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viernes, 22 de julio de 2011

La Missa Solemnis de Beethoven

- ¿No te parece que ha habido momentos en que parecía que las voces iban desajustadas con respecto a la orquesta?
- No, no, es que eso es así, es que Beethoven no sabía componer para las voces.

Y se quedó tan ancha. Este pequeño diálogo lo escuché con estos mis oídos al salir de una representación de Fidelio durante el pasado Festival del Mediterráneo, pero no es la primera vez que oigo la afirmación de que Beethoven no sabía componer para las voces (otra cosa es que se pueda llegar a decir que Beethoven componía para voces que no existen por la exigencia vocal -técnica y de extensión- que plantean sus partituras), incluso he llegado a ser testigo de como se ponía de ejemplo ilustrativo la Missa Solemnis, no pienso entrar en la discusión, tampoco hablaré del carácter religioso o profano de la misma porque realmente no tengo ni idea, lo que sí que diré, ya lo apunté en una entrada anterior,  es que me parece una estupidez eso de que de Beethoven no sabía componer para las voces y voy al grano: La Missa Solemnis es una obra compleja y muy atractiva.

Atractiva porque se trata de la obra no escénica más extensa de Beethoven o, si queréis, su obra religiosa más larga;   porque el tratamiento de la misma es sinfónico -empleo de la voz como un instrumetno más de la orquesta- y porque parece ser que es la composición que le llevo más tiempo a lo largo de su vida; hay quien la ha definido como una síntesis entre la sinfonía, la ópera y la música religiosa, a mí me vale con la mezcla entre sinfonía y música religiosa, lo de la ópera no lo tengo tan claro si bien es cierto que de vez en cuando aparecen reminiscencias de Fidelio, pero ya sabemos que incluso los hay que hablan de un supuesto carácter oratorial de esta ópera, al menos en su segundo acto.

La misa es también compleja, monumental, dificilísima no sólo para el coro y los solistas vocales, también para la orquesta y el director, no me parece que sea una música fácil de digerir tras la primera escucha, así que, si no se conoce o no se ha pasado más allá de un primer intento, recomiendo que se le pierda el miedo y que  se insista varias  veces;  para comenzar, por ejemplo, podría escucharse el Sanctus si el oyente se  decanta  por los adagios, mientras que si lo que prefiere habitualmente es música más enérgica sería interesante comenzar con el Gloria, aunque lo mejor es comenzar por el principio -toma ya-, de todas formas si tuviera que elegir un fragmento, me quedaba con el Agnus Dei. No hay que tener miedo a escucharla fragmentariamente porque en tiempos de Beethoven ya se ofrecía de esta forma, de hecho me parece que parte de la misa se tocó durante el estreno de la Novena Sinfonía; además, cuando uno escucha esta misa de un tirón tiene la sensación de que carece de una uniformidad estilística, o al menos es lo que me pasa a mí, esta característica, que por sí misma no es mala, aún la hace menos asequible. En definitiva, hay que perderle el miedo, como a cualquier otra obra con la que nos enfrentamos, y en este caso estoy convencido de que con el tiempo y conforme se vayan sucediendo las escuchas se irá comprobando que esta música tiene muchísimo que ofrecer.

Algunas notas sobre la Missa Solemnis de Beethoven y la versión elegida:

