Antes de entrar en materia me gustaría contar cómo se me ocurrió la idea de enfrentar dos interpretaciones y por qué de esta pieza. La antífona de Haendel "Haec est Regina Virginum" me era muy familiar, es una pieza que había escuchado en muchísimas ocasiones en la versión de A.S. von Otter y Musica Antiqua Köln dirigidos por R. Goebel, así que cuando tuve entre mis manos el disco titulado Vespro della Madonna del Carmelo, relizado por el la soprano extremeña Maria Espada, entre otros intérpretes vocales, y el Collegium Apollineum dirigidos por Marco Feruglio, lo primero que hice fue acudir a la pista 7 del Cd2, que era la que contenía la citada antífona, los primeros 30 segundos supusieron una especie de shock; ¿porque ese tiempo tan rápido? ¿cómo se podía tocar esta obra tan espiritual, de una manera tan ligera? Es evidente que no describe ninguna situación dramática pero eso no significa que haya que ser superficial. No me chocaba lo más o menos acertados que pudieran estar los intérpretes, sino el concepto. Pensé en la importancia que tiene la interpretación a la hora de juzgar una obra musical y se me ocurrió hacer una encuesta, pensando que la versión de Goebel y von Otter, más intimista, sentida y espiritual iba a ganar por goleada.
Pasaron los días y con las primeras votaciones vinieron las primeras sorpresas, había muchos visitantes que preferían la versión del Collegium Apollineum, no sé si es que había comenzado a acostumbrarme a su versión, el caso es que comenzaron a surgir las primeras dudas ¿cuál preferiría Haendel? ¿qué importancia tiene para el oyente actual la que él hubiera preferido? ¿una obra artística , además del valor que le otorga el hecho de situarla en su contexto histórico, no debe tener valor por sí misma? ¿qué es lo principal, lo que le gustaba a Haendel o lo que le puede gustar a un oyente actual? Preguntas que pueden parecer tontas pero que no son de respuesta fácil, o a mí no me lo parece.
