsabilidades, luego pasa lo que pasa, y es que aquí no dimite ni dios, pero mira, el Papa, que es como yo pero con muchos más hijos huérfanos de madre, sí; ese sí que dimite, claro que ese, el emérito, es de allí, no de aquí, el nuevo tampoco parece que vaya a ser de aquí (ahora, cuando voy a publicar el post, ya sé que no lo ha sido, esperemos que sea tan bueno como Messi pero que no vaya metiéndonos goles) y es probable que si se le presenta el caso también decida dimitir, si fuera de aquí seguro que se moría con el báculo en la mano.
Los papás no conocemos el problema de la dimisión, ya tenemos otros pero no ese, no podemos dimitir, es una suerte para nosotros, un quebradero de cabeza menos, quizás para nuestros hijos la suerte no es tanta. Espero que los míos no pidan mi dimisión, me sabría muy mal, porque sería un deseo que no podré satisfacer. Eso será lo que les pasa a muchos de nuestros políticos, que se sienten poseídos por un espíritu paternal -o maternal- hacia el resto de sus conciudadanos y se creen que no se puede dimitir y mientras tanto los ventiladores siguen en marcha...
Y vale, sí, ¿par qué negarlo? Lo pasamos muy bien el sábado y domingo mientras hacíamos el ninot medieval en familia y en realidad es que no sé ni para qué me quejo, no es para tanto. Aunque lo parezca, no he tomado nada esta tarde, ahora ya va siendo hora de cenar, pero antes nos ponemos falleros y como cualquier excusa es buena para escuchar música en este blog, nos vamos con Haendel, cuidado con las llamas:.
miércoles, 2 de enero de 2013
Poner caras (maac-chorrada 1/2013)
Dieciséis de Valencia, siete de Madrid, ocho de Barcelona, dos de Mislata, uno de Guardamar del Segura, otro de Sant Sadurni d'Anoia, dos de Terrasa, uno de Medina del Campo, otro de Altensteig, cuatro de París, dos de Menlo Park, tres de Viena, uno de Vincenza, dos de Lima, otro de Maracay, tres de México, uno de Gent, tres de Santiago de Chile, dos de Harefield, otro de Cotia, y así podíamos seguir hasta localizar a todos los visitantes del blog sobre las tres de la tarde de cualquier día a través de la información suministrada por Geovisites. Cómo me gustaría poder poner cara a los visitantes del blog que no dejan comentarios habitualmente y conocer sus opiniones. Quiénes serán, qué les llevará a visitar el blog, qué pensarán del mismo.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Un regalo de Navidad para ELEGIDOS: Iestyn Davies
Elegidos por vosotros, claro está. ¿Todavía no tienes ese regalo de Navidad para tu amigo y familiar melómano? ¡No optes por el enésimo recital de Maria Callas o por esa colección trilladas de arias de Verdi, Puccini o Mozart de la soprano o tenor de moda! Si quieres sorprender y proporcionar unos cuantos momentos de disfrute al ELEGIDO o ELEGIDA puedo proponerte una opción. Pero lo primero que debes hacer es analizar cómo se ha portado este año, si el resultado es negativo puede que cualquier disco de Andrea Bocelli sea la mejor alternativa.
martes, 18 de diciembre de 2012
Guth y Spinosi, 2009. ¿Escenificar El Mesías?
Aunque es tradicional que en en tiempos de Adviento o de Navidad se interprete en casi todas las ciudades el oratorio más célebre de Haendel, lo cierto es que se estrenó en Dublín en cuaresma, el 13 de abril de 1742, nosotros en este punto seguiremos la tradición navideña que no sé muy bien a qué es debida, se me ocurre pensar en que podría ser por el propio nombre del oratorio, El Mesías.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Haendel era una esponja y nosotros escuchamos a Purcell
Haendel, que era capaz de absorber todo tipo de influencias y adaptarse a cualquier estilo, supo captar la esencia de la música inglesa, pero nosotros escucharemos algunas piezas de Purcell, cuando el compositor inglés murió el alemán tenía tan sólo diez años.