  • Beethoven era un compositor educado en el catolicismo.
  • Se trata de la segunda y última misa compuesta por él.
  • Inició su composición cuando tenía 48 años (1818), ya era sordo.
  • Un encargo del Archiduque Rudolf de Austria (arzobispo de Olomouc, una ciudad checa situada a orillas del Moldava que entonces pertenecía al Imperio Austríaco), que habia sido alumno de Beethoven, también fue protector y dedicatario de varias composiciones de Beethoven, como el Concierto para piano conocido como "Emperador". Debía estrenarse con motivo de la investidura de aquél como arzobispo de Olomuc, el 9 de narzi de 1829, pero no pudo ser.
  • Esta misa es contemporánea de obras como las últimas sonatas para piano (entre las que encontramos la  Hammerklavier Sonata -esa que muchos consideraban inejutable con esa fuga final que parece realmente imposible- ) y la Novena Sinfonía. 
  • La versión elegida: Luba Orgonasova, soprano; Catherine Robbin, mezzo-soprano; Anthony Rolfe Johnson, tenor; Alastair Miles, bass; NDR-Chor, Monteverdi Choir; NDR Sinfonieorchester
    John Eliot Gardiner, director. Grabada en la Iglesia de Santa María de Lübeck en 1994. Como los enlaces de Youtube han dejado de funcionar la he cambiado por la de Leonard Bernstein con Edda Moser, Hanna Schwarz, Rene Kollo, Kurt Moll y la Concertgebouw Orchestra, que también está muy bien.
  • Se divide en  5 movimientos:
    • KYRIE. Tras una pequeña introducción orquestal se inicia con la intervención del coro al que paulatinamente se van incorporando tres solistas en el siguiente orden: tenor, soprano y mezzo, para volver a tomar el coro el protagonismo de la pieza hasta que, en una segunda sección, se incorporan las voces solistas en conjunto. Hace muchos años que escuché este movimiento por primera vez y tengo que decir que se me atragantó bastante, me parecía entonces demasiado denso y amorfo, hoy, sin embargo, me parece monumental y sobrecogedor.
    • GLORIA. No menos monumental que el Kyrie se caracteriza por sus contrastes y su final de carácter fugado, muy haendeliano.
    • CREDO. Otra vez terminamos con una fuga que, para el coro, parece imposible. Como pasa tan rápido por la frase "Credo in unam sancta catholicam et apostolicam ecclesiam" se ha utilizado como argumento para defender el acatolicismo de Beethoven o, al menos, su postura crítica, pero bien puede tratarse de una especulación como tantas otras.
    • SANCTUS. No sé si vais a pensar que estoy loco pero yo en el Sanctus de la Missa Solemnis encuentro muchos paralelismos con algunos fragmentos de Parsifal. 
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      • El AGNUS DEI está escrito en modo menor y comienza siendo un adagio, en su sección inicial me parece muy lograda la fusión de las voces con los instrumentos de la orquesta sin descuidar la expresión dramática del texto, el efecto que produce es de una inmensa tristeza y desesperanza, un lamento que quiere ser escuchado pero que no se sabe si lo será, y esta idea se va reafirmando conforme la música va avanzando con la irrupción de los vientos en lo que parece ser el inicio de una fuga final, pero no, de pronto todo cambia mediante un fragmento instrumental de carácter marcial que, por contraste, conduce al "dona nobis pacem" final.Como habréis comprobado yo tampoco me escapo a la hora de especular. Para el Agnus Dei, como no encuentro la versión de Bernstein, volvemos a cambiar de versión y nos vamos a la de Christian Thielemann, con Krassimira Stoyanova, Elina Garanca, Michael Schade, Franz-Josef Selig, el Staatsopernchor y la Staatskapelle de Dresde, grabada en la ópera de esta ciudad el 14 de febrero de 2010.

      sábado, 13 de noviembre de 2010

      Y tú ¿qué opinas, amigo?


      Poema en audio: Música alemana de León Felipe por León Felipe

      Final de Leonore (Beethoven)
      The Monteverdi Choir
      Orchestre Revolutionnaire et Romantique
      Dir.: John Eliot Gardiner

      ____

      Lo cortés no quita lo valiente o una cosa no quita la otra.

      jueves, 22 de julio de 2010

      Adiós, Anthony Rolfe-Johnson

      Monteverdi: L'Orfeo
      Rosa del ciel/Io non diro qual sia/Balletto: Lasciate i monti/Vieni, Imeneo 
      Anthony Rolfe Johnson/Julianne Baird/Monteverdi Chor - J.E. Gardiner

      Si hace unos meses moría Philippe Landgridge (1939-2010) me entero por el blog de Zerlinetta que ayer falleció otro tenor también inglés de características similares aunque con menor amplitud de repertorio, se trata de Anthony Rolfe-Johnson (1940-2010). No es un tenor al que haya seguido especialmente, yo lo recordaré sobre todo por dos grabaciones efectuadas con Gardiner para Archiv, Idomeneo de Mozart y L'Orfeo de Monteverdi, fueron mis dos primeras versiones de cada una de estas óperas y eso siempre marca, además en su momento fueron pioneras, también lo recordaré por su participación en las grabaciones de oratorios de Haendel con Hogwood o King, como, por ejemplo, Esther.

      martes, 25 de mayo de 2010

      Mis arias favoritas (IV) - Chanson d'Hylas

      Al igual que hay papeles para recuperar viejas glorias del canto, como es el caso de la duquesa de Krakenthorp en "La fille du regiment" de Donizetti o el de Herodes y Herodías en "Salomé" de Richard Strauss, hay otros que son ideales para presentar al público lo que son todavía promesas del canto, uno de ellos, en el caso de los tenores lírico-ligeros o ligeros, es el de Hylas en "Les Troyens" de Berlioz. Este personaje tiene una única intervención en una ópera tremendamente larga, y si lo hace bien, no es fácil que pase desapercibido porque inaugura el quinto y último acto con un aria muy melodiosa, que tiene la virtud de convertir la escena en un remanso de paz. El espectador contempla la orilla del mar, con las tiendas de los Troyanos en la arena, y el puerto, con las naves troyanas. Es de noche. Hylas, un joven marinero, se balancea y canta en lo alto del mástil de una nave mientras que los guardias troyanos, al fondo, hacen guardia al pie de las tiendas. Al final el marinero termina dormido. No es que sea una canción que me haya cambiado la vida, no es tampoco un aria fundamental en la historia de la ópera, pero me gusta mucho y por eso está entre mis arias favoritas.

