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viernes, 16 de marzo de 2012

Momento hidromiel - La walkiria

 

La walkiria, Primera Jornada de El Anillo del Nibelungo, transcurre en el interior de la vivienda de Sieglinde y Hunding, en su centro se eleva el tronco de un fresno, comienza justo en el momento en el que una tormenta se está extinguiendo, aparece Siegmund extenuado, parece que ha hecho un gran esfuerzo, quizás lo perseguían, debe haber llegado corriendo desde my lejos, sí, parece un fugitivo, tan cansado que no puede evitar tenderse sobre una piel de oso que está situada, a modo de alfombra, junto al fuego. Aparece Sieglinde, debe haber escuchado el ruido y debe haber pensado que ha llegado Hunding, su esposo; sin embargo se encuentra a otro hombre, está roto, ha perdido el sentido, quizás está muerto, se acerca y comprueba que aún respira, préstamente va por un cuerno con agua para aliviar a ese muchacho tan fatigado. Siegmund bebe y siente un magnetismo especial hacia esa mujer, no puede dejar de mirarla. Sieglinde, como esposa fiel, será hospitalaria pero deja bien claro que la casa pertenece a Hunding, así no habrá malentendidos, se interesa por las heridas del muchacho que le cuenta como su escudo y su lanza quedaron destrozados y él a la merced de los enemigos, éstos lo acosaron y la tormenta terminó por rematar la faena destrozándolo, pero a la vista de la muchacha ha sentido como un repentino vigor. Sieglinde se dirige hacia el granero y vuelve con un cuerno lleno de hidromiel, se lo ofrece a Siegmund que bebe, éste a su vez se lo ofrece a Sieglinde que también bebe y vuelve a ofrecérselo a Siegmund que torna a beber, esta vez intensamente sin apartar sus ojos de los de la muchacha. Lo que sigue, en parte, es fácil imaginárselo: la infidelidad está al caer, aunque el que no conozca la historia se encontrará bastantes sorpresas.


viernes, 17 de julio de 2009

Christa Ludwig y la mierda de artista.


Pensando en Birgit Nilsson y la opinión que Georg Solti tenía de ella -todo alabanzas- me ha llevado a buscar en el libro de las memorias del director las menciones que hace de la soprano, he tropezado con unas declaraciones de Christa Ludwig que nada tienen que ver con la Nilsson, fueron realizadas en los ensayos de La walkyria en la Ópera de Paris a principios de los años ochenta, han conseguido hacerme reir, y es que cada vez que recordándolas me imagino la cara que pondría el director de escena cuando una de las instituciones del canto y de la escena le espetó semejante frase me parto, así lo cuenta Solti:

La walkyria también tuvo sus momento difíciles. El director de escena era Michael Gruber, colega de Stein. Un día mientas le estaba explicando algo, Christa Ludwig, nuestra magistral Fricka, le interrumpió: 'Her Gruber, todo lo que me está diciendo es una mierda. Lo hago porque me pagan bien.'

Para ilustrarlo nada mejor que Ludwig cantando Fricka en el Festival de Salzburgo de 1967 acompañada por el Wotan de Thomas Stewart, dirige Karajan:



Si preferís descargar la escena con mejor calidad de sonido os dejo el enlace:

Podéis encontrar una entrada sobre la foto que ilustra este post en Pequeño Formato.

martes, 23 de junio de 2009

Maac y el Anillo de Les Arts



Ayer, al salir de El Ocaso de los Dioses, la última Jornada de la Tetralogía del Palau de les Arts -que nos la han vendido como la primera que se hizo en España de un tirón cuando lo cierto es que en Canarias la ofrecieron íntegramente en 6 días las huestes del Kirov con Gergiev, pero vale, sí, rectificamos, es la primera producida por un teatro español- una amiga me preguntaba cuál era la "ópera" -permitidme que emplee esta palabra- que más me había gustado de toda la Tetralogía. La verdad es que no sabía muy bien qué contestar, tras preguntar si se refería a la obra en sí o a la producción de la Fura, conté: "un, dos, tres" y dije: "El Ocaso" igual que podría haber dicho el Prólogo, La walkyria o Sigfrido. Mi amiga me dijo que a ella la que más le había gustado era La walkyria, yo, como no soy perfecto y ayer tenía un día bastante gilipollas, le contesté: "Sí, es la más asequible", encima le añadí retintín, cuando tales palabras salieron de mis labios quise morderme la lengua pero ya viajaban por el espacio. Hay días en los que convendría tener la boca cerrada.

Un gran acierto de la Tetralogía de la Fura, es su unidad, los mismos elementos utilizados una y otra vez, en circunstancias y con funciones distintas -el péndulo de los guerreros recogidos por las walkirias es la fragua de Siegfried o la habitación en la que Gutrune hace sus ejercicios en una cinta andadora que ya apareció en Siegfried-, con puntuales innovaciones -el dragón, la barca de Siegfried...-, tras el Prólogo. Quizás en El Ocaso, para retratar el mundo en decadencia de los Gibichungos, se separa un poco de la estética seguida anteriormente, pero da la casualidad de que también Wagner se había separado musicalmente en el Ocaso respecto al resto de la Tetralogía, esto ya fue tratado en una entrada anterior y no abundo en ello. Otro gran logro del Anillo de Les Arts, se lo debemos a Franc Aleu, es el uso de la cinematografía como elemento no sólo decorativo o escénico sino también narrativo, a veces se está describiendo el mundo en el que se desenvuelven los personajes e incluso, cuando se unen a la técnica del leitmotiv o cuando rememoran lo que los personajes han vivido o van a vivir, adquieren un carácter temporal que liga muy bien con ese ir y venir en el tiempo de la dramaturgia wagneriana. La lectura que hace Padrissa de la gran obra wagneriana es tan actual como sencilla: la destrucción de la naturaleza como consecuencia de la alteración del medio ambiente, para terminar con un mensaje de esperanza en el ser humano.

¡Habrá que señalar algún defecto! Ahora mismo se me ocurren dos: el exceso de estimulación visual -y eso que lo hemos mamado desde pequeños- que a veces nos distrae del hecho musical y la falta de contenido puramente dramático, de movimiento de actores, aquí permitidme que culpe tanto a Wagner como a Padrissa, lo dejamos en un 50% para cada uno. No voy a entrar en más detalles sobre la producción porque se ha dicho casi todo tanto en la prensa como en otros blogs amigos y porque estaría hasta mañana, sólo me gustaría decir algo sobre El Ocaso, que ha sido la "ópera" más polémica de las cuatro: Siegfried cantando cabeza abajo -no llega ni a tres minutos, un amigo lo cronometró y no es para tanto porque no canta en ese momento la forja de la espada-, la pistola con la que Hagen asesina a Gunther, la estética gibichunga "feista" (Titus dixit, no estoy de acuerdo pues es muy cercana a la cultura pop, al comic -también los paisajes industriales dibujados en blanco y negro- y al Kubrick de 2001, hablaría aquí de los desplazamientos de la cámara sobre el mundo industrial de los Gibichungos y su relación con los de las naves de la famosa película de Kubrick, pero si tomo ese camino no terminaría nunca). Cuando Brünnhilde, en el Ocaso, cae en la cuenta de lo duro del castigo que le había infligido Wotan y de la cruda realidad, las pantallas giran sobre sí mismas y aparecen por detrás, el efecto escénico que produce, además de estéticamente bello, es impactante. Ya se ha instaurado la costumbre que todo montaje que se precie tenga algún tipo de polémica, cuando uno contrata a La Fura además es que tiene que asumir que va a ser así, estos detalles que, para algunos, distorsionan el drama wagneriano o están fuera de lugar, yo los agradezco, no sólo sirven para que se hable de la producción sino que le aportan frescura y vitalidad, lo más desafortunado es el paseillo de Sigfried por el patio de butacas en un momento, la marcha fúnebre, en que la grandeza musical es tal que cualquier elemento añadido es distorsionador. Afortunadamente se han corregido algunos abusos visuales en la Segunda Jornada, el más significativo es el exceso de las florecitas en Siegfried -yo creo que el año pasado habia más, espero que la memoria no me falle- y el mejor tratamiento del espacio escéncio gracias a la modificación de la disposición de las pantallas en la última escena del tercer acto -si no recuerdo mal el año pasado había menor proximidad entre la pareja de enamorados-.

