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domingo, 30 de septiembre de 2012

A propósito de Rigoletto (IV) - Seguimos con Gilda. Diana Damrau


El punto de inflexión en Rigoletto, y en el retrato musical y psicológico de Gilda, viene marcado por los episodios del rapto y posterior violación de la adolescente, que coinciden con el final del primer acto y el inicio del segundo.

Cuando en el segundo acto se abre la puerta de los aposentos del duque y Gilda se lanza a los brazos de su padre, Verdi deja constancia de la determinación (o pérdida de candidez) que ha adquirido la joven tras la brutal agresión sufrida y exige de la soprano una tesitura algo más central y escasas visitas a la coloratura en una amplia y bien delineada melodía que está cargada de melancolía, la situación no es para menos. Gilda, apoyada por el oboe, inicia su racconto, en el que relata como, cuando visitaba la iglesia para la misa, se le aparecía un joven que terminó, momentos antes de ser raptada y conducida al palacio, declarándole su amor. Conforme va aumentando la tensión de los hechos narrados la música lo va haciendo en la misma medida.

A continuación se desarrolla un lírico dúo soprano-barítono que es un claro precedente del que tendrá lugar en La traviata entre papá Germont y Violetta. La muchacha a partir de aquí sufre una especie de síndrome de Estocolmo, su objetivo será opuesto al del padre, salvar al violador. Y así, tras la reaparición de Monterone, que aparece para recordarnos el asunto de la maledizione, termina este segundo acto.

Gilda es un personaje que ha terminado identificándose con las sopranos lírico-ligeras, lo que acentúa el carácter infantil e ingenuo del personaje. Si no quieres caldo, dos tazas. Parece ser que en origen solía ser interpretado por un tipo de soprano algo, o quizás bastante, más dramática, siguiendo la tónica general de las heroínas del belcantismo romántico italiano. Maria Callas podría representar un ejemplo de esta opción más dramática, quizás sea preferible aligerar un poco, entonces aparece Renata Scotto, una lírica, perfecta en intención y canto pero con unas ascensiones al agudo poco respetuosas con nuestros pobres  tímpanos. Y aquí paro porque no es mi intención hacer un recorrido por las intérpretes del personaje.

De las intérpretes actuales la palma se la lleva la alemana Diana Damrau, una visión de Gilda muy straussiana. Damrau piensa debutar La traviata en el Met durante la primavera del 2013. Por cierto, alternará el personaje con Gilda. Y es que Damrau es, hoy por hoy, la Gilda oficial del Met. Con Violetta, Damrau es consciente de que tocará techo en el repertorio verdiano, imposible ir más allá. De lo que estoy seguro de que el primer acto lo bordará. Damrau adora el personaje de Violetta, ella dice que se aficionó a la ópera tras ver la película de  La traviata  dirigida por Franco Zefirelli.

Os dejo su angelical Gilda (¿demasiado poética? ¿muy del Danubio?) acompañada por el Rigoletto del serbio Željko Lučić:

sábado, 14 de enero de 2012

Diana Damrau - Palau de la Música de Valencia


El pasado miércoles 11 de enero tuvo lugar en el Palau de la Música de Valencia un recital de lied protagonizado por la soprano Diana Damrau y el arpista Xavier de Maistre, se ofrecieron lieder de Schubert, R. Strauss, Hahn, Chausson, Duparc y dos obras instrumentales de Tárrega (Recuerdos de la Alhambra) y Fauré (Impromptu).

El programa, la crème de la crème del lied alemán y de la mélodie francesa, era muy ambicioso y la cantante de excepción, así que todo parecía presagiar que íbamos a asistir a una velada inolvidable, pero no fue así. En el primer bloque de la primera parte, dedicado a lieder de Schubert (Ständchen, Du bist die ruh, Gretchen am Spinrade, An die Musik, Ganymed y Ave Maria) un sector del público se dedicó a interrumpir y desconcentrar a los intérpretes aplaudiendo cada vez terminaba un lied lo que motivó que Damrau, con buen criterio y una vez hubo finalizado el bloque, se dirigiera al público diciendo "por favor, no aplaudan, es mejor para nosotros y para ustedes también".  El segundo bloque, que comenzó después de que De Maistre interpretara magistralmente al arpa "Recuerdos de la Alhambra" de Tárrega, estuvo dedicado a Richard Strauss (Ständchen, Epheu, Schlagende Herzen, Nichts, Wiegenlied y Beim Schlagengehen).