      El encargado de cantar esta canción en la versión que de "Les Troyens" ofreció Gardiner en el Teatro del Châtelet de París con el Coro Monteverdi y la Orquesta Revolucionaria y Romántica en el año 2003 fue Topi Lehtipuu. Sin duda es la versión de referencia en DVD con una Casandra, Anna Caterina Antonacci, antológica. Lo escucharemos en un vídeo colgado en Youtube que tiene la particularidad de que enlaza el maravilloso dúo de Dido (Susan Graham) y Eneas (Gregory Kunde) que cierra el cuarto acto -que no tiene nada que envidiar al del segundo acto de Tristán e Isolda, y viceversa- con el principio del quinto. Han pasado siete años desde entonces y Lehtipuu, que parece que sabe qué es lo que debe y no debe cantar, se ha convertido en lo que se venía venir, un gran tenor.



      N° 38 – Chanson d’Hylas

      HYLAS

      Vallon sonore,
      Où dès l’aurore
      Je m’en allais chantant, hélas!
      Sous tes grands bois chantera-t-il encore,
      Le pauvre Hylas?...
      Berce mollement sur ton sein sublime,
      Ô puissante mer, l’enfant de Dindyme!

      Fraîche ramée,
      Retraite aimée
      Contre les feux du jour, hélas!
      Quand rendras-tu ton ombre parfumée
      Au pauvre Hylas?...
      Berce mollement sur ton sein sublime,
      Ô puissante mer, l’enfant de Dindyme!

      Humble chaumière
      Où de ma mère
      Je reçus les adieux,

      PREMIÈRE SENTINELLE

      Il rêve à son pays...

      DEUXIÈME SENTINELLE

      Qu’il ne reverra pas.

      HYLAS

      Hélas!
      Reverra-t-il ton heureuse misère,
      Le pauvre Hylas?...
      Berce mollement sur ton sein sublime,
      Ô puissante mer, l’enfant...

      (Il s’endort.)


      lunes, 15 de marzo de 2010

      The Ways of Zion do Mourn


      "The Ways of Zion do Mourn" es un himno fúnebre que dedicó Haendel a la reina Carolina, consorte de Jorge II, fallecida en Londres, el 20 de noviembre de 1737. Lo compuso en tan sólo cinco días. El texto del himno fue recopilado por Edward Willes, subdiácono de la abadía de Westminster, no contiene referencias concretas a la persona de la reina sino a un ser en abstracto.

      Lo escuchamos en la versión de John Eliot Gardiner, los English Baroque Soloists y el Monteverdi Choir, dura casi una hora y su música es en su mayor parte de lo más sentido y hermoso compuesto por Haendel en música coral, teniendo algo así para qué necesitamos a Bruckner. Dicen que el tema del primer coro (pista 2) fue utilizado por Mozart como tema de su movimiento "Requiem aeternan" de la Misa de Réquiem, la verdad es que sí le da un aire. Yo lo pongo entero, cada uno que escuche hasta donde llegue, quiera, pueda o soporte:



      "Handel sintió la muerte de la Reina como algo propio, la había conocido desde los once años, cuando era Carlona de Ansbach, y en 1711 había escrito duetos para ella en Hannover como prometida de Jorge Augusto. Ella le había dado su apoyo sincero en Inglaterra, abonándose a la ópera con sus hijas, contratándole como maestro de música y suavizando cuando podía el antagonismo hacia él de su marido y de su hijo. El Rey, de acuerdo con Hawkins, le encargó un himno fúnebre el 7 de diciembre y hacia el día 12 Haendel había terminado The Ways of Zion do Mourn. Fue ensayado el 14 en la Banqueting House Chapel, Whitehall, con la Familia Real presente de incógnito, donde la combinación de la música de Haendel con los techos pintados por Rubens arrancó una exaltada respuesta de John Lockman:
      Escrito después del ensayo (en la Banqueting Haouse, Whitehall) del Himno compuesto por Mr. Handel para el funeral de su difunta Majestad.
      Tocado por la belleza formada por mágicos colores,
      de grupo en grupo, el ojo conmovido que vuela;
      hasta que acentos seráficos, solemnes, profundos y pausados,
      se funden en el oído, en suave, melodioso pesar.
      Tal es el hechizo que las dos artes contendientes dispensan;
      cuán dulcemente cautivan cada arrebatado sentido,
      no lo sabremos nunca; pero debemos admirar por turnos,
      el lápiz que imita, y la lira que habla.


      Haendel utiliza en el himno la fuerza a gran escala que reservaba para las grandes ocasiones oficiales, o para las celebraciones al aire libre, con 'cerca de 80 intérpretes vocales y 100 instrumentales de la orquesta de su Majestad, y de la Ópera, etc.' (Grub-Street Jounal, 22 diciembre 1737). (...)

      El extenso himno se refiere de varias maneras al luteranismo de Haendel (y de la Reina), por ejemplo, citando un motete de Jacob Handl aún de uso frecuente en Alemania como música fúnebre, y en una cita literal de la melodía de un coral. También aparece la gravedad de la primitiva música inglesa de iglesia, si bien, en la sección `Their bodies are buried in peace', donde la influencia de Gibbons es más evidente, el modo es alterado con recursos armónicos sorprendentes. Es significativo que Haendel evitara totalmente cualquier símbolo operístico convencional de pesar, que en su interior estaba relacionado con su aflicción personal; una declaración nacional de dolor debía renunciar a las apoyaturas y a cromatismos exaltados descendentes. Por razones similares evita la intervención de solistas; sólo cuando revisó después la obra (por ejemplo en el Foundling Hospital Anthem) señaló secciones para voces solas, al modo de himno rimado."