La blanca voz de Silvia McNair, The Academy of Ancient Music y la dirección de Christopher Hogwood.
- Trumpet Tune for Harpsichord in C major, Z T678 "Cibell"
Y de la música incidental para la tragicomedia en cinco actos The Libertine, or The Libertine Destroyed, Z 600:
- "To Arms, to Arms, Heroic Prince"
- Preludio "To Arms"
lunes, 13 de agosto de 2012
Terminaron los Juegos Olímpicos y nosotros seguimos con la ópera y otras cosas
Ayer tuvo lugar la Ceremonia de Clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, comenzaba la retransmisión televisiva con una maravillosa estampa de la ciudad: las luces encendidas al anochecer, el Estadio Olímpico en azul, esa especie de montaña rusa retorcida que es la torre Orbit en rojo y el blanco del London Acuatics Center desplegando sus alas, más allá el Basketball Arena y el Velódromo, con los serpenteantes canales de aguas procedentes del Támesis recorriendo el Parque Olímpico. Pronto se centraron las cámaras en el centro del estadio olímpico y allí había preparada una gran falla presidida por una noria que, como el resto del decorado, podría haber sido gigante pero que en proporción al terreno del campo parecía de juguete, después prepararon un gran discomóvil como hacen en muchos de nuestros pueblos durante las fiestas de verano, lo único que aquí algunos de los cantantes actuaban de verdad. Me eché intermitentes cabezaditas, entre despertar y despertar todo seguía más o menos en la misma tónica. Nos vendieron lo que no necesitan vender porque se lleva vendiendo sola durante décadas, la cultura del pop, añorando un glorioso pasado que no volverá. Todo de lo más decadente, cuando no salía una momia en escena se la recordaba ¿Eso es lo que tienen que ofrecer los británicos a la música de hoy? Estoy convencido de que la respuesta es NO. Para tratar a David Bowie como si ya hubiera muerto o invocar a los espiritus de John Lenon y Freddie Mercury más vale echar mano de partituras e intentar, aunque sólo fuera durante seis minutos, recrear la música que en su día compusieron Purcell o Haendel en la capital inglesa, además los británicos lo saben hacer muy bien.
No estoy diciendo que se tenga que dar un recital de música clásica, para muchos sería un auténtico suplicio; sin embargo, pensad por un momento lo espectacular que puede resultar iniciar una ceremonia con la siguiente música de la Oda para el Nacimiento de la Reina Ana, con este pequeño detalle ya has cumplido con la pequeña cuota Haendel, has creado un clima de expectación, recogimiento, concentración y has divulgado ante el mundo entero una música maravillosa que merece ser conocida.
Claro que Purcell y el adoptado Haendel, que sí que dan una imagen de marca, más que el globalizado pop, no son comerciales, mucho mejor resucitar a las Spice Girls, que todavía siguen estando buenas con su botox, sus implantes de glúteos y sus prótesis de silicona, no como el hortera de George Michael, que se ha convertido en una caricatura de sí mismo. En fin, qué guapos somos y qué bien lo hacemos ¡Viva el Imperio Británico! A mí el nacionalismo exacerbado, y el hecho de que los atletas tengan que competir bajo una bandera nacional que es izada al son de un himno cuando se gana, me chirría bastante, pero eso es otro tema y, aunque a estas alturas de la entrada, os parezca mentira, no he venido aquí a hablar de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 ni de su ceremonia de clausura.
No, no he venido aquí para hablar de la Ceremonia de Clausura de los JJOO sino de La Olimpiada (L'Olimpiade), un libreto que Pietro Metastasio escribió para que fuera musicado en Viena por Antonio Caldara en 1733 y que fue reutilizado unas setenta veces por diferentes compositores, entre ellos Vivaldi, Pergolesi, Galuppi, Hasse, Traetta, Jommelli, Piccini, Cimarosa, Paisiello e incluso Donizetti, que la dejó incompleta.
La Olimpiada está basada en El juicio de los pretendientes del Libro VI de las Historias de Herodoto y su trama está ambientada en la Grecia Clásica en tiempos de los Juegos Olimpicos.