El bajo barítono finlandés Juha Uusitalo ha sido el gran triunfador del Anillo de les Arts, ya nos había gustado en las temporadas anteriores, si en La Walkyria del primer año le pudimos pedir mayor matización y una mayor dosificación del esfuerzo, este año no podemos ponerle ni un solo pero. Cuenta Uusitalo con una gran baza, su timbre es personalísimo, una vez que lo has escuchado es difícil de olvidar, y además no sólo ha mejorado mucho en expresividad sino que ha aprendido a dosificar el esfuerzo para llegar fresco a su gran momento, la despedida de Brünnhilde. No se me olvidará nunca el estupendo, por variado, monólogo del segundo acto de La walkyria -momento que puede ser terrible según quién lo cante-, además estuvo muy bien acompañado por Mehta y la orquesta de les Arts.

La estadounidense Jennifer Wilson fue Brünnhilde. Se han dicho muchísimas cosas de ella, todas muy buenas: que no tiene que envidiar nada a las grandes o que es una de esas cantantes que surgen cada veinte o treinta años. Yo no estoy de acuerdo pero soy consciente de que me quedo solo, hasta he llegado a dudar de mi propio criterio, ha gustado a toda la crítica y al 98% de los aficionados que conozco. Admiro su hermoso timbre en la zona media y, sobre todo, aguda pero, a pesar del esfuerzo que he hecho, sólo ha llegado a transmitirme emoción en contadas ocasiones, sobre todo en los actos segundo y tercero de La walkyria. En el dúo de Siegfried resultó espectacular pero no consiguió moverme ni una sola fibra. No sólo me parece que carece de expresividad vocal sino que escénicamente es un auténtico marmolillo -en este aspecto me parece que somos más los que coincidimos-.

Ahora hacemos una pausa para escuchar a otra Brünnhilde, no tan exultante en el agudo pero de mayor incisividad expresiva, se trata de la también norteamericana Christine Brewer, que el pasado 28 de mayo en la Berliner Philharmonie ofrecía un concierto con Simon Rattle y la O. Filarmónica de Berlín en el cantaba la escena final del Ocaso acompañada por la Waltraute de Karen Cargill, pero escucharemos sólo a Brewer en la Inmolación, desde ""Starke Scheite schichtet mir dort", esta soprano, una de las más reputadas Brünnhilde de la actualidad, iba a cantar en el Met en la despedida de la conservadora y ya casposa producción de Otto Schenk pero tuvo que cancelar a causa de un accidente de rodilla, la sustituyeron la americana Linda Watson y las suecas Irene Theorin y Katarina Dalayman.



Matti Salminen, de timbre oscuro pero muy cálido y brillante, no fue Hunding, Fafner ni Hagen, ES el Hunding, Fafner y Hagen de final del siglo XX y principios del XXI, a pesar de su edad se conserva en un fantástico estado vocal, su peor intervención -y es un decir- en lo estrictamente vocal la tuvo en el Ocaso inaugural, fue algo circunstancial porque conforme fueron pasando los días se fue creciendo; en lo puramente dramático-musical estuvo inconmensurable, escénicamente, dada su veteranía, a pesar de sus evidentes problemas de movilidad, estuvo también a un gran nivel. Un auténtico lujo.

Con el Siegmund del tenor alemán Torsten Kerl llegamos al póquer de ases. Otra gran voz que pareció desenvolverse con más naturalidad de lo esperado en los graves -en algún momento sorprendentes, hay que estar pendientes de cómo evoluciona en el futuro- que en la zona aguda donde estuvo sobrado pero mostró destellos excesivamente metálicos, pero son minucias, en la invocación a su padre, ofreció dos "Wälse" sobrados de fiato. En los dúos con Sieglinde saltaron chispas.

Y es que Sieglinde, Eva Maria Westbroek, nos lleva al repóquer. Más abajo encontraréis una entrada dedicada a esta gran soprano holandesa, que este año interpretará de nuevo la welsunga en Bayreuth, el éxito seguro que va a ser sonado y si lo sigue haciendo como en les Arts, se convertirá en una digna sucesora de Waltraud Meier, aunque a mí por su fuerza dramática hizo que me viniera a la memoria la gran Leonie Rysanek.

En un nivel inferior situaría el Siegfried del canadiense Lance Ryan, su timbre, leñoso y carente de homogeneidad, no es muy grato al oído, en todas las funciones en las que lo he visto ha ido mejorando conforme ha calentado la voz dando lo mejor de sí en el dúo final de Siegfried, no nos hizo sufrir, quién lo hubiera dicho después de escuchar lo reservón que estuvo en la escena de la fragua, supo dosificar el esfuerzo, ahí estuvo su principal virtud porque su canto no es muy matizado.

Muy correcto el Alberich de Franz-Josef Kapellmann y estupendo el Mime del sueco Niklas Björling Rygert, que ya cantó en una función del Siegfried del año pasado pero que no coincidió en ninguna de las funciones a las que asistí. Muy convincentes Anna Larsson (Fricka), Sabina von Walther (Freia), Elisabete Matos (Gutrune) y Catherine Wyn-Rogers mucho mejor por cuestiones tímbricas como Waltraute este año que como Erda el año pasado, bien Daniela Denschlag como Erda y Silvia Vázquez, Ann-Katrin Naidu y Marina Prudenskaya como Hijas del Rin. Marina Zyatkova como Pájaro del bosque no brillo especialmente, su intervención, que me pareció justita de coloratura, pasó desapercibida. En cuanto al papel de Gunther estuvo mejor servido por el sustituto del domingo, Stefan Stoll, que tiene previsto debutar Wotan y Der Wanderer en Karlsruhe, que por Ralf Lukas.

Excelente la Orquesta de la Comunitat Valenciana y el Coro de la Generalitat Valenciana, centrándome en El Ocaso, que es la Jornada que se estrenaba este año, decir que la orquesta, que nos tiene ya viciados, estuvo mucho mejor ayer que el día del estreno, el volumen tanto de la orquesta como del coro estuvo mucho más controlado por Zubin Mehta, no sé si por mi distinta ubicación. Quizás la dirección de Mehta no es genial ni profunda pero sí sabe hacer que la música fluya con naturalidad, lo cual es de agradecer, brilló especialmente en el primer acto de La walkyria y en los momentos más líricos de la partitura. Era mi primer Anillo completo y no podía tener mejor bautizo, lástima que por distintos compromisos no voy a poder asistir al Prólogo y dos Jornadas del segundo ciclo, sólo asistiré a La Walkyria del miércoles, habrá dos cambios en los principales papeles: Plácido Domingo será Siegmund y Stephen Milling sustituirá a Salminen como Hunding.