Yo pienso que es en esta primera parte en la que Damrau tendría que haber destapado el tarro de las esencias, pues tiene algo fundamental en este repertorio, el dominio del estilo y del idioma, pero no fue así. Me dejó frío como el hielo, eso sí quedé maravillado tanto por la belleza de su voz, muy homogénea en todo el registro, y por su técnica, que le permitió proyectar la voz por toda la sala -en la segunda parte cambié de a una localidad más próxima al escenario y la presencia de la voz era prácticamente la misma que más atrás, algo que no siempre ocurre-, también es cierto que el arpa favorece que la voz se proyecte sin dificultad, pero no es menos cierto que la Sala Itubi, la más grande del Palau, no es la más idónea para un recital de lied, que requiere espacios más íntimos, por sonoridad y por cercanía entre el intérprete y el público.

La segunda parte del recital estuvo dedicada a la mélodie, momentos antes de que los intérpretes saltaran al escenario repasaba una y otra vez el listado de obras y no me lo podía creer, entre ellas se encontraban Si mes vers avaient des ailes y L'heure exquise de Hahn, Le temps des lilas de Chausson o Invitation au voyage de Duparc. Tampoco aquí se cumplieron las expectativas, Damrau pasó por estas piezas con suficiencia pero no llegó a emocionar, es una lástima tener ante uno una cantante de esta categoría y sentir que falta algo, no sé si el repertorio no estuvo bien escogido, si la intérprete no se implicó lo suficiente y se limitó a cumplir con el trámite o si, por el contrario, el arpa cubre estas obras de un toque light restándoles la profundidad que es necesaria.

Damrau finalizó el recital con Vilanelle de Eva Dell'Acqua, una pieza que le permitíó exhibir su dominio de las modulaciones y la coloratura, bastante intrascendente pero para mí, junto a Beim Schlafegehen de R. Strauss, fue lo mejor del recital. Como bis ofreció el aria de Giulietta en I Capuletti e i Montecchi de Bellini, O quante volte, y más de lo mismo, perfectamente cantada pero sin pizca de emoción. Yo esperaba que ofreciera Del cabello más sutil de Obradors como bis, la verdad es que me apetecía, es un canción preciosa y me hace gracia cuando la canta Damrau, pero o la soprano parece que no la había preparado, estaba apática o el público se marchó antes de tiempo.

Os dejo con Vilanelle de Dell'Acqua y Del cabello más sutil de Obradors:



miércoles, 20 de enero de 2010

Lucias del siglo XX y XXI (9) - Diana Damrau



Diana Damrau es una Lucia de pleno siglo XXI, hace un año y tres meses que debutó este papel. Su trayectoria tiene algunos puntos en común con la de Edita Gruberova, veremos cómo evoluciona en el futuro. Al igual que ésta, poco después de su debut en 1995 como Barbarina en Las bodas de Figaro, se fue afianzando como una de las grandes Reinas de la Noche y Zerbinettas de su generación. En noviembre de 2007 realizó en el Met su despedida de la Reina del a Noche. En octubre del año 2008, sustituyendo a una embarazadísima Netrebko afrontó por primera vez el papel de Lucia di Lammermoor, y no en cualquier teatro sino en el Met, con la publicidad -aunque la soprano ya no la necesitaba- y el compromiso que ello supone. Es la suya una Lucia ligera, de buena la línea de canto, pero lejos de lo que puede ofrecer en este aspecto una estilista, aunque de medios mucho más pobres, como Ciofi. Tanto sus agudos como sus  agilidades son buenos, pero no tan perfectos como se debería exigir a una soprano lírico-ligera con facilidad para la coloratura -me refiero evidentemente a lo que se escucha en la grabación del Met-, me parece que quiso demostrar que es algo más que eso y forzó los motores, descuidando lo principal, el bel canto, para prueba su "il fantasma", fuerza los graves excesivamente pero el efecto dramático es nulo -por cierto, sus graves, si exceptuamos la parte de "il fantasma" son bastante redondos tratándose de una soprano ligera-, o también unos gritos que da en la cabaletta con los que tengo la duda si es un efecto buscado o son gritos sin más. Por otra parte es una Lucia que, conforme la soprano vaya rodando el papel -en marzo la cantará en Berlín-, y si consigue ir ensanchando la voz como parece que se ha propuesto -ella ve su límite en La Traviata y sueña con poder interpretar algún día Eva y Elisabeth-, me parece que mejorará notablemente, hay que tener en cuenta que estamos ante su primera Lucia.  El caso es que Donizetti es un compositor que se ha ido posicionando en el repertorio de la soprano junto a R. Strauss y Mozart, con óperas como Rita, Lucia di Lammermoor, L'elisir d'amore y Don Pasquale. Recientemente ha incorporado a su repertorio Manon de Massenet -consultar In fernem Land-, en sus planes están Elvira de I Puritani, La Sonnambula, los tres personajes de Los cuentos de Hoffmann y Ofelia de Hamlet.