Megacles gana los juegos, confiesa la verdad a Aristea y se marcha, con el corazón roto. Cuando Licidas va a reclamarla, Aristea se lo reprocha, como lo hace la disfrazada Argene, para su gran decepción. Amintas, tutor de Licidas, anuncia que Megacles se ha ahogado, y el rey Clístenes destierra a Licidas.
Argene impide a la desesperada Aristea que se suicide, Megacles es rescatado por un pescador, y Licidas contempla el asesinato del rey. Aristea pide piedad para Licidas y Argene se ofrece ella misma en su lugar; como prueba de que ella es una princesa, muestra a Clístenes la cadena que le entregó Licidas. Él la reconoce como perteneciente a su hijo, abandonado en la infancia para impedir la profecía de que él mataría a su padre. Licidas, reinstaurado, acepta a Argene, dejando a su hermana a Megacles.
Escucharmos el vertiginoso y extraordinario primer movimiento (Allegro) de la sinfonia-obertura de L'Olimpiade de Vivaldi:
Y ya que ayer los londinenses, entre cadáver y cadáver, pasaron de los Rolling (quizás porque el grupo no ha querido o quizás porque no pegaban con la tónica de la ceremonia al seguir en activo desde que hace cincuenta años, el 12 de julio de 1962, se presentaran en el Marquee Jazz Club de Londres) yo les hago mi pequeño homenaje con un Youtube en el que aparece íntegro el LP Let it bleed (1969), una auténtica joya que nada tiene que envidiar a Purcell o Haendel, entre otras cosas porque nada tiene que ver con ellos, y que cuenta con una portada y contraportada que son de mis favoritas. Al final todo no ha sido más que una excusa para poner a los Rolling.
viernes, 8 de junio de 2012
ARIAS FAVORITAS - "Non è si vago e bello..." de Giulio Cesare
Una suave melodía, apenas una frase compuesta, "Non è si vago e bello il fior nel prato, quant'è vago e gentile il tuo bel volto" (No es tan encantadora y hermosa la flor en el prado, como encantador y dulce es tu maravilloso rostro), es encantadora, hermosa, dulce y maravillosa, los mismos términos utilizados en la frase. Comienza con las cuerdas introducendo la melodía principal del aria, entra el castrato con su frase y la repite dos veces, vuelven las cuerdas por un corto espacio de tiempo y el castrato, (que hoy es una mezzo o un contratenor pero que en pleno siglo XX llegó a ser incluso un barítono) que vuelve a repetir la frase pero introduciendo variaciones: ornamentaciones en la palabra "vago", repeticiones en "quant'è vago e gentile" y una vocalización conclusiva sobre "volto", como en el comienzo las cuerdas se encargan del cierre de esta primera parte del aria.
En la parte central otra frase compuesta, "D'un fiore il pregio e quello solo vien dato, ma tutto un vago aprile è in te raccolto" (Sólo se puede comparar -su rostro- con la belleza de una flor pero todas las de abril se unen en tu persona). Como es habitual en las arias da capo, la parte central es más breve y morosa, sólo repite "ma tutto un vago aprile è in te raccolto".
El aria finaliza con el da capo, retoma la frase inicial e introduce múltiples variaciones, libertad para los intérpretes.
Apenas algo más de cuatro minutos, cuatro minutos de delicadeza, de belleza melódica, de encanto, cuatro minutos en los que cualquiera siente envidia de los que se dicen estar enamorados. Muestra de enamoramiento pero que tiene también su parte de intento de seducción y conquista. Y todo intento de seducción no deja de ser de alguna manera un engaño.
Es una de mis arias favoritas pero seguramente no es de las mejores de Giulio Cesare, el nivel es muy alto, digamos que me cae simpática, de mañana de sábado en una primavera soleada.