Ya sabemos que el Anillo completo se repondrá en Les Arts dentro de cuatro años, pero antes volverá La Fura con Les Troyens, ópera que inaugurará la temporada 2009-2010 y Wagner con Los Maestros Cantores. Yo del Palau de les Arts aprovecharía el tirón que ha dado Parsifal y La Tetralogía e intentaría abrirme un hueco, que lo hay, en el panorama operístico español siguiendo la estela del repertorio alemán, quizás no sea lo más popular pero ha quedado demostrado que es lo que más público foráneo atrae, es cuestión de ir sembrando y con el tiempo ya se recogerán los frutos. Veremos por dónde van los tiros en los próximos años.

domingo, 24 de mayo de 2009

Candoni y su visión sobre El Ocaso de los Dioses



Hoiho! Hoihohoho - Greindl - Keilberth, Bayreuth 1955

En un artículo titulado "Memoria y olvido en el Ocaso de los Dioses" que apareció en L'Avant-Scène Opera, Jean-François Candoni, especialista en ópera germánica, señala que las diferencias entre el drama wagneriano y otras grandes obras líricas de su tiempo tiende a atenuarse en El Ocaso de los Dioses en relación al Prólogo y las dos primeras jornadas; según Candoni, la voluntad reformista parece que pierde en la Tercera Jornada vigor y convicción, pero esta aseveración no parece que esté tan clara. Como no me atrevo a traducirlo palabra por palabra voy a contar la teoría que Candoni expone en el mismo.


Tras manifestar que el cambio de tono entre el libreto de Siegfried y el del Ocaso es tan patente que ya se puso en evidencia para los primeros expectadores de Bayreuth en 1876 (Bernard Shaw encontraba ecos de Un Ballo in Maschera, Eduard Hanslick consideraba el Ocaso como la obra más lograda de la Tetralogía en cuanto se olvida de los "espectros de la mitología nórdica" en beneficio de personajes humanos e históricos -los del Cantar de los Nibelungos-), señala las siguientes características que lo diferencian del resto de la Tetralogía:

  • El empleo de coros y conjuntos, así como de la escritura polifónica.
  • El hecho de que en el desarrollo de la intriga se caiga en numerosas incongruencias e inconsecuencias equiparables a obras como Il Trovatore o La Flauta Mágica, como recurrir al burdo (sic) artificio del filtro mágico para hacer perder y después recuperar la memoria de Siegfried.
  • Influencia de El Profeta de Meyerbeer, obra que había fascinado a Wagner en 1850, sobre todo en el final: un grandioso incendio que provoca el hundimiento de un simbolo de poder político corrupto (el Palais de Münster/ el Walhalla).

No es, para este autor, suficiente justificación el hecho de que el libreto del Ocaso fuera escrito con anterioridad al resto de las partes de la Tetralogía puesto que en 15 años Wagner pudo haber rehecho el libreto para adaptarlo a su concepción teórica del drama musical y no lo hizo; sin embargo, si hay sustanciales modificaciones entre La Muerte de Siegfried de 1848 y la versión definitiva del Ocaso mientras que los coros y conjuntos, en su esencia, se preservaron.

Para Candoni, Wagner pudo, en aras de ganar eficacia dramática, transigir con los dogmas que él mismo había criticado y acercarse a la estética de la ópera, de este modo el final del Ocaso es más operístico que el de La Muerte de Siegfried en beneficio de un efecto visual y musical de una escena particularmente espectacular.

Al final llega este autor a la conclusión de que la reconciliación del Ocaso con la ópera apunta hacia un complejo juego con las convenciones de ésta, a las que Wagner recurre para divulgar su mensaje ideológico, hacer que éste sea más legible y para reflexionar sobre su propio devenir artístico.

Wagner, dice Candoni, parece, a pesar de sus críticas a la exteriorización de la ópera (el gusto por lo espectacular y el efecto visual de la Grand Opéra francesa frente a la profundidad e interiorización alemana), estar fascinado por la eficacia teatral de la Grand Opéra y no se comprendería su obra si no se tiene en cuenta que ésta reposa sobre una tentativa de reconciliar lo irreconciliable, es decir, la interiorización propia de la música alemana y la teatralidad exacerbada inherente al género mismo de la ópera.

LA METAMORFOSIS DEL HÉROE EN TENOR DE ÓPERA. "Con el filtro del olvido, Siegfried pierde su estatus de héroe libre, su estatura de personaje mítico; se convierte entonces en algo peor que un muñeco: ¡un personaje de ópera! Privado de su pasado, de su aura mítica, Siegfried parece confundirse con esos tenores 'disfrazados' absolutamente inconsistentes sobre los que Wagner ironiza en Opera y Drama, a esas 'máscaras sin personalidad, desprovistas de toda individualidad'. Parece que el compositor está enlazando, irónicamente, con la vieja estética de la ópera barroca que aspira a representar, a describir las pasiones de personajes tipo más que a expresar sentimientos originales, alejados del sentimiento más profundo del verdadero ser humano considerado como un auténtico sujeto".

Para Candoni, la metamorfósis del héroe en tenor de ópera al uso es una manera de sugerir que el mundo en decadencia en cuyas redes a caído Siegfried hasta el punto de perder su alma no es otro que el mundo contemporáneo de Wagner, la sociedad burguesa de finales del siglo XIX. ¿Qué mejor manera de mostrar un mundo en decadencia que recurrir a un modelo operístico que el mismo Wagner había considerado en decadencia?

Un punto de vista el de Candoni al que se le pueden hacer muchas objeciones pero que no deja de ser interesante.

sábado, 9 de mayo de 2009

Las mujeres del Anillo (11) - Brünnhilde (Primera jornada)


BRÜNNHILDE. LA COMPASIVA Y REBELDE DEFENSORA DEL AMOR.

El otro día decía que iba a dedicar una entrada a cada una de las tres jornadas de la Tetralogía en relación a Brünnhilde, de paso comentaba su entrada en la Primera Jornada y como Wagner enlazaba el final del primer acto con el inicio del segundo mediante la huida de Siegmund y Sieglinde. Y es que La Walkyria es una ópera -espero que nadie se ofenda por denominarla así- de persecuciones. El primer acto comienza con la huida de Siegmund de una jauría, lo vemos llegar a la casa de Hunding extenuado, termina con la fuga de Siegmund y Sieglinde; en el segundo acto ambos escapan de la persecución de Hunding y al final será Brünnhilde la que, con Sieglinde montada en su caballo, huye de la cólera del padre; en el tercero éste alcanzará finalmente a la walkyria con objeto de infligirle el castigo y Sieglinde, que guarda en sus entrañas a Siegfried, conseguirá escapar. Todo la acción tiene lugar desde el atardecer de un día hasta el siguiente.

Releyendo la introducción que había hecho sobre el personaje de Brünnhilde, me di cuenta de que hay una palabra clave que no aparecía: amor, lo cual me sorprendió porque, además de ser la clave de la Tetralogía, una de las característica principales de la hija de Wotan es su defensa del AMOR, así, en mayúsculas y su desprecio por las relaciones basadas simplemente en una convención, en esto coincide con sus dos padres: Wotan ("Sacrílego considero yo el juramento que une a los que no se aman") y Wagner.


Al final de la introducción nos habíamos quedado en la entrada de la jovial walkyria, Wotan sólo tiene tiempo de darle dos consignas: salvar a Siegmund y, muerto Hunding, rechazarlo, no lo quiere en el Walhala "escójale aquél a quien él pertenece". Al ver llegar a Fricka encolerizada, Brünnhilde desaparece. La bandos están clarísimos: Hunding y Fricka defensores de la institución matrimonial (el pacto), por un lado, y Wotan, Brünnhilde, Siegmund y Sieglinde, partidarios del amor verdadero, por el otro. Tras su conversación con Wotan, Fricka obtiene lo deseado, el dios no actuará, no consentirá que el marido emplee ninguna estratagema para salirse con la suya, el materialismo de la esposa le impide tener una visión de futuro. Cuando vuelve Brünnhilde todo ha cambiado, Wotan le ordena guardar "el matrimonio y el juramento" a Fricka: "¡lucha, pues, por los esclavos de Fricka".