      ("Haendel". Christopher Hogwood. 1984)

      sábado, 13 de marzo de 2010

      Lo oirán los pueblos y temblarán



      Hoy se trata de un coro de "Israel en Egipto" (Israel in Egypt) HWV 54, un oratorio de G.F. Haendel cuyo texto, extraído del Antiguo Testamento, se atribuye a Charles Jennens. Fue compuesto en 1738 y estrenado en Londres (King's Theatre Haymarket) el 4 de abril de 1739, el resultado fue un rotundo fracaso. Entre la veintena de oratorios que compuso ocupa cronológicamente el quinto lugar. Tiene algo en común con el oratorio más famoso del compositor, "El Mesías": la utilización de fragmentos tomados directamente del texto biblíco, con escasas modificaciones. No creo que haya quien dude que Haendel es uno de los grandes compositores barrocos de música coral pero, por si acaso, puede escuchar el fragmento propuesto y reflexionar; es más, yo creo que en todo el barroco sólo Bach se situó al mismo nivel, no seré yo quien elija entre ambos aunque la pasión siempre inclina la balanza hacia Haendel. En casi todos los textos en los que se habla de Bach con cierta profundidad, tarde o temprano, termina apareciendo Haendel, incluso he encontrado alguno que le dedica un apartado especial a la comparación entre ambos, cosa que puede ser interesante, no digo que no, pero también tiene su componente absurdo, es como si nos estuvieran diciendo que tenemos que elegir entre uno u otro cuando son totalmente compatibles, es más, por el grueso del repertorio al que cada uno se dedicó podríamos concluir fácilmente diciendo que son complementarios. Al final, termino cayendo en el mismo defecto que denuncio y como el objetivo de esta entrada no era poner en relación ambos compositores mejor lo dejamos aquí.

      Voy a proponer dos versiones del coro "The people shall hear", la de David Hill con The Bach Choir y The English Concert por un lado, y la de John Eliot Gardiner con el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists por otro, yo ahora mismo me quedaría con la primera porque me parece mucho más fluida en conjunto pero tengo dudas porque la claridad de la articulación del Monteverdi Choir y su empaste es impresionarme, además también tiene otra virtud, que Gardiner es más solemne y juega mucho más con las dinámicas consiguiendo mayor carga expresiva.



      The people shall hear, and be afraid: sorrow shall take
      hold on them: all the inhabitants of Canaan shall melt
      away: by the greatness of Thy arm they shall be as still
      as a stone; till Thy people pass over, O Lord, which
      Thou hast purchased.
      (Exodus XV: 14, 15, 16)

      Las gentes nos oirán y temerán; la congoja
      se apoderará de ellas; los habitantes de
      Canaán se confundirán por la grandeza de tu
      brazo. Enmudecerán como piedras hasta
      que pase tu pueblo, Señor, al que redimiste.

      (Éxodo XV: 14, 15, 16)



      Soy incapaz de resistir la tentación de poner uno de los momentos que más me gustan del oratorio, se trata del final, que consta de una intervención del coro ("The Lord shall reign") a la que sigue un recitativo del tenor ("For the horse of Pharaoh"), la repetición del coro ("The Lord shall reign", nuevo recitativo del tenor ("And Miriam the prophetess") y termina con una intervención de la soprano y un brillante coro ("Sing ye to de Lord"). No podría Haendel haber finalizado mejor el oratorio. Lo escucharemos por Gardiner.



      27a. Chorus
      The Lord shall reign for ever and ever.

      (Exodus XV: 18)

      28. Recitative (Tenor)
      For the horse of Pharaoh went in with his chariots and
      with his horsemen into the sea, and the Lord brought
      again the waters of the sea upon them; but the children
      of Israel went on dry land in the midst of the sea.

      (Exodus XV: 19)

      27b. Double Chorus
      The Lord shall reign for ever and ever.

      (Exodus XV: 18)

      29. Recitative (Tenor)
      And Miriam the prophetess, the sister of Aaron, took a
      timbres in her hand; and all the women went out after
      her with timbre's and with dances. And Miriam
      answered them:

      (Exodus XV: 20, 21)

      30. Soprano (Solo and Chorus)
      Sing ye to the Lord, for He hath triumphed gloriously;
      the horse and his rider hath He thrown into the sea.

      (Exodus XV: 21)

      viernes, 30 de octubre de 2009

      Cinco momentos de "Les Troyens" - 5) ¿Seguro que esto es la misma ópera?

      Según he leído en el Kobbé cuando se decidió interpretar la segunda parte de la ópera de forma separada, Berlioz compuso un preludio. Para instruir al público de los acontecimientos pasados, Berlioz hizo que estos fueran expuestos por un narrador; la “Marcha Troyana” sucedía a la narración, con el coro que acompaña la introducción del caballo en los muros de Troya. Según él era esencial, puesto que esta marcha troyana juega en la segunda parte de la ópera un papel muy importante, de otra forma el sentido de la misma no se entendería por el público no avisado.