A raíz de un comentario efectuado por nuestra amiga Kalamar, recuperamos la magnífica versión del aria que efectuó Andreas Scholl el año 2008 en Lausana bajo la dirección de Ottavio Dantone, hay que ver la clase que tiene Scholl a la hora de cantar y la imaginación que le pone, algo que está mucho más allá de la belleza de la voz, que para mí es mucha, una versión redonda la suya, plagada de detalles de buen gusto:
Claro que siempre hay quien pretende hacer de todo esto una comedia, pero con muy poca gracia o, al menos, de forma inoportuna, el canto también bastante irregular:
Me gusta especialmente como lo canta la mezzo Sarah Connolly con William Christie en el Festival de Glyndenbourne 2005, además escénicamente está muy bien resuelto, sin descartar el humor, el más seductor de todos los Cesares que desfilarán por esta entrada, al igual que la Cleopatra de Danielle de Niese, pero por otras razones:
Como curiosidad escucharemos a Walter Berry en los sesenta del siglo pasado, cuando el Haendel operista estaba todavía por descubrir:
En la parte central otra frase compuesta, "D'un fiore il pregio e quello solo vien dato, ma tutto un vago aprile è in te raccolto" (Sólo se puede comparar -su rostro- con la belleza de una flor pero todas las de abril se unen en tu persona). Como es habitual en las arias da capo, la parte central es más breve y morosa, sólo repite "ma tutto un vago aprile è in te raccolto".
El aria finaliza con el da capo, retoma la frase inicial e introduce múltiples variaciones, libertad para los intérpretes.
Apenas algo más de cuatro minutos, cuatro minutos de delicadeza, de belleza melódica, de encanto, cuatro minutos en los que cualquiera siente envidia de los que se dicen estar enamorados. Muestra de enamoramiento pero que tiene también su parte de intento de seducción y conquista. Y todo intento de seducción no deja de ser de alguna manera un engaño.
Es una de mis arias favoritas pero seguramente no es de las mejores de Giulio Cesare, el nivel es muy alto, digamos que me cae simpática, de mañana de sábado en una primavera soleada.
ACTUALIZACIÓN
A raíz de un comentario efectuado por nuestra amiga Kalamar, recuperamos la magnífica versión del aria que efectuó Andreas Scholl el año 2008 en Lausana bajo la dirección de Ottavio Dantone, hay que ver la clase que tiene Scholl a la hora de cantar y la imaginación que le pone, algo que está mucho más allá de la belleza de la voz, que para mí es mucha, una versión redonda la suya, plagada de detalles de buen gusto:
Aria de Giulo Cesare de la ópera homónima de G.F. Haendel: "Non è si vago e bello"
Lawrence Zazzo (contratenor), Natalie Dessay (soprano) Concert d'Astree, dir.: Emmanuelle Haim
Opera de París
Claro que siempre hay quien pretende hacer de todo esto una comedia, pero con muy poca gracia o, al menos, de forma inoportuna, el canto también bastante irregular:
Me gusta especialmente como lo canta la mezzo Sarah Connolly con William Christie en el Festival de Glyndenbourne 2005, además escénicamente está muy bien resuelto, sin descartar el humor, el más seductor de todos los Cesares que desfilarán por esta entrada, al igual que la Cleopatra de Danielle de Niese, pero por otras razones:
Como curiosidad escucharemos a Walter Berry en los sesenta del siglo pasado, cuando el Haendel operista estaba todavía por descubrir:
viernes, 27 de abril de 2012
Arias favoritas - "L'alma mia fra le tempeste" - Los tiempos no han cambiado tanto.
Haendel compuso Agrippina a finales de la primera década del siglo XVIII para ser estrenada en los carnavales de Venecia, su enriquecedora y fructifera etapa italiana estaba llegando a su fin. En uno de los recitativos de la ópera Agrippina, la hija de Augusto y madre de Nerón, dice aquello de "All'opra, all'opra; Lode ha, chi per regnar inganno ad opra" (¡Vamos allá, Adelante! Reinaré, aunque sea mediante el engaño). Lamentablemente, en muchos aspectos, los tiempos no han cambiado tanto.