Mientras el resto de walkyrias están sometidas al dios y obedecen sus órdenes, Brünnhilde es la manifestación del propio querer del dios. Brünnhilde es el único ser en el que Wotan confía, es la expresión de su propia voluntad, no hay secretos entre ellos: "Brünnhilde: A la voluntad de Wotan hablas si me dices lo que quieres; ¿quién soy yo, si no fuera tu voluntad? Wotan: Lo que a ninguno refiero con palabras, inexpresado permanezca entonces eternamente: sólo conmigo tomo consejo si te hablo a ti." Será precisamente la razón por la que Brünnhilde se rebelará a una tercera fuerza, la de Fricka.

Pero la rebeldía de la walkyria no es una reacción inmediata, aunque cuando conoce el cambio de orden opone una ligera resistencia está dispuesta a cumplir la orden del padre, así finaliza la segunda escena del primer acto. Va a ser el AMOR y la COMPASIÓN por Sieglinde y Siegmund y su descendencia la causa última del cambio. Junto al amor entre los welsungos no debemos pasar por alto la lucha existente en el interior de la walkyria entre el amor paterno-filial y el fraternal, en la decisión última de Brünnhilde tiene importancia el hecho de que la pareja de enamorados son sus medio hermanos.



Pasamos a la lírica y emotiva cuarta escena del segundo acto, Brünnhilde se acerca a Siegmund para anunciarle el destino que le aguarda pero Siegmund se opone con todas sus fuerzas, está dispuesto a cometer un parricidio para evitar la separación de su amada Sieglinde y el fruto de sus entrañas, ésta, durante toda la escena, yace sin sentido. Brünnhilde cambia de parecer, ejecutará la verdadera voluntad de Wotan, así se lo hace saber a Siegmund, desapareciendo después con su corcel.

Escuchamos la escena en una grabación de 1935 en las voces de la musical Martha Fuchs y ese milagro de la naturaleza que era Lauritz Melchior:



Y toda la escena en las voces de Varnay y Windgassen, Bayreuth 1956:



El comportamiento de Brünnhilde provoca sensaciones contradictorias en el padre, es obvio, aquélla ha actuado conforme a la voluntad de éste y al hacerlo HA DESAFIADO SU AUTORIDAD, el apéndice de Wotan -ahora mismo no sé dónde lo leí, se me quedó grabada la expresión- se rebela. Será necesario infligir un castigo y será también necesario, en la medida de lo posible, mitigarlo, nunca evitarlo porque de otra forma la posición de Wotan como dueño y señor entre los dioses, su autoridad, peligra. Dormirá eternamente hasta que un superhombre, un revolucionario -el que busca un cambio del orden establecido- , la despierte.


Tras el escudo de una guerrera rebelde, se esconde una mujer sincera y sensible guiada por el AMOR -rasgo que, como hemos visto, le ha aportado Erda-, salva -la acción, que viene del padre- el fruto de las entrañas de Sieglinde -la videncia es otro de los rasgos de origen materno- con la esperanza de que el deseo de Wotan algún día se cumpla. Un deseo que intentará salvar a Siegmund contraviniendo las órdenes del padre porque sabe que éstas nacen de una voluntad viciada por una imposición que no es inmutable. El dios, atado por los pactos, viendo que su voluntad de poder no podrá verse satisfecha, intentará romper la baraja. Es en la última escena del tercer acto donde todo esto se pone en evidencia, vamos a escuchar un fragmento desde el mismo inicio de esta tercera escena, se trata de la grabación del Festival de Bayreuth de 1951, encontramos a Astrid Varnay como Brünnhilde y a Sigurd Bjorling como Wotan, dirige Karajan:





Y para terminar escuchamos a Varnay en un magnífico y pequeño detalle del mismo fragmento pero en Bayreuth 1956 con Knappertsbusch en el podio, para que no se cabree Golaud:



viernes, 1 de mayo de 2009

Ya se ha estrenado El Ocaso de La Fura en Florencia


El pasado miércoles 29 de abril se estrenó en Florencia, dentro del 72º Maggio Musicale Fiorentino, la tercera Jornada de la Tetralogía wagneriana, las dos jornadas anteriores y el Prólogo se habían estrenado en Valencia, que co-produce el proyecto, pero como este año el Palau de les Arts ofrecerá íntegramente el Anillo el honor del estreno ha recaído en Florencia. Fue retransmitido por la RAI pero no tuve la suerte de escucharlo. Como todos sabéis la dirección escénica corre a cargo de Calus Padrissa.



Junto a la Orquesta del Maggio Musicale y la dirección de Mehta participaba Lance Ryan como Siegfried, Jennifer Wilson como Brünnhilde, Stefan Stoll como Gunther, Hans Peter König como Hagen, Franz-Joseph Kapellman como Alberich, Catherine Wyn-Rogers como Waltraute; Daniela Denschlag, Pilar Vázquez y Eugenia Bethencourt como las tres Nornas; además participaron Silvia Vázquez, Ann-Katrin Naidu y Marina Prudenskaya.

Es el segundo Anillo del Nibelungo que dirige Mehta, el primero tuvo lugar entre 1979 y 1981.

Como novedades de la producción la prensa italiana destaca la estructura basculante sujetada por cuatro brazos mecánicos que entra en la escena del Viaje de Sigfried por el Rin; el hecho de que Siegfried canta de espaldas cuando está engañando a Brünnhilde; el funeral de Siegfried, que tiene lugar en el patio de butacas y la proyección de las palabras sobre el sacrificio y el amor que Wagner imaginó en boca de Brünnhilde en el final de su Tetralogía y que, después, por las razones que fueran, no fueron incluídas. Mehta, bromeando ha declarado a la prensa italiana: «Sono triste che il Ring sia terminato, peccato non ci sia una quarta giornata. Di certo non si finisce mai di studiare Wagner e ci sono altre infinite interpretazioni possibili»

Os dejo un programa sobre la Segunda Jornada, que tuvo lugar el año pasado, emitido por la televisión italiana:




jueves, 26 de marzo de 2009

Las mujeres del Anillo (10) - Brünnhilde - Introducción

Han pasado casi seis meses desde la última entrada sobre las mujeres del Anillo, ante la proximidad de las fechas en las que se va a ofrecer la Tetralogía seguida en España ya va siendo hora de que complete la serie con el último personaje que queda, entre las mujeres es la más complicada de tratar por la evolución que sufre, comienza siendo un apéndice de Wotan y termina convertida en un ser totalmente independiente cuya acción determina el destino de todo cuanto tiene a su alrededor.


"... el dios anhelaba saber: descendí al seno del mundo, con el encanto del amor forcé a la Wala, perturbé el orgullo de su sabiduría, para que ahora me hablara. Nuevas recibí de ella; pero de mi atesoró ella una prenda: la mujer más sabia del mundo me alumbró, Brünnhilde, a ti. Con ocho hermanas te crié" (Monólogo de Wotan en el segundo acto de La Walkyria)

Brünnhilde no aparece en el Prólogo, y es que todavía no ha nacido. Sin embargo, es en el Prólogo donde se encuentra la razón de su existencia, su nacimiento tendrá su origen en el plan -la voluntad- ideado por Wotan para recuperar el poder perdido tras el robo del oro. Ya lo vimos cuando hablábamos de las otras walkyrias.