      Con el tercer acto comienza la Segunda Parte de Les Troyens y si el espectador no se ha preocupado de saber algo de la ópera puede quedar totalmente desconcertado. De la destrucción de la ciudad de Troya con que acababa el segundo acto hemos pasado al esplendor de un nuevo reino, el de Cartago.

      Este tercer acto se inicia en los jardines del palacio de Dido, en Cartago. Al igual que el primer acto con respecto a Troya, lo primero que escuchamos en el segundo es un coro de júbilo, en él se ensalza un día que, después de un terrible tempestad -la que llevará a los troyanos a Cartago-, ha amanecido espléndido en todos los sentidos. También se ensalza la figura de Dido. Pero no hay que engañarse. La diferencia entre las dos partes no están sólo en el cambio de emplazamiento, el ambiente musical de esta segunda parte es diferente porque el drama también lo es, hemos pasado de un drama heroico, la tragedia de un pueblo, a otro, que sin dejar de ser heroico, tiene componentes más subjetivos, la tragedia de dos seres enamorados. Esta diferencia en la acción dramática es fundamental porque permite a Berlioz, en lo musical, desarrollar un mayor lirismo.

      Vemos un vídeo del coro de apertura grabado en el Festival de Salzburgo de 2000, con dirección escénica de H. Wernicke y musical de S. Cambreling:









      Tras el coro se produce la entrada triunfal de Dido que tiene es su primer momento de lucimiento, un magnífico recitativo nos explica cómo han llegado a la ribera africana y cómo allí han construido un nuevo reino que se encuentra en su máximo esplendor. Le sigue la magnífica aria con coro “Chers Tyriens” que redunda en la misma idea, pero Dido, como buena gobernanta que parece ser, aprovecha para poner las pilas a sus súbditos: Hemos sido grandes en la paz, ahora nos toca ser grandes en la guerra, tenéis que defenderme de Iarbas, pues defendiéndome a mí os defendéis a vosotros mismos. Y es que Iarbas pretende la mano de la reina, si no lo consigue invadirá su territorio. No es extraño que Dido se lleve al pueblo al huerto, es que a mismo, cada vez que la escucho, me entran ganas de arramblar con todo aquel que se interponga en mi camino.

      Ahora un vídeo de la producción del Châtelet de Paris 2003, la primera vez que se representaba la ópera íntegra en Francia, Susan Graham interpretaba a Dido (la escucharemos en el recitativo y aria  "Nous avons... Chers Tyriens"), John Eliot Gardiner era el director musical y Yannis Kokkos el escénico.



      Seguidamente tienen lugar unos “momentos musicales”, es parte del ceremonial de toda celebración palaciega: un desfile en el que se produce la entrada de aquellos que más han hecho por la prosperidad de Cartago: artesanos, marineros y labradores. Su colocación en este momento es muy oportuna porque contribuye a producir la sensación de que Cartago es un reino idílico, pleno de armonía. El Coro final sirve para cerrar este momento de introducción en el reino cartaginés. Finalmente la multitud se aleja y quedan solas en escena Dido y Ana, su hermana. Es el momento de las confidencias.

      Dido, en privado, aparece turbada, a pesar de ello dice que ha encontrado la calma y la serenidad –no se lo cree ni ella-. En este punto me gustaría recordar que en el siglo XIX, cuando se estrenó la ópera, las mujeres carecían de toda relevancia política.









      Este dúo entre la reina y su hermana es clave. Ana va, casi diabólicamente, indagando en el interior de Dido para saber si ha pensado alguna vez en volver a desposarse, la respuesta de Dido, que es viuda, es contundente, ha creado un blindaje hacia toda pasión, su corazón está cerrado para los hombres. La hermana, que no ha quedado satisfecha, continua atacando y sembrando dudas en el corazón de Dido, según aquélla Cartago necesita un rey. Y entonces mete la gamba al decir más o menos: “que los dioses y mi pueblo me maldigan si alguna vez me quito el anillo de mi esposo”. Al final del dúo comprobamos que tanta dureza en Dido no es más que fachada, en su interior las dudas la atormentan y Ana tiene clarísimo que toda resistencia que ponga su hermana al amor será en vano.

      Aparece Iopas con la noticia de que arrastrados por la tormenta ha llegado a las costas un grupo de hombres errantes, Dido se identifica con ellos inmediatamente, también ella pasó por una situación así: “Quien ha conocido el sufrimiento no puede ver sufrir en vano”. En este momento hace aparición la marcha troyana en los metales.

      Aparecen Eneas, su hijo Ascanio y el resto de troyanos que suplican asilo a Dido. Ascanio en un momento la pone al corriente de quiénes son y de dónde vienen. Dido da cuenta de su admiración por Eneas y decide acogerlos.
      Entra Narbal alarmado, tiene noticias frescas, Iarbas se dispone a atacar y ellos están en minoría.
      Se presenta Eneas , está dispuesto a aliarse en defensa de Cartago, Dido acepta y confiesa a su hermana que este hombre le hace tilín. También acepta cuidar de Ascanio mientras Eneas está en la guerra, cuidará de él “como una madre”. Le sigue un gran coro de tirios y troyanos que termina abandonando la escena dejando sólos a Dido y a Ascanio, finalizando el tercer acto.