domingo, 26 de febrero de 2012
Antonini - Adagio de Albinoni y otras cosas - BAROQUE MASTERPIECES
Todo el mundo sabe a estas alturas que el famoso Adagio de Albinoni (Adagio en Sol Menor) no es de Tomaso Albinoni (1671-1751). Lo compuso un musicólogo italiano llamado Remo Giazotto. Según explicó Giazotto el Adagio fue una reelaboración a partir de material del propio Albinoni, pero ni siquiera eso está claro, fue publicado por Ricordi a finales de los años cincuenta del siglo XX. Si no fuera por el célebre adagio, Albinoni -que compuso ni más ni menos que 45 óperas- sería un compositor casi desconocido para el gran público. Pero Albinoni, que no tenía aversión a los adagios, compuso más de uno , así que hoy vamos a escuchar dos de ellos interpretados por Il Giardino Armonico de Giovanni Antonini, no tienen la inmediatez del falso Adagio de Albinoni, y no entran tan fácilmente, pero son muy hermosos, sobre todo el segundo (eso pensaba cuando iniciaba el post, ahora parece que estoy a punto de cambiar de opinión), si sólo vais a escuchar uno que sea éste (es más corto), no están tan manidos ni han sufrido mil y un horribles arreglos distintos como le ha ocurrido al espurio, como el que realizaron The Doors, al final no salió al mercado, afortunadamente, tiene un aire como de película setentera de destape:
Como mi intención no es manchar la reputación de los Doors escucharemos The Soft parade, cuando apareció el grupo yo había sido concebido pero no había nacido todavía y cuando decidí acercarme a los Doors, bastantes años después, rodeados de su aureola de grupo de culto, su estilo, en plena efervescencia post-punk, me sonaba anticuado, debe ser una lógica reacción generacional que creo la edad ha curado un poco, el caso es que, de lo que conozco de los Doors, The Soft parade siempre me encantó:
Tras esta digresión volvamos a Albinoni y sus adagios que, junto con Il Giardino Armonico, pretendía ser el motivo central de esta entrada:
Albinoni - Adagio para violín y cuerdas, Antonini emplea junto al violín solista, dos violines, viola, violochelo y clave.
Albinoni - Adagio para 2 violines y continuo, Antonini emplea 2 violines, violonchelo y archilaúd.
Tan famoso como el falso Adagio de Albinoni es el Canon de Pachelbel en re mayor, pero en este caso sí que fue compuesto por Johann Pachelbel. Hay quien se arrepintió de que en su ceremonia de bodas no sonara esta música, al menos eso me confesaba poco tiempo después como con lástima, con remordimiento o quizás para darse el pego. Menuda ceremonia, duró más de una hora (y no exagero lo más mínimo), casi más que el matrimonio (y aquí sí exagero un poco), ahora supongo que a este señor ya no le sabrá tan mal que esta música no sonara ese día. Antonini quita el polvo a la composición y nos parece estar escuchando algo nuevo:
Y también muy famoso es un fragmento instrumental del oratorio Salomón de Haendel, La llegada de la Reina de Saba (The Arrival of Queen of Sheba), unos familiares me solicitaron una copia de esta pieza para que sonara en una boda a la llegada de los novios, o quizás fuera a la salida, ya no recuerdo, fue ya a última hora y un poco a la desesperada pero conseguí enviarla a tiempo, esta pareja ha corrido mejor suerte que la del Canon de Pachelbel (esto va para que tomen nota los supersticiosos), la que yo no he tenido buscando en Youtube, puesto que en el Cd de Il Giardino Armonico, Baroque Masterpieces., que contiene los 2 adagios de Albinoni escuchados más arriba, sí que aparece la célebre llegada. Vovliendo a la pareja de la boda, lo curioso es que años después conversando con la novia, entonces ya esposa, me enteré que en realidad se casaron oficialmente (con papeles quiero decir) más de un año después de la supuesta ceremonia civil, nos engañaron como a bobos.