De entre todas la walkyrias es Brünnhilde -si no en la mitología, sí en la Tetralogía wagneriana- la única que procede de Erda -Wala-, la preferida de Wotan, su ojito derecho -eso es mucho, más de lo normal si tenemos en cuenta que le falta uno-; de él ha heredado la fuerza y el poder de su voluntad, la acción. Erda le ha transmitido la sabiduría, lo que le llevara, a diferencia del resto de sus hermanas, a cuestionarse la sumisión a las órdenes del padre.

Wotan + Erda / Acción + Sabiduría, he ahí la fórmula mágica que logrará la salvación universal. Y es que Erda no estaba capacitada para la acción, no podía detener el curso de los acontencimientos, mientras que Wotan, que sí podía, estaba cegado por la sed de poder, que había conducido los acontecimientos a una situación difícilmente sostenible.


Tanto en su evolución dramática, como en la musical, podemos distinguir tres Brünnhildes, una por jornada. Para ir dosificando hablaremos de cada una de ellas por separado en distintas entradas. Ahora nos vamos a centrar en su primera aparición, es fantástica la manera en la que Wagner enlaza en La Walkyria el final del primer acto con el inicio del segundo, a pesar del descanso no hay solución de continuidad, voy a juntarlos para finalmente escuchar la entrada de Brünnhilde. Es la versión de Furtwängler en 1954 en estudio con Suthaus -era su tenor-, Rysanek, Mödl y Frantz, Anillo, que de completarse, seguramente hubiera sido el de referencia en estudio.




La entrada de Brünnhilde en escena tiene lugar al inicio del segundo acto; cuando se abre el telón aparecen ante el espectador Wotan y Brünnhilde completamente armados entre colinas rocosas, así reza el libreto; tras una pequeña introducción, que enlaza con el final del primer acto -la huida de Siegmund y Sieglinde bajo la persecución de Hunding-, aparece el motivo de las walkyrias, entonces Wotan da la orden a la hija para que en el enfrentamiento entre Siegmund y Hunding aquél obtenga la victoria, Brünnhilde se muestra jubilosa y entona los famosos "¡Hojotojo! ¡Hojotojo!". Pronto cambiará todo, Fricka se acerca.Terrible comienzo para la soprano que interpreta a la walkyria: abre la boca por primera vez y se enfrenta con saltos de octava del Do4 al Do5 y trinos imposibles. Escuchamos este fragmento en las voces de Birgit Nilsson y Theo Adam en el Festival de Bayreuth de 1967, dirige enérgicamente Karl Böhm.




Martha Fuchs realiza un límpido trino en 1935 al lado de un joven Hotter como Wotan:




Frida Leider no se le quedaba atrás en 1938:




Y ahora por Kirsten Flagstad en 1936, en aquellos años en un estupendo estado vocal:




Para terminar escuchamos a la que será Brünnhilde en la Tetralogía del Palau de les Arts, Alexia Voulgaridou, digo... Jennifer Wilson, con Juha Uusitalo como Wotan. Florencia 2007, dirige Mehta:




Conforme vayan sucediéndose las entregas podremos escuchar otras Brünnhildes, lo digo porque no traer a Varnay en el fragmento de inicio del segundo acto de La Walkyria casi parece un pecado.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Lance Ryan - Un heldentenor para Siegfried


El pasado martes, Titus, en su blog, hablaba de los repartos del Anillo del Palau de les Arts de Valencia. El Sigfried de Lance Ryan parecía una incognita y deseaba que fuera superior al irregular Zakhozhaev. Me he puesto a buscar a ver si daba con algún fragmento en el que cantara algo y ha dado la casualidad de que he encontrado una grabación de parte de la escena de la fragua, al canadiense afincado en Kalsruhe (Alemania) parece que sí podemos calificarlo como heldentenor. La sensación que me ha dado Lance Ryan, por lo poco que he escuchado, es que la voz está un poco atrás y tiene tendencia al vibrato -y pregunto: ¿es en la zona de paso?-, si no lo corrige igual comienza a ser un serio problema dentro de unos años, ahora aún es joven. De testosterona anda bien.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Las mujeres del Anillo (9): Waltraute


Como ya adelantaba en la entrada anterior de esta serie, Waltraute, es junto a Brünnhilde la única walkyria que tiene protagonismo propio fuera del conjunto formado por las hijas de Wotan en El Anillo. Tiene un pequeña gran intervención en el primer acto de El Ocaso de los Dioses (Götterdämmerung).

Su entrada es espectacular, irrumpe, galopando entre nubes de tormenta y precedida de un relámpago, en la roca de las walkyrias, allí está Brünnhilde contemplando el anillo que le ha entregado Siegfried como agradecimiento por la transmisión de su conocimiento y en señal de fidelidad. Waltraute busca un objetivo claro: que Brünnhilde se deshaga del anillo devolviéndolo a las Hijas del Rin, aquélla ha escuchado al padre mascullar que es la única solución para liberar a los dioses de la maldición del anillo y ha tomado la determinación de salvarlos. De paso este monólogo tiene también un objetivo dramatúrgico, es uno de los resúmenes de los acontecimientos acaecidos anteriormente que emplea el compositor para que el espectador pueda seguir con claridad el hilo de la acción dramática, a la vez, musicalmente es un compendio de motivos que rememoran también esa acción dramática anterior. En definitiva, una genialidad de Wagner.

Waltraute no tiene nada que hacer, Brünnhilde antepone su amor a Siegfried al bienestar de los dioses. Y aquélla se marcha como había llegado, galopando entre nubes tormentosas.

Waltraute es una hija desobediente pero no se enfrenta al padre, como si viene haciendo Brünnhilde, yo me pregunto hasta qué punto no es la última esperanza que le queda a Wotan para que todo vuelva a su cauce, nunca mejor dicho. En ese caso sería una de las tantas estratagemas que emplea el dios y lo que movería a la acción a aquélla sería la misma voluntad de éste. No lo sé. A mí siempre me ha gustado pensar que Wotan tira la toalla desde su enfrentamiento con Fricka en el segundo acto de La Walkyria, aunque es una afirmación muy discutible por su empeño en despertar a Erda.

El personaje de Waltraute ha sido interpretado tanto por mezzos o contraltos como por sopranos dramáticas: Margarete Matzenauer, Sigrid Onegin, Kerstin Thorborg, Margarete Klose, Elisabeth Höngen, Maria von Ilosvay, Jean Madeira, Martha Mödl, Christa Ludwig, Brigitte Fassbaender, Hanna Schwarz, Josephine Veasey, Marjana Lipovsek, Waltraud Meier, Violeta Urmana.

Vamos a escuchar algunas Waltraute:

- Una contralto Maartje Offers (1891-1944), en http://www.dutchdivas.net la consideran antes una sorpano dramática de graves consolidados que una genuina contralto. Maartje Offers, fue una destacada Dalila, también cantó el personaje de Fricka y Azucena en la misma Scala en los años veinte. La traigo aquí sobre todo por la fecha de la grabación 1927/1928:




- La escena completa, para escuchar el amplio despliegue de motivos conductores, hasta momentos antes de la llegada de Siegfried, con la Waltraute de Christa Ludwig y la Brünnhilde de Nilsson en El Anillo de Solti (1964):



- Con talento dramático Martha Mödl suple su declive vocal en el Anillo de Bayreuth 1967 bajo la dirección de Böhm, contundente la despedida de esta magnífica cantante que quizás suena demasiado madura para ser una joven walkyria:



- Waltraud Meier en Bayreuth 1991, con Anne Evans como Brünnhilde y la dirección de Barenboim:




Creo que con los ejemplos tan contrastados que he puesto hay suficiente, así que lo dejo aquí. Y ahora sí... ya sólo me queda una para terminar la serie.

martes, 30 de septiembre de 2008

Las mujeres del anillo (8): Las 8 walkyrias

ADVERTENCIA: El día que escribí esta entrada había tomado algunas copas de más -y si no como si lo hubiera hecho-, me armé un pequeño lío, por más que contaba walkyrias me salían 10 una y otra vez, pero en realidad son 8 + 1. Menos mal que ahí estaba Ximo, para aclararme las ideas, ahora mismo lo corrijo.