      Y para terminar un vídeo de la misma producción del Châtelet con los acontecimientos que transcurren desde la entrada de los troyanos hasta la presentación de Eneas.









      Y el final del acto:









      viernes, 14 de agosto de 2009

      von Otter canta lieder de Zemlinsky


      En enero de 1993 se grababa en Hamburgo uno de los recitales de Anne Sofie von Otter que más he escuchado, junto a la mezzo participaban la Orquesta de la NDR y John Eliot Gardiner, estaba dedicado a canciones orquestales de Gustav Mahler y Alexander Zemlinsky (1871-1942), fue publicado por DG en 1996.

      Mahler y Zemlinsky, mantuvieron una estrecha relación en Viena entre 1901 y 1907, tuvieron en común el ser grandes directores de orquesta y una desatada pasión por una mujer, Alma Schindler (1879-1964), que comenzaría su relación con Mahler poco después de que aquélla terminara una turbulenta relación amorosa con Zemlinsky, quién además había sido su profesor de composición en 1897, como también lo fue de Arnold Schönberg -su cuñado desde 1901-, Viktor Ullman y Erich Wolfgang Korngold. Mahler, además fue el encargado de estrenar la segunda ópera de Zemlinsky (Es war einmal).

      Zemlinsky es uno de esos compositores cuya música fue calificada como "degenerada" por el III Reich permaneciendo olvidada durante varias décadas. A causa de su ascendencia judía tuvo que abandonar Alemania en 1938 viajando a Estados Unidos, donde falleció en 1942. Entre sus composiciones más valoradas se encuentran la Sinfonía Lírica y dos óperas: El enano (Der Zwerg) y Una tragedia florentina (Eine florentinische Tragödie), ambas basadas en textos de Oscar Wilde.

      Las siete canciones sobre textos de Maurice Maeterlinck (Sechs Gesänge nach Gedichten von Maurice Maeterlinck), op. 13 se encuadran en el modernismo vienés y se sitúan, sin olvidar nunca la influencia de Richar Strauss, a medio camino entre Mahler y el atonalismo de Schönberg. Fueron compuestos en 1910 (números 1, 2, 3 y 5) y 1913 (números 4 y 6) y recrean un mundo misterioso y onírico sobre lo femenino paralelo en época y lugar a la pintura de Gustav Klimt. Nosotros vamos a escuchar las dos primeras. He tenido muchísimos problemas para subir los audios, Goear parece que estos días no funciona, así que he recurrido a hacerlo en dos vídeos,la herramienta de Blogger para insertar vídeos no ha dejado de darme problemas con uno de ellos, al final lo he intentado con Youtube:

      - 1. Die drei Schwestern



      Die drei Schwestern wollten sterben,
      Setzten auf die güldnn Kronen,
      Gingen sich den Tod zu holen.
      Wähnten ihn im Walde wohnen.
      Wald, so gib uns, daß wir sterben,
      Sollst drei güldne Kronen erben.
      Da begann der Wald zu lachen
      Und mit einem Dutzend Küssen
      Ließ er sie die Zukunft wissen.

      Die drei Schwestern wollten sterben,
      Wähnten Tod im Meer zu finden,
      Pilgerten drei Jahre lang.
      Meer, so gib uns, daß wir sterben,
      Sollst drei güldne Kronen erben.
      Da begann das Meer zu weinen,
      Ließ mit dreimal hundert Küssen
      Die Vergangenheit sie wissen.

      Die drei Schwestern wollten sterben,
      Lenkten nach der Stadt die Schritte;
      Lag auf einer Insel Mitte.
      Stadt, so gib uns, daß wir sterben,
      Sollst drei güldne Kronen erben.
      Und die Stadt tat auf die Tore
      Und mit heißen Liebesküssen
      Ließ die Gegenwart sie wissen.


      Las tres hermanas quisieron morir, se pusieron sus coronas de oro y fueron a buscar la muerte. Caminaron hacia el bosque: "Bosque, aquí tienes nuestras coronas de oro, danos nuestra muerte", el bosque sonrió y les dio doce besos que les mostraron el futuro.
      Las tres hermanas quisieron morir y fueron a buscar la muerte en el mar, tres años después lo encontraron: "Oh, mar, danos nuestra muerte, nuestras tres coronas de oro serán tuyas". Y el mar se puso a llorar y les dio trescientos besos que les mostraron el pasado.
      Las tres hermanas quisieron morir y volvieron sobre sus pasos buscando la ciudad, la encontraron en mitad de una isla: "Oh, ciudad, danos la muerte, aquí están nuestras tres coronas de oro". Y la ciudad, abrió sus puertas las cubrió de ardientes besos que les mostraron el presente.


      - 2. Die Mädchen mit den verbundenen Augen


      Die Mädchen mit den verbundenen Augen
      Tut ab die goldenen Binden!
      Die Mädchen mit den verbundenen Augen
      Wollten ihr Schicksal finden.