En la función del 3 de octubre se metió al público del Met en el bolsillo, como ahora mismo podéis comprobar:




viernes, 8 de enero de 2010

Sobre Lucia (VII) - Final de la Segunda Parte - EL SEXTETO

Entradas anteriores:

1. Algunas curiosidades. La "glass harmonica".
2. Antecedentes de Lucia de Lammermoor
3. PRIMERA PARTE hasta la aparición de la prota (Escenas 1 a 3).
4. Por fin llegó la prota. El "racconto" de Lucia (Escena 4)
5. Final de la Primera Parte: Dúo Edgardo-Lucia (Escena 5)
6. SEGUNDA PARTE: Dúo Lucia-Enrico





Enrico, nervioso al comprobar que no podía quitar de la boca de su hermana la palabra “muerte”, había salido corriendo dejándola sola. Al iniciarse la Tercera Escena de la SEGUNDA PARTE permanece sentada en silencio mientras que un breve –poco más de medio minuto- y bellísimo preludio orquestal encargado a las cuerdas describe la situación de abatimiento en la que se encuentra . Aparece Raimondo y ella le interroga. Éste, como parece trabajar para el enemigo , trae noticias más bien pesimistas, le comunica que su hermano seguramente intercepta toda misiva enviada a Edgardo, pero también que el hecho de que éste no se ponga en contacto con ella es signo de infidelidad. Así que le recomienda que ceda, y barriendo para su terreno, la Iglesia, que es lo que le da de comer, le recuerda que el juramento que se profesaron no tiene ningún valor jurídico ni religioso. Lucia afirma debatirse entre el corazón y la razón - han conseguido, entre todos, confundirla-. Raimondo, que quiere rematar la faena, recurre al chantaje emocional, como ya hiciera Enrico, y le pide que se sacrifique por su difunta madre –que se retorcerá en su tumba si no se casa con Arturo- y por su desgraciado hermano. Al final logra convencerla y contentísimo entona su aria mientras ella no hace más que repetir que se encuentra fuera de sí misma (Son fuori di me stessa!..). Al final abandonan la escena.

Escuchamos la escena por Ildar Abdrazakov (Raimondo) y Diana Damrau (Lucia) bajo la dirección de Marco Armiliato en el Met 2008:



Cuarta Escena. Cambio de decorados: Una gran sala del castillo profusamente adornada para el recibimiento de Arturo en la que se encuentran ciento y la madre: Enrico, Arturo, Normanno, caballeros, damas y parientes de los Ashton, pajes, soldados, habitantes de Lammermoor y criados.
Lo primero que escuchamos, introducido por una música solemne, es un coro convencional: “Per te d'immenso giubilo”. Arturo y Enrico celebran la unión entre sus familias. Arturo, que se ve que está harto de tanto prolegómeno pregunta por su prometida. Enrico intenta tranquilizarlo y lo prepara: si la ves melancólica, no te preocupes que no es por la boda, es que llora la reciente muerte de la madre (“Piange la madre estinta...). Arturo, que parece que no traga lo de que la tristeza deriva aún de la muerte de la madre, pregunta sobre el rumor que dice que Edgardo iba detrás de ella, Enrico le confirma que es cierto pero nada dice sobre su correspondencia, es salvado por la llegada de Lucia, y vuelve a repetir por tercera vez que “piange la madre estinta...”
Seguimos con Armiliato en el Met 2008, escuchamos a Vladimir Stoyanov (Enrico), Sean Pannikar (Arturo) y los coros del Met:



Quinta Escena o “Entre todos la mataron y ella sola se murió”. Entra Lucia. Está tan decaída que debe apoyarse en Raimondo y Alisa. Es el momento de la firma del contrato, todo son presiones para que firme mientras que Arturo vive en el país de las maravillas, no se entera de nada. La pobre termina firmando y le da un amago de locura (el libreto dice que “llena de espanto y casi perdiendo la razón, firma el contrato). Cuando termina de firmar, y no antes ni después, se oye el ruido de alguien que quiere entrar a la fuerza.
Sexta Escena. Era Edgardo ¡Quién va a ser! Es el momento justo en el que todo es demasiado tarde. Lucia, ante el desorden generalizado, cae desmayada. Pero como tiene que cantar seguidamente, la cogen, la levantan y la sientan en una silla. Y aquí el genio de Donizetti encuentra la inspiración adecuada para construir uno de los números de conjunto más famosos de la historia de la ópera. Se para la acción y, como todos están sorprendidos, todos tienen algo que decir o que pensar, y lo hacen a la vez, todos los comentarios giran en torno al estado de apocamiento en que se encuentra la protagonista. Se van incorporando de dos en dos. Enrico-Edgardo, Lucia-Raimondo y Alisa-Arturo.
Edgardo está conmovido por el estado de Lucia, siente su remordimiento y todavía la ama.
Enrico siente remordimientos por haber traicionado el amor fraterno.
Lucia se lamenta porque la muerte no llega, se siente traicionada tanto por lo terrenal como por lo divino.
Arturo y Raimondo no pueden articular palabra alguna, están conmovidos por el estado de Lucia.
Alisa también está conmovida por Lucia, que parece debatirse entre la muerte y la vida.

Escuchamos la quinta y sexta escena en la misma versión del Met 2008, se incorporan a los anteriormente citados Michaela Martens (Alisa) y Piotr Beczala (Edgardo):



Terminado el sexteto, todos desenvainan las espadas contra Edgardo, que está dispuesto a defenderse. Pero Raimondo, como representante divino, interviene invocando la paz y la justicia de Dios y hace que todos vuelvan a envainar espadas. Entonces Edgardo conoce que Lucia acaba de firmar el contrato matrimonial con Arturo, a aquél no le basta con ver el documento sino que le pregunta si la firma corresponde a su letra. Al contestar Lucia afirmativamente Edgardo le devuelve el anillo y exige que, a su vez, Lucia devuelva el suyo. Cuando lo recibe de las temblorosas manos de Lucia lo tira al suelo, lo pisotea y maldice a toda su estirpe. Arturo y Enrico piden a Edgardo que se marche porque no saben lo que son capaces de hacer, Raimondo también le recomienda que se largue, seguramente la justicia divina lo recompensará en el futuro, mientras que Lucia se deja caer de rodillas y pide al cielo por la salvación de su amado. Edgardo, finalmente, ofrece su pecho para que le atraviesen con la espada pero todos lo acosan hasta la puerta para que se marche, Arturo y Enrico exigen venganza por el ultraje cometido por Edgardo pero no les parece el momento más adecuado, mientras que Lucia tiene que ser sostenida por Raimondo y asistida por Alisa y el resto de damas.

Este último fragmento ofrece especiales ocasiones de lucimiento, por este orden, a Raimondo, Edgardo y Lucia. Escuchamos ya la stretta acelerando, con su introducción,  y concertante final con los que acaba esta segunda parte:



Y ahora todo seguido en la versión de estudio de Bonynge con Milnes, Ghiaurov, Pavarotti y Sutherland. Desde ”Lucia: Ebben?; Raimondo: Di tua speranza l'ultimo raggio tramontò!“ (pista número 6) hasta el final:



El famoso sexteto grabado con acompañamiento de piano en 1917 por, siguiendo el orden de la foto, Giuseppe De Luca, Amelita Galli-Curci, Enrico Caruso, Flora Perini, Angelo Bada y Minnie Egener, Marcel Journet, que también interviene, no aparece en la foto:



Y para terminar el célebre sexteto a tres voces:


sábado, 27 de septiembre de 2008

Damrau. Se me hace la boca agua.


Se me hace la boca agua al pensar en el nuevo disco que Diana Damrau ha preparado con Virgin Classics y que no sé cuándo aparecerá ni el contenido que tendrá, aunque se puede intuir por el título:"Mozart: Opera & Concert Arias", la acompañan Le Cercle de L'Harmonie y Jérémie Rhorer.