Ocho walkyrias pero en realidad son nueve, entre éstas, dos se destacan por su individualidad: Waltraute y Brünnhilde, y el resto van en bloque, apareciendo al inicio del tercer acto de la Primera Jornada:
  • Cuatro sopranos:
Gerhilde
Helmwige
Ortlinde
Brünnhilde

  • Cinco mezzos o contraltos
Siegrune
Waltraute
Grimgerde
Rossweisse
Schwertleite



Las walkyrias son guerreras nacidas de Wotan, algunos dicen que también de Erda pero los hay que piensan que son medio hermanas y que la única walkyria nacida de la pareja Wotan-Erda es Brünnhilde, este hecho marcaría la singularidad de ésta dentro de la Tetralogía, a mí me convence más esta última idea porque en el monólogo del segundo acto Wotan deja claro que sólo Brünnhilde es descendiente de Erda, lo comprobaremos más adelante. El que las hermanas de Brünnhilde sean ocho y no nueve parece un fallo en la cuenta de maac porque en principio pensaba que  Waltraute no aparecía en Die Walküre. Leyendo el libreto de La Walkyria nos encontramos con las siguientes palabras del dios -segunda escena del segundo acto-: 

"Descendí al seno del mundo, con el encanto del amor forcé a la Wala, perturbé el orgullo de su sabiduría, para que ahora me hablara. Nuevas recibí de ella; pero de mí atesoró ella una prenda: la mujer más sabia del mundo me alumbró, Brünnhilde, a ti. Con ocho hermanas te crié."

Sometidas a Wotan, su misión es incitar a los hombres a la guerra para localizar a los mejores héroes. Una vez localizados, se les aparecen para anunciarles su muerte. Muertos, recogen sus cuerpos para llevarlos al Walhalla con objeto de formar un ejército para luchar y evitar el fin de los dioses tal y como había predicho Erda.

Las intervenciones de las hermanas de Brünnhilde en Die Walküre van en bloque, su número más famoso es el de La Cabalgata de las Walkyrias, en la escena primera del tercer acto, no me he calentado mucho los cascos, he pasado por Youtube y he encontrado la de Boulez en Bayreuth que me ha parecido que está bastante bien porque se ve a las muchachas en plena faena, y es que debo confesar una cosa, es un fragmento que muchas veces me lo salto, gran parte de culpa la tiene Coppola y su película Apocalypse Now -de la que dejo un fragmento, masoca que es uno-, ignoro si la celebérrima frase de Woody Allen viene antes o después de esta película, si viniera después sería el colmo. El caso es que la Cabalgata se ha descontextualizado, lo mismo se ofrece como pieza de concierto que se escucha en un anuncio o como melodía de móvil. Pero también algo de culpa de que yo le tenga algo de manía la tiene el texto que cantan, por lo menos en su traducción al castellano. Una vez finalizada la cabalgata todo vuelve a la normalidad y la cosa mejora mucho, si aguantáis en el primer video lo podéis comprobar. Me hubiera gustado escuchar este fragmento -y otros de muchas óperas, como por ejemplo la habanera de Carmen o la Pira de Il trovatore- con los oídos vírgenes, lamentablemente es imposible. 







domingo, 21 de septiembre de 2008

Las mujeres del Anillo (7): Gutrune, la gibichunga.


Pensaba que con el post sobre Brünnhilde, que había dejado para el final, terminaría la serie sobre las mujeres de El Anillo, pero repasando las entradas que llevo publicadas he visto que todavía no hemos hablado de Gutrune, quizás porque es un personaje que no es muy atractivo por la pasividad con la que actúa.

Gutrune, como Gunther, su hermano, el primogénito simplón, son de sangre real, hijos de Gibich y Grimhilde y medio hermanos por parte de madre del astuto Hagen, descendiente de Alberich. Tanto Gunther como Gutrune están solteros y, aunque lo desean con todas sus fuerzas, son difíciles de casar. Sus respectiva personalidad, carente de luces, no es muy atractiva. Gutrune es tímida, simple e irreflexiva, está dispuesta a desposar a Siegfried a casi cualquier precio, se deja llevar por los consejos de Hagen, no se plantea el problema de que se trata de un amor forzado por una pócima, si lo hará al final, cuando comprende que la esposa legítima del fallecido Siegfried era Brünnhilde, pero ya es demasiado tarde, entonces se aleja "llena de repugnancia, de Siegfried y se inclina abrumada, sobre el cadáver de Gunther; así permanecerá, inmóvil, hasta el final".






Aunque está presente en gran parte de la acción, no tiene muchas ocasiones para el lucimiento. Su principal intervención tiene lugar en la escena tercera del acto tercero del Ocaso, después de que Siegfried haya sido asesinado por Hagen. Durante el desarrollo de la escena será testigo de la codicia de Hagen y del asesinato de Gunther. El personaje suele ser interpretado, aunque hay excepciones, por una soprano lírica o lírico-spinto y cuando se ofrece la Tetralogía completa puede ser la misma que interpeta Freia en El Oro del Rin. Intérpretes destacadas de Gutrune han sido: Maria Müller, Hilde Konetzni, Regina Resnik, Marta Mödl, Sena Jurinac, Gré Brouwenstijn, Elisabeth Grümmer, Gundula Janowitz, Leonie Rysanek, Ingrid Bjoner y Cheryl Studer. También la ha cantado Eva Maria Westbroek, la Sieglinde del último Festival de Bayreuth.

Vamos a escuchar a tres Gutrunes de Bayreuth, lo haremos por orden cronológico y de la soprano de tesitura más grave a la más aguda:

En el Festival de Bayreuth de 1952, bajo la dirección de Keilberth, encontramos una Gutrune más dramática de lo habitual, Martha Mödl (lo cantó también en 1951 con Kna y Karajan, en 1954 lo alternó con Varnay otra vez con Keilberth), la acompañan Josef Greindl como Hagen, la Brünnhilde de la grandísima Astrid Varnay y Hermann Uhde como Gunther, escuchamos hasta el comienzo de la escena de la inmolación. Es lógico que en esa producción del Anillo no coincidieran Freia y Gutrune.



En 1955, también con Joseph Keilberth el personaje de la gibichunga fue interpretado Gré Brouwenstijn -repitió al año siguiente- mientras que Mödl se hacía cargo de Brünnhilde, Hans Hotter -todo un Wotan- era Gunther y Ludwig Weber, Hagen.



En El Anillo en el Bayreuth del año 1957, dirigido por Kna, Elisabeth Grümmer, de purísimo timbre y limpios ataques, fue tanto Freia como Gutrune, los cantantes que le acompañaban en 1957 son los mismos que los que acompañaron a Mödl en 1952: Josef Greindl (Hagen), Astrid Varnay (Brünnhilde) y Hermann Uhde (Gunther), en 1958 Grümmer repetiría por segunda y última vez su Gutrune en el Festival:



domingo, 6 de abril de 2008

Las mujeres de El Anillo (6): Sieglinde, la welsunga.