Hay algunas piezas que terminamos por asociarlas a determinadas personas o acontecimientos (las dos citadas bodas y el canon de Pachelbel o la llegada de la reina de Saba de Haendel), no ocurre lo mismo con la tercera pieza famosa que no escucharemos hoy, el segundo movimiento, Aria, de la Suite Orquestal núm. 3 de Bach, sólo lo identifico con Bach (no sé si afortunadamente). El Aria de las Variaciones Goldberg (que poco tiene que ver con la de la Suite) me gusta más que la de la Suite y más también los tres movimientos siguen a ésta (Gavotte, Bouree, Cigue), los encuentro mucho más frescos y menos sobados. Siempre que hablo de Bach y digo alguna de mis tonterías tengo la sensación de estar cometiendo un sacrilegio, en realidad el Aria es una obra maestra (a ver si lo arreglo un poco), algo deteriorada por un uso muchas veces indebido, como casi todas las piezas que suenan en la entrada de hoy.
Y eso es todo por hoy, me despido con un vídeo en el que Il Giardino Armonico y Antonini dirigen una obertura de Porpora. No aparece en el CD Baroque Masterpieces, no la busquéis ahí. Los intérpretes cuentan con una espectadora de excepción, la "castrada" Cecilia Bartoli, y es que verlos tocar en directo, derrochando energía, pasión y entrega, se convierte en todo un espectáculo que ni la mezzo romana se quiere perder:
Y eso es todo por hoy, me despido con un vídeo en el que Il Giardino Armonico y Antonini dirigen una obertura de Porpora. No aparece en el CD Baroque Masterpieces, no la busquéis ahí. Los intérpretes cuentan con una espectadora de excepción, la "castrada" Cecilia Bartoli, y es que verlos tocar en directo, derrochando energía, pasión y entrega, se convierte en todo un espectáculo que ni la mezzo romana se quiere perder:
domingo, 5 de febrero de 2012
Ópera de Babel - Giulio Cesare
Por increíble que hoy pueda parecer en todo el siglo XIX no se representó ni una sola ópera de Haendel y hubo que esperar al segundo cuarto del siglo XX. Fue en Göttigen (Sajonia) de la mano de Oskar Hagen donde tuvo lugar el estreno de "Rodelinda" en 1920, la primera ópera de Haendel representada desde 1754, habían pasado ni más ni menos que 166 años, ni que decir tiene que se había perdido totalmente la tradición interpretativa barroca así que se utilizó el tamiz impuesto por las corrientes wagnerianas y veristas: la ópera se tradujo al alemán, se eliminaron personajes y arias -las que permanecieron se quedaron sin da capo-, se reescribieron recitativos, se añadieron partes instrumentales. Una barbaridad pero es lógico que se hiciera así, entonces corría la idea de que las óperas de Haendel eran irrepresentables e "incompatibles con la escena moderna" (Oskar Hagen).
Haendel era alemán pero todos sabemos que el grueso de su producción operística, más del 95% de ella, se estrenó en Londres. En Inglaterra se había conservado cierta tradición interpretativa, sus oratorios ingleses y su música instrumental no se habían dejado de interpretar, esto tampoco quiere decir que se hiciera con los criterios historicistas que imperaron a partir de la segunda mitad del siglo XX, nada de eso, el Haendel inglés fue hasta entonces muy romántico, por eso los ingleses también jugaron un importantísimo papel a la hora de redescubrir las óperas de Haendel. En los años veinte se resucita "Semele" y "Giulio Cesare" y tras el paréntesis impuesto por la II Guerra Mundial se efectua la grabación de "Sosarme" (en italiano, con instrumentación original y con la participación del célebre contratenor Alfred Deller); sin embargo, el impulso definitivo vino de la mano de la Handel Opera Society. Fundada en 1955 con el objetivo de "recuperar las partituras de
Haendel tal y como él las concibió, y de adaptar el etilo del siglo
XVIII a las convenciones del XX de forma que pueda llegar a la audiencia
no instruida en aquél estilo", eso sí, las obras se traducirían al
inglés. Con la Handel Opera Society colaborarían cantantes como Joan
Sutherland (Alcina en 1957, Rodelinda en 1959), Janet Baker o Paul
Esswood. Entre 1955 y 1985 la Haendel Opera Society había exhumado
dieciocho óperas de Haendel.