Escuchamos seguidamente una de las arias de concierto de Mozart que, con su fabuloso acompañamiento del oboe, más me gustan, se trata de "Vorrei spiegarvi oh dio!" K.418, fue compuesta en 1783 para Il curioso indiscreto de Pasquale Anfossi y me parece que ya ha aparecido por el blog alguna vez.




Jéremie Rhorer es un joven compositor, clavecinista y director francés que estudió con Emil Tchakarov y colaboró con Mark Minkowski y William Christie.

Rhorer, en el año 2005, fundó, junto con el violinista Julien Chauvin, su propia orquesta de instrumentos originales, Le Cercle de L'Harmonie, no era la primera vez, con veintiún años ya fundó una orquesta de cámara, Les Musiciens de la Prée. En 2003 -fecha que no es segura- dirigió La flauta mágica en el Teatro Real y en febrero del próximo podrán escuchar a Rhorer y su orquesta interpretando L'infedelta delusa de Haydn en el Teatro Arriaga de Bilbao. Ha obtenido sonados éxitos interpretando Mozart en el Festival International de Ópera Barroca de Beaune y en el Théâtre des Champs-Élysées, precisamente a raíz de estos éxitos firmó un contrato en exclusiva con EMI.

Desde entonces han efectuado tres grabaciones, aunque sólo se publicó a principios de este año el recital de arias de ópera de Mozart, Salieri y Righini con Diana Damrau. Las otras grabaciones son el recital de arias de Mozart con Damrau del que hablamos en esta entrada y otro recital de arias de ópera con Philippe Jaroussky, cuyo contenido también desconozco.

En el repertorio de esta orquesta además de música de Mozart y Salieri, figuran obras de Monteverdi, Haendel, Cherubini, Haydn y Gluck.

Del Orphée et Eurydice de Gluck escuchamos seguidamente la Danza de las Furias y la escena segunda del segundo acto en los Campos Elíseos con el aria de Eurydice: "Cet asile aimable et tranquille"(Maria Riccarda Wesseling) y de Orphée: "Quel nouveau ciel pare ces lieux!" (Stefano Ferrari). Se trata de la segunda versión (1774), conocida como la versión de París, para tenor (haute-contre).



domingo, 6 de julio de 2008

Surtidos Damrau


A continuación encontrará un amplio surtido de bombones de todas clases: de chocolate negro, blanco, con leche, con frutas, sin azúcar. Con aromas, sabores y texturas muy variados y tentadores, dulces, afrutados o ligeramente amargos. Seguro que sorprenderán a los paladares más exigentes.








jueves, 28 de febrero de 2008

Diana Damrau. De 2004 a 2008

La verdad es que hace media hora pensaba que esta noche nos quedábamos sin entrada -estoy preparando las de la semana que viene, seguramente estaré ausente durante varios días, pero ya lo comentaré en su momento-, estaba más espeso que espeso, pero al final salió algo, espero que os guste:
El 7 de diciembre de 2004 se reinauguraba el Teatro alla Scala de Milán. Había cerrado sus puertas en diciembre de 2001 con el Otello de Domingo para realizar una limpieza a fondo de la sala, modernizar la maquinaria escénica y mejorar la acústica mediante cambios en el parqué. Para su reapertura se eligió la misma ópera que había inaugurado el teatro, Europa Riconosciuta de Salieri, el 3 de agosto de 1778.
Ese 7 de diciembre de 2004 la función se retransmitió por televisión, en la reventa se pagaba 1.500 euros por una entrada. Podemos decir que es una de las fechas clave para la carrera de la soprano de coloratura alemana Diana Damrau -la Reina de la Noche del siglo XXI- que ese día protagonizaba el papel de Europa. Aunque ya era una soprano reconocida en otros lugares europeos (ya había cantado Zerbinetta en el Convent Garden y aún tendría que saltar al Met y triunfar con éste papel) el éxito conseguido esa noche la catapultó al estrellato. El mundo ya podía contar con dos super sopranos ligeras: la Dessay y la Damrau, aunque ésta me parece algo más que una ligera ¿lírico-ligera?
El pasado 6 de febrero ofreció un recital en Munich en el que cantó "O luce di quest'anima" de Linda de Chamounix de Donizetti.
Se pueden escuchar ambas grabaciones