Wotan, perdido el anillo forjado por Mime, tiene el imperioso deseo de recuperarlo, ha caído en la maldición del anillo, pero no sólo él, tambien Fricka y el resto de dioses. Sin embargo está atado por los pactos, así que idea la treta de engendrar una nueva raza de héroes que le permitan recuperarlo. Haciéndose pasar por Wälse (El Elegido)-Wolfe (Lobo) tiene dos hijos con una mortal: han nacido la estirpe de los weslungos, un hombre, Siegmund, y una mujer, Sieglinde, mellizos ilegítimos de Wotan, que fueron separados en la infancia por unos asaltantes que mataron a la madre y raptaron a la hija.

Comenzamos con una presentación de Lotte Lehmann interpretando "Ein Wasse lass'mich dir weisen", un pequeño monólogo de Sieglinde insertado en el dúo con Siegmund en el primer acto de La walkyria:




Cuando comienza el primer acto de La Walkyria, cuya acción transcurre desde la tarde de un día hasta el crepúsculo del siguiente, los weslungos son ya seres adultos, no conocemos nada de ellos, Siegmund aparece extenuado, está malherido y necesita cobijarse en la morada del matrimonio formado por Hunding y Sieglinde. Una vez ha llegado allí pierde el sentido, es un extraño a los ojos de la muchacha: "Ein frender Mann?" (¿Un hombre extraño?). Desde el mismo momento en que ésta lo ve se siente atraída por él, y viceversa. Sieglinde se nos muestra como la esclava de Hunding: "Diess Haus und diess Weiss sind Hunding's Eigen" (Esta casa y esta mujer son propiedad de Hunding), sin embargo es difícil analizar la figura de Sieglinde, en cuanto mujer, desde la perspectiva actual, no debemos olvidar que la obra pertenece al final del siglo XIX y lo que hoy nos parece vejatorio quizás a los espectadores de aquella época no lo pareciera tanto, mientras que su adulterio e incesto con Siegmund hoy no lo consideramos tan grave como entonces.

Por poner un ejemplo referido a nuestro país, salvando las distancias, que eran muchas en aquellos años: en España hasta 1975 la mujer necesitaba permiso del marido para enajenar sus bienes ¡¡¡Aunque fueran propios!!! Y hasta 1978 se consideraba que cometía delito de adulterio la mujer casada que yacía con varón que no fuera su marido, y el que yacía con ella, sabiendo que era casada, aunque después se declarase nulo el matrimonio. Sin embargo en el caso del hombre casado sólo se castigaba el vivir con otra mujer cuando se hacía de forma ostentosa por delito de amancebamiento. Así que el adulterio sólo era punible en el caso de mujer casada, el Tribunal Supremo incluso llegó a castigar por adulterio en casos de separación de hecho entre los cónyuges.

Pero sigamos con la historia. Siegmund se queda en la casa es por voluntad de Hunding, aparece entonces un nuevo indicio de la sumisión de la weslunga: "Rüst'uns Männern das Mahl!" (¡Prepáranos a nosotros, hombres, la comida!).

La curiosidad del matrimonio Hunding-Sieglinde, fundada en motivos muy distintos, hace que intenten averiguar cómo ha llegado Siegmund allí, qué es lo que le ocurrió. En este punto Siegmund relata la historia de una niña que estaba siendo forzada a celebrar un matrimonio sin amor y de como él salió, inútilmente, en su defensa, al final aquélla murió. Esta historia es muy parecida a la de Sieglinde, como pronto podremos comprobar. Al escuchar la historia, Hunding cae en la cuenta de que Siegmund es el presunto criminal que mató a sus parientes y se declara su enemigo, pero fiel a su palabra de caballero permite que Siegmund pase la noche en su casa y se retira, no sin antes advertirle que tenga cuidado a la mañana siguiente.

Sieglinde, que ha dormido a Hunding con un brebaje, le muestra a Siegmund la espada narrándole como fue forzada a desposarse con su esposo y como durante las celebraciones entró un anciano extranjero y hundió su espada en el tronco del fresno hasta la empuñadura, nadie ha podido sacarla, Sieglinde piensa que la espada está destinada a su salvador, y le parece que ese es Siegmund, y éste, a su vez, también lo cree así, el amor estalla entre los dos y la primavera inunda la sala. En el correspondiente dúo de amor, precedido de la canción de la primavera del tenor, Siegmund extrae la espada ante el asombro y entusiasmo de Sieglinde, ambos se reconocen como hermanos y huyen del hogar Hunding-Sieglinde.

Waltraud Meier (Sieglinde), Sigfrid Jerusalem (Siegmund)
Orquesta Filarmónica de Berlín, Claudio Abbado (1993)



Así termina el primer acto de La Walkyria. Si comparamos la relación Siegmund-Sieglinde, Wotan-Fricka, Tristán-Isolda, Wagner-Cosima, podemos establecer muchos paralelismos y diferencias entre ellas, pero principalmente dos: a) Siegmund-Sieglinde, como Tristan e Isolda o Wagner-Mathilde Wesendock, representan el amor fuera de la legalidad establecida, el amor adúltero, la pasión por encima de toda convención social, el hechizo frente a la razón, el amor puro, el amor místico. b) Wotan-Fricka, Wagner-Cosima y Hunding-Sieglinde, representan el amor dentro del matrimonio, el respeto a la norma social y la apariencia de normalidad.


En el segundo acto entramos en la problemática principal de la primera jornada de la Tetralogía. Hunding ha salido en busca de los huidos Siegmund y Sieglinde. Wotan ordena a la walkyria Brünnhilde, el gran personaje femenino del Anillo, que en el momento del encuentro entre los dos héroes interceda en favor de Siegmund. Pero Fricka, que ha conocido lo sucedido con Hunding aparece enfurecida. La walkyria huye. Fricka, como buena guardiana del matrimonio, está escandalizada por el adulterio de Sieglinde y el incesto de ésta con Siegmund, y resentida por el adulterio de Wotan al engendrarlos. Éste no tiene otra salida que confesar su plan, ha engendrado a los mellizos con objeto de recuperar el anillo, pues los dioses, atados por los pactos, no pueden actuar. Fricka le hace ver que en realidad ni Siegmund, ni Brünnhilde actúan libremente sino que es la voluntad del Dios la que siguen y al final obtiene del dios la promesa de que no protegerá a su hijo. Wotan no puede oponerse a Fricka, también con ella le ligan los pactos y una ruptura del orden establecido entre los dioses podría ser terrible. Wotan a partir de aquí tira la toalla.

En relación a los últimos acontecimientos relatados podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué es peor, consentir una unión ilícita por incestuosa fruto de un adulterio o sacrificar al hijo que es fruto de ese adulterio?

Más tarde, vuelve aparecer la pareja de welsungos escapando de Hunding y su jauría de perros. Ante el cansancio de Sieglinde, el hermano decide esperar y enfrentarse al enemigo. Es entonces cuando Sieglinde tiene una visión antes de caer sin sentido en brazos de Siegmund: "caes..., en pedazos salta la espada...: el fresno se derrumba..., ¡se raja el tronco!..."

En la siguiente aparición Sieglinde está soñando, rememora lo acontecido el día que su casa fue asaltada y quemada por extranjeros, mientras el padre y el hermano estaban fuera. Poco después tiene lugar el combate entre su hermano y su esposo, Brünnhilde desobedece las órdenes de Wotan al interceder en favor de Siegmund pero aquél aparece para romper en pedazos la espada de éste con su lanza. Siegmund, desarmado, muere atravesado por la espada de Hundig. Brünnhilde salva a Sieglinde y se la lleva en su corcel. La cólera de Wotan estalla y decide salir en busca de la walkyria. De esta forma termina el segundo acto.