De Janet Baker cantando Haendel tenemos bastantes grabaciones, tanto en italiano como en inglés, como esta serie, Ópera de Babel, está dedicada a la ópera cantada en idioma no original recurriremos a algunos fragmentos de su interpretación de Giulio Cesare en inglés, de la que tenemos testimonio tanto en audio como en video, en este caso es una grabación de la English National Opera efectuada en los años ochenta del pasado siglo con Charles Mackerras, cantar en los ochenta Haendel inglés se puede considerar casi un delito por anacrónico puesto que a partir de los sesenta la tendencia imperante es a respetar los idiomas originales, todos sabemos que los ingleses, con su carácter isleño, son para darles de comer aparte. Aún así es un placer escuchar a esta madura Baker cantando Haendel o lo que sea:
lunes, 23 de enero de 2012
Aria de Haendel con oboe.
Pensaba que hoy no publicaba entrada en el blog, no por nada en especial sino porque no lo tenía previsto, pero estaba escuchando Arminio y cuando había llegado aproximadamente a la mitad del segundo acto sonó un aria que me llamó la atención por su complicación vocal e instrumental, me puse a investigar en Google y vi la entrada hecha.
Cuando Haendel compuso Arminio para ser estrenado en el Covent Garden en enero de 1737, contaba entre los efectivos de la orquesta a un famosísimo oboista, Giuseppe Sammartini (*) y como Haendel de tonto no tenía un pelo tenía que aprovechar la ocasión, así que en el segundo acto de la ópera insertó un obligado de oboe en una de las arias de Sigismondo.
Sigismondo fue interpretado por un castrado soprano, Gizzielo (Gioacchino Conti), que había llegado a Londres contratado para cantar en Ariodante. Según Burney su voz era "la de un soprano ligero y su estilo era notable por el pathos, la delicadeza y la perfección técnica". Haendel escribió para él un aria de coloratura endiablada en la que el castrado no sólo jugaba con el oboe sino que rivalizaba con él en exhuberancia, el resultado fue una composición de aproximadamente 7 minutos que, si no es genial, resulta, cuanto menos, espectacular, vocal e instrumentalmente.
Escuchamos el aria "Quella fiamma, che'l petto m'accende" interpretada por Dominique Labelle con Il Complesso Barocco dirigidos por Alan Curtis con ocasión de la grabación en estudio de la ópera en el año 2000:
(*) Giuseppe Sammartini, que también era compositor, fue hermano del más conocido Giovanni Sammartini, uno de los precursores del clasicismo musical.
lunes, 9 de enero de 2012
Lemieux, Curtis - Se in fiorito ameno prato
Estaba escuchando en diferido la retransmisión del Giulio Cesare de Haendel que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en París con Marie-Nicole Lemieux en el papel protagonista e Il Complesso Barocco de Alan Curtis y me estaba pareciendo bastante convencional hasta que he tropezado con el siguiente "Se in fiorito ameno prato":
Seguramente en los próximos días complementaré esta entrada con otras audiciones, ahora sólo me apetecía compartir esta interpretación. La ópera se ofrecía en versión concierto así que no acabo de entender muy bien las risas del público, la música del violín por momentos puede tener gracia pero no hasta el punto de provocar revuelos o carcajadas, supongo que Lemieux, Curtis o el/la violinista habrán hecho alguna que otra payasada. El canto de los pájaros... eso también puede ser. Por otra parte, también es cierto que el momento -Julio César enamoradísimo de Cleopatra y comparándose con pajaritos escondidos en un prado entre las flores- se presta a la parodia.
sábado, 7 de enero de 2012
El Bartoli de los contratenores
Me asombra, no sólo el parecido tímbrico con Cecilia Bartoli sino la misma técnica. Da la casualidad de que el cantante canta con cierta regularidad junto a la mezzo romana.
PAISIELLO - La molinara (L'amor contrastato): "Nel cor più non mi sento"
Franco Fagioli (contratenor)
Luca Pianca (laúd), Marco Frezzato (cello), Jorg Halubek (clave)
Desgraciadamente cada vez que escucho este aria me acuerdo de Nella Anfuso -podéis pasar directamente a la posición 3'00" y siguientes-:
Anfuso tiene sus fans, mirad AQUÍ.