      Haben zur Mittagsstunde.
      Laßt an die goldenen Binden!
      Haben zur Mittagsstunde das Schloß
      Geöffnet im Wiesengrunde.
      Haben das Leben gegrüßt.
      Zieht fester die goldenen Binden.
      Haben das Leben gegrüßt,
      Ohne hinaus zu finden.

      Die Mädchen mit den verbundenen Augen
      Wollten ihr Schicksal finden.

      Las muchachas con los ojos vendados (quitaos las vendas de oro), las muchachas de los ojos vendados buscan su destino.
      A mediodía han abierto (dejad las vendas de oro), a mediodía han abierto el palacio del prado
      Han saludado la vida (romped las vedas de oro), han saludado la vida y no han encontrado la salida.

      Si deseáis más información sobre la obra de Zemlinsky los siguientes enlaces que os conducirán a los misterios del Castillo de Barbebleue:

      - Zemlinsky (1): Una tragedia florentina (Eine Florentinische Tragödie).
      - Zemlinsky (2): Görge, el soñador (Der Traumgörge).
      - Zemlinsky (3): Érase una vez (Es war einmal).

      domingo, 11 de enero de 2009

      Recital de Juliane Banse - Noche de luna



      Abendempfindung
      Música de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      Texto de Joachim Heinrich Campe (1746 - 1818)

      PRESENTIMIENTOS NOCTURNOS. Ha oscurecido, de la luna emana un fulgor plateado. Se han escapado las mejores horas de nuestras vidas. También serán fugaces sus heterogéneos escenarios, caerá el telón por última vez, la representación habrá acabado, las lágrimas de los seres queridos también caerán sobre la tierra que nos cubre. Tengo el presentimiento de que pronto llegará la hora, terminará mi errar por el mundo y ascenderé a algún lugar en calma. Si venís a mi tumba y una suave brisa os empuja hacia arriba, sabed que soy yo quien intenta elevaros, entonces agachad la cabeza y mirar a la tierra y no temed derramar una lágrima, pues será el tesoro más preciado que yo haya podido soñar jamás (Traducción libre de Maac).






      Abend ist's, die Sonne ist verschwunden,
      Und der Mond strahlt Silberglanz;
      So entfliehn des Lebens schönste Stunden,
      Fliehn vorüber wie im Tanz.

      Bald entflieht des Lebens bunte Szene,
      Und der Vorhang rollt herab;
      Aus ist unser Spiel, des Freundes Träne
      Fließet schon auf unser Grab.

      Bald vielleicht (mir weht, wie Westwind leise,
      Eine stille Ahnung zu),
      Schließ ich dieses Lebens Pilgerreise,
      Fliege in das Land der Ruh.

      Werdet ihr dann an meinem Grabe weinen,
      Trauernd meine Asche sehn,
      Dann, o Freunde, will ich euch erscheinen
      Und will himmelauf euch wehn.

      Schenk auch du ein Tränchen mir
      Und pflücke mir ein Veilchen auf mein Grab,
      Und mit deinem seelenvollen Blicke
      Sieh dann sanft auf mich herab.

      Weih mir eine Träne, und ach! schäme
      dich nur nicht, sie mir zu weihn;
      Oh, sie wird in meinem Diademe
      Dann die schönste Perle sein!



      Hoy, en la Sala Rodrigo del Palau de la Música, se abría la novena edición del ciclo de lied con el recital de la soprano alemana Juliane Banse y el pianista Aleksandar Madzar. Componían el programa una selección de canciones de Brahms, Hartmann y Schumann. Me he encontrado con una voz más ancha de lo que esperaba, estamos ante una una lírica pura que tiene perfectamente solventada la soldadura entra los registros, con resultados muy uniforme, "una voz redonda", Carmina's mother dixit, además se desenvuelve muy bien en el terreno del lied, muy musical y con una excelente pronunciación, dicción y articulación, de hecho, yo que de alemán ni papa, podía distinguir con cierta claridad las palabras pronunciadas, y no aisladas sino que a veces en frases completas. Un descubrimiento para gran parte del público presente ha sido la parte dedicada a Karl Amadeus Hartmann (1905-1963), de quien ha interpretado una cantata para soprano y piano titulada Lamento, compuesta en 1955 sobre textos de Andreas Cryphius (1616-1664) y dividida en tres partes: 1. Elend (Miseria), 2. An meine Mutter (A mi madre) y 3. Friede (Paz). Pero a mí lo que más me ha gustado es el Ciclo de poemas (Liederkreis) basado en textos de J.K.B. von Eichendorff (1788-1857), op. 39 de Robert Schumann, todos magníficos pero que tiene ese maravilloso núm. 5, Mondnacht: "Era como si hubiera el cielo la tierra en silencio besado...", y lo vamos a escuchar, no por Juliane Banse, que no lo tengo, sino, para variar un poco, por un señor: Richard Tauber:






      Banse ha estado magníficamente acompañada al piano por el profe de nuestro Cherubino, Aleksandar Madzar. Lo escuchamos en el segundo movimiento del Concierto para piano núm. 27 de Mozart con la Royal Philharmonic Orchestra y André Previn, mucho más joven ya que el vídeo tiene dieciocho años:



      Juliane Banse, que ahora tiene 39 años, comenzó a los cinco años dedicándose al violín y a la danza, apareciendo como bailarina en la Ópera de Zurich. Desde los 15 años se dedicó al canto con profesores de la Ópera de Zurich, completando sus estudios con Brigitte Fassbaender, especialista en lied, y Daphne Evangelatos en Munich. En 1989 debutó en los escenarios interpretando el rol de Pamina (Die Zauberflöte) en la Komische Oper de Berlín, posteriormente fue añadiendo otros papeles mozartianos como los de Ilia (Idomneo), Susanna y la condesa (Le nozze), Despina y Fiordiligi (Così), Zerlina (Don Giovanni) y de otros compositores, como los de Eurilla (Orlando Paladino), Marzeline (Fidelio) en Viena -lo tiene grabado en EMI on Rattle-, Genoveva de Schumann, Sophie (Der Rosenkavalier), que cantó en Salzburgo o Manon de Massenet en la Deutsche Oper de Berlín, Musetta (La Bohème) en Colonia, Eva (Die Meistersinger), La zorrita astuta de Janacek, Ighino en la ópera Palestrina, Emma (Fierrabras de Schubert). Estrenó en Zúrich la ópera Schneewittchen de Heinz Hollliger, interpretando el papel protagonista.

      Importante es también su carrera como concertista e intérprete de música dramática no escenificada, habiendo interpretado obras como la Suite Lulu y las Siete Primeras Canciones de Berg, las Sinfonías núm. 2, Resurrección, y núm. 8 de Mahler, la Novena de Beethoven, Las Estaciones y La Creación de Haydn, Les Illuminations de Britten, el Salve Regina de Schubert, La Misa en Si menor y las pasiones según San Juan y San Mateo de Bach, la Misa en Do menor de Mozart, las Nuits d'été de Berlioz, los Cuatro últimos lieder de Strauss, Escenas del Fausto y Das Paradies und die Peri de Schumann, Elijah y Paulus de Mendelssohn,

      Escuchamos a la soprano interpretando el cuarto de los Vier Lezte Lieder de Richard Strauss, In Abendrot con la SWR Sinfonie-Orchester Baden-Baden und Freiburg bajo la dirección de Michael Gielen, presentación que dedico a Álvaro, hace unos meses hice una parecida y sé que le gustó mucho:




      Juliane Banse participó, junto a András Schiff al clave y el Cuarteto Mosaiques, el estreno mundial de un aria de Bach que se descubrió en el año 2005 en la Biblioteca de la Duquesa Ana Amalia, "Alles mit Gott und nichts ohn'ihn" (Todo con Dios y nada sin él) BWV 1127, una composición de 1713 para voz solista, cuerda y continuo que vamos a escuchar en la grabación de Gardiner con la soprano Elin Manahan Thomas:



      Estoy muy contento con esta entrada, he ido picoteando por aquí y por allá y creo que me ha quedado muy chula, vosotros diréis.





      martes, 27 de mayo de 2008

      CAOS - Die Schöpfung


      El otro día escuchábamos en el blog el caos de Rébel y recordábamos que más célebre era el de Haydn en La Creación (Die Schöpfung), pues bien, ese es el que vamos a escuchar hoy. El oratorio se estructura en tres partes: I. Los elementos (días uno a cuarto de la creación según la Biblia); II. Los animales (quinto y sexto día); y III. El hombre (Adán y Eva).

      Comienza con la representación del caos pero nosotros vamos a escuchar algo más, la creación del cielo, la tierra y la luz porque el efecto es sobrecogedor, se trata de la grabación de Gardiner :




      ERSTER TEIL - 1. Orchestereinleitung - (Die Vorstellung des Chaos) - DER ERSTE TAG - Rezitativ mit Chor
      RAPHAEL. Im Anfange schuf Gott Himmel und Erde; und die Erde war ohne Form und leer; und Finsternis war auf der Fläche der Tiefe.
      CHOR. Und der Geist Gottes schwebte auf der Fläche der Wasser und Gott sprach: Es werde Licht, und es ward Licht.
      URIEL. Und Gott sah das Licht, daß es gut war; und Gott schied das Licht von der Finsternis.


      PRIMERA PARTE - 1. Introducción Orquestal - La representación del caos) - DÍA PRIMERO - Recitativo y Coro
      RAFAEL. Al principio creó Dios el cielo y la tierra, y la tierra era informe y desierta y las tinieblas reinaban sobre los abismos.
      CORO. Pero el Espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.Y dijo Dios: ¡Hágase la luz! Y la luz se hizo
      URIEL. Y vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas.

      Si alguno quiere descargarse alguna versión he encontrado esta de McCreesh, yo todavía no la conozco:

      Joseph HAYDN-La Creación (DIE SHÖPFUNG) Hob. XXI/2
      Gillian Webster (Gabriel - Eva)
      Mark Padmore (Uriel)
      Neal Davies (Rafael - Adan)