Peter Hofmann (Siegmund), Jeannine Altmeyer (Sieglinde), Donald McIntyre (Wotan), Gwyneth Jones (Brünhilde), M. Salminen
Pierre Boulez/Patrice Chereau (Bayreuth 1980)


En el tercer acto las walkyrias se reúnen en la cima de un paisaje rocoso, Brünnhilde lleva con ella a Sieglinde para protegerla de la cólera de Wotan, a ésta, muerto Siegmund, no le queda ningún deseo de vivir, recrimina a Brünnhilde por haberla salvado y le suplica que le dé muerte. Ésta le comunica que está embarazada de Siegmund, continuará la estirpe de los welsungos. El cambio que la noticia produce en la muchacha es brutal: "Rette mich, Kühne! Rette mein Kind!" (¡Sálvame osada! ¡Salva a mi hijo!).

Julia Varady - Sieglinde en Munich
W. Sawallisch/ N. Lehnhoff (1989)


Ninguna de las otras walkyrias quiere protegerla, no osarían desobedecer a Wotan. Sólo queda una solución: huir. Brünnhilde, que entrega a Sieglinde los trozos de la espada de Siegmund, entretendrá a Wotan para que la welsunga pueda escapar . La walkyria tendrá su castigo por haber desobedecido al padre y del vientre de aquélla nacerá Siegfried.

Jessye Norman (Sieglinde) Hildegard Behrens (Brünnhilde), James Morris (Wotan)
J. Levine /O. Schenk (1997)


Christian Merlin ha señalado que, aunque por su feminidad y ansiedad a primera vista pueda parecer que Sieglinde es un ser débil, hay una serie de hechos en los que ella lleva la iniciativa y que indican que estamos ante una verdadera heroína:

- Duerme a Hunding, su esposo, para huir con un desconocido.
- Bautiza al desconocido con el nombre de Siegmund.
- Enseña a Siegmund la espada y le anima para extraerla.
- Se transfigura al saber que un futuro héroe ésta en sus entrañas, la esperanza en la salvación del mundo depende de su maternidad.

Por su parte, Christian Goubault, considera que la unión incestuosa de un hermano y una hermana de naturaleza divina, al menos en su mitad, puede considerarse una unión ritual, sagrada y oscura, entre las fuerzas de la naturaleza, de tal forma que, éstas se concentrarán en el futuro héroe: éste, además de la fuerza de Siegmund que consiguió arrancar la espada hundia por Wotan en el fresno, tendrá la libertad y la independencia de sus padres, los amantes que han transgredido las leyes y las convenciones. Así, dice Goubault, todo el desarrollo de La Walkyria tiende hacia la aparición de ese héroe libre de la ley divina, "den hehrsten Helden der Welt" que, en vez de conquistar el Anillo para el dios vencido, ofrecerá la posibilidad de la Redención del Mundo por el Amor.

Por lo tanto, dos cambios fundamentales ocurren en la personalidad de Sieglinde en el primer y último acto de la primera jornada de la Tetralogía:
a) En el primer acto, el motor del cambio será el amor, el descubrimiento del amor por Siegmund convertirá a la pasiva welsunga en un personaje activo y luchador.
b) Para Sieglinde, una vez ha muerto Siegmund, la vida deja de tener sentido, la pérdida del amor supondría para ella una vuelta a la pasividad, es por ello que desea la muerte. Sin embargo al iniciarse el tercer acto Brünnhilde le comunica una noticia que supondrá un nuevo motor de cambio, la maternidad. El fruto de su amor por Siegmund será una nueva razón para vivir y luchar. Y Wagner no lo puede dejar más claro, escribe para ella uno de los momentos melódicos más arrebatadores e intensos de toda la Tetralogía, que exige de la soprano, que canta abrazada a los pedazos de la futura espada de Siegfried, el máximo despliegue de sus medios vocales.

Finalmente, repasemos los nombres de algunas sopranos que, con mayor o menor fortuna, han interpretado el papel de Sieglinde: Lotte Lehmann, Maria Reining, Margarete Teschemacher, Maria Müller, Hilde Konetzni, Elisabeth Rethberg, Astrid Varnay, Kirsten Flagstad, Marta Mödl, Helga Dernesch, Inge Borkh, Regina Resnik, Gré Brouwenstijn, Birgit Nilsson, Leonie Rysanek, Gwyneth Jones, Regine Crespin, Gundula Janowitz, Eva Marton, Jeannine Altmeyer, Jessye Norman, Cheryl Studer, Julia Varady, Deborah Polaski, Nadine Secunde, Angela Denoke, Nina Stemme, Waltraud Meier, Violeta Urmana, Deborah Voigt, Eva Johansson, Petra-Maria Schnitzer, Linda Watson...

En cuanto a su vocalidad, partiendo de que las fronteras en la clasificación de las voces nunca son nítidas y de que grandes Sieglindes han sido grandes Brünnhildes o Isoldas, se requiere una soprano que los alemanes denominan jugenlich-dramatisch o dramatisch, que equivaldría a lo que nosotros denominamos lírico-spinto o lírica ancha, a medio camino entre la hochdramatisch o dramática (Brünnhilde, Isolde), de mayor potencia y resistencia pero sin tanto brillo y transparencia y la lyrisch-dramatisch o lírica (Elsa, Elisabeth), que en el Anillo brilla por su ausencia entre los personajes principales.

En SplashCast podéis escuchar lo siguiente:

ACTO 1
- Bampton (Sieglinde) - Melchior (Siegmund) - Principio tercera escena (Szell - Met 1944)
- Flagstad (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Bodanzky 1935 - Met)
- Janowitz (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Karajan - Salzburgo 1967)
- Konetzni (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Furt 1953 RAI, con Windgassen)
- Leider (Sieglinde) - Acto I - Du bist der Lenz
- Nilsson (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen - Acto I - (Kna, Bayreuth 1957, con Vinay)
- Teschemacher (Sieglinde) - Eine Wasse lass'mich dir weisen (Elmendorff 1944)

ACTO 2
- Borkh (Sieglinde) - Hinweg!... Hinwgeg! - (Keilberth 1952 - Bayreuth)
- Brouwenstijn (Sieglinde) - Hinweg!... Hinwgeg! - (Keilberth 1955 - Bayreuth)
- Lehmann (Sieglinde) - Hinweg!... Hinwgeg! - Walk Bruno Seidler-Winkler 1938 - Berlin)
- Meier (Sieglinde) - Hinweg!... Hinwgeg! - (Sinopoli 2000 - Bayreuth)

ACTO 3
- Crespin (Sieglinde) - Nilsson (Brunnhilde) - Nicht sehre dich Sorge um mich... Acto III Walk (Karajan 1964 - Met N.Y.)
- Konetzni (Sieglinde) - Mödl (Brunnhilde) - Nicht sehre dich Sorge um mich... Acto III Walk (Furt 1953 - RAI)
- Müller (Sieglinde) - Flagstad (Brunnhilde) - Nicht sehre dich Sorge um mich... (Furt 1937 Londres)
- Resnik (Sieglinde) - Varnay (Brunnhilde) - Nicht sehre dich Sorge um mich... Acto III Walk (Krauss 1953 - Bayreuth)
- Rysanek (Sieglinde) - Varnay (Brunnhilde) - Nicht sehre dich Sorge um mich... Acto III Walk (Karajan 1951 - Bayreuth)
- Varnay (Sieglinde) - Traubel (Brünnhilde) - Nich sehre dich Sorge um mich - (Leinsdorf 1941 Met)









Para una desacarga directa de todas las interpretaciones:

Sieglinde - Primera Parte
Sieglinde - Segunda Parte