FRESCOBALDI - "Se l'aure spira"
MONTEVERDI - "Se dolce e'l tormento"
Aquí lo tenemos junto a Bartoli, cantando el dúo de Almirena y Rinaldo, lástima que el sonido es pésimo:
Por cierto, qué difícil se lo puso Handel a la trompa en "Va tacito":
Roger Montgomery (trompa) está bastante mejor, canta David Daniels, con la Orchestra of the Age of Enlightenment dirigida por Norrington:
martes, 6 de diciembre de 2011
Mehta, Pendatchanska - Ottone, Poppea - Una de esas joyitas de Haendel
![]() |
| Bejun Mehta como Ottone (Agrippina) |
En el último acto de Agrippina, Haendel nos regala una de sus joyitas -que ya visitó el blog en otra ocasión-, el elegante y sensual duetto entre el general Ottone y su amada Poppea. Lo vamos a escuchar en una excelente versión, la que aparece en la integral de la ópera grabada por Jacobs con Bejun Mehta (Ottone) y Alexandrina Pendatchanska. El dúo en el estreno fure interpretado por dos mujeres, la contralto Francesca Vanini-Boschi (Ottone) y la soprano Margheita Durastanti (Agrippina), quien cantó muchísimo con Haendel tanto en Italia como en Londres, estrenó algunas de sus cantatas y el papel de Maria Magdalena en el oratorio La Resurrezione, estrenado en Roma en 1709, pero en la segunda representación tuvo que ser sustituída por un castrado para cumplir el edicto papal que prohibía que las mujeres participaran en espectáculos públicos, con el tiempo asumiría roles de mezzosoprano.
Bejun Mehta se sale en su interpretación de Ottone, por línea de canto y fraseo pero también por la exhibición de un timbre bellísimo, sobre todo si pensamos en que es un contratenor, ya quisieran algunas mezzos tener un timbre así.
Duetto
OTTONE
No, no, ch’io non apprezzo
che te, mio dolce amor,
tu sei tutt’il mio vezzo,
di tutt’è il mio cor.
POPPEA
Sì, sì, ch’il mio diletto
fai tu, mio caro ben,
tu il cor di questo petto,
l’ardor di questo sen.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Gauvin-Lemieux. HAENDEL PARA ALMAS SENSIBLES.
Las canadienses Marie-Nicole Lemieux y Karina Gauvin sacaron hace unos meses un CD, Streams Of Pleasure, dedicado a Haendel en el que se combinan arias y dúos sacados de oratorios londinenses del compositor, concretamente de Belshazzar, Theodora, Alexander Balus, Susana, Judas Maccabaeus, Joseph And His Bethren, Joshua, Solomon y Hércules, ahí es nada. Se trata de un auténtico lujo, uno de los recitales haendelianos más interesantes que he escuchado en los últimos años, las arias y dúos están servidos por dos voces bellísimas, adecuadas estilísticamente y con una musicalidad innata que además casan a la perfección y están magníficamente acompañadas por Il Complesso Barocco y Alan Curtis ¿Se puede pedir más? Desde que el disco cayó en mis manos no he dejado de escucharlo con fruición. No encontraréis aquí la típica aria de bravura haendeliana, aunque el que busque agilidades también las va a encontrar ("Destructive war" de Belshazzar por Lemieux, con trompetas y todo, o "Prophetic raptures swell my breast"de Joseph and his Bethren por Gauvin), tampoco encontrará la enésima versión de "Lascia ch'io pianga" que, todo sea dicho de paso, Gauvin borda. Es emocionante tropezar con discos así. A por él.
"From this dread scene"
Judas Maccabaeus, HWV 63
martes, 27 de septiembre de 2011
Conjuntos vocales. "Consolati, o bella" de Orlando
De la ópera Orlando de Haendel: El trío "Consolati, o bella" entre Angelica (Martina Janková), Medoro (Katharina Peetz) y Dorinda (Christina Clark) en Zurich 2007 bajo la dirección de William
Christie.
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