| Debussy tocando el piano en casa de Chausson, que está detrás. |
Dicen que Claude Debussy estaba fascinado por las armoniosas proporciones del Poème pour violon et orcheste op. 25 de Ernest Chausson y, si no conocéis la obra, seguro que cuando la hayáis escuchado no os va extrañar por esa atracción que la pieza ejerció sobre el compositor de Pélleas et Mélisande. Está estructurado en un único movimiento pero se divide sin solución de continuidad en tres partes (Lento e misterioso - Animato - Finale). Además de ser una pieza que pone a prueba al violinista más virtuoso, está cargada de orientalismo y misterio, como el cuento en el que se basa, al que hace justicia con